Otro asesinato contra Potae Napocna Navogoh (La Primavera)
El 23 de Noviembre de 2010 la policía de Formosa reprimió una protesta de la Comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera). Murieron allí Roberto López y el policía Eber Falcón.
Pablo es un conocido líder de la comunidad y cuñado de Félix Diaz nuestro qarashe.
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Tres muertes kurdas para la Paz
Difundida la noticia, inmediatamente comenzaron los rumores y los cruces de acusaciones. El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan no dudó en señalar que el triple crimen se debió a una interna dentro del PKK. Por otro lado, las autoridades del prokurdo Partido por la Paz y la Democracia (BDP), no titubearon en advertir que podría tratarse de muertes a manos de sicarios del gobierno turco. La agencia AFP informó que “un especialista sobre la comunidad kurda en Francia” barajó varias hipótesis posibles: “un ajuste de cuentas dentro de la comunidad kurda, la acción del movimiento de extrema derecha turco «Lobos grises» o un crimen por dinero o venganza personal”.
Lo cierto es que el múltiple asesinato se dio a pocos días de darse a conocer conversaciones entre representantes del gobierno turco y Abdulla, Öcalan -fundador y líder del PKK-, relativos a una salida pacífica al conflicto armado que lleva tres décadas y ha costado la vida de unas 40 mil personas, en su mayoría civiles kurdos. Y que las tres mujeres, que serían refugiadas políticas, tenían balazos en la cabeza.
El linaje de la paz
Casi un año atrás, el 24 de enero de 2012, el senado francés ratificó una ley sancionada en la cámara baja que produciría urticaria a la administración turca. Se trataba de una sanción penal y económica de un año de prisión y el pago de una multa de 45 mil euros, a quienes negaran el genocidio armenio cometido por la administración turca entre 1915 y 1917. Indignado, Tayyip Erdogan salió al cruce de la ley calificándola de “racista”. Es “una masacre a la libertad de opinión”, dijo.
Las tensas relaciones entre Turquía y Francia se remontan al último siglo del imperio otomano. Los franceses apoyaban a los cristianos en tiempos en que las leyes otomanas favorecían a los musulmanes. Poco a poco este apoyo fue socavando el poder del imperio hasta que, finalmente, con la primera guerra mundial fuera derrotado por los aliados.
Unos 600 mil armenios viven hoy en Francia, descendientes de quienes debieron fugarse de las masacres acaecidas en Turquía. La población armenia es mayor a la kurda, cuya comunidad en Francia es de 150 mil personas; aunque sean igual de molestas. No hay una relación directa entre el triple crimen de las militantes kurdas y las tensiones entre Francia y Turquía, a no ser en que ambos gobiernos venían entrecruzándose amenazas en pos de logros políticos internos. Francia, con un Nicolás Sarkosy en debacle, arremetía contra Turquía a la vez que acrecentaba sus ventas a aquel país. Turquía, con un primer ministro reelegido, fortalecía el discurso nacionalista de la negación a la vez que se fortalecía en la región siendo el socio más influyente de la OTAN en la guerra civil de Siria; un conflicto alentado entre otros por Francia.
Con motivo de la ley citada, una parte de la población turca boicoteó a empresas francesas como el supermercado Carrefour o la agencia de noticias Euronews. La negación por parte del estado turco en reconocer las matanzas de armenios como “genocidio” encuadra en su política de nagacionismo respecto de las minorías que habitan dentro de sus fronteras.
A partir del triple crimen, el presidente francés declaró que una de las víctimas “era conocida para mí y por muchos políticos porque vino a reunirse con nosotros regularmente”. Teniendo en cuanta que una de ellas, Sakine Cansiz, era miembra fundadora del PKK, el primer ministro turco Erdogan manifestó hoy su aturdimiento en un discurso emitido por la CNN turca. “¿Cómo puedes reunirte por rutina con miembros de una organización catalogada como grupo terrorista por la Unión Europea y buscada por la Interpol?, ¿Qué clase de política es esta?”
La paz con sangre entra
Pareciera que hablar de paz no siempre supone hablar en términos pacíficos. Días después de que se difundieran conversaciones entre el líder kurdo Öcalan y miembros de la inteligencia turca, y con miembros del Partido por la Paz y la Democracia (BDP), el ejército turco no dejó de atacar a los rebeldes del PKK. En ese mismo contexto es que fueron ultimadas las tres militantes kurdas en París. Es como si los efectos de la pólvora suplieran los silencios del diálogo.
