Dialogo con Maurizio Lazzarato.
17 de septiembre , 2026.
Barcelona, Catalunya.
Pase a Buscar a Maurizio por el hotel “Ginebra” a las 12:15, hablamos quedado a las 12:00 pero saliendo de mi casa , un coche tuvo un accidente peculiar con una mujer, el conductor, su pareja la envistió a escasa velocidad, me acerque para ayudarles , pero quede atrapado en una conversación sin sentido, entre el por que había sucedido, y el que no la había visto. Yo solo quería acompañar a la mujer al hospital, mientras ella le recriminaba el descuido y el le pedia perdones.
Tome el tren desde Masnou a Plaza Catalunya y desde allí corre la distancia que me faltaba hasta el hotel.
Maurizio estaba ya en la puerta.
Lo lleve a la Librería Finestres que tiene un pequeño bar y nos sentamos allí por casi 2 horas.
Me acerco a la barra del bar.
Pido un cafe corto y un cafe largo.
Vuelvo a la mesa y le pregunto que pensaba sobre Houria Boutelja y su partido politico (Partido de los indigenas de la república)
Maurizio Lazzarato (M.L):
El problema es que después de la crisis del marxismo…
¿Entiendes lo que digo?
Esto es perfecto.
Tras la crisis del marxismo, donde solo existía un sujeto político, la clase trabajadora fundamentalmente, después del 68 surgió una crítica a esta concepción unilateral del sujeto político por parte del movimiento feminista, del movimiento decolonial, poscolonial y del movimiento ecologista.
Estos movimientos criticaron con razón el marxismo porque pusieron de manifiesto otras relaciones de poder: entre hombres y mujeres, blancos y no blancos, sin perder de vista a la clase trabajadora.
El problema radica en que, si bien es justo distinguir estas relaciones de poder, también debemos comprender que la maquinaria capitalista-estatal funciona como una totalidad. Es decir, una totalidad que se mantiene unida, que mantiene unidas estas relaciones de poder.
No puedes afirmar, como ella(Houria Bouteldja) dice, que el Estado es íntegramente racista. Vale, es una de las modalidades en que el Estado puede intervenir, pero no es la única. El Estado también produce y trabaja sobre la diferencia entre hombres y mujeres, también trabaja sobre la clase y, además, mantiene una relación con otros Estados.
Por lo tanto, funciona como una totalidad dividida. No es una totalidad que logre convertirse en totalización, sino una tendencia hacia la totalización que siempre está dividida por conflictos. Pero es una totalidad real que, por ejemplo, se manifiesta en la guerra.
¿Qué es la guerra? Es la forma del Estado en la que este se muestra como una totalidad absoluta, una totalidad dividida.
Entonces, el discurso… ¿Entiendes lo que te digo? El discurso consiste en que, al mismo tiempo, debemos distinguir las relaciones de poder, perfecto, pero también debemos pensar esta forma general y totalizante del poder.
Si no mantienes unidas ambas cosas, la cosa no puede funcionar, porque es evidente que el Estado reorganiza las relaciones económicas, raciales y sexuales, interviniendo en todas estas dinámicas.
El pensamiento decolonial se concentra… Además, tampoco tiene un pensamiento de la revolución.
Debemos hacer una distinción entre las teorías revolucionarias y las teorías de la revolución. No son la misma cosa.
Spinoza podría ser una teoría revolucionaria. Deleuze o Foucault, es decir, estas teorías demuestran que la sociedad es transformable. Esto es una cosa.
Las teorías de la revolución tratan sobre cómo hacer la revolución, lo cual es diferente. Son dos cosas diferentes.
Lenin, Mao y Ho Chi Minh, es decir, las revoluciones del siglo XX, representan teorías de la revolución que utilizan teorías revolucionarias para hacer y pensar la revolución.
Entonces, el problema es que todas estas teorías, el feminismo, el pensamiento decolonial, etcétera, son teorías revolucionarias, pero no teorías de la revolución. Ya no somos capaces de pensar qué es una teoría de la revolución.
