¿De qué está hecho el PRO? con Gabriel Vommaro // Clinämen
Amanecimos, como es habitual, con la criminal objetividad de la derecha argentina expuesta claramente y repetida a coro: «Maldonado murió ahogado o por un infarto provocado por un shock hipotérmico. No sabía nadar y las aguas son muy frías en el invierno del sur patagónico. Sólo el interés político o electoral puede seguir insistiendo en la responsabilidad del Estado». La banalidad del mal hecha, una vez más, por Morales Solá en su habitual nota de Domingo en La Nación[1]
Los datos disponibles al día de hoy confirman la figura de la Desaparición forzada:
1- Santiago Maldonado desaparece en una violenta acción represiva de la Gendarmería que entra excediendo una orden judicial a territorio mapuche en conflicto;
2 – La Gendarmería, el conjunto del Estado y medios afines ocultan información clave para el establecimiento de la verdad y la justicia, desde el comienzo hasta el final.
3 – Gracias a testimonios de mapuches en lucha pudimos saber lo que gendarmería y el estado ocultaron (¡Por ejemplo, que Maldonado sí estaba en el conflicto, que usaba campera celeste, el gobierno y gendarmería no lo reconocieron, aunque tenías las pruebas![2]);
4 – Al mando de la represión (tanto en enero como en agosto) estuvo el alto funcionario del Ministerio de Seguridad Pablo Nocceti, un fascista teórico y práctico del que ya no se habla (cualquiera puede googlear su legajo y sus declaraciones para el espanto). ¿La autopsia no da pruebas de que la Gendarmería haya detenido y golpeado a Maldonado? Puede ser, hay que esperar. No se trata de consumir las mentiras del gobierno y los medios ni repetir especulaciones que circulan sin fundamento sino de entender qué pasó realmente. Mientras tanto espanta el crecimiento de la «retórica centrista», suicida por donde se la mire: nadie es más responsable y objetivo en este país que los organismos de derechos humanos, y en este caso la familia Maldonado.
[1] http://www.lanacion.com.ar/2074539-una-muerte-la-especulacion-y-la-responsabilidad
[2] Por ejemplo, la última foto de Santiago Maldonado que Horacio Verbitsky hizo pública: https://www.pagina12.com.ar/69901-la-ultima-foto-de-santiago-maldonado
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A una semana de la victoria electoral el panorama arroja una relativa estabilidad en la política. ¿Qué sucede en cambio en lo económico y lo estratégico? Allí están hoy las principales peguntas, contradicciones, desafíos.
Comunicado Reunión Miércoles 18/10
Evaluando el contexto y las nuevas circunstancias en torno a los hechos de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, se posterga la marcha en contra de la reforma educativa y por el protocolo de violencia de género y se llama a los centros de estudiantes a mandatar estado de alerta permanente y asamblea constante; y acompañar la ronda de las Madres, mañana jueves 19/10 a las 14:30 en Av. de Mayo y Bolívar puntuales.
#QueNoNosRobenElFuturo
De la frontera colonial a la frontera estatal y extractiva
El pueblo mapuche habita históricamente las tierras del Wallmapu, al sur del sur de este continente que el colonizador llamó América, territorios que hoy se encuentran dentro de los Estados de Chile y Argentina: Ngulumapu al poniente de la cordillera de los Andes, y Puelmapu del lado oriental. Ambas expresiones territoriales se extendían hasta los océanos Pacífico y Atlántico respectivamente.
Años antes de la invasión española, lxs mapuches enfrentaron la expansión del Imperio Inca e incluso convivieron en la actual zona metropolitana de Santiago con funcionarios del Collasuyo, la región sur del Incanato. La conquista española implicó una invasión política, cultural y militar —llamada históricamente Guerra de Arauco— que, gracias a la gran resistencia mapuche, estableció las fronteras de Wallmapu al sur del río Bío Bío y al norte del río Toltén. Estos límites fueron reconocidos por el Imperio Español en Quilín (1641) y Negrete (1726). Durante la guerra de independencia de Chile, el Pueblo Mapuche fue principalmente aliado del Ejército Realista y, en 1825, una vez constituida la República, acordaron la paz en el tratado de Tapihue. En él se regulaba la convivencia comercial y diplomática y Chile reconocía la soberanía y autodeterminación mapuche; sus autoridades y legislación.
Sin embargo, las Repúblicas americanas del XIX fueron gobernadas por una casta político-militar formada en la masonería y la Ilustración europeas, no pocos de ellos con ideas despóticas. El proyecto civilizatorio moderno, necesariamente expansivo, moviliza la necesidad de incorporar a los salvajes a la vida civil de la República, ora por la educación ora por la guerra. Así, en 1861 avanza el Ejército chileno al sur del Bío Bío y comienza una campaña de asimilación, aculturación, ocupación y exterminio del pueblo mapuche y sus territorios a la que llamaron Pacificación de la Araucanía. En Argentina, la Campaña del Desierto, operación militar de homólogas características, se inició en 1878.
Desde hace más de siglo y medio, los Estados chileno y argentino han sostenido su proceso de modernización estatal desplegando una guerra contra formas de vida no reconocidas como legítimas por el marco hegemónico y normalizado de vida occidental. El proceso de modernización y la guerra racial sostenida por dichos Estados se han sostenido históricamente en el empuje y expansión de un mercado esencialmente extractivo, cuyo objetivo es demarcar una frontera soberana estatal sobre la tierra y los modos de producción y explotación, expropiados por medio de la violencia al pueblo mapuche y otros pueblos preexistentes.
Hasta la actualidad, este proceso de expansión de la violencia estatal ejercida como estrategia de expoliación de los bienes comunes de los territorios, se ha complejizado en la medida que se sofistican los nuevos mercados transnacionales de inversión extractiva. Es así como, a medida que los intereses corporativos se expanden territorialmente y chocan con los territorios mapuche, la guerra y sus formas de muerte se actualizan.
Existe una guerra desplegada intensamente por parte del Estado de Chile contra el Pueblo Mapuche, reactivada a partir del resurgimiento del movimiento autonomista mapuche desde los años noventa. Hoy en día, el Estado argentino agudiza sus políticas de hostigamiento y persecución racial contra el mismo pueblo. Lo que avistamos es una guerra neocolonial trans-estatal, siniestramente coherente con un proceso de consolidación de los mercados extractivos.
Breve genealogía de la minorización mapuche
Las campañas de ocupación del territorio mapuche estuvieron legitimadas desde las ciudades. Para esto fue clave la función táctica de la prensa, mediante la cual hablaba todo el espectro de la República de Chile del XIX y buena parte del XX. El poder político y económico —a la sazón la misma casta— tomaban control del territorio a través del Ejército, validando esta anexión en términos subjetivos, en la construcción de un relato de pertenencia de lo nacional racializado. A través de este medio propagandístico, se produjo la figura del mapuche borracho, flojo y bárbaro. Este imaginario constituye el sentido común dominante hasta hoy, con el recientemente agregado adjetivo de terrorista. Aun hoy se deposita sobre los pueblos indígenas la figura de lo anómalo, lo inferior, lo peligroso. Aquellos de los cuales se debe prescindir para dar paso al progreso.
El discurso de la modernización y el progreso económico de la nación unitaria soporta primero el avance militar en conjunto con una política eugenésica que promovió la colonización de los territorios ancestrales mapuche. Tras el Ejército, avanza sobre Wallmapu el telégrafo y el ferrocarril y, junto con ellos, los nuevos colonos: europeos occidentales que asegurarán la racionalización productiva de las tierras despojadas al pueblo mapuche. Es un proceso de reorganización económica y racial sobre un territorio cuya soberanía el Estado reclama por la vía militar. Tras la retirada del Ejército chileno para combatir contra peruanos y bolivianos los territorios salitreros de Antofagasta y Tarapacá a favor del imperialismo inglés, son los propios colonos los que continúan el hostigamiento, reduciendo cada vez más los territorios de los Lof —las comunidades— mediante corridas de cerco, quemas de pu ruka —hogares— con familias dentro, robo de animales, engaños y un largo etcétera de horrores, compilados por el periodista chileno Aurelio Díaz Meza, quien reporteó los testimonios de los mismos mapuche en el Parlamento de Coz Coz de 1907.
Sin embargo, la reducción territorial no es únicamente espacial sino existencial. El Lof histórico comporta una relación ancestral con las fuerzas de la naturaleza, incluyendo la existencia del rewe —lugar sagrado ceremonial. La racionalidad productiva de la tierra es incompatible con la matriz de comprensión territorial mapuche. La dinámica de explotación capitalista de la tierra es por definición opuesta a las filosofías de los pueblos preexistentes de respetar los ciclos naturales de las siembras y cosechas, al concebirse como parte de la mapu (tierra) y no como el sujeto que la puede controlar y dominar. En palabras de la machi y poeta Adriana Pinda, mapuche es “aquel que es amamantado, criado, sostenido y mecido por la tierra”. Por lo tanto, el colono que roba tierras al mapuche lo hace con la legitimidad del discurso civilizatorio moderno, al que se agrega el componente capitalista de la producción agrícola y ganadera.
Este proceso, que comienza la primera mitad del siglo XX en Ngulumapu con reducción territorial, empobrecimiento y migraciones forzadas —sumado al intento de industrialización urbana hasta antes del Golpe de Estado de 1973— dará pie a la formación de un grupo social mapuche que se asienta en las grandes ciudades, a quienes el poeta David Añiñir ha llamado mapurbe. Producto de su marginalización en las metrópolis como habitantes de las periferias, han desconectado su vida con el mapuche kimún y mapuche rakizuam —saberes y conocimientos ancestrales—. Asimismo, el proceso de pérdida del mapuzungún —la lengua de la tierra— se acrecienta con esta migración forzada, pero también con su prohibición y castigo en las escuelas rurales.
Durante el período de mayor crecimiento de las fuerzas de izquierda chilena, que cristaliza en la elección de Salvador Allende en 1970, se agudiza un desarraigo entre la comprensión del marxismo con las comunidades mapuche, tensionando la significación espiritual de la tierra con su reducción a una valorización netamente productiva: “La tierra para quien la trabaja” señalaba el lema de la Reforma Agraria y los procesos de recuperación territorial durante la Unidad Popular.