El mismo síndrome se da en el caso colombiano. Desde que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaran una tregua el 20 de noviembre de 2012, se sucedieron 31 muertes en combates con el ejército de Colombia. En tanto el viernes 11 de enero el ministro de defensa de ese país, Juan Carlos Pinzón, declaró “La Fuerza Pública colombiana seguirá sin descanso, como lo obliga la Constitución y lo demanda el pueblo colombiano entero, persiguiendo a todos los criminales, no importa si es terrorista de las FARC o del ELN”.
El inicio del diálogo a puertas cerradas entre representantes del gobierno turco y el referente máximo de los kurdos turcos, encarcelado en absoluta soledad en la prisión de la isla de Imrali desde 1999, se encuadra en el contexto regional con el discurso del presidente sirio Bachar Al Assad en el que éste prometió elecciones libres como oferta unilateral a la paz. Siria atraviesa una guerra civil desde hace casi dos años en la que se han involucrado, entre otros países, Turquía con la provisión de armas a los rebeldes sirios. El gobierno de Turquía pretende que la violencia en Siria no favorezca a afirmar la autonomía de los kurdos asentados en ese país, ya que son vecinos colindantes de los kurdos turcos y kurdos iraquíes. La autonomía de los kurdos en Siria se sumaría de hecho a la ya instalada en el norte de Irak. Ambas autonomías podrían anexar los territorios kurdos en Turquía.
La paz con sangre entra y Turquía no es una excepción al aforismo que se me acaba de ocurrir. El 9 de enero, apoco de comenzar las conversaciones con Ócalan, 14 guerrilleros del PKK y un soldado turco murieron durante un enfrentamiento en Hakkari.
En esto de hablar de paz con sangre en las manos, las tres militantes kurdas asesinadas en París no habrían muerto en vano, algo aportarán sus muertes cuando se hablen de sus vidas en el proceso de paz.
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Bueno, es así. Mariano Llinás toma un trago de vino tinto y dice: el cine ya no existe. Es domingo, es de noche, y estamos en el patio de una casa con la parrilla en su punto justo, a la hora en que empiezan las últimas funciones en las salas de los shoppings. Ahora Llinás va a decir que al cine hay que pensarlo todo de nuevo y va a citar de memoria cuentos de Borges en varias de sus respuestas, va a criticar a buena parte de sus contemporáneos, nos va a pedir que no lo pongamos, va a gritar un poco, a comer mucha carne y a decirnos, a los ocho comensales de crisis (entre editores, colaboradores y amigos en común), que somos anacrónicos, nostálgicos o que estamos equivocados. En un gesto inusual para alguien que es entrevistado, nos preguntará a nosotros qué opinamos sobre aquello que le preguntamos. Ahora, Llinás va a usar muchas veces las palabras nadie, nada, todo, nunca, siempre, jamás.
La Corporación
Apagando el fuego con gasolina
(no manches… ahora va a salir con videojuegos).
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Características de la anomalía Syriza
- Syriza es un devenir minoría. Nacida de un conjunto de partidos minoritarios y escisiones, Syriza se plantea como un espacio de agregación que busca la mayoría social. Así no solo pretende afectar a partidos políticos minoritarios sino también a los movimientos sociales y a la ciudadanía como actores “menores” frente a la hegemonía de la troika y sus aparatos políticos y económicos. Sus aspiraciones en este sentido son grandes, pues pretenden transformar el actual sistema (representativo) de partidos por una auténtica democracia.
- Syriza es un “cascarón vacio” listo para ser poblado por la mayoría social. Syriza significa “efervescencia” en griego. Como proyecto emergente tanto la syriza griega como el resto de syrizas (AGE en Galicia, etc.) se perfilan como un espacio vacío, una estructura aún por construir, abierta a la participación progresiva (y efectivamente descontrolada) de la ya citada mayoría social. La misma urgencia de su formación y la diversidad de su composición provoca inevitablemente una carencia de organización. Organización que, por otro lado, no deja de desarrollarse y arrastra parte de las estructuras (con sus vicios y virtudes) de las que proviene.