¿Qué significa? Pensar la teoría de la revolución también significa pensar la organización necesaria para llevarla a cabo. No se pueden separar ambas cosas.
No sé si he sido claro.
Hace una pausa, bebemos un poco mas de cafe y le pido que se extienda un poco mas sobre esta diferencia de teorías: Revolucionaria y de la Revolución.
M.L:
Una teoría revolucionaria es una que explica cómo la sociedad es transformable. Por ejemplo, Foucault, Deleuze o Spinoza pueden utilizarse para decir que es transformable. Pueden darte un marco dentro del cual pensar una teoría de la revolución: cómo pensar una estrategia y un sujeto político.
El sujeto político no está dado antes de la organización ni antes de la lucha. El sujeto político se produce políticamente. Por lo tanto, hay un problema: existen sociológicamente el sujeto feminista y el decolonial, pero no constituyen por sí mismos un sujeto político.
El sujeto político se constituye dentro de la lucha por la revolución, o al menos así era. No sé si lo entendimos.
Cuando te confrontas con la guerra, no se trata solamente de un pensamiento general sobre la sociedad o sobre un posible cambio. Es un pensamiento situado en el momento. La guerra te obliga a tener un pensamiento que tome en cuenta el equilibrio de fuerzas.
Prácticamente nos encontramos también porque este discurso… Prácticamente nos encontramos, aunque… Todo esto sobre la guerra fue eliminado. Ya no lidiamos con ello, no lo hemos afrontado.
El único que lo hizo un poco fue Foucault. Entre comienzos de 1971 y 1975, Foucault intentó utilizar el modelo de la guerra civil para reflexionar sobre las relaciones de poder. Luego lo abandonó y pasó a la gubernamentalidad y la biopolítica. Todos los demás, fundamentalmente, también lo abandonaron.
Negri lo abandonó. Deleuze lo abandonó. Badiou también. Incluso ocurrió lo contrario con el concepto de relaciones de poder.
Se eliminó todo eso y se ideó una filosofía de la afirmación.
El problema de la filosofía de la afirmación es que ahora vuelve a surgir aquello de lo que hablamos. Aunque no soy hegeliano, aparece la absoluta potencia de lo negativo. Vemos que la historia continúa avanzando desde el lado equivocado, desde el lado de lo negativo.
Nos encontramos volviendo a la guerra. La guerra es lo negativo que regresa. Por eso no se puede separar la afirmación, el hecho positivo, de la negación. Este es el problema.
Se han elaborado muchas ideologías alrededor de la idea de que se puede tener una política de la afirmación como tal, una afirmación absoluta. Por ejemplo, Deleuze estudia a Spinoza y Negri también estudia a Spinoza. Hablan de una afirmación absoluta, pero esto no es posible.
El primer paso para involucrarse en política es negar, es decir, decir: «No, no estoy de acuerdo. No quiero que las cosas sigan así». No se pueden separar ambas cosas.
Al menos en mi experiencia, cuando alguien hace algo, el primer gesto es de rechazo, de rebeldía, de rebelión, como hizo tu familia, como hizo tu padre. Lo primero que se dice es: «No, esto no está bien».
Esto se convierte en la base sobre la que te afirmas, porque en realidad es una afirmación. Como tu padre luchó contra el poder, no se pueden separar ambas cosas.
La lucha contra el poder no puede separarse de la afirmación. Tú te afirmas como una alternativa, pero lo haces sobre la base de la lucha y de la crítica al poder, criticándolo materialmente.
Así que hay mucha ideología detrás de esto. Esta cuestión del spinozismo, sobre todo en Deleuze y Negri, consiste en pensar que se puede hacer política únicamente con afectos positivos.
Las pasiones tristes han sido eliminadas, pero son fundamentales. Cuando dices que no es porque, como Benjamin señala claramente, uno de los límites de la socialdemocracia, ya en aquella época, era haber eliminado el odio de clase.
Desafortunadamente, estas cosas son así. Te encuentras en una situación que no está determinada únicamente por afectos o pasiones positivas. Faltan las pasiones negativas. Estas cosas deben mantenerse unidas.