Neoextractivismo: la ley adecuada para el saqueo
El golpe militar de 1973 llegó a poner fin a la redistribución de tierras, que había reorganizado más de un siglo de expoliación latifundista y colonial, y dio inicio a una contrarreforma agraria que afectaría especialmente al pueblo mapuche. La dictadura devolvió a los grandes propietarios una buena parte de la tierras antes socializadas. Sin embargo, tal vez más brutal que la restitución del latifundio, fue el allanamiento para el extractivismo forestal de corte transnacional basado en los monocultivos de pinos y eucaliptos. Para esto, se implementó un recurso jurídico especial: el Decreto Ley 701 —vigente hasta hoy— mediante el cual el Estado chileno ha subsidiado sistemáticamente a los propietarios que den uso forestal a sus territorios, expandiendo los monocultivos de estas especies exógenas al hábitat natural de los territorios del centro-sur del país, lo que ha implicado un dramático deterioro de los suelos, la sequía de napas subterráneas y cursos de agua superficiales, la recurrencia de incendios forestales, y el consiguiente empobrecimiento de la población mapuche y rural chilena.
En el Puelmapu, previo a la invasión militar liderada por el general Julio Argentino Roca entre 1878 y 1885, grandes estancieros agrupados en la Sociedad Rural Argentina promovieron el exterminio del pueblo mapuche al oriente de los Andes, y posteriormente legalizaron la usurpación de los territorios mapuche, dando principalmente uso ganadero a las tierras. Hacia 1889, la Argentine Southern Land Company, de capitales ingleses, se hizo de grandes extensiones territoriales ancestralmente mapuche. Es esta corporación el antecedente de la Compañía de Tierras Sud Argentina S.A., adquirida por el grupo Benetton en 1991, tras los decretos de neoliberalización de la Argentina promovidos por Carlos Menem, que permitieron la venta no sólo de las industrias nacionales sino también de los recursos naturales. A la fecha, la firma Benetton es propietaria de casi un millón de hectáreas en las provincias argentinas de Neuquén, Chubut y Río Negro.
El impulso jurídico impuesto por la dictadura significó un acontecimiento que puso a Chile como un siniestro modelo de desarrollo productivo en cuanto ha implementado una ensayística de la violencia, que opera un ejercicio de soberanía completamente novedoso, al ejecutar desde el mismo Estado su propia desinstitucionalización. Como afirma la investigadora Mirta Antonelli, las dictaduras pusieron en práctica una facultad del poder soberano excepcional, que es consustancial al marco económico neoliberal, y que los gobiernos democráticos post-dictaduras han seguido ejerciendo para preservar los privilegios económicos de inversión corporativos. Estas prebendas jurídicas permiten que industrias de devastación acumulativa —como mineras, forestales, hidroeléctricas, petroleras y pesqueras— se amparen en el derecho para convertir el territorio y los bienes comunes en verdaderos laboratorios a cielo abierto, que se acompañan de técnicas a la vez de destrucción y rentabilización de los territorios, desplegando además estrategias de silenciamiento y represión a las comunidades que osan defenderse. En términos estructurales, los Estados se inhiben a sí mismos respecto de las obligaciones de protección y cuidado que históricamente le habían dotado de sentido dentro de un paradigma jurídico del derecho, abriendo paso a un nuevo modelo de gestión y gobernanza que ampara la violencia como única condición para la inversión.
La crueldad: cacería de mapuches y alianza neocolonial entre Estados corporativos desaparecedores
La cacería de indígenas ha sido parte de todo proceso colonial en Latinoamérica. Se trata de una práctica desarrollada tanto por españoles como por los colonos contratados por los Estados modernos para organizar la consolidación de las soberanías estatales. Hoy estas cacerías toman nuevas formas contra el pueblo mapuche, siempre refiriendo a la arremetida del aparato policial, judicial, mediático y hasta del sicariato, como nos recuerda la muerte de Macarena Valdés.
En enero de 2017, el Lof en resistencia Cushamen ubicado en la provincia argentina de Chubut fue invadido por un pelotón conjunto de la Infantería de la Policía provincial y de la Gendarmería Nacional. Sin presentar orden judicial para el allanamiento, ingresaron de noche y disparando contra lxs mapuche. Emilio Jones y Fausto Jones Huala fueron alcanzados por los tiros de las fuerzas estatales, quedando gravemente heridos. Aunque el supuesto objetivo de la policía era despejar una vía férrea en la que los weichafe —combatientes mapuche— habían instalado una barricada, el periódico Página/12 recogió los testimonios de lxs mapuche de Cushamen: “Entraron a matar”. No sólo fueron disparos, también golpes, amenazas y destrucción de los precarios hogares mapuche.
Como si se tratase de un guión que se representa con cierta periodicidad, en el mismo Lof de Cushamen, la escena se repitió el 1 de agosto de este año, dejando grabada en la memoria popular mundial el nombre de Santiago Maldonado. Sin embargo, en esta ocasión, la operación policial militar fue liderada por Pablo Noceti, el jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad argentino, encabezado a su vez por la ex militante de Montoneros y actual mano de hierro de Macri, Patricia Bullrich. La comunidad de Cushamen había sufrido la encarcelación de su lonko y weichafe Facundo Jones Huala en varias ocasiones, pero desde el invierno estaba prisionero en el Penal de Esquel, por un pedido de extradición de Chile.
Este mes de junio, días antes de su detención, se reunieron en Santiago de Chile los presidentes Bachelet y Macri, para tratar “acuerdos estratégicos”. Ambos gobiernos acusan al lonko Facundo de liderar la organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) en Puelmapu y de haber participado en la quema del fundo Pisú Pisué en la región chilena de Los Ríos, donde también fueron perseguidas otras dos autoridades ancestrales mapuche del Ngulumapu: la machi —autoridad espiritual— Millaray Huichalaf y el machi Tito Cañulef. Es fundamental destacar que lxs mapuche criminalizados por dicha causa, eran activos resistentes a un megaproyecto hidroeléctrico en la zona cordillerana de Valdivia, donde se encuentra el ngen Kintuante: el espíritu que cruza a los muertos en el río hacia la Wenu Mapu —la tierra de arriba. De concretarse la construcción de las represas, los ríos sagrados serán mutilados por el capital, dejando a los muertos en un interregno sin poder llegar a encontrarse con sus ancestros.
Igual que en enero, ese primero de agosto la Gendarmería ingresó al Lof disparando. Tres pelotones de la Gendarmería participaron del operativo, que se inició también con los tiros de la policía. Escopetas y armas cortas con munición letal fueron descargadas contra pu peñi y pu lamien —hermanos y hermanas— que resistían con wetruwe —boleadoras. El relato de los sobrevivientes fue similar al de enero, sólo que ahora las mismas fuerzas policiales sinceraban sus objetivos: “maten a uno, indios de mierda los vamos a cazar”. Los mapuche se replegaron hacia el río Chubut, también lo hizo Santiago Maldonado pero no pudo cruzarlo porque no sabía nadar. Los testimonios de los mapuche aseguran que la Gendarmería cazó a Santiago: lo golpearon y subieron a un vehículo Unimog, desde donde se le pierde el rastro. Tenía 28 años. De sensibilidad anarquista, viajero, tatuador y artesano, había llegado hasta Cushamen a solidarizarse con la exigencia de libertad del lonko Facundo y la causa mapuche.
Desde el Penal de Esquel, el lonko Jones Huala escribe sus comunicados:
Santiago, ¡gracias! Aunque no lo conocí, conozco a la gente como usted, solidarios, humanistas, desinteresados y sinceros, libertarios anti-sistémicos, consecuentes con las ideas de revolución política y social, aun con objetivos y concepciones diferentes a nosotros sobre el mundo y la vida, no dudaste en darnos una mano aunque te costó esta cruel injusticia. Con el cuerpo en la barricada, esquivando balas, espalda con espalda, supiste lo que sufrimos, no pudiste cruzar el leufu —río— y esos trewua —perros— te cazaron confundiéndote con nosotros. Tu detención y desaparición forzada no deben ser negociadas. Los mapuches no somos anarquistas, no podemos ni queremos, pero Santiago sí, por eso merecen respeto su ideología y sus compañeros, como todos los caídos por un ideal en la lucha por la transformación de la sociedad. El Vikingo fue detenido-desaparecido por el estado, no en un baile, por lo que debe respetarse nuestra tierra, nuestro pueblo, nuestro movimiento. El contexto en el que sucedió: represión política contra el mapuche, en escalada desde hace tiempo. No debe partidizarse la lucha, pero, política siempre lo fue y lo será.
Santiago Maldonado no es el primer detenido desaparecido de la democracia neoliberal argentina. Otros tantos secuestros policiales anonimizados por la minorización de sus víctimas son recordados en esta contingencia de recrudecimiento de la violencia policial, como actualiza el reporte de Cosecha Roja. Son casos que el sentido común olvida o desconoce, porque los desaparecidos eran pobres, travestis, trabajadoras sexuales, indígenas. Genaro y Cristian Calfullanca, padre e hijo mapuche, desaparecidos en Leleque, provincia de Chubut, en abril de 2013. A lo largo de Chile, sigue resonando el nombre de José Huenante, niño mapuche de 16 años detenido y desaparecido por Carabineros de Puerto Montt, en septiembre de 2005.
La ofensiva judicial corporativa en Ngulumapu se sustenta sobre la ley antiterrorista, creada por la dictadura de Pinochet para perseguir a los movimientos que buscaban derrocar a la dictadura. En la post-dictadura chilena, ha sido aplicada mayoritariamente contra mapuches y, en menor grado, contra miembros de organizaciones anarquistas, igualmente sindicados como enemigos del Estado. Rechazada su aplicación por la ONU, Amnistía Internacional y múltiples agrupaciones de derechos humanos, las principales características de la ley antiterrorista son: la utilización de testigos sin rostro, la prórroga del juicio, severas limitaciones de la defensa, y largas prisiones preventivas contra los imputados, que en la práctica terminan siendo una cruenta e impune aplicación de castigo contra quienes el Estado neoliberal tacha de terroristas. En la práctica, la invocación de la ley antiterrorista constituye una forma de terrorismo de Estado, al perseguir sistemáticamente a un sector movilizado al que se le niega el derecho universal a un juicio justo.
