La marcha de las putas
(…)
«La Marcha de las Putas Buenos Aires fue como lo esperábamos: un evento un poquitín progre, decente, tímido como quincianera de escuela privada, con muchas chicas bien, de clase media. Por eso, nosotras, las putas no tímidas, las putas viejas, las putas feas, las putas tortas, las muy borrachas, las muy drogonas, las que discutimos con nuestros amantes hasta las palizas ( a veces), las que nos cojemos a nuestras amigas, las que tomamos calmantes COMO TODO EL MUNDO, pero no lo ocultamos, hicimos la Gran Quebracho. Realizamos una intervención agresiva, virulenta y alegre para que las cuestiones ondulen un poco en está chata-facha Buenos Aires, ultra-careta, donde nunca pasa nada (aunque maten gente los ratis) y para que al menos las que estaban ese día en la marcha sepan que poner el cuerpo, es PONER EL CUERPO, incluso si tu mamá luego dejará de dirigirte la palabra.
Entrevista a Miguel Benasayag
Paradojalmente, me gusta en especial que me preguntes sobre los fusilamientos en Trelew del 22 de agosto de 1972. Porque en toda mi vida, esa fecha fue un acontecimiento muy importante. Siempre me acuerdo del 22 de agosto, porque es cierto que hubo una ruptura, en el sentido de que abiertamente todas las porquerías que la oligarquía argentina había hecho en la Patagonia, que había hecho en la Semana Trágica, que había hecho en los basurales, el 22 de agosto se produce una ruptura institucional. Creo que hubo un paso dado donde “no vamos a esconder más lo que hacemos”; era claro para todo el mundo, era una provocación, todo el mundo tenía que entender que por supuesto que Pujals no había tratado de arrebatarle la ametralladora a nadie y todo el mundo tenía que entender que de ahora en adelante era así, que la oligarquía argentina, los dueños de la tierra, del país, no iban a respetar ninguna ley. Porque hay que ver que, por ejemplo, la masacre de los indios y todo aquello, todavía había como una ideología podrida del progreso, pero una ideología; algo que pretendía legitimar lo que se estaba haciendo ¿no? Y acá, el 22 de agosto, no, acá hubo una acción que decía: aquí es la barbarie instalada y nosotros vamos a utilizar lo que venga para aplastarlos a ustedes. Pienso que a partir de ahí, bueno, como yo fui preso de la dictadura –caí antes–, yo lo que vi es una sucesión, una sucesión que no paró hasta los 30 mil desaparecidos.
–¿Considerás a los medios de comunicación a partir de ese tiempo como el brazo ejecutor de un discurso que encubre estas acciones para separar lo que pasa, lo que se quiere mostrar a la sociedad?
Chile: una revolución en marcha
La palabra “revolución” para definir al bullente movimiento de estudiantes que desde hace tres meses conmueve al país, no es excesiva. Los jóvenes han tomado las banderas de la protesta social de amplios sectores -incluyendo las usualmente pasivas capas medias-, y las han proyectado al futuro, libres de todo reduccionismo dogmático y del cálculo pequeño que ha envilecido la política nacional. Basta observar el cambio producido en el plano de las conciencias. El pensamiento revolucionario ha ganado su primer y más importante enfrentamiento: nadie hoy se atreve a poner en duda la legitimidad de las demandas estudiantiles y ciudadanas.