El hecho de haber eliminado lo negativo significó haber eliminado la guerra. ¿Comprendiste? Se eliminó lo negativo para eliminar la guerra, pero, lamentablemente, la guerra existe.
El otro, el enemigo de clase, tiene una lógica de guerra, una lógica de odio, y hace política en ese sentido. Por lo tanto, debemos recuperar esto y juntar la negación con la afirmación.
Puedes afirmarte y hacer el gesto que hizo una generación, por ejemplo, mi generación en Argentina. Es una afirmación, no es solo algo negativo. Pero para afirmarse tuvieron que luchar contra el imperialismo estadounidense. No se pueden separar ambas cosas.
Capitalismo
Aquí tenemos que hablar de capitalismo. El capitalismo no nació en Europa ni en Manchester, como decía Marx. Nació de la relación entre el centro y la periferia, de la relación entre Europa y las colonias.
Esta relación siempre ha estado marcada por la guerra. Por eso no se puede adoptar un punto de vista exclusivamente eurocéntrico u occidental y decir: «Aquí estamos tranquilos porque no hay guerra».
Pero hiciste la guerra en los años sesenta. Hiciste la guerra en Vietnam, Argelia, Palestina, Latinoamérica y en todas partes. Estás haciendo la guerra en África.
Tocqueville, que era liberal, dice algo muy interesante en un libro llamado La democracia en América: debemos juzgar a los gobiernos democráticos europeos desde el punto de vista de la colonia, porque solo en las colonias vemos las formas más extremas del poder.
Para juzgar el poder es necesario hacerlo partiendo de la colonia. Esto es muy interesante porque Foucault realiza un análisis del poder que operaba en Europa. Es un punto de vista eurocéntrico del poder.
No toma en cuenta que la relación de poder es, ante todo, una relación mundial. Esto da lugar a la sensación que hemos experimentado.
Ni siquiera es cierto porque el otro liberal francés, ¿cómo se llamaba? Aron. Aron decía: «Paz imposible, guerra improbable». Por lo tanto, ni paz ni guerra, sino una situación entre ambas.
No dijo que hubiera paz y que no hubiera guerra. Después de la Primera Guerra Mundial ya no es posible establecer esa distinción entre paz y guerra, incluso en países donde parece haber una situación pacífica. Existe una zona gris que no es blanca ni negra. Ya lo decía en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Ahora nos encontramos con el hecho de que estas cosas que habíamos eliminado en los años setenta, ochenta y noventa, toda esta teoría en la que trabajamos mucho, al menos yo, han vuelto.
En realidad, no es que vuelvan: nunca se habían ido. Solo las habíamos analizado de manera limitada.
Foucault es un ejemplo maravilloso. El concepto mismo de poder es eurocéntrico. También lo es, aunque de manera un poco diferente, la teoría de la sociedad de control de Deleuze.
Están muy enfocados en Occidente. En Deleuze y Guattari es un poco diferente, pero en Foucault es exactamente así.
En cambio, el Pentágono estadounidense siempre ha pensado a escala global. Nunca ha pensado ni librado guerras únicamente desde un punto de vista nacional. Por ejemplo, las guerras civiles en Argentina o la utilización de fascistas en Europa.
Su punto de vista nunca ha sido el de la paz. Estados Unidos está en guerra desde 1945 y lo está todos los años.
Entonces, el problema es que no analizamos el capitalismo partiendo del Estado. No debemos comenzar por los Estados europeos, sino por Estados Unidos. De lo contrario, no entiendes nada.
Para el Pentágono no existe ningún problema: tiene una visión global y libra guerras donde quiere. Ahí también existe un error en el punto de vista desde el cual se analiza el capitalismo, en mi opinión.
BRICS
Busco entre las notas y leo la primer pregunta que Diego Sztulwark me había enviado la noche anterior cuando le comente que lo entrevistaría.
D.S: Los Brics hacen declaraciones pero no asumen ninguna iniciativa humanitaria practica respecto de Palestina o Cuba. No hacen campañas para la liberación de Maduro. ¿Qué hacen por Iran?