Ése es el contexto en que el lonko Alfredo Tralcal y los hermanos Ariel, Pablo y Benito Trangol se encuentren en prisión preventiva desde hace un año y medio en la cárcel de Temuco, acusados sin juicio y por la declaración de testigos sin rostro, de la quema de dos iglesias evangélicas en Padre Las Casas. Lxs mapuche realizaron la huelga de hambre más larga de la historia de Chile, permaneciendo en un ayuno durante 115 días, hasta que finalmente el Ministerio del Interior chileno accedió a retirar la querella por ley antiterrorista el viernes 29 de septiembre. Ariel Trangol, sin embargo, aún permanece en huelga de hambre, como forma de cautelar que el gobierno cumpla la palabra empeñada con sus hermanos.
Este es también es el contexto para entender la más reciente cacería contra la dirigencia mapuche en Ngulumapu, denominada Operación Huracán. El sábado 23 de septiembre, Carabineros realizó diversos operativos de allanamiento y detención selectiva contra ocho relevantes dirigentes mapuche de diversas territorialidades: Martín Curiche —vocero del acampe al exterior de la cárcel de Temuco—, el machi Fidel Tranamil —del Lof Rofúe—, Héctor Llaitul —vocero de la Coordinadora Arauco Malleco—, Ernesto Llaitul —hijo de Héctor y estudiante de sociología en la Universidad de Concepción—, el werkén Jaime Huenchullán —vocero de la Comunidad Autónoma de Temucuicui—, su hermano Rodrigo Huenchullán, el lonko Víctor Queipul —de la misma Comunidad Autónoma de Temucuicui, anteriormente secuestrado y torturado—, y Rodrigo Cid, acusado de haber sido miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, es decir, el nexo perfecto para justificar las detenciones con la reacción antisubversiva. El jefe de la inteligencia policial, Gonzalo Blu, afirmó tener pruebas de que los mapuche encarcelados participaron de tres quemas masivas de camiones forestales. Las pruebas fueron filtradas a la prensa corporativa y consisten en dudosos pantallazos de WhatsApp, con mensajes escritos en castellano y en un registro sospechosamente similar a la jerga policial. Además, el general Blu advirtió que preparan más detenciones.
Proyección de la ofensiva trans-estatal neoliberal
Observamos, pues, la intensificación de la guerra bi-nacional racista de dos Estados que nunca dejaron de ser desaparecedores. Desaparecen el cuerpo físico por medio del secuestro: Santiago Maldonado y José Huenante. Desaparecen la presencia y la memoria con la banalización de nuestros asesinados: Rodrigo Melinao. Desaparecen la pregunta por la justicia a través de la impunidad: en el asesinato de Luis Marileo y Patricio González a manos de un policía devenido terrateniente. Intentan desaparecer el coraje de la lucha por la autodeterminación mediante el miedo y una pedagogía de la crueldad. Sin embargo, la ofensiva consigue lo contrario a declinar la ancestral fuerza del Pueblo Mapuche.
La administración Bachelet juega a dos bandas en este escenario. Por una parte, en pleno Wiñol Tripantu —solsticio de invierno en el sur—, pide disculpas al pueblo mapuche “por los errores y horrores que ha cometido o tolerado el Estado en nuestra relación con ellos y sus comunidades”. Al mismo tiempo que anuncia el Plan de Desarrollo y Reconocimiento de la Araucanía, que en una retórica de inclusión e integración, robustece el modelo extractivista con el fomento de la participación mapuche como productor para la industria forestal, promoviendo también la empresarización y capitalización del pueblo mapuche como folklore chileno. Por otra parte, desata su ofensiva en intensa concordancia con los planes corporativos de Macri en la Argentina. Recientemente, se han reunido en Buenos Aires el subsecretario del Interior y Seguridad Pública de Chile, Mahmud Aleuy, con su homóloga argentina, ministra de Seguridad de la Nación, la perversamente célebre Patricia Bullrich. A través del periodismo empresarial, hemos conocido que el objeto de tan importante encuentro bi-nacional ha sido un supuesto ingreso de armas para las organizaciones mapuche a través de pasos fronterizos clandestinos en el Wallmapu histórico. El Mercurio anuncia los planes para “destruir en conjunto” dichos pasos.
Otro periódico chileno de reconocida trayectoria derechista, La Segunda, publica en su edición del lunes 25 de septiembre las reacciones de distintas personalidades tras las detenciones de la Operación Huracán. Entre ellas, llama la atención el análisis de quien fuera el director civil de la Agencia Nacional de Inteligencia durante la administración Piñera, Gonzalo Yuseff. El analista celebra el operativo en el marco de lo que considera la desarticulación de los grupos violentistas mapuche, a la vez que advierte que en estas circunstancias de ofensiva policial y judicial, lo que debe esperarse del movimiento autonomista mapuche es “una patada de burro”, es decir, una acción desesperada que acelere e intensifique la ofensiva del Estado.
No son palabras gratuitas, viniendo de un ex director de la Inteligencia estatal. Es posible que la cuestionable calidad de los montajes jurídicos no sea únicamente producto de la evidente incompetencia de Carabineros, sino que haya la intención política de provocar una radicalización que permita seguir golpeando al movimiento mapuche con asesinatos y encarcelamientos, lo cual no será jamás un argumento para desestimar la ofensiva de los movimientos que construyen caminos de emancipación. Antes bien, resultan imprescindibles la cautela, el cuidado y el cariño en el seno de toda organización revolucionaria.
Como hemos notado, en todas estas tácticas trans-estatales anti-mapuche uno de los actores fundamentales son los medios de comunicación, por cuanto operan produciendo un sentido que legitima la represión y fomenta las más tristes pasiones ciudadanas, como son el miedo a lo colectivo y comunitario, y un sádico deseo de securitización social. Los grandes medios argentinos, agrupados en el grupo Clarín, con expresión ejemplar en un tipo como Jorge Lanata, han producido un clima de fascismo ciudadano que, al mismo tiempo, niega y aplaude la escalada represiva del macrismo.
La desaparición de Santiago Maldonado ha despertado una amplia sensibilidad a favor de los derechos humanos en la Argentina, cuyo precedente es el trauma de los 30 mil detenidos desaparecidos durante la dictadura. Sin embargo, en la medida que los medios corporativos vehiculan opiniones que deshumanizan a los enemigos del Estado, se multiplican las iniciativas de ciudadanos que persiguen silenciar este crimen o justificarlo “porque algo habrá hecho”. Así, se escucha al periodismo represivo, de vestidura liberal, defender los más desquiciados y desinformados argumentos como que los mapuche son chilenos, o que la RAM es financiada por ingleses y por kurdos.
Por todo lo anterior, ante el temor que buscan crear desde los Estados chileno y argentino entre el mapuche y sus pu wenuy —amigxs—, ante la prisión, los asesinatos y las desapariciones forzadas, como parte de este pueblo múltiple y en resistencia al capitalismo devastador, nos encontramos multiplicando las acciones de resistencia, propaganda, agitación y solidaridad, con inteligencia, creatividad y afectividad, en una ofensiva sensible de los cuerpos que nos conjugamos en las infinitas maneras con que agrietamos los muros que nos dividen.
Fuente: https://subversiones.org/
Conversamos con el poeta y director de cine César González sobre el libro “Semilla de Crápula” del pedagogo francés Fernand Deligny. El conflicto eterno entre «ayudadores» y «ayudados». La potencia de los territorios, el lenguaje-danza y los neologistas sin diplomas. Cine y escritura en una época en que la política disuelve la conciencia de clase.
Presentación Fernand Deligny (1913-1996) no tiene diplomas para presentarse. Tiene oficio. Hospitales psiquiátricos, profesor de niños inadaptados, retrasados e idiotas,
Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a
Una introducción I Y por fin hemos aprendido que el poder no es —para nada— el lugar político por excelencia.
Contra la violencia machista y la reforma macrista
Este 19 de octubre salimos a las calles
#QueNoNosRobenElFuturo
Coordinadora de Estudiantes de Base + Ni Una Menos
Hace un año, el 19 de octubre de 2016, desde el colectivo NiUnaMenos realizamos el primer Paro Nacional de Mujeres. Lo hicimos repudiando el femicidio de Lucía Pérez en Mar del Plata y el ataque a puñaladas que terminó con las vidas de Nuria Couto y Natalia Grenbenshicova, ambas de la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, de la ciudad de Buenos Aires. Hace un año, con el impulso de ese paro, denunciamos las violencias machistas y las violencias económicas y sociales que nos afectan especialmente como mujeres, lesbianas, trans y travestis. Por eso hicimos una medida de fuerza y un grito común: paramos para decir basta a las violencias que se traman contra nosotras, que nos quitan autonomía y nos tienen como territorio de conquista. Paramos también para encontrarnos entre nosotras y hacer duelo colectivo, compartir la rabia y politizar todos los trabajos que hacemos y no son valorados, ni reconocidos, ni remunerados.
Este 19 de octubre volvemos a tomar las calles. Somos ahora lxs estudiantes secundarios lxs que decimos basta a cómo se anudan las violencias machistas y las formas de ajuste que tienen como blanco a la educación pública. Rechazamos que nos quieran hacer trabajar gratis para empresas, en nuestro último año de escuela. Rechazamos que nos digan que nuestro futuro se explica en un power point y que se traduce en una pasantía. Rechazamos que la reforma educativa que se propone el Gobierno desprecie y excluya nuestras opiniones. Rechazamos que las modificaciones curriculares estén digitadas por exigencias que se firmaron como compromiso junto con la deuda externa. Rechazamos la deuda que asume el Estado y se nos impone con paquetes tecnológicos y reglas de competitividad. Reglas que nos son ajenas pues sólo agregarían más presión y precarización.
Desde hace semanas, nosotrxs también paramos y tomamos las escuelas. Más de treinta en la Ciudad de Buenos Aires y muchas otras en estado de debate y asamblea. Porque somos parte fundamental de la comunidad educativa no aceptamos no ser escuchadxs ni tenidxs en cuenta cuando se habla de nuestro futuro. Porque queremos discutir qué significa la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral) de forma abarcativa; como una experiencia que involucra a docentes, alumnxs y directivxs. Hoy los cursos que garantizan la formación de la ESI se redujeron a menos de la mitad, su implementación no es permanente ni transversal y tampoco existe un programa o área específica en el Ministerio de Educación de la Ciudad. No aceptamos que ciertos aspectos de la sexualidad sean vistos como negativos y amenazantes, reduciendo el objetivo de la ley a la mera prevención. Nos preocupa cuando se reduce la ESI a un servicio tercerizado por expertos de ONGs, donde se borran los procesos que nosotrxs venimos haciendo, y se pone a la sexualidad como un saber especializado. La ESI tiene objetivos más amplios que incluyen que podamos vivir nuestros deseos de forma autónoma y placentera.