Un avezado revolucionario como Fidel Castro sostiene que la “batalla de las ideas” es el principal desafío al que están convocados los rebeldes de nuestro tiempo. Allí fue, en efecto, donde sufrimos nuestras derrotas más importantes. El caso de Chile es muy aleccionador. La generación de los ‘70, cuyos sobrevivientes -partidos, grupos y personas- sólo pueden aspirar hoy al honroso papel de ponerse a disposición incondicionalmente de los nuevos liderazgos político-sociales, sufrió la pérdida de miles de compañeros y compañeras muy valiosos. Pero fue en lo ideológico donde la derrota fue aún peor. Son los nietos de aquella generación los que han tomado en sus manos el testimonio actual de la eterna lucha por la justicia, la solidaridad y la igualdad de derechos de los ciudadanos. La protesta social que encabezan los estudiantes -a la espera que los trabajadores asuman su rol histórico-, ha logrado instalar la necesidad de un cambio profundo en Chile. Se ha producido lo que hasta hace pocos meses se consideraba imposible: que una clara mayoría comparta la idea de que el modelo económico, social, institucional y cultural que instauró la dictadura de generales, almirantes y grandes empresarios tiene que ser modificado hasta en sus raíces para abrir paso a la justicia social. Esta demanda por el cambio, a partir de la exigencia de igualdad de derechos en la educación, basada en una vigorosa denuncia de la desigualdad y discriminación que padece nuestro pueblo en educación, salud, vivienda, salarios, etc., se ha producido en un país de América Latina alabado como ejemplo por su modelo de economía de mercado. Por eso el cambio que tiene lugar en Chile en estos días, como fruto de una sostenida protesta social que se dimensiona como una revolución, ha sorprendido al mundo. Pero también a muchos chilenos privilegiados por el sistema que no percibieron la indignación que estaba fermentando en las entrañas de la sociedad. Hoy, después de tres meses de movilizaciones estudiantiles pacíficas -pero agredidas por el atropello policial- es difícil encontrar defensores a ultranza del modelo o que nieguen lo justo del reclamo de poner fin al lucro en la educación. Hasta el presidente de la República, el connotado empresario Sebastián Piñera, cuya fortuna asciende -dicen- a 2.400 millones de dólares, admite los “grados excesivos de desigualdad” social que existen en este país y que a él le correspondería intentar corregir. Lo mismo opinan políticos, empresarios y autoridades eclesiásticas que desde la derecha y la Concertación intentan apagar el incendio y salvar sus privilegios. Ellos balbucean su miedo ofreciendo mediaciones, reformas constitucionales y -quizás- hasta tributarias si los aprietan un poco.
El temor y desorganización de las clases dirigentes revelan cómo la batalla de las ideas se está resolviendo a favor del cambio. La institucionalidad ha entrado en una etapa en que algunos de sus usufructuarios alertan sobre el peligro de la ingobernabilidad, y otros -en franco estado de pánico- invocan como de costumbre a las fuerzas armadas para encargarse del trabajo sucio que creen inevitable. Los administradores del sistema saben que la revolución democrática y desarmada -que rescata los valores y derechos del ciudadano- pondrá fin al modelo neoliberal y sus huellas se prolongarán en el tiempo. Con esta revolución juvenil y creadora ocurrirá lo que sucedió con el cambio cultural de los años 60, con el movimiento hippie, las repercusiones de la revolución cubana y de la guerra de Vietnam, la independencia de los países africanos y asiáticos, las jornadas de mayo del 68, en Francia, y la “primavera de Praga”. Porque esta revolución en Chile ha dejado al descubierto las tripas del sistema neoliberal, sumando evidencias lacerantes a la crisis global que experimenta el sistema. La revolución encabezada por los jóvenes chilenos es creativa, plural y sorprendentemente ideológica en el más limpio sentido de la palabra. No obstante su fuerza, no tiene un destino asegurado. Puede sufrir considerables dificultades si termina atrapada en una institucionalidad hábil en hacer trampas y en cooptar al movimiento social. Sin embargo, las demandas de hoy en educación, salud, derechos sociales y políticos, no tienen solución en el marco de la actual Constitución. Hay que volcar esfuerzos en avanzar hacia una Asamblea Constituyente que elabore y plebiscite la nueva Constitución democrática de Chile. Ese camino se puede ver hoy con más optimismo, ha nacido un espíritu que lucha por ideales que parecían perdidos. Se están trazando las líneas de un nuevo Chile que recoge, sin decirlo y hasta olvidándolo, el sedimento de muchas luchas victoriosas y derrotas terribles, de ejemplos buenos y malos que no están -felizmente- en el primer lugar de las preocupaciones de los jóvenes que se vuelcan al futuro y a la esperanza de un cambio. Hay en nuestra dispersa Izquierda un agotamiento de lenguaje, de ritos y exterioridades que debe ser asumido conforme a los ejemplos que están dando los jóvenes. Ideas nuevas para problemas viejos y criterios novísimos para los fenómenos emergentes.