M.L:
El problema de los BRICS es muy sencillo: no son fuerzas revolucionarias. Son fuerzas que se oponen a la hegemonía estadounidense de una manera incluso más evidente, pero no trabajan por la revolución.
Si tomamos a China, la China de la posguerra, en las décadas de 1950 y 1960, era un país que se esforzaba por exportar la revolución. La China actual quiere exportar su fuerza productiva y un nuevo tipo de capitalismo.
Dentro de los BRICS también hay fuerzas fascistas, como la de Modi. Modi es fascista. Putin es de derecha.
Evidentemente, también están mirando en esa dirección y practicando un realismo político que no es una política revolucionaria. Por eso es difícil esperar que intervengan positivamente en estas cuestiones que menciona Diego.
Tienen objetivos económicos muy realistas: quieren escapar del poder del dólar y construir sus propios circuitos financieros y económicos. Pero, por el momento, no son fuerzas revolucionarias.
Incluso China, en mi opinión, dice que se encuentra en una transición hacia el socialismo, pero es muy diferente de la China de Mao. No creo que esta sea la respuesta.
No intervendrán militarmente en Palestina, a menos que tengan que librar una guerra mundial. Al mismo tiempo, son quienes financian a Irán y lo orientan contra Estados Unidos. Pero, repito, no son fuerzas revolucionarias.
Existen contradicciones entre potencias más o menos capitalistas, fundamentalmente. Los BRICS no nacieron de una hipótesis revolucionaria. Lula tampoco.
Irán no es una fuerza revolucionaria. Está en ruptura con el capitalismo estadounidense, eso sí, pero entre esto y la revolución hay un mar de distancia.
China tiene un sistema contradictorio con el de Estados Unidos porque no es únicamente un capitalismo industrial ni únicamente un capitalismo financiero. Existen contradicciones que también hay que saber utilizar para cambiar el equilibrio de fuerzas, por ejemplo, a favor de Palestina. Pero, lamentablemente, nunca intervendrán decisivamente en Palestina.
Escucho un ruido de una cascada, del bar , y me lamento por mi lección de la locación en cuanto al audio.
mi cabeza intenta pensar en Italiano, mis reflexiones son en castellano.
Y aprovecho la pausa para tomar otro sorbo de cafe y hacerle la segunda pregunta que me mando Diego.
D.S: Dado que EEUU es inseparable del dolar y el dolar de una hegemonia mundial. Y dado que según Ud las guerras militares y de finanzas por el petrológico solo postergan la derrota de EEUU. ¿Ud cree que EEUU va a ir perdiendo influencia mundial y se derrumbara?
Estados Unidos se vio obligado a iniciar la guerra mundial debido a las circunstancias.
El sistema que Estados Unidos construyó en los años setenta se centró en la financiarización y en la deuda. Pasaron del capitalismo industrial surgido de la Segunda Guerra Mundial a un capitalismo financiero basado en la deuda.
A partir de esta financiarización y de esta economía de la deuda construyeron la globalización, pero una globalización con el dólar en el centro.
El dólar era la moneda de intercambio internacional. Esto tenía una ventaja inmediata: permitía a Estados Unidos financiarse gratis. Pero también tuvo un efecto negativo, porque la dolarización implicó la destrucción de su sistema industrial.
Cuando una moneda como el dólar se vuelve central para el comercio, la desventaja es que hay que eliminar la industria.
Estados Unidos se encuentra en una situación en la que carece de industria y tiene competidores como China. Los chinos se organizaron como buenos marxistas, aunque ya no como revolucionarios, y desarrollaron la industrialización del país.
Su capitalismo se basa en la industria y controlan la financiarización de manera muy radical. No quieren avanzar hacia una financiarización autónoma.
Últimamente, el responsable de la burbuja inmobiliaria china fue condenado a cadena perpetua. Lo encarcelaron y no lo liberaron.
Los BRICS están intentando construir una alternativa al dólar. Estados Unidos no solo ha utilizado la centralidad del dólar, que permite pagar bienes con papel usado, sino que también lo ha militarizado.
La militarización del dólar se manifiesta mediante sanciones. En el caso de Rusia, apenas comenzó la guerra, la expulsaron del sistema SWIFT, que es el medio utilizado para efectuar pagos internacionales.