También señalamos que es una deuda pendiente la implementación de los protocolos contra la violencia de género, la circulación de nuevas pedagogías que contrarresten los micromachismos, los abusos, el acoso en todas sus formas, las observaciones estigmatizantes y represivas sobre las vestimentas y las estéticas en todas sus manifestaciones, que ponga de relevancia las identidades sexuales autopercibidas y el aire que anhelamos respirar en las escuelas como lugar de pertenencia, formación, crecimiento personal y colectivo. En nuestro futuro caben todos nuestros deseos.
Con las tomas de las escuelas hicimos visibles estas demandas concretas y exigimos una escucha real por parte del Gobierno. Escucha y atención que no nos dan porque les conviene infantilizarnos (al gobierno y a los medios). Somos interlocutorxs necesarios para cualquier política educativa que se quiera democrática. No pueden negarnos. A nuestras demandas, el Gobierno contestó de dos maneras. Por un lado, con simulacros de diálogo, cuyo fin es no demorar la implementación de los acuerdos pautados con los organismos internacionales de crédito. Por otro, criminalizando las tomas a partir del tratamiento mediático de una situación de abuso en el Colegio Nacional Buenos Aires, desconociendo desde las autoridades del colegio el protocolo a seguir y revictimizando a la compañera involucrada.
Hay una campaña que busca desprestigiar nuestras acciones. Nuestra capacidad de parar y tomarnos tiempo para pensar y discutir juntxs. Parar la reforma es parar una flexibilización sobre nuestros futuros. Parar la reforma es no aceptar la obediencia que implica esta imposición laboral para jóvenes que hoy toma el nombre de “prácticas profesionalizantes”.
¿Qué modos de vida nos plantea la reforma macrista?
Nosotrxs sabemos que cuando discutimos la reforma educativa, también discutimos la reforma laboral y las violencias machistas. Desde nosotrxs, futuro, sexualidad, educación y trabajo arman una trama desde la que enfrentamos las violencias porque nos afirmamos en nuestra potencia colectiva y construimos cómo que queremos vivir.
Desprestigiar nuestras luchas y formas de protesta es la precondición necesaria para imponernos vidas precarias, flexibles y obedientes a favor de las empresas, o que quedemos disponibles como oferta de trabajo en las fuerzas de seguridad. Paramos y nos movilizamos contra los modos de vida que el Gobierno proyecta para nosotrxs. Paramos y nos movilizamos para que no nos roben el futuro.
Por eso este 19 de octubre volvemos a tomar las calles.
Por todas las pibas que nunca volvieron.
Porque sin educación pública de calidad y sin Educación Sexual Integral no hay Ni Una Menos.
Contra la violencia machista y contra la reforma macrista.
Vivxs y Libres Nos Queremos.
CEB + NUM
No hay que olvidarse de lo que fue este gobierno de chetos, de la tristeza que trajo, de la fiesta
Las elecciones presidenciales de hoy no sorprenderán por sus resultados -justa y previsible paliza a las candidaturas de Macri y
be que cuando los candidatos dicen abuelas nunca hablan de ella, ni de sus amigas ni de sus vecinas
SEMANA GUEVARA DE LA LUNA CON GATILLO.QUINTA ENTREGA
En esta edición especial de La Luna con Gatillo, a 50 años del asesinato de Ernesto “Che” Guevara, Mariano Pacheco conversó con Diego Sztulwark, columnista de pensamiento crítico y movimientos sociales desde Buenos Aires.
Mariano Pacheco (MP)- Retomamos contacto telefónico, para este especial Guevara de la trinchera radiofónica la idea es que nos convides algunas reflexiones en torno a lo que implicó su figura para nuestras generaciones, es decir, más cerca del cambio de siglo que en los años ‘60 – ‘70.
Diego Sztulwark (DS)- Me parece que la cuestión se podría plantear como la actualidad del Che Guevara, que no es una pregunta fácil de resolver porque es tan múltiple ese personaje, es tan múltiple lo que se jugó esa coyuntura, son tantas las décadas que fueron pasando y en ese sentido también los intentos de lecturas y de renovar uno u otro aspecto de la figura del Che.
Digamos también que abordar la figura del Che es el problema de abordar los años de terror con los que se ha ocultado la enseñanza del Che Guevara -por llamarla de alguna manera- pero también la escolástica estalinista de la izquierda, también la santificación cristiana que se ha hecho del Che, y la mistificación también. No es un tema fácil pero me gustaría proponer, para conversar un poco, que en el Che Guevara se juega algo que sí es muy vigente, muy actual y muy relevante para la coyuntura de la actualidad sudamericana.
En el año 1965 Guevara escribe el texto El socialismo y el hombre nuevo en Cuba. Él explica que la tarea del socialismo, básicamente, consiste no tanto en la distribución económica o la justicia económica que eso va a desuso en sí, sino el tema de la desalienación o la no enajenación del hombre y la mujer, del individuo. La posibilidad de contar con la irrupción revolucionaria, con las masas activas, con las masas revolucionarias, para que ese nuevo poder efectúe transformaciones pero no transformaciones meramente económicas, y tampoco meramente morales. Es una transformación que el Che Guevara llamaba ‘la construcción del hombre nuevo’, y apunta a preguntarse: ¿qué tipo de libertad humana, individual o social existe cuando se rompe con la ley del valor?
Es decir que el Che Guevara tuvo una percepción muy clara y, desde mi punto de vista, medio insuperada sobre el hecho de que la ley del valor y la forma de producción de mercancía es la principal fuente de subjetividad capitalista. Es un problema que por supuesto también se había planteado en la revolución rusa. Y en cualquier revolución o gobierno democrático popular, es decir, mientras las formas de producción sigan siendo las de producción de mercancías, por más que el gobierno o el Estado, o la escuela o la educación (etc.) construyan un discurso anti burgués, anticapitalista y anti individualista en el plano del discurso, la forma de producción -lo que el Che Guevara llamaba el cordón umbilical- que liga al hombre con la vieja sociedad, con la forma mercancía, sigue produciendo forma humana. Me parece muy luminosa esta percepción del Che que por supuesto vi muy teorizada en el campo del marxismo, no es que es un descubrimiento teórico, pero sí me parece undescubrimiento político.
¿Que puede el poder político hacer para producir un tipo de subjetividad y un tipo de libertad en los individuos y en las masas frente a esta persistente influencia de la estructura llamada ley del valor?
MP- Se podría enlazar esta pregunta y este recorrido por ese texto emblemático de Guevara con alguna de las reflexiones que en su momento hizo John William Cooke a propósito del concepto de cultura en el marxismo y en la también emblemática revista ‘La rosa blindada’, ¿no?
DS- Sí, tengo el texto muy presente por supuesto. El texto de Cooke es del año ‘65: una proposición de las bases para una cultura revolucionaria, una eventual cultura socialista revolucionaria. Es un repaso super fresco, de una postura que sería muy compatible con las del Che. Estamos hablando de dos textos del mismo año.
MP- No había reparado que eran del mismo año, pero recordaba esta afinidad a partir de lo que vos estabas reflexionando, de algún modo un guevarista argentino hecho y derecho.
DS- Me parece que sí, que si queremos encontrar en Argentina un escritor de primer nivel, que además es un dirigente político y resistente de primer nivel, que es capaz de hacer una analítica tan sutil como la que estamos hablando, y que sea más un aliado por lo menos desde el año ‘61 – ‘62, ahí estamos hablando de Cooke.
Me gustaría, ya que citaste este texto, contar -y de esto no se cuánto se habrá dicho- que ese texto de Cooke fue el comienzo de una polémica con León Rozitchner que un año después -en el ‘66- escribe, también en ‘La rosa blindada’, como respuesta un texto que se llama ‘La izquierda sin sujeto’. Me parece que si uno leyese de vuelta el texto de Cooke y el de Rozitchner podríamos encontrarnos ahí con un debate estrictamente guevarista dentro de la izquierda Argentina.
Dos posiciones que están asumiendo más o menos este mismo problema: hay que saber que la subjetividad no es un problema subjetivo, el problema de la subjetividad es un problema materialista, subjetivo y objetivo a la vez, que si no se puede alterar la forma de producción no se puede alterar voluntaristamente al sujeto y viceversa. Y esa discusión estaba dada en términos de si en Argentina era posible y cómo.
Me parece que cuando León hablaba de una izquierda sin sujeto, hablaba de una izquierda que confiaba mucho en una mera transformación en el plano objetivo sin suponer que lo objetivo era parte de lo subjetivo. Una suerte de dialéctica que el Che Guevara se plantea con mucha claridad y que después los filósofos, intelectuales y militantes de izquierda han quedado con ese asunto dando vueltas. Asunto que me parece que después de la última dictadura militar, y con la derrota de las organizaciones revolucionarias, no ha sido nuevamente planteado con claridad.
MP- Como cierre queríamos preguntarte sobre la apropiación de la figura del Che, quizá podríamos decir que el paso de los ’50 años es una fecha para revisitar de un modo más fuerte. En Argentina los 30 años fue una fecha emblemática para el rescate de la figura del Che, podríamos decir que los 40 años pasaron más sin pena ni gloria, qué te parece ahora que pasaron 50 años: ¿qué posibilidades ves de una apropiación crítica de la figura, y no solamente la estampita o la remera?
DS- Por un lado, me hacés acordar algo: nosotros cuando fue el aniversario de los 30 años organizamos acá las Cátedras libres del Che Guevara y fue un fenómeno muy interesante, pero también interesante en cómo se combinó con los encuentros de organizaciones sociales y todo este momento que fue para la coyuntura de Argentina muy preparatorio de lo del 2001. Es decir que ese enganche es interesante hacerlo hoy, hace 20 años la figura del Che y la reflexión crítica sobre los ‘70 y el Che tenía que ver mucho con la cultura de autoorganización del movimiento social y la juventud.