Algunas demandas pueden resolverse ahora mismo, si se mantiene la presión para lograrlo. Otras tomarán más tiempo, como la Asamblea Constituyente. Hay demandas más complejas, como la renacionalización del cobre, entrabada tanto por la Constitución actual como por las leyes orgánico-constitucionales y hasta por los tratados de libre comercio suscritos por los gobiernos de la Concertación. Lo importante es que lo central está conseguido: se ha puesto en cuestión un modelo de dominación que se creía inamovible. El rechazo al lucro en todas aquellas cuestiones fundamentales para el individuo y su familia, el respeto pleno al medioambiente, la vigencia absoluta de los derechos humanos, la representatividad efectiva del sistema democrático y de los mecanismos de consulta directa a la ciudadanía, el derecho a la participación, se han instalado como objetivos legítimos en la conciencia ciudadana. La “clase política” no podrá seguir rehuyendo su responsabilidad de ayudar a abrir paso pacíficamente a la nueva época que quiere vivir Chile. El cambio sólo asusta a la derecha económica y política y a las cúpulas concertacionistas que validaron los remiendos de la Constitución dictatorial, y que cifraron sus esperanzas de estabilidad y ascenso social en éxitos macroeconómicos, olvidando que su precio era la desigualdad y la marginación de grandes sectores que ahora hacen oír su potente voz y que exhiben su enorme fuerza.
Entrevista a Amador Fernández-Savater
Después de la Puerta del Sol
Manifiesto de Historiadores:
Entrevista a Alfredo Pucciarelli
Estado y política
Ama nuestro país, vete de nuestro país!
Encuentro de prácticas educativas
La Casona de Flores: Zona Autónoma
Casazombie
2.-Fuimos de los primeros visitantes a la casona, hacia bastante calor por esos días y llamativamente no había mosquitos. Seriamos unxs veinticinco, hay una foto que registra eso. La idea de la visita era hacer juegos de terror, reírnos del miedo, reírnos de miedo. La casona lugar ideal. Unos veinte pibas y pibes (en situación de calle, como nos gusta decir por ahí) en un ex orfanato derruido y desabitado ¿podíamos pedir algo mas? Escaleras crujientes, piso a punto de derrumbarse, habitaciones completamente oscuras, sótanos con historias, mensajes de madres a sus hijos escritos en las paredes, puertas que se habrían solas. Una casa llena de muertos debe constituirse en una casa llena de fantasmas. Pero la risa por el miedo no aparecía, insistíamos con los juegos pero ni risa ni miedo. Ni mosquitos, ni fantasmas. El bello terror que fuimos a buscar, el que saca lo mas profundo, el bello terror que cambia roles; el que sabemos que es mentira, que en cuanto empiece a amanecer se desvanecerá, no aparecía.
El último rugido en la selva de la filosofía
León Rozitchner
Un filósofo intempestivo
Belleza y ferocidad
“Una traidora de clase”
Una izquierda miope
Podría ser de tu interés
19 de julio de 2026 (Un comentario sobre la vergüenza, a propósito de un texto de Miguel Mazzeo) // Diego Sztulwark
Hace exactamente cincuenta años, el 19 de julio de 1976, Mario Roberto Santucho y máximo dirigente del PRT-ERP murió a
Sobre la contraviolencia (y el no matarás). Lectura de León Rozitchner II // Diego Sztulwark
En el comienzo está la distinción: no hay una sola violencia, como se suele decir cuando se enuncia que se
¿Cómo hacer de la democracia de la derrota un punto de partida? Lectura de León Rozitchner I // Diego Sztulwark
Entre la sangre y el tiempo Tras la derrota política de las organizaciones revolucionarias y los movimientos populares en la
Misa ricotera
Entrevista a Vera Malaguti Batista
“La policía de Río es la que más mata en el mundo”
–En este momento Río es gobernada por el PBDB, un partido aliado al PT, ¿qué opinión tiene de esa gestión en Río?
–¿Conoce a Paulo Texeira? Es un diputado federal que plantea la reforma de la ley de drogas en su país.