Se está construyendo una alternativa, pero es económica, no revolucionaria.
Estados Unidos se ha debilitado de una manera absolutamente radical. No está claro cómo podrá salir de esta situación porque, en primer lugar, destruyó su sistema industrial y, además, está destruyendo su sistema financiero.
Lo que está ocurriendo es una crisis del sistema financiero. Están acumulando todas las deudas: tienen una deuda federal de 40 billones de dólares, una deuda privada de 30 billones y una deuda financiera de 26 billones.
Es una explosión de la deuda. ¿Cómo saldrán de esta situación? La única solución es la guerra y la depredación, como sucedió en Venezuela.
En realidad, querían apropiarse de los recursos económicos de países como Argentina y luego de los recursos de vasallos como Europa, Japón, Corea y los países árabes. Han impuesto que inviertan miles de millones de dólares y, aun así, no es suficiente.
Intentaron reproducir los hechos de Venezuela con Irán, pero salió muy mal.
Lo interesante es que el sistema militar de Estados Unidos es absolutamente ineficaz porque está privatizado. Gastan miles de millones de dólares financiando empresas privadas que producen armas que ya no son adecuadas.
Desde 1945 han perdido todas las guerras y seguirán perdiéndolas. Lo único que hacen realmente es financiar el complejo militar-industrial, que carece de eficacia.
Se ha demostrado que Irán, con poco dinero, logró destruir bases estadounidenses y expulsarlos. En realidad, Estados Unidos es muy débil.
La situación es peligrosa porque todavía no existe un sistema que se esté reorganizando a escala global. La guerra mundial podría estar ya fragmentada. Si sus distintos frentes se unifican, corre el riesgo de volverse atómica.
Están los frentes de Irán, Rusia y Palestina. Si se unifican en un conflicto global, la situación será muy peligrosa.
Primero lo intentaron mediante aranceles y tasas de importación. Como eso era demasiado débil, pasaron al imperialismo y al colonialismo clásico.
No es que estos hayan desaparecido. Siempre estuvieron ahí. Ahora se han vuelto explícitos.
El error que comete Toni Negri es decir que el imperio ha terminado. No, no ha terminado. El imperialismo monetario no reemplaza al imperialismo clásico: ambos se suman y actúan juntos.
Tenemos un ejemplo: cuando los instrumentos monetarios no funcionan, pasan al imperialismo clásico. Van a Venezuela, toman al jefe del Estado, se apropian de los recursos y ocupan la tierra.
Les gustaría hacer lo mismo en Groenlandia, Irán y Rusia. Europa y Estados Unidos quisieran desmembrar Rusia, crear varios Estados pequeños y saquear sus recursos.
Esto sucede cada vez que hay un cambio importante en el orden económico mundial: vuelve a entrar en juego una especie de acumulación primitiva.
La acumulación primitiva, como escribe Marx, consiste en cometer robos y apropiarse violentamente de la riqueza. No se produce esa riqueza, sino que se toma.
Esta acumulación primitiva se reproduce en cada gran crisis. La que estamos viviendo es una nueva forma de acumulación primitiva en la que el Estado desempeña un papel fundamental, como en la acumulación primitiva descrita por Marx.
Para utilizar a Marx, debemos tomar el capítulo sobre la acumulación, situado al final del primer tomo de El capital, y ponerlo al principio.
El análisis del capitalismo no debe comenzar con la mercancía ni con la producción. Debe comenzar con la guerra, es decir, con la guerra de conquista. Así debemos leerlo.
Marx parte de que la mercancía ya forma parte del sistema capitalista, de que ya está estructurada dentro de él. Presupone que hay propietarios y no propietarios, pero estos no son producidos por la mercancía: son producidos por las guerras de conquista.
Se trata de una acumulación de recursos que no es económica, sino militar y colonial.
El otro problema se encuentra en el tercer tomo de El capital, que comienza tratando el crédito. Debemos comenzar con el crédito y con la deuda, en el sentido descrito allí por Marx.