A los 50 años de la muerte del Che creo que nos encontramos con una situación mucho peor, por dos razones. La primera porque me parece que los gobiernos llamados progresistas volvieron a caer en la ilusión de que podía transformarse la sociedad humana sin transformarse la dimensión material, es decir, estamos yendo para atrás en términos revolucionarios cuando pensamos en la figura del Che. Si vos me dijeses una de las cosas con la que veo una vigencia actual y lo que hoy tendríamos que estar trabajando, es precisamente eso, un balance de los años de política progresista en términos de un reformismo, un ilusionismo por el cual se podría suponer que por el hecho de hacer una distribución económica o por el hecho de dar un discurso que es progresista, antiimperialista pero no es crítico, eso puede sustituir la transformación de las formas de producción de valor en la centralidad de los sujetos que cuestionan. Esto me parece lo primero.
Como segunda razón, que me parece por lejos lo más preocupante, es que los gobiernos actuales en Latinoamérica, pero sobre todo el gobierno estrella de Latinoamérica que es el de Macri, porque es igual de reaccionario que los demás pero consigue votos, consigue una especie de aura de ‘cosa nueva’, optimista, que puede remodelar la ciudad en términos neoliberales, está tomando de manera invertida el programa del hombre nuevo. Vamos a decirlo así: si con la figura del Che Guevara se puede pensar una modelización del humano fuera de la ley de valor, el macrismo actual tiene esbozos sobre todo en la figura de Alejandro Rozitchner, y otros optimistas de esta brecha neoliberal que tienen la pretensión de retomar la idea de una modelización humana interna a la ley de valor, completamente. Todos los elementos de novedad económica, moral e histórica que con el Che se plantean en términos de una salida al capitalismo, se los recupera a todos en términos de una inmersión final dentro del capitalismo.
El hecho de que ellos puedan apropiarse de discurso de la ‘nueva humanidad’, por no decir el hombre nuevo, de que la nueva humanidad y la modelización de la sociedad está a cargo de empresarios, CEOS, y los sectores más tradicionales de la clase política argentina me parece que nos tendría que preocupar mucho, pero también nos tendría que dejar ver el carácter contrarrevolucionario que tiene este gobierno, no solamente autoritario, no solamente más o menos democrático-dictatorial.
Sino contrarrevolucionario, actúa perfectamente invertido a los desafíos planteados en la revolución cubana, dispuesto como programas contrarrevolucionario a escala regional.
Para concluir, sólo quiero volver a plantear que la idea del nuevo hombre del Che no es lo que el estalinismo o el liberalismo quisieron hacer después: una especie de modelización nazi, queremos que las personas sean así o así, como si fuera una especie de voluntarismo que va a rediseñar autoritariamente, caprichosamente la idea de un futuro malo. Sino que lo que plantea el Che es una pregunta: ¿cómo construimos en base a la complejidad de las instituciones y de las masas masas movilizadas un ideal más allá de la ley del valor?
Para mi esa es una pregunta que queda picando, que está irresuelta, y que a partir de la derrota de los últimos años es una pregunta que ha sido más desarrollada en el plano de las revoluciones moleculares, como decía Guattari, ha sido más desarrollada por movimientos sociales, por movimientos indígenas, por movimientos de mujeres, por movimientos de desocupados, por movimientos de jóvenes.
La pregunta que deberíamos hacernos es si este plano de experimentación molecular no tiene que en algún momento volver a preguntarse por este horizonte guevarista del más allá de la ley de valor.
Fuente:
*LA LUNA CON GATILLO: Una crítica política de la cultura
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**Desgrabación de Agustina Machiavello.
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Entre la sangre y el tiempo Tras la derrota política de las organizaciones revolucionarias y los movimientos populares en la

“Esto es un secuestro”, denunciaron los abogados de Milagro Sala sobre su traslado de Milagro Sala al penal de Alto Comedero y remarcaron que la orden dictada por el juez Pablo Pullen Llermanos es ilegal, como así también su decisión de diferir la notificación a los abogados de la dirigente social. A las 12.30 habrá una conferencia de prensa en la sede del CELS, donde la abogada Elizabeth Gómez Alcorta dará detalles de la situación en la que se encuentra la referente de la Túpac Amaru y diputada del Parlasur y anunciará los pasos que seguirá su defensa.
Esta mañana, con las primeras luces del día, fuerzas especiales irrumpieron en el inmueble en donde se encontraba detenida Milagro Sala. En el marco de un amplio despliegue, la trasladaron en forma violenta al penal de mujeres de Alto Comedero, en el que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió que corren riesgo su vida y su integridad física. Se la llevaron esposada, descalza y en piyamas.
El traslado lo la dispuso el juez Pablo Pullen Llermanos, quien ordenó que se concretara sin notificar previamente a los abogados de Sala. En el punto V de su resolución justificó esa decisión con el argumento de que así evitó que Sala “perjudique el normal desarrollo y/o eficacia del procedimiento de traslado”.
La defensa de la dirigente social considera que “está secuestrada” porque “tras la resolución de la Cámara de Apelaciones que dispuso la revocatoria de la detención domiciliaria, Pullen Llermanos perdió jurisdicción sobre el expediente vinculado a la medida cautelar dispuesta por la CIDH”, expresaron los abogados de Sala.
El punto es que ayer la Cámara de Apelaciones de Jujuy había concedido a la defensa de la diputada del Parlasur el recurso a través del cual recurrió la decisión de los jueces Néstor Hugo Paoloni, Gloria María Mercedes Portal de Albisetti y Emilio Carlos Cattan de revocar la prisión domciliaria y por ende Pullen Llermanos no podía disponer el traslado de Sala al penal de Alto Comedero. “Lo que han hecho es un secuestro, la orden es de una ilegalidad absoluta y nos recuerda a lo sucedido en las peores épocas de nuestra historia”, precisó la abogada Elizabeth Gómez Alcorta.
Los abogados de Sala advirtieron, además, sobre la ilegalidad de Pullen de diferir la notificación del traslado porque violó así el legítimo derecho a la defensa. También señalaron que tampoco pudieron acceder a la fundamentación, puesto que no hay personal en el juzgado en pleno fin de semana largo. Desde la Túpac Amaru no dejaron de señalar el hecho de que el traslado se haya concretado a una semana de las elecciones.
Fuente: Página 12
El gobierno del contador Gerardo Morales trasladó en forma violenta a la dirigente social Milagro Sala al penal de Alto Comedero. Su esposo, Raúl Noro, denunció que se la llevaron esposada, descalza y en piyama, una más de la larga serie de humillaciones y menoscabos con las que el gobierno de la Alianza Cambiemos procura la destrucción física y moral de la líder que construyó la organización social más importante y original del país. Consultado para esta nota el coordinador de la Túpac Amaru y del Frente Milagro Sala por el Trabajo y la Dignidad, Coco Garfagnini, consideró que se trata de una provocación a una semana de las elecciones y exhortó a no entrar en ese juego con respuestas espontáneas a la indignación que esto suscita. A las 12.30 en la sede del CELS, Piedras 547, se realizará una conferencia de prensa en la que la defensora de Milagro, Elizabeth Gómez Alcorta, informará sobre lo ocurrido y los pasos a seguir.
Con las primeras luces de la mañana un operativo policial con despliegue de grupos especiales se presentó en el domicilio del barrio La Ciénaga donde Milagro Sala cumplía su prisión preventiva, sin notificación previa ni conocimiento de sus abogados defensores. La orden de Morales fue ejecutada por el juez provincial Pablo Pullen Llermanos. En su punto IV dispuso no comunicar lo resuelto a los defensores de Milagro Sala para asegurar el cumplimiento de la orden, lo que equivale a confesar por escrito una violación al derecho de defensa
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos había concedido la medida cautelar solicitada por Amnistía, el CELS y ANDHES y ordenado que Milagro quedara en libertad o bajo prisión domiciliaria. Luego de una minuciosa investigación que incluyó entrevistas con Morales y una visita a Milagro en su lugar de detención, la CIDH concluyó que había grave riesgo para su vida e integridad, de permanecer en el penal. A regañadientes Morales aceptó el traslado a esa vivienda, pero con condiciones restrictivas como el estacionamiento de un destacamento de Gendarmería en la puerta, cámaras de seguridad activas las 24 horas, un régimen de visitas estricto en horarios y limitado en número. Esto contraría la ley de ejecución penal, que prohíbe en forma taxativa que las personas en prisión domiciliaria sean controladas por fuerzas de seguridad. Ni uno del centenar y medio de detenidos en prisión domiciliaria por crímenes de lesa humanidad son controlados por fuerzas de seguridad. Pullen Llermanos también incluyó la obligación de asomarse tres veces por día al balcón y saludar a los gendarmes. Sala resignificó esa condición humillante, con el saludo: «Buen día, gendarmes. ¿Dónde está Santiago Maldonado?» Esto enfureció a Morales, quien ordenó devolverla al penal. La orden fue protocolizada por la Cámara de Apelaciones y Control de Jujuy, en una resolución que confunde a la Comisión con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no distingue entre una petición y una medida cautelar, cita en forma errónea jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y desconoce la primacía del bloque de constitucionalidad que integran las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos sobre las decisiones de los tribunales provinciales. La decisión fue apelada por la defensa de Milagro Sala ante la Cámara Nacional de Casación Penal, lo cual tiene efecto suspensivo. La Cámara de Apelaciones y Control aceptó el recurso y lo elevó a la Cámara de Casación, por lo que la nueva orden de traslado firmada por Pullen Llermanos no tiene fundamento jurídico, ya que perdió jurisdicción en la causa, que ahora está radicada en la Cámara Nacional de Casación Penal. A las 8 de hoy Pullen Llermanos llegó al penal para notificar a Milagro de la resolución que firmó revocando la prisión domiciliaria, mientras la dirigente social aguardaba la llegada de los médicos para la revisación previa al trámite formal de ingreso. Los fundamentos que la policía dejó en la casa de la cual fue extraída en forma violenta Milagro, dicen que Pullen Llermanos revocó su propia decisión de trasladarla a esa casa porque Milagro se negó a realizarse estudios en el Hospital Soria de Jujuy. Sin asomo de ironía el juez dice que así vela por su vida, que según la CIDH está en riesgo en la cárcel a la que fue devuelta. El CELS notificó la novedad a la Comisión Interamericana y al Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria, que también ordenó su libertad. La solución de fondo la tiene la Corte Suprema de Justicia, que desde abril demora un pronunciamiento sobre la prisión preventiva en dos causas: una por sus fueros como parlamentaria del Parlasur, otra porque no existe riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación. La Corte es el único tribunal del país que no tiene plazos para resolver en una causa con personas detenidas. Cuando la CIDH dictó la medida cautelar, un juez de la Corte Suprema me dijo que tenían una resolución preparada disponiendo la libertad de Milagro, pero que ante el pronunciamiento interamericano no la firmarían. Esta cobardía del tribunal supremo permite los atropellos a la legalidad del señorío jujeño de Morales y sus jueces.