Adiós, industria editorial (2.0)
Alzas y bajas en la bolsa de porro
(texto aparecido en la revista ¿Todo Piola? Nº 11)
León Rozitchner: el hombre discrepante
Lecturas comentadas: Cómo cambió la Villa 1-11-14 a dos meses del Operativo Cinturón del Sur
Una filosofía de la celebración
Invenctiva canibal
Audio de Bifo
Bifo en México
Bifo x 4
El miedo como factor de la política
¿Fin del ricoterismo?
Que el Indio Solari sea el ídolo de 678, que muchas míticas frases ricoteras sean declinadas al interior del universo K es, sin duda, la batalla cultural más pedorra de la que tengamos memoria. Pero es sobre todo el aterrizaje vegetariano de una poética que, alguna vez, fue caníbal.
Acerca de la escritura contemporánea
La resolución de esta escena, me lleva a pensar en uno de los sentidos posibles que podemos encontrar en la escritura contemporánea; y no hablo de escritores, hablo de la escritura como una práctica que, desde hace años, se convirtió en un ejercicio diario como consecuencia del surgimiento y la masificación de las nuevas tecnologías. No es azarosa, en este sentido, la vinculación inicial que intento hacer con la fotografía. Si algo ha ocurrido con ambos ejercicios –escribir y fotografiar- es que perdieron sus sitiales de privilegio para devenir en una práctica cotidiana realizada cada vez por más personas. Si tuviéramos que rastrear los rasgos de nuestra época a través de imágenes, de ninguna manera haría falta recurrir a fotógrafos profesionales ni mucho menos a los catálogos de museos o galerías. Tan sólo tendríamos que ingresar en alguno de los programas de la web para convertirnos en algo así como arqueólogos espontáneos de un vasto, riquísimo y, claramente, lisérgico reservorio de retratos vivos de una generación; aún incluso cuando –de acuerdo a la hipótesis de Bourdieu- “nada tiene más reglas y convenciones que la práctica fotográfica y las fotografías de aficionados”. Así y todo –quizás justamente por eso- tendríamos ante nosotros un alucinante fresco de la época: formas de vestir, cortes de pelo, arquitectura urbana, interiores de casas y edificios, espacios verdes, vida nocturna, objetos cotidianos, experiencias militantes, familias, movilizaciones políticas, tribus urbanas, razas de perro, lugares de veraneo, comidas, parejas, adolescentes, bebés, viejos, bares, esquinas, por sólo enumerar algunos puntos de una inmensa tipología de imágenes.
Transgredir
Macrismo explícito: nada hay más limpio y ordenado que los cementerios
Commonwealth. El proyecto de una revolución del común
#OccupyWallStreet
Entrevista con Joâo Pedro Stédile, dirigente del Movimiento Sin Tierra y de Vía Campesina
Se vienen los pibes zombis
Revolución 2.0
¿El regreso o la re-invención de la política?
Suspenden una campaña de Levi’s que habla…
Discutir “El Estudiante”
Como invitación a discutir la película “El Estudiante (premiada por el BAFICI 2011 y actualmente en cartelera en el Lugones), ofrecemos un primer texto e iremos subiendo todos los que manden durante los siguientes 15 días. El próximo será el tuyo.
Una excursión a la facultad de Sociales
Pronunciamiento de las III Jornadas Andino-Mesoamericanas
SOBRE LO COMÚN
Nos alberga el horizonte del Pachakuti, el horizonte del Sumaj Kausay. Los entramados comunitarios adoptan y adaptan elementos de lo moderno, los pueblos indígenas crean y recrean. Tenemos el desafío de pensar la recomposición y organización pública del nosotros. Lo plurinacional no puede ser un aditamento del estado liberal.
Denunciamos las estrategias contrainsurgentes, la militarización y la paramilitarización de nuestros territorios que busca contraponer indios contra indios, e indios contra intereses populares, desviando nuestra atención de los verdaderos enemigos que son los intereses de los estados al servicio del capital.
Pasión Piola
Discutir el estudiante (III)
Discutir el estudiante (II)
por Juan Pablo Hudson
La política de Laclau
Laclau Reload (Lobo aúlla)
Mapa del nuevo sentido común progre
Bolivia del TIPNIS: entre la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser
(Silvia Rivera sobre el conflicto en Bolivia)
Entrevista a John Holloway
El “otoño americano”: ocupando Wall Street
El 15 de octubre mucha gente se lanzará a las calles contra el asalto financiero que está llevando a la bancarrota de la vida social, la obliteración de la democracia, la destrucción de las estructuras sociales y el crecimiento de la violencia.
