La aristocracia del residuo

-Antes, este trabajo era para los burros. No lo quería hacer nadie. Era para gente de bajos recursos, gente que vivía en la villa, con historias de vida policiales. Se ganaba muy poco y no teníamos ningún derecho. Antes los compañeros no sabían ni leer ni escribir. Ni firmar el recibo de sueldo sabían. La sociedad te veía mal. Nos trataban como borrachos, como ladrones. Yo iba por el centro laburando y la gente se corría. Yo pensaba ‘qué te tapas la nariz si estoy limpiando tu mierda’.





























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