Fuente: Página 12.
El operativo policial estuvo comandado por el ministro de Seguridad de Jujuy Ekel Meyer. El 16 de enero de 2016,
Fuente: La Otra Dice Diego Sztulwark en la introducción a Vida de Perro, el libro de conversaciones con Horacio Verbitsky que
“Es un libro que hace un recorrido histórico de un modo muy vivo”, dice la actriz. Reflexiones sobre el libro
El tiempo ha vuelto a estirarse como pantano. El cotidiano son los precios que suben, los sueldos más flacos, los antibióticos que no aparecen, los billetes que escasean, la liturgia de campaña demasiado idéntica a sí misma. Los días ya no están comprimidos, a punto de estallarnos en la cara.
La guerra ha retomado su ritmo de desgaste silencioso y omnipresente que nos envuelve. Se mostró desnuda en su asalto al poder entre abril y julio. Ahí estaban las tendencias en Twitter que marcaban focos armados, los municipios asediados durante días, los toques de queda. Era clara, y sus dirigentes, dentro de sus mentiras, también. Ya no lo es, y sin embargo es la misma, con cambio de ritmo, parada sobre lo más seguro ‒la economía y el imperio‒ mientras las tropas locales, en crisis, reorganizan su fuerza.
Debemos seguirle el rastro. Su táctica está en la alternancia de las formas, en la frontalidad seguida de la cobardía del que esconde la mano, en la negación de sí misma, hacernos creer que se fue. Nunca se va. Y este domingo tendrá una nueva batalla que reacomodará una parte del tablero: las elecciones a gobernadores.
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Un voto de guerra, para retener poder político. Esa es una de las características del 15 de octubre. “Toda revolución es una forma de conquistar tiempo”, analiza Álvaro García Linera. Y en estos últimos años hemos visto cómo el tiempo, electoral/político/armado, ha sido foco de la batalla. La pregunta es: ¿ganar tiempo para qué? Para cuatro cosas:
1.- Impedir el avance de trincheras de la contrarrevolución
Podemos pensarlo en términos de posiciones. Cada gobernación sería un espacio que, en caso de ser ocupado por la derecha, se convertiría en un nuevo territorio desde donde intentarían avanzar. Funcionarían como las alcaldías y gobernaciones que entre abril y julio estaban bajo su dirección. Desde allí hubo apoyo logístico por debajo de la mesa y explícito a los grupos de choque, retiro de las fuerzas de seguridad locales, liberación del territorio para la escalada incendiaria.
Cada espacio institucional que consigan podría convertirse en esa plataforma. Seguramente de otra manera: las fases de violencia callejera no son iguales unas a otras, parten de líneas similares, luego aumentan en sus formas y métodos. Así lo muestran las comparaciones entre las jornadas de abril de 2013, febrero/abril 2014, abril/julio 2017. Y quienes dirigen los hilos, es decir Estados Unidos, saben que la sorpresa es un factor clave.
2.- Esperar que mejoren las condiciones internacionales
El conflicto venezolano es parte de la disputa geopolítica. Por un lado, Estados Unidos y sus alianzas subordinadas construyen escenarios diplomáticos, comunicacionales, militares y económicos, por el otro el chavismo juega sus cartas: relaciones con China, Rusia, países emergentes, petroleros, intentos de evitar la asfixia impuesta a través de la fuerza del dólar. En Venezuela se condensa una de las batallas del mundo.
El mapa de alianzas actual está ligado también a la peor correlación continental de los últimos años. No será eterno, el año que viene habrá elecciones en México, Colombia y Brasil, países que pueden reequilibrar la correlación. Pero es más que eso, la cuestión de las relaciones internacionales remite a la vieja pregunta: ¿puede desarrollarse una revolución en un solo país? “El tiempo se convierte en el núcleo del hecho revolucionario: tiempo para esperar que otros hagan lo mismo”, dice Linera.
3.- Estabilizar la economía
El tiempo se obtiene, entre otras cosas, con estabilidad económica. Es justamente ahí donde el pantano-retroceso se siente con fuerza. Son al menos tres años en este cuadro, con una agudización de los problemas: precios, dólar ilegal, medicinas, billetes, repuestos, higiene. Es también en ese punto donde se dificulta prever una mejora. Por la fuerza del ataque/bloqueo exterior y de los grandes empresarios, los precios internacionales del petróleo, por la corrupción que atacó áreas estratégicas, por las señales contradictorias de hacia dónde ir para resistir y avanzar, el poco impacto de las medidas tomadas en la cotidianidad.
La economía no solamente golpea los bolsillos populares sino también las subjetividades. Podemos preguntarnos qué efectos causa en las consciencias, los sentidos comunes, una economía que amplía sus áreas de microcorrupción, ganancias extraordinarias ilegales, reventas en el mercado negro de medicamentos, billetes, comida, negocios a costa de las demandas cada vez más urgentes de los sectores populares. La derecha ha ganado posiciones en esa batalla cultural. Nuevamente, con análisis de Linera: “Nunca hay un triunfo político sin un previo triunfo cultural”. La derecha también puede ser gramsciana.
4.- Avanzar en el desarrollo de la sociedad por-venir
La revolución no es una fecha, un acto, sino un proceso. Tiene días fundantes, momentos de reflujos, avances y expansiones democráticas, aprendizajes colectivos, delegación en los gobernantes o acción directa por parte de las clases populares. La revolución tampoco es el Estado, sino, centralmente, la ampliación de la comunidad y su construcción de poder. Resulta difícil evaluar en qué situación se está en ese punto, ¿qué indicadores para medir qué exactamente? Una cosa es clara: es dentro de la revolución donde pueden desarrollarse las formas de la sociedad socialista, con centralidad comunal.
Ese desarrollo tiene que ver en parte con la voluntad ‒o no‒ de la dirección y del andamiaje institucional, así como de la fuerza que impriman los diferentes vectores políticos/sociales organizados. El Estado proporciona condiciones para crear comunidad/organización, o, al contrario, burocracia ‒política e institucional‒ para operar como freno de mano del mismo proyecto que conforma. El cuadro bajo gobierno de derecha no sería debatir las tensiones internas, las contradicciones creadoras o destructoras, sino cómo resistir a la revancha que se descargaría ‒los cuerpos incendiados entre abril y julio fueron una antesala de eso.
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Ganar gobernaciones no significará un cambio de vínculo entre gobernadores y tramas comunales ‒por lo general no son buenas‒ tampoco se traducirá en una mejora de las condiciones materiales, un alivio de los puntos de asfixia, ni creará nuevas condiciones significativas en el plano internacional. Permitirá mantener poder político, continuar con la construcción del proceso, el desarrollo de las tensiones internas, ganar tiempo en el marco de una revolución que resiste al aislamiento continental y a las agresiones norteamericanas.
Resulta extraño que, en una guerra, bajo asedio, se piense en regalar posiciones como forma de castigo a los generales. Esa idea encierra otra de trasfondo, errónea y peligrosa: si la derecha gana se creará un cuadro que depurará las contradicciones del chavismo y permitirá un retorno liderado por los sectores no burocráticos. El problema es que la política y la historia no son un juego de ajedrez, las condiciones que permitieron gestar este proceso no se repetirán, y el enemigo, en caso de hacerse con el poder político, no perdonará.
En una nueva intervención de Diego Sztulwark en Subversiones con la columna de Lobo Suelto, en diálogo con Pablo Ramos,
Por Mariano Pacheco “Estamos en un momento en que ya se hace urgente e inevitable hacer un recuento de lo
Con los votos del chavismo y parte de la oposición, Luis Parra, del partido Primero Justicia, asumió al frente de
Conversación con Alejandro Horowicz, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales, reconocido intelectual y ensayista, en relación a la coyuntura política argentina.
“El centro de la política argentina es Mauricio Macri. Si uno mira el gobierno nacional, más allá de lo que uno piense del gobierno nacional, no se le puede escapar que el gobierno a sus términos y en su anticipado planteo, hace exactamente lo que se esperaba que hiciera: no hace nada distinto de lo esperado”.
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“Mañana será historia” es el nuevo libro de Marco Teruggi. El periodista, escritor y activista narra el cotidiano venezolano lejos
El filósofo y docente analiza la coyuntura de cara a las elecciones que tienen como principales candidatos al fascista Jair
Este libro, del año 2007, contiene escritos con argumentos diversos que, sin embargo, convergen en un punto: la mutación que atraviesa la mente colectiva en el presente, que es al mismo tiempo la época de la conexión global y la época de la precariedad social y psíquica. Diez años después me parece que la tendencia que este libro describía se muestra a plena luz del sol.
Durante el verano de 2016 todo el mundo se ha dado cuenta de que la psicopatía se ha vuelto un fenómeno de relevancia política decisiva. No solo el ascenso de un racista blanco llamado Donald Trump ha obligado a la opinión pública a enfrentarse con el hecho de que la agresividad psicótica, encontrándose con la depresión de masas de los blancos americanos empobrecidos, apunta a subvertir el sistema de poder de la primera potencia mundial. Sino que, al mismo tiempo, se ha verificado una serie de explosiones de locura suicida, a veces disfrazada de radicalismo islamista, otras veces carente de toda mediación ideológica o religiosa.
Se intensifican los episodios de suicidio asesino: un individuo (generalmente un varón joven) mata a cuanta persona tiene a mano antes de ser asesinado por un guardia de seguridad, por un soldado o por un policía.