- Syriza emplea un discurso radical. La coalición es ante todo una “coalición de izquierda radical” como ellos mismos se definen. Frente a los discursos bien pensantes o tibios, provenientes tanto de la socialdemocracia como de la derecha, las propuestas de Syriza se muestran radicales y sinceras. En un tiempo en donde la política está dominada por el espectáculo esta coalición helena dice “verdades como puños” que, lejos de provocar rechazo, consiguen conectar con los sentimientos de rabia e indignación presentes en gran parte de nuestras sociedades.
- Syriza significa la emergencia de una nueva composición de clase y una nueva generación política. A través deSyriza no solo se ha dado cabida a nuevas generaciones de “políticos”, con Alexis Tsipras a la cabeza, sino que se han introducido importantes reivindicaciones relacionadas con las nuevas mutaciones en la composición de clase y los nuevos modelos productivos que cuentan con el precariado entre sus figuras centrales. Así quiere abrir los partidos clásicos a las nuevas formas de hacer política que están ya presentes en la calle.
- Syriza posee fuertes aspiraciones internacionalistas. Desde el primer día Syriza tuvo aspiraciones internacionalistas realizando actos con partidos de izquierda por toda Europa. Entroncados en la tradición de la izquierda europea, la coalición helena, al igual que sus replicas, sabe que la solución a la crisis política y económica es global. Ese apoyo internacional entre diferentes syrizas y partidos les dota así de una mayor legitimidad. Ahora bien, como el ejemplo gallego nos ha mostrado, lejos de entender la nación como “identidad” o “nación-estado” Syriza ha pasado a entenderla más bien como “territorio y comunidad”.
- Syriza se dibuja como única oposición a los actuales gobiernos neoliberales. En Grecia, Syriza siempre rechazó firmar pactos con anteriores gobiernos socialdemócratas (PASOK) hasta lograr erigirse como única oposición posible al actual gobierno de Nueva Democracia. Así se dibuja como única alternativa seria, diferente y real ofreciendo el único programa posible alternativo a la hegemonía neoliberal.
¡Spinetta!
I) Entre fines de los 90 y principios de los 2000 empecé a escuchar a Spinetta. Mucho. Antes decía que me gustaba para impresionar. No sé a quién. Fruto de ese fanatismo, puedo decir toda su discografía año por año, de memoria. Puedo decir qué temas tiene cada disco. ¡Y hasta hace poco recordaba el orden! En fin, ese tipo de conocimientos inútiles que uno cree que pueden atraer a las chicas y en realidad las espantan.
Reproducir Afganistán en Mali
Panorama sombrío en Paraguay
La “revolución ciudadana”, el modelo extractivista y las izquierdas críticas
1/ Ver: F Gaudichaud, «Pensando alternativas, entre la crisis europea y el Yasuní. Entrevista con Alberto Acosta », ContreTemps, N°8, 2010, pp. 65-74 ; y « Ecuador. ¿De la «revolución ciudadana» a la transformación social radical? », Inprecor, n°541-
Esquizofrenia escolar: entre el quilombo que motiva y la paz que nos fastidia
[1] Para profundizar en este punto tomando como caso la radio FM, leer el artículo en la Revista Crisis Nº 12 «La era del radioboludeo» (Gago-Valle).
Para pasar el finde: Horacio González: Literatura y política a partir de Malvinas (2012)
Los desafíos de los gobiernos
Parte importante de las izquierdas sudamericanas, especialmente en el Cono Sur, fue duramente afectada por la represión impuesta por las dictaduras de la región en las décadas del ’60, ’70 y parte de los ’80, en Brasil, Bolivia, Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay. La derrota sufrida por las organizaciones de izquierda en aquel período fue política, organizacional y, en donde recurrieron a la lucha armada, militar. En algunos países, como Argentina y Chile, la represión asumió dimensiones gigantescas dejando miles de muertos, desaparecidos, presos y exiliados.
Neopolítica: el Jefe Comunal
La política que te re donda
¿Rancière contra Maccia?
Respuesta a Jacques Rancière (y a Lobo Suelto!)
