Casazombie
2.-Fuimos de los primeros visitantes a la casona, hacia bastante calor por esos días y llamativamente no había mosquitos. Seriamos unxs veinticinco, hay una foto que registra eso. La idea de la visita era hacer juegos de terror, reírnos del miedo, reírnos de miedo. La casona lugar ideal. Unos veinte pibas y pibes (en situación de calle, como nos gusta decir por ahí) en un ex orfanato derruido y desabitado ¿podíamos pedir algo mas? Escaleras crujientes, piso a punto de derrumbarse, habitaciones completamente oscuras, sótanos con historias, mensajes de madres a sus hijos escritos en las paredes, puertas que se habrían solas. Una casa llena de muertos debe constituirse en una casa llena de fantasmas. Pero la risa por el miedo no aparecía, insistíamos con los juegos pero ni risa ni miedo. Ni mosquitos, ni fantasmas. El bello terror que fuimos a buscar, el que saca lo mas profundo, el bello terror que cambia roles; el que sabemos que es mentira, que en cuanto empiece a amanecer se desvanecerá, no aparecía.

























