Se trata de terrorismo, dicen los diarios que día a día documentan los episodios de la guerra civil global. Islamistas alaban a un dios vengativo, el ejército narcotraficante agrede, masacra y secuestra a campesinos mexicanos, y en los Estados Unidos de América un inmenso ejército de lunáticos equipados con armas mortales de venta libre se encuentra en estado de movilización permanente: policías asesinan a jóvenes afroamericanos y, a veces, pero raramente, algún afroamericano veterano de la guerra de Afganistán dispara contra policías preferentemente blancos. Cuando el 8 de julio llegaron las primeras noticias sobre el tiroteo en Dallas en el que Micah Johnson mató a cinco policías blancos, parecía que se trataba de la acción de un grupo organizado de militantes negros. Pensé, con cierta inconfesable sensación de solidaridad, que se trataba de un fenómeno emergente de organización armada de los negros hartos de ser objeto del tiro al blanco de la policía, pensé que era una vuelta al espíritu de las Panteras Negras. Estaba equivocado. No había ninguna organización, ningún agrupamiento armado. No había ningún grupo, sino un joven solo y sufriente de traumas que la guerra le ha procurado a miles de personas como él, especialmente afroamericanos. Micah Jones estaba solo, como tanto otros jóvenes negros que, en los días siguientes, en varias ciudades de Estados Unidos, salieron de sus casas decididos a matar sabiendo con certeza que habrían sido muertos.
¿Cuáles son las causas o, más bien, las motivaciones de estos actos de terrorismo solitario?
Unos días antes de la acción de Micah Jones, a fines de junio de 2016, un muchacho palestino de 17 años, Muhammad Nasser Tarayrah, se introduce durante la noche en una casa de Kiryat Arba y mata a puñaladas a una niña judía de 13 años que estaba durmiendo en su cama. Pocos minutos después un soldado israelí mata al joven asesino. No hay nada particularmente sorprendente: Kiryat Arba es un asentamiento de colonos israelíes que el derecho internacional considera ilegal, la agresión israelí viene siendo ininterrumpida durante las últimas décadas, por lo que es bastante comprensible que los palestinos ataquen con recurrencia a los colonos que han ocupado sus casas y destruido sus vidas.
Pero la acción del adolescente Tarayrah tiene un carácter especial por la edad del asesino y la edad de la víctima, y porque se inscribe en una sucesión impresionante de acciones que podríamos definir como terroristas solo si extendemos enormemente el sentido de esta expresión.
Palestinos de todas las edades repiten un gesto que parece inexplicable según toda lógica militar o política: salir de sus casas miserables con un cuchillo de cocina y abalanzarse sobre el primer ciudadano israelí que aparezca, tratando –generalmente sin éxito– de matarlo. Estos guerrilleros armados con cuchillos obtienen casi siempre el resultado inverso: ser asesinados por soldados israelíes, que están armados hasta los dientes. ¿Se trata de una insurrección, como sugiere el nombre «Intifada de los cuchillos” que los periódicos le han dado a esta explosión sin sentido militar y político? La insurreción es un acto colectivo, un proceso fundado sobre una construcción cotidiana de largo plazo y, por lo general, tiene como objetivo derrocar un régimen. En el caso de la Intifada de los cuchillos se trata de acciones individuales, solitarias, y es por demás evidente que los medios no son los adecuados para alcanzar el fin. ¿Cómo explicar, entonces, estos actos?
Por mi parte, parece clarísimo que los jóvenes palestinos, extenuados por la miseria, por la humillación, por la violencia sistemática del Estado fascista y racista de Israel, se están suicidando, están cometiendo lo que en inglés se llama suicide by cop.
El jovencísimo Tarayrah, por su parte, había explicado su gesto del modo más claro posible, cuando escribió en su perfil de Facebook las siguientes palabras: “Death is a right, and I demand this right”.
«La muerte es un derecho, y yo exijo ese derecho”.
¿Son necesarias palabras más claras para darnos la posiblidad de comprender de qué materia está hecho el llamado terrorismo que esta lacerando el tejido de la sociedad contemporánea? Esa materia es el sufrimiento de una parte creciente de la humanidad contemporánea, sobre todo de los jovenes, no solamente árabes o islámicos. El suicidio como línea de fuga del infierno de la humillación colonialista, del infierno de la miseria metropolitana, del infierno de la precariedad.
Según la Organización Mundial de la Salud, en los últimos cuarenta años la tasa de suicidios aumentó en el mundo un 60% (repito por si no se entendió: sesenta por ciento). ¿Qué sucedió en los últimos cuarenta años que pueda explicar un incremento tan dramático del suicidio? ¿Qué cambió en el ambiente en el que los jóvenes se forman?
Dos respuestas me vienen a la mente.
La primera se puede formular en estos términos: hace cuarenta años se viene desarrollando un experimento social que ha cambiado de un modo muy veloz las relaciones entre los seres humanos, disgregando profundamente la comunidad social y poniendo a los individuos en una condición de aislamiento, de precariedad y competencia constante. Este experimento tiene un nombre cautivante: neoliberalismo. La persona que lo impuso por primera vez ganó las elecciones generales británicas diciendo que “la sociedad no existe, solo existen individuos, familias, empresas que compiten entre sí”. El thatcherismo se convirtió, entonces, en un dogma indiscutible para todos aquellos que quieren disputar el poder político.
La segunda respuesta que me viene a la cabeza remite a la mutación técnica y comunicativa: en las últimas décadas, la comunicación interhumana ha sido progresivamente transformada por la propagación de máquinas conectivas, cuya función esencial es permitir el intercambio de información a distancia, y con ello hacer posible el desarrollo de operaciones productivas y comunicativas complejas sin necesidad de que los cuerpos se encuentren en el espacio.
Esta innovación ha erosionado, con el tiempo, la capacidad de los seres humanos de sentir afectivamente la presencia del otro, inoculando primero en la mente de cada persona la convicción de que solo tiene valor la vida de los ganadores, y sometiendo luego a cada individuo a un estrés competitivo constante.
Sólo algunos vencen, mientras que por supuesto la gran mayoría de los participantes del juego vive en condiciones de frustración, de humillación y de miseria creciente.
No es sorprendente, entonces, que los sujetos socialmente más débiles se encuentren cada vez más dispuestos a desear la muerte. El suicidio aparece como una liberación y al mismo tiempo como una venganza, una agresión mortífera contra los responsables de un dolor cuyas causas son difíciles de precisar.
En los últimos tiempo he leído a Jonathan Franzen, un escritor que consigue narrar desde el interior de la crisis depresiva de nuestro tiempo. Franzen tiene una sensibilidad profundamente norteamericana, blanca y masculina, pero su grandeza reside en que nos muestra desde adentro su colapso psíquico, que puede conducir hacia direcciones muy peligrosas, como el resurgimiento del racismo blanco a escala global.
Franzen nos introduce en el universo de la soledad contemporánea, que poco tiene que ver con la pasada soledad romántica. Nada que ver con el gorrión leopardiano que pasa las horas cantando en el campo hasta que muere el día. Nada que ver con la soledad exaltada de Hölderlin.
Nada que ver con el aburrimiento, sentimiento de otros tiempos, de otros románticos tiempos. La soledad contemporánea es una soledad ansiógena y abarrotada, donde el aburrimiento es algo desconocido, imposible, casi inimaginable.
Es la soledad de millones de trabajadores cognitivos que cooperan ininterrumpidamente en el flujo global, pero que no se conocen porque no existe ya necesidad de co-presencia física para colaborar en operaciones abstractas.
Compiten por el mismo salario precario, pero no pueden hablar entre ellos.
La destrucción de la solidaridad entre trabajadores es la característica esencial de la transformación social producida por las tecnologías conectivas en su complementariedad con la ideología liberal. La derrota política decisiva de los trabajadores está aquí, en la soledad resentida, ansiosa, nerviosa, dolorosa, triste. La tristeza infinita de Franzen es la tonalidad psíquica del trabajador precario cognitivo en su soledad conectada.
De esta tonalidad psíquica hablaba el libro que hoy reeditamos, anticipando algunas tendencias que hoy se presentan desplegadas.
Una tarea decisiva de nuestra actividad política y cultural en los próximos años deberá ser la recomposición de la corporeidad del intelecto general conectado.
Una acción que deberá estar al mismo tiempo volcada a la recomposición social y a la cura, a la reactivación de la empatía y de la energía erótica que el semiocapital precarizante y virtualizado ha disecado.
Introducción a la nueva edición de
Generación post-alfa
El triste verano de los héroes solitarios
Este libro, del año 2007, contiene escritos con argumentos diversos que, sin embargo, convergen en un punto: la mutación que atraviesa la mente colectiva en el presente, que es al mismo tiempo la época de la conexión global y la época de la precariedad social y psíquica. Diez años después me parece que la tendencia que este libro describía se muestra a plena luz del sol.
Durante el verano de 2016 todo el mundo se ha dado cuenta de que la psicopatía se ha vuelto un fenómeno de relevancia política decisiva. No solo el ascenso de un racista blanco llamado Donald Trump ha obligado a la opinión pública a enfrentarse con el hecho de que la agresividad psicótica, encontrándose con la depresión de masas de los blancos americanos empobrecidos, apunta a subvertir el sistema de poder de la primera potencia mundial. Sino que, al mismo tiempo, se ha verificado una serie de explosiones de locura suicida, a veces disfrazada de radicalismo islamista, otras veces carente de toda mediación ideológica o religiosa.
Se intensifican los episodios de suicidio asesino: un individuo (generalmente un varón joven) mata a cuanta persona tiene a mano antes de ser asesinado por un guardia de seguridad, por un soldado o por un policía.
Se trata de terrorismo, dicen los diarios que día a día documentan los episodios de la guerra civil global. Islamistas alaban a un dios vengativo, el ejército narcotraficante agrede, masacra y secuestra a campesinos mexicanos, y en los Estados Unidos de América un inmenso ejército de lunáticos equipados con armas mortales de venta libre se encuentra en estado de movilización permanente: policías asesinan a jóvenes afroamericanos y, a veces, pero raramente, algún afroamericano veterano de la guerra de Afganistán dispara contra policías preferentemente blancos. Cuando el 8 de julio llegaron las primeras noticias sobre el tiroteo en Dallas en el que Micah Johnson mató a cinco policías blancos, parecía que se trataba de la acción de un grupo organizado de militantes negros. Pensé, con cierta inconfesable sensación de solidaridad, que se trataba de un fenómeno emergente de organización armada de los negros hartos de ser objeto del tiro al blanco de la policía, pensé que era una vuelta al espíritu de las Panteras Negras. Estaba equivocado. No había ninguna organización, ningún agrupamiento armado. No había ningún grupo, sino un joven solo y sufriente de traumas que la guerra le ha procurado a miles de personas como él, especialmente afroamericanos. Micah Jones estaba solo, como tanto otros jóvenes negros que, en los días siguientes, en varias ciudades de Estados Unidos, salieron de sus casas decididos a matar sabiendo con certeza que habrían sido muertos.