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Entrevista a Jacques Rancière. «Desarrollar la temporalidad de los momentos de igualdad» (marzo de 2010) // Colectivo Situaciones
Prólogo a La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero, de Jacques Rancière, publicado por Tinta Limón Ediciones. Ir a:
Taller del maestro ignorante (Enero 2005) // Colectivo Situaciones y MTD Solano
Enero de 2005 INDICE Palabras Previas Introducción Las Reseñas del Taller. Año 2003 1. Reflexiones sobre la educación popular 2.
Democracia, Igualdad, Emancipación en un mundo cambiante // Jacques Rancière
Comenzaré desde el nudo entre dos de los conceptos que se proponen para el reflejo de nuestro panel: igualdad y
¿Hasta cuándo?
Trímbolis y recórcholis: ¡qué novelita de verano!
El Líder
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«Lucharé por ser cada día un poco más libre»
El domingo 17 de febrero, en la Sala Guillén de la Fortaleza de la Cabaña de La Habana, el escritor Leonardo Padura recibió el Premio Nacional de Literatura 2012. La ceremonia tuvo lugar como parte de las actividades de la XXII Feria Internacional del Libro, que se celebra en la capital cubana, en una sala repleta de personalidades intelectuales, amigos y lectores de sus populares relatos. Estas fueron las palabras de Padura, que ratificó su «lucha por «continuar siendo el mismo, por pensar con mi cabeza, por ser cada día un poco más libre», mientras concluye Herejes, una novela sobre los riesgos de asumir la libertad que debe publicarse a fines de este año.
Los árboles de La Argentina Blanca
por Gastón Gordillo
En busca de la legitimidad perdida
Bifo: “La derrota de la anti-Europa comienza en Italia”
Franco Berardi (Bifo) es filósofo, escritor y teórico de los medios de comunicación. Implicado en los movimientos autónomos italianos en los años setenta, preconizó en los ochenta la explosión de la Red como vasto fenómeno social y cultural, y fundó en 2005 la primera “televisión de calle” en Italia contra el monopolio comunicativo de Berlusconi. En castellano ha publicado La fábrica de la infelicidad (Traficantes de Sueños, 2004), Telestreet: máquina imaginativa no homologada (El Viejo Topo, 2004) y El sabio, el mercader y el guerrero (Acuarela Libros, 2006).
¡Setentistas somos nosotros!
Entrevista a Wu Ming: “Grillo crece sobre los escombros de los movimientos”
Una revolución democrática
Conversación de Juan Pablo Maccia con Carta Abierta
Respondo más directo, entonces. Me interesa la política, desde ya, pero la política es para mí, si se me disculpa el exabrupto setentero, “creación y lucha”. Cuando digo que la política se da en el nivel de las prácticas hablo, como es lógico, de las prácticas inseparables de la cuestión del poder. No me interesa demasiado el discurso del que “sabe” de política, el discurso que en definitiva tributa a la cosa universitaria. Menos aún el discurso periodístico, que se ha vuelto muy pobre. En fin, no me siento contento con las retóricas que hoy nos gobiernan, porque las veo animadas por una tendencia muy despolitizante.
JCA: -Es extraño esta afirmación en un período de politización tan intensa, sobre todo de la juventud…
JPM –Pero es que justamente desconfío de lo que hoy se llama “politizarse”. Al contrario de lo que se suele escuchar y leer casi en todos lados, mi impresión es que la política surge de los conflictos materiales de la vida en su conjunto. Y si bien la retórica es parte de cualquier política (y no dudo de que, efectivamente, vuelve a existir hoy un condimento político en los discursos sociales) no me resulta admirable el hecho de que la verba del sujeto político se autonomice, se aparte a tal punto de los problemas que van surgiendo, del modo en que surgen, digo. Los problemas políticos son sobre todo de mucha complejidad y están ligados a problemas como el trabajo, la infraestructura, la tenencia de la tierra, el tipo de tecnologías a las que tenemos acceso, la imagen de felicidad y de desarrollo (es decir, de bienestar) que estamos consumiendo, en fin, toda una gamas de cuestiones que son inseparables de un enfoque a fondo de lo que podemos seguir llamando, ¡por qué no!, la lucha de clases.
JCA: -No comparto tu desprecio por la opinión… me hace recordar lo que dice Rancière del “odio a la democracia”.