En América, “Ocupemos Wall Street” ha comenzado un proceso de movilización masiva e indetenible. El “Frente de Liberación del Conocimiento” impulsa un proceso común de organización del trabajo cognitivo precarizado en el área euro-mediterránea.
El domingo por la mañana se empezó a sentir el otoño en Nueva York. En el parque Zuccotti en el sur de la ciudad, debajo de lonas y mantas que cubrían colchones inflables y bolsas de dormir, se asomaban cabezas con gorros y pies con calcetines gruesos. Despertaban los ocupantes de Wall Street. Algunos barrían el parque, organizaban la comida que han recibido como donativos en una sección que parece un pequeño mercado, o comenzaban a desplegar sus pancartas, principalmente denunciando la corrupción del sector financiero y las desigualdades generadas por el sistema económico que beneficia a una minoría. “Somos el 99%, que no lo tolerará más”, dicen los manifestantes.
#OccupyWallStreet o la bendita metamorfosis
Gruner no se manduca el caramelito
–¿Por qué motivos decidió apoyar la fórmula del FIT que encabezan Jorge Altamira y Christian Castillo?
–En el relato del kirchnerismo, el año 2001 sería el estallido del neoliberalismo, el reciente pasado trágico del que a partir de todo lo hecho en estos años nos encontramos lejos, mientras que para la izquierda radicalizada sería una situación pre revolucionaria que suele ser reivindicada como un “Argentinazo”.
–Desde 1945 buena parte de lo que se suele llamar la lucha de clases pasa por adentro del peronismo. John William Cooke decía que la expresión de la lucha de clases en la Argentina es la antinomia peronismo-antiperonismo (en un cierto contexto, con varios matices…). No basta con eso, también el conflicto pasa por adentro. No se puede pensar al peronismo como una totalidad homogénea porque la historia argentina y la propia actualidad demuestran que nunca tuvo esa característica (Palito para Scioli? No “crees” en “lo que viene”, Eduardo?). En la situación mundial, se necesita poner en discusión la posibilidad de una transformación estructural. Las medidas puntuales se inscriben siempre dentro de un proyecto de máxima. Ese proyecto de máxima no lo comparto. Puedo defender las medidas puntuales pero sin olvidarme del proyecto que las enmarca. No puedo desconocer que el entramado o las alianzas de lo que genéricamente se llama kirchnerismo incluyen para ir de atrás para adelante al señor Soria amigo de Priebke, a Barrionuevo en Jujuy, a Insfrán, el responsable político del asesinato de los indígenas qom (y si, dicho así no dan ganas, no?).Cada vez es más evidente que la clase dominante, por oportunismo o por lo que fuere, se alinea detrás del gobierno (SI, EDUARDO, AL FIN ALGUIEN LO DICE EN SERIO!!!!!). Cuando uno dice kirchnerismo: ¿De qué está hablando? ¿De estos personajes o de los honestos luchadores que también se referencian en el kirchnerismo? Es el eterno problema del peronismo. No es una situación en la que se puede pensar estrategias de entrismo en el peronismo como en la década del ’60. Para mí el kirchnerismo no es un punto de partida, sino un punto de llegada.
Cuba: cosas que llegan y que no llegan
Discutir El Estudiante (IV)
Intervención de Slavoj Zizek en Liberty Plaza, Nueva York
En el crack de 2008 se destruyó más propiedad privada, conseguida con gran esfuerzo, que si todos los presentes se pusieran a destruir día y noche durante semanas. Nos dicen que somos soñadores. Los verdaderos soñadores son aquellos que piensan que las cosas seguirán siendo como son indefinidamente. Nosotros no somos soñadores, sino los que estamos despertando de un sueño que se ha convertido en pesadilla. No estamos destruyendo nada, sino siendo testigos de cómo el sistema se destruye a sí mismo.

















