Sin embargo, Marx piensa que el capitalismo industrial logrará someter al capitalismo financiero. Sucedió lo contrario: fue el capitalismo financiero el que sometió al industrial.
Esto ocurrió en Estados Unidos. En China lograron controlar las finanzas, que están bajo el férreo control del Partido Comunista Chino.
Los bancos y la financiarización no pueden adquirir una dimensión autónoma como en Estados Unidos. Permanecen bajo control y se utilizan para financiar la industria.
En Estados Unidos, en cambio, se utilizan para extraer riqueza de la industria. Son una especie de vampiro.
El capital financiero no es solo el vampiro del trabajador, sino el vampiro de la sociedad. Succiona recursos de la fábrica, pero también del ahorro social y de muchos otros ámbitos.
Es un vampiro social, mientras que Marx sigue hablando fundamentalmente del vampiro del trabajador.
Hacemos una pausa, noto que Maurizio está entusiasmado.
Y aprovecho para seguir conversando.
Me vuelvo acercar a la barra del bar para pedir más cafés.
Y le pregunto sobre las personalidades de Milei, Trump, Espriella. Sobre todo me interesa esta idea del “loco”, de estos sujetos del sistema y su función en el. Le recuerdo una entrevista que dio hace poco en la cual pareciera endosarse con la entrevistadora cuando ella menciona la irracionalidad de dichos personajes.
M.L:
En estas situaciones de profunda crisis, el capitalismo produce este tipo de subjetividad.
¿Qué es Hitler? Hitler no es un caso de locura. Es un producto del sistema cuando este entra en crisis.
En Europa existía el problema del bolchevismo. Llevaron a Hitler al poder y luego este se autonomizó.
Estas formas de acumulación primitiva que exigen la guerra requieren locuras de este tipo. Son locuras del capitalismo. Es el capitalismo el que está loco, no solamente esas personas.
Deleuze lo dice correctamente en una entrevista. Habla sobre la deuda en una entrevista realizada después de El Anti-Edipo, aunque ahora no recuerdo cuál.
Deleuze dice que esta historia sobre la acumulación del capital financiero es una locura. Si la ves desde el interior, parece racional, pero desde un punto de vista externo es una locura. Es el estadio último de la enfermedad mental.
Esta etapa final produce una subjetividad de etapa final. Estas personas no están locas simplemente porque sí: están locas porque la situación lo exige. Hay una estrategia detrás.
Cuando lleguen las próximas elecciones, tal vez sea elegido un demócrata, pero la estrategia no cambiará demasiado. Hay continuidad entre los presidentes estadounidenses.
Biden ya había declarado la guerra contra Rusia. El genocidio comenzó con Biden.
Trump dijo que no quería más guerras, ni en Rusia ni en Palestina. Imposible. Pero no las comenzó él, sino Biden.
Veremos qué sucede después. Tal vez actúe de una manera ligeramente diferente, pero continuará la política de locura estadounidense.
Es una locura política, no psiquiátrica. Hay que invertir el punto de vista. Esto es fundamental, sobre todo en política exterior: hacen lo mismo.
El capitalismo financiero, que está en el origen de este desastre, también fue ampliamente promovido y construido por Biden y los demócratas.
Después de la crisis de 2008 se formaron grandes centros financieros como BlackRock y Vanguard. Establecieron una alianza con los demócratas porque querían una especie de democratización de las finanzas.
Biden aumentó el déficit en 10 billones de un solo golpe. Existe, por tanto, una continuidad.
La financiarización y la deuda están en el origen de la crisis, y los demócratas hacen exactamente lo mismo. No se los puede distinguir radicalmente.
Pueden tener diferencias marginales respecto de la gestión interna. Obviamente, los demócratas no harían lo mismo que Trump con el ICE. Pero ellos también, sobre todo Clinton, contribuyeron a la enorme polarización existente en Estados Unidos.
El futuro / Próximos proyectos:
M.L:
Ahora estoy trabajando sobre una hipótesis que todavía no es muy precisa, partiendo del trabajo de Fernand Braudel, un historiador francés.