JPM: -No tengo gran simpatías por el señor Ranciére (como sabrán, hace poco se pronunció en contra de la re-relección presidencial con una irresponsabilidad que, en definitiva no debería sorprendernos tanto). Pero vuelvo, entonces, a la opinión. El punto, para mí, es que la opinión deja de ser la sustancia común de la democracia cuando es trabajada al modo del mercado. Yo rescato totalmente la opinión como expresión genuina de las pasiones, de la capacidad de deliberación entre iguales, pero creo que hoy no debemos ser ingenuos con el modo en que funciona el “régimen de la opinión” como parte de una administración comercial muy desarrollada.
En este contexto, me parece que hay que dejar atrás toda una épica del “dar la palabra”. El periodista comprometido no tiene nada ejemplar que hacer o decir, sino que su valor depende de su capacidad para participar de modo sensible (es decir, inteligente) en el enhebrado colectivo. Se trata hoy de devolverle a lo colectivo su capacidad de variación. Y para eso tenemos que enfrentar la estructura emergente del poder simbólico que pretende instalarse de forma ominosa e irreversible. Me refiero, de nuevo, al hecho de que la opinión se vaya transformando en una fuente –a veces muy notable- de renta simbólica, como parte de un mercado surcado por todo tipo de intereses económicos y afectivos que no tienen ya nada que ver con lo que me parece que es la interrogación política.
JCA: -Pero entonces, ¿qué sería para vos la política?
JPM: -Yo creo en lo que llamo “la interrogación política” como brújula de las militancias. No es nada raro, sino lo que pasa cada vez que los acontecimientos nos fuerzan a actuar sin libreto. Este tipo de virtuosismo sólo existe hoy en el kirchnerismo. Sin embargo su modo de existencia es paradojal: se nos ofrece cada día como espectáculo a la vez que se nos veda a nivel de la experiencia cotidiana (es el sentido de programas como 6, 7 y 8, que todos los días nos cuentan muy pedagógicamente qué pensar ante lo que pasa).
Pensemos nomás en lo que pasó durante este verano. Es más fácil hablar sobre
JCA: Me parece injusto que digas que hay cosas que se sacan del debate. Este gobierno puso, como nunca, todos los temas del país en discusión como ningún otro.
JPM: Sin dudas, sin dudas. No quiero ser un boludo quisquilloso (por lo menos, no uno quisquilloso). Lo que digo es que si diferenciamos el régimen de la opinión (donde todo tiene un lugar, y en esto no es nada menor el mérito del gobierno) del debate en serio nos vamos a encontrar con cuestiones que son verdaderamente difíciles de elaborar. Por ejemplo: ¿con quién y cómo se discutió el hecho tan cargado de consecuencias para todos nosotros de que la “salida de la crisis” se desarrollase en base a la exportación de dos o tres granos, en condiciones completamente impuestas por la especulación financiera a nivel del mercado mundial, cuestión que –agrego condimentos nada simpáticos, lo sé bien- posee implicancias sociales desastrosas (lo que es aún más claro si ampliamos la lente hasta incluir a las economías extractivas a gran escala, a cargo de grandes multinacionales y del estado nacional)? Digo, este tema no es un tema abierto a la discusión. Podes, desde luego, ensayar una “opinión” y, va de suyo que todos queremos tener una posición al respecto sea del tipo “no a la minería” o al contrario, una afirmación del “crecimiento con inclusión”, bancándote estos costos. Pero, de hecho estas opiniones en torno de las cuales surgen las mayorías y las minorías, no surgen de un debate profundo. Digo ¿no había opciones? ¿hoy no podemos pensar opciones? Y no es sólo el tema de la soja, repito, son todos los problemas políticos de fondo.
Les doy otro ejemplo más indisimulablemente político: ¿por qué las transformaciones que se hacen hoy desde el gobierno deben apoyarse sí o sí en la estructura del peronismo, en su poder sindical y territorial, si ya es bastante claro, para la cúpula que está hoy –afortunadamente- en el gobierno, que esta estructura es una parte fundamental del problema y no de la solución? La respuesta es sencilla: tal y como sucede con la soja, o con los planes sociales como modo de tratar la pobreza, hay estructuras que debemos aceptar, porque en los hechos se escapan a la discusión política. Se nos presentan hechos duros, inmodificables, que los que bancamos este proyecto nos habituamos a aceptar sin más. Surgen así verdades catastróficas de este tipo: sencillamente no se puede derrotar ni ignorar al peronismo, y entonces hay que admitirlo como base fundamental de apoyo. Y sabemos que no es gratis, ¿no? Por eso, como les digo, todo esto no se pone en discusión, salvo como parte de las internas, de la tácticas chiquitas, la chicana. Y aclaro de inmediato que si pongo este tipo de ejemplos, que conciernen nuestro gobierno, es porque el resto de las expresiones políticas son demasiado patéticas, no vale la pena hablar de ellas.
