No hacen más que avivar nuestro fuego // Valentina Avelluto
Creen que ganaron algo
Perdieron todo
Perdieron la credibilidad
Perdieron la legitimidad
Perdieron la dignidad
Perdieron las elecciones
Perdieron el futuro
Y perdieron el poder
No me desanimo
Mis hermanas tampoco
Estamos para nosotras
Ellas son mi matria
Mi democracia
Mi fuerza y mi verdad
Ganamos la calle
Ganamos organización
Ganamos redes de cuidado
Ganamos poner en agenda nuestro deseo
Ganamos la libertad de narrar nuestros abortos y los de nuestras abuelas
Ganamos visibilidad mundial
Ganamos seguridad en nuestra victoria y confianza en nuestras decisiones
Ganamos la historia
Y ganamos el poder
Lo único que perdimos es el miedo
Lo único que ganaron es el miedo
Se está cayendo y se resisten desesperados, ridículos, torpes y desorientados
Aferrados a privilegios en extinción
Perdidos es una historia y en un mundo que ya no les pertenece
Donde ya no son protagonistas ni voceros
Vamos a seguir abortando
Más juntas y más fuertes
Y a cada uno de les 38
No les olvidaremos
Ni podrán olvidarnos a nosotras
Les vamos a cobrar caro cada muerte evitable
Les vamos a cobrar caro su cinismo, su ceguera y su sordera
Habrán creído ingenuamente
Que así nos detendrían
Que quizás nos callarían
Que nos desmotivarían y que volveríamos resignadas a nuestras casas,
A las cocinas y a sus camas
No entienden
No escuchan
No se dan cuenta
Que no hacen más que avivar nuestro fuego
#8A #MásTempranoQueTarde #SeráLey #DinoSenadores
[Foto: M.A.F.I.A ]












No se puede decir que el río cambie de una manera en invierno y de otra manera en verano. Cambia. Eso es todo. Las islas, por el contrario, parecen distintas con cada estación que llega. No sólo por la intensidad del verde, en el verano, sino por algo mucho más sutil. En el invierno, desde el río abierto, se pierden en una lejanía brumosa. De pronto están, de pronto no están. Uno duda del río y piensa que es imposible llegar alguna vez, a pesar de toda esa tenue ansiedad que lo aísla y lo mece y lo acongoja en parte. Más bien son un borde ilusorio, una sombra que oscila con el horizonte, hacia el oeste. Si por fin logra acercarse, entonces parecen todavía más remotas, habitadas por el silencio y la soledad y por una tristeza irreparable.






















