Sobre Darío Santillán y Aníbal Fernández
Uno, militante popular asesinado;
El domingo último, Página/12 (en una muestra más de periodismo servil y rastrero), publicó un artículo en el que (el miserable de) Martín Granovsky afirma: «Fernández conocía a Santillán personalmente. El dirigente de la agrupación Aníbal Verón coordinaba un horno de pan en medio de la hambruna de la crisis y a veces pedía ayuda en el Ministerio de Trabajo. Alguna vez Fernández lo auxilió de su bolsillo». (Alto asco).
(ver nota: Aníbal Fernández, el record como ministro)
Sólo con el tiempo, y para intentar lavar su verguenza y su complicidad discursiva con los crímenes y con el armado -probado- de la policía bonaerense, de la SIDE y del gobierno de Duhalde que él integraba, Aníbal Fernández inventaría la historia de que «conocía personalmente» a Santillán, por el sólo hecho de haber recibido una vez a una delegación piquetera que incluyó al joven Darío, de 19 años entonces, entre tantos otros delegados. Y llamó «ayudar con dinero» a la adjudicación de proyectos productivos que nuestros movimientos venían reclamando para «zafar» de la lógica clientelar y corrupta del manejo de «planes» por «listados» que era la única propuesta del ministro para controlar los reclamos de los nacientes grupos de desocupados.
El periodista Granovsky reproduce una versión interesada y falaz, inventada por el propio Fernández hace años ya, que ofende la memoria de un joven luchador social que no puede desmentirlo porque el gobierno que Fernández integró ordenó la represión que lo fusiló por la espalda. Por lo que nos queda a nosotros, sus compañeros y compañeras de militancia, algunos de quienes estuvimos presentes en esa reunión ministerial del año 2000, otros tantos en la represión del Puente Pueyrredón junto a Darío, en el juicio junto a sus hermanos y su padre, desmentir tal canallada, proponer al periodista rectificar la versión, y sobre todo, cerca de cumplirse 10 años de aquellos fusilamientos de Darío y Maximiliano Kosteki -otro joven luchador que dio su vida por una sociedad mejor- hacer justicia en este caso con un hecho que ya es parte de la historia de todo nuestro pueblo y no merece ser tergiversado.
Por eso, decimos:
Quienes militamos con Darío Santillán, acompañamos en aquellos años sus luchas; quienes, más tarde, nos sumamos a la lucha por un mundo mejor recuperando su ejemplo, vemos hoy agraviada su memoria con esa desafortunada y ofensiva expresión y aclaramos que:
A poco de cumplirse 10 años de los fusilamientos de Darío y Maxi,
Darío, Maxi, todos los caídos en las luchas populares, presentes!
Por una plena y verdadera vigencia de los derechos humanos:
Desprocesamiento de todos los luchadores populares y libertad a los presos políticos













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