JCA: -Aunque yo diría las cosas de otro modo, puedo entender en general lo que decís. Lo que no entiendo bien es cómo asumís tu papel en la batalla de las ideas, desde un espacio que no es “kirchnerista”, aunque vos sí lo seas, sin enfatizar que todos estos problemas que planteás se dan dentro de un proceso innegable de cambios muy positivos en el país y en la región.
JPM: -Sí, sí, por supuesto, en este ámbito estoy dando por sobre-entendido la importancia de los cambios que se dan en muchos campos, y que conocemos de memoria. Tal vez soy anacrónico, pero, como les vengo diciendo, yo creo en la crítica con respecto al propio espacio ideológico. Y lo cierto es que escribo, a pesar de todo lo que vengo diciendo, notas “de opinión” como cualquiera. Pero intento escribirlas sin inocencia, aportando una dosis fuerte de ironía ante tanta paparruchada que nos agobia. El texto que me interesa escribir es el que es capaz de forzar al máximo la veracidad del propio género de “opinión”, poniendo en cuestión –ojalá lo lograse- el valor y el prestigioso del que goza.
En los hechos, mi argumentación busca la apariencia de quien sigue todas las reglas la opinión calificada, que incluso logra anticiparse a ella (como pasó hace poco cuando Beatriz Sarlo hizo referencia a un texto mío), pero por debajo y en el fondo la apuesta pasa por introducir la paradoja, y de introducirla a partir de radicalizar el propio juego de la opinión en el que estamos todos inmersos. Quizás sea un propósito algo triste y no pase de mostrar que en partes vivimos en un juego miserable. No me parece contradictorio con que en otros niveles pasen cosas muy positivas. Creo que vivimos un período “objetivamente fértil” y “subjetivamente estéril”, que muchos prefieren simplificar, llamándolo “apasionante”. Yo creo que hay un poco de ilusión en tanto apasionamiento.
JCA: Pero la pasión y la ilusión son parte de un nuevo clima, luego de tanto desánimo y frustración. Lo que decís me recuerda aquello del “pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad”…
JPM: Está bien, está bien, ¿ven? Es desalentador todo esto. También yo banco el rumbo del gobierno. No veo otro (y los que veo son horripilantes). En todo caso, tomo esta charla como ejemplo vivo de lo que digo. Lo que más me interesa, ahora, es buscar un lugar… ¿cómo llamarlo? Digamos, un lugar “inexistente”, desde el cual zafar de toda esta carga tan fastidiosa… yo quiero un espacio con suficiente libertad para sorprenderme de mis propias impresiones e ideas.
JCA: La verdad es que tu posición es bastante inclasificable…
JPM: -Me doy perfecta cuenta. Y de hecho, para mucha gente soy, o bien un operador del gobierno, o bien alguien que está en contra el gobierno (aunque nunca oculté mis simpatías por el kirchnerismo). ¡Y hasta se ha sugerido que mi nombre es falso, un pseudónimo! Gracioso sería que más que una persona de carne y hueso mi nombre tuviera un destino colectivo (“
Sucede que me llevo mal con la cultura “progre”. En mi vida personal tomo posiciones firmes, pero no creo en eso de “tomar de la palabra” como modo de amplificar mi subjetividad. En este terreno –y espero que sólo en este- me siento más bien un liberal clásico. Para mi la palabra pública tiene que ser siempre crítica y nunca apologética. Y con relación a la escritura, les confieso que me repugna cuando se trata meramente de trasladar al texto de una opinión que se tenía de antemano. No veo dignidad alguna en esta tarea. Escribir es algo muy distinto, más vinculado con un proceso “involuntario” en el cual uno adquiere conciencia de quién es realmente y qué lugar ocupa en el flujo de la mente social. Creo que recordar que Sartre tenía este tipo de reflexiones sobre la escritura en relación a una libertad y no a una autolimitación de tipo moralista (no sé si luego él mismo no se habrá traicionado en esto).