Braudel dice que el capitalismo no puede identificarse con el mercado. También afirma que no puede identificarse con la Revolución Industrial.
Según él, el capitalismo nació financiero y siempre lo ha sido. Por eso estoy trabajando con esta hipótesis, que difiere un poco del punto de vista marxista.
Marx parte de que el capitalismo es la Revolución Industrial. Braudel dice que no.
El capitalismo financiero precedió a la Revolución Industrial y la sobrevivirá. Eso es lo que estamos experimentando.
Según Braudel, el capitalismo financiero la precedió porque nació en el siglo XVI. Cuando estalló la Revolución Industrial, logró estabilizarse adquiriendo una base real, pero luego la superará.
Esta hipótesis me pareció interesante. Estoy trabajando en ella para comprobar si es cierta y continuar con el problema de qué es el sujeto político.
Es cierto que el sujeto político no se da desde un punto de vista sociológico, sino políticamente.
¿Qué significa esto? Que la clase se constituye mediante las luchas. No es que exista antes de la organización política o antes de la revolución.
¿Cuál es la relación entre revolución y clase? La revolución debe tener un fundamento objetivo, pero, al mismo tiempo, es la revolución la que crea la situación política.
Esta relación es complicada y no resulta evidente. Me gustaría profundizar en ella porque quizás lo que falta es esta capacidad.
Mientras existió la perspectiva de la revolución, existió la posibilidad de participar en política. Cuando esta perspectiva desapareció porque la revolución fue derrotada, ya no pudimos participar realmente en política.
¿Qué significa repensar la revolución para poder seguir haciendo política?
Incluso cuando no hubo una revolución real, siempre existió la posibilidad de la revolución.
¿Cómo podemos repensar esta relación entre clase objetiva y clase subjetiva? Si solo existen las condiciones objetivas, no es suficiente.
Estoy intentando trabajar desde este punto de vista sobre las revoluciones del siglo XX.
Las únicas revoluciones victoriosas fueron las que tuvieron lugar entre las dos guerras mundiales: la Revolución rusa, la Revolución china, la Revolución vietnamita y las revoluciones sudamericanas. Todas ocurrieron, fundamentalmente, en ese período.
¿Por qué fue posible entonces y hoy ya no lo es?
Estoy intentando reflexionar sobre esto: si la revolución ha terminado o si, en cambio, el problema consiste en replantear esa relación.
Podría decirse que la revolución ha terminado y que no sabemos qué nos depara el futuro. Me gustaría reflexionar sobre ello y reconstruir esta dimensión mundial del capitalismo, algo que ya se ha hecho.
Hay que salir del eurocentrismo, al menos del de las teorías en las que he trabajado durante años. Deleuze y Guattari tenían una concepción universal de la historia, quizá demasiado universal.
Debemos pensar cómo superar la división entre la teoría feminista, la teoría decolonial, la teoría poscolonial y la teoría ecológica.
¿Qué significaría pensar un sujeto político articulado a partir de estas diferencias, capaz de recomponerse estratégicamente contra el poder para afirmarse, pero que se afirma precisamente para oponerse al poder?
No es posible una constitución que se produzca fuera de esta relación con el poder.
La teoría de la multitud, por ejemplo, presuponía que existía la posibilidad de un éxodo. Pero el éxodo no es posible.
Estoy pensando en estas cosas.
Atravesamos la librería, le muestro la sección donde están sus libros, próximo a Marx, sonríe y le pregunto si lee novelas. Responde que muy poco , menciona a Kafka. Sonrió y me muestra una parte de su libro en cual lo menciona, y luego me pregunta a mí. Le respondo que leo mucha ciencia ficción , clásicos de ella y sobre todo ahora ciencia ficción latinoamericana. En la cual la distipia es presente y el escenario es más local para mí.
También le menciono a Bora Chun, de Corea del Sur.
Caminamos por las calles de Barcelona una vez más y la muchedumbre de turistas nos abruma. Lo acompaño a una panadería a comprarse un sándwich y nos despedimos.
Me siento en otro café a mirar el material, y pienso: ahora tengo que traducir todo esto, y hacer de una conversación un texto con sentido .