JCA: En algunos de tus textos tomas a las generaciones como objeto de reflexión política. Si recuerdo bien, sostenes allí que tanto la generación que militaba en el 73, como la juventud que actualmente ingresa a la política arrancan con experiencias históricas primaverales, mientras que situás a la que protagoniza el 2001 –en la que te inscribís- como “otoñal”… ¿es así? ¿Los que tuvieron la experiencia de “militar contra el estado” hoy se sienten más proximidad con las cacerolas que del kirchnerismo?
JPM: Aclaro que mi generación es la de los “setentas”, la de quienes nacimos en los setentas. Somos los hijos de la década loca y siniestra de la de historia nacional. Mi generación, que hizo su bautismo luchando contra el poder, contra el estado (la dictadura, la impunidad, el estado neoliberal) no puede ser hoy cacerolera. Es algo que no logro entender. La palabra “dictadura” es demasiado importante como para que quede en manos de los descerebrados que “toman la palabra” y usan las redes sociales pidiendo “libertad”.
Estoy convencido, y lo escribí en mi última nota, que para nosotros lo político es totalmente inseparable de una larga reflexión sobre la relación entre capitalismo y dictadura, un tema clásico –muy caro para Lenin, que para mí sigue siendo el gran maestro de la política- que estamos obligados a pensar en nuevas condiciones. En ese artículo me pregunto si nuestra cultura política ligada al rechazo de la dictadura y de todo autoritarismo (Hebe y Foucault, digamos), es un capital a reactivar para enfrentar o, al contrario, un nuevo lastre que nos impide asumir los nuevos problemas.
¿Sigue siendo el del terror el fundamento de la hegemonía del capital y de las finanzas? ¿O debemos abandonar definitivamente esta tesis leninista, con rumbos desconocidos asumiendo, por ejemplo, como hoy dicen muchos, que el mundo neoliberal o post-neoliberal va dejando atrás el núcleo duro de la violencia, el autoritarismo y la dominación? No veo que se pueda comprender el significado histórico que tiene el kirchnerismo para mi generación sin ensayar alguna idea –aun si provisoria- respecto de de estas cuestiones.
JCA: Mientras te escuchaba pensaba que por momentos ligas tus comentarios a la crítica de las izquierdas al kirchnerismo (que es banal, que es falso) y por momentos pareces tomártelo muy en serio, como el síntoma real de este presente.
JPM: Es que el momento actual es el de una mezcla muy extraña entre motivos muy caros, muy profundos e importantes con una dosis impresionante de banalidad, también en los actos de gobierno. Muchas veces me pregunto de dónde surge este sentimiento de que todo es tan trucho, y no encuentro una respuesta acabada: ¿surge del modo de apelación a la juventud? Es evidente que, como decíamos antes, es un tema –el generacional- bastante clave y bastante patético por momentos; ¿proviene del contraste entre una retórica militante y una contraparte que se revela (como decirlos…) de una fuerte subjetividad consumista?; ¿o procede más bien del hecho de que banderas como la de los derechos humanos quede en manos de cuadros del PJ? Seguramente es una mezcla de todo esto.
JCA: Bueno, vamos terminando, esperamos que te hayas sentido cómodo, ¿querés agregar algo más?
JPM: -No, sólo decir que para lo difícil realmente jodido de esta época es que para hablar de estas cosas tenés que inventarte un personaje. Porque siempre va a pesar sobre vos la pregunta ¿“desde donde hablás”? Y yo detesto la identidad personal como lugar de elaboración política. No creo en la coherencia, sino en la inspiración. Creo que somos unos cuantos los que vivimos estos años haciendo de nosotros mismo una máscara. Nietzsche –y parece termino como empecé, recordando textos mal leídos hace demasiados años- hablaba de esto, creo. Una máscara es un falso rostro que no esconde debajo nada auténtico. Lo único que importa en el enmascarado es la mutación de los rasgos que habilita. Y al final la máscara, que pretendía ocultar bajo unos rasgos inconmovibles una forma demasiado débil para exponerse por sí misma, acaba siendo ella misma el objeto de la mutación, la fisonomía alterada. Y todo esto sólo puede decirse con humor, con sano humor.
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