¿Cuáles son las causas o, más bien, las motivaciones de estos actos de terrorismo solitario?
Unos días antes de la acción de Micah Jones, a fines de junio de 2016, un muchacho palestino de 17 años, Muhammad Nasser Tarayrah, se introduce durante la noche en una casa de Kiryat Arba y mata a puñaladas a una niña judía de 13 años que estaba durmiendo en su cama. Pocos minutos después un soldado israelí mata al joven asesino. No hay nada particularmente sorprendente: Kiryat Arba es un asentamiento de colonos israelíes que el derecho internacional considera ilegal, la agresión israelí viene siendo ininterrumpida durante las últimas décadas, por lo que es bastante comprensible que los palestinos ataquen con recurrencia a los colonos que han ocupado sus casas y destruido sus vidas.
Pero la acción del adolescente Tarayrah tiene un carácter especial por la edad del asesino y la edad de la víctima, y porque se inscribe en una sucesión impresionante de acciones que podríamos definir como terroristas solo si extendemos enormemente el sentido de esta expresión.
Palestinos de todas las edades repiten un gesto que parece inexplicable según toda lógica militar o política: salir de sus casas miserables con un cuchillo de cocina y abalanzarse sobre el primer ciudadano israelí que aparezca, tratando –generalmente sin éxito– de matarlo. Estos guerrilleros armados con cuchillos obtienen casi siempre el resultado inverso: ser asesinados por soldados israelíes, que están armados hasta los dientes. ¿Se trata de una insurrección, como sugiere el nombre «Intifada de los cuchillos” que los periódicos le han dado a esta explosión sin sentido militar y político? La insurreción es un acto colectivo, un proceso fundado sobre una construcción cotidiana de largo plazo y, por lo general, tiene como objetivo derrocar un régimen. En el caso de la Intifada de los cuchillos se trata de acciones individuales, solitarias, y es por demás evidente que los medios no son los adecuados para alcanzar el fin. ¿Cómo explicar, entonces, estos actos?
Por mi parte, parece clarísimo que los jóvenes palestinos, extenuados por la miseria, por la humillación, por la violencia sistemática del Estado fascista y racista de Israel, se están suicidando, están cometiendo lo que en inglés se llama suicide by cop.
El jovencísimo Tarayrah, por su parte, había explicado su gesto del modo más claro posible, cuando escribió en su perfil de Facebook las siguientes palabras: “Death is a right, and I demand this right”.
«La muerte es un derecho, y yo exijo ese derecho”.
¿Son necesarias palabras más claras para darnos la posiblidad de comprender de qué materia está hecho el llamado terrorismo que esta lacerando el tejido de la sociedad contemporánea? Esa materia es el sufrimiento de una parte creciente de la humanidad contemporánea, sobre todo de los jovenes, no solamente árabes o islámicos. El suicidio como línea de fuga del infierno de la humillación colonialista, del infierno de la miseria metropolitana, del infierno de la precariedad.
Según la Organización Mundial de la Salud, en los últimos cuarenta años la tasa de suicidios aumentó en el mundo un 60% (repito por si no se entendió: sesenta por ciento). ¿Qué sucedió en los últimos cuarenta años que pueda explicar un incremento tan dramático del suicidio? ¿Qué cambió en el ambiente en el que los jóvenes se forman?
Dos respuestas me vienen a la mente.
La primera se puede formular en estos términos: hace cuarenta años se viene desarrollando un experimento social que ha cambiado de un modo muy veloz las relaciones entre los seres humanos, disgregando profundamente la comunidad social y poniendo a los individuos en una condición de aislamiento, de precariedad y competencia constante. Este experimento tiene un nombre cautivante: neoliberalismo. La persona que lo impuso por primera vez ganó las elecciones generales británicas diciendo que “la sociedad no existe, solo existen individuos, familias, empresas que compiten entre sí”. El thatcherismo se convirtió, entonces, en un dogma indiscutible para todos aquellos que quieren disputar el poder político.
La segunda respuesta que me viene a la cabeza remite a la mutación técnica y comunicativa: en las últimas décadas, la comunicación interhumana ha sido progresivamente transformada por la propagación de máquinas conectivas, cuya función esencial es permitir el intercambio de información a distancia, y con ello hacer posible el desarrollo de operaciones productivas y comunicativas complejas sin necesidad de que los cuerpos se encuentren en el espacio.
Esta innovación ha erosionado, con el tiempo, la capacidad de los seres humanos de sentir afectivamente la presencia del otro, inoculando primero en la mente de cada persona la convicción de que solo tiene valor la vida de los ganadores, y sometiendo luego a cada individuo a un estrés competitivo constante.
Sólo algunos vencen, mientras que por supuesto la gran mayoría de los participantes del juego vive en condiciones de frustración, de humillación y de miseria creciente.
No es sorprendente, entonces, que los sujetos socialmente más débiles se encuentren cada vez más dispuestos a desear la muerte. El suicidio aparece como una liberación y al mismo tiempo como una venganza, una agresión mortífera contra los responsables de un dolor cuyas causas son difíciles de precisar.
En los últimos tiempo he leído a Jonathan Franzen, un escritor que consigue narrar desde el interior de la crisis depresiva de nuestro tiempo. Franzen tiene una sensibilidad profundamente norteamericana, blanca y masculina, pero su grandeza reside en que nos muestra desde adentro su colapso psíquico, que puede conducir hacia direcciones muy peligrosas, como el resurgimiento del racismo blanco a escala global.
Franzen nos introduce en el universo de la soledad contemporánea, que poco tiene que ver con la pasada soledad romántica. Nada que ver con el gorrión leopardiano que pasa las horas cantando en el campo hasta que muere el día. Nada que ver con la soledad exaltada de Hölderlin.
Nada que ver con el aburrimiento, sentimiento de otros tiempos, de otros románticos tiempos. La soledad contemporánea es una soledad ansiógena y abarrotada, donde el aburrimiento es algo desconocido, imposible, casi inimaginable.
Es la soledad de millones de trabajadores cognitivos que cooperan ininterrumpidamente en el flujo global, pero que no se conocen porque no existe ya necesidad de co-presencia física para colaborar en operaciones abstractas.
Compiten por el mismo salario precario, pero no pueden hablar entre ellos.
La destrucción de la solidaridad entre trabajadores es la característica esencial de la transformación social producida por las tecnologías conectivas en su complementariedad con la ideología liberal. La derrota política decisiva de los trabajadores está aquí, en la soledad resentida, ansiosa, nerviosa, dolorosa, triste. La tristeza infinita de Franzen es la tonalidad psíquica del trabajador precario cognitivo en su soledad conectada.
De esta tonalidad psíquica hablaba el libro que hoy reeditamos, anticipando algunas tendencias que hoy se presentan desplegadas.
Una tarea decisiva de nuestra actividad política y cultural en los próximos años deberá ser la recomposición de la corporeidad del intelecto general conectado.
Una acción que deberá estar al mismo tiempo volcada a la recomposición social y a la cura, a la reactivación de la empatía y de la energía erótica que el semiocapital precarizante y virtualizado ha disecado.
(Introducción a la nueva edición de Generación post-alfa, Agosto de 2016)
UNO: cien años después Como en un encantamiento, pronto a cumplirse el centenario de la Marcha sobre Roma, la descendencia
Aniquilar Anéantir, el último libro de Houellebecq, es un volumen de setecientas páginas, pero la mitad sería suficiente. No es
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Elegimos recobrar un texto poco leído y apenas mencionado: los apuntes “dolorosamente garrapeados” que sobre el Che Guevara esbozara John William Cooke.
El vinculo entre ambos era estrecho: la política y la revolución delinearon el proyecto común que enlazo sus vidas. Apenas un año fue el tiempo que separo ambas muertes, de octubre de 1967 a septiembre de 1968. Como homenaje al aniversario de la muerte de quien fuera el delegado político de Perón durante los primeros años de la resistencia e ideólogo del peronismo revolucionario, la revista Nuevo Hombre, donde participara activamente su compañera, Alicia Eguren, publico este texto a lo largo de tres números sucesivos. En otro octubre, el de 1973, la revista Compromiso publico estos borradores, únicamente acompañados con un poema de Eguren titulado “Seis años sin el Che”.
En este octubre, reproducimos este escrito sin variaciones respecto a las ediciones anteriores, incluida la Nota que aparece incorporada a los Apuntes y que no pertenece a Cooke- presumiblemente escrita por su compañera. Es notable la importancia de este” texto encontrado” , que permite reconstruir, al mismo tiempo, un momento histórico, un cierto estado a las reflexiones de Cooke y los encuentro entre el peronismo, el marxismo, y la experiencia cubana.
[1] Tanto la introducción como el texto de John William Cooke fueron recuperados de la revista “La escena contemporánea” Nro 3, octubre de 1999
Plan
Revolucionarios
Otros
¿Ejemplo admirable abstracto?
III) Homenaje=praxis. Vanguardias: No Che = reflujo temporario
V)Che: acercamiento pueblo argentino
Héroe
VII) ¿Valía la pena?
Apostolo la vida
VIII) Cadáver
– Psicoanalis
– Romántico
– Poeta maldito
– Amor. Compasión
Junto futuro y presente
Palabras y acción
La Revolución no debe mentarse en vano
Arquetipo moral.
Guerrilla.
FINAL CHE Santo
Héroe
Tanatos
Romántico. Poeta maldito.
I-II
Buscando su destino americano el Che Guevara se encontró, en un recóndito paraje agreste con la muerte de metralla que desde hacia mucho tiempo formaba parte de su cotidiana contingencia guerrillera. Aunque las difíciles circunstancias en que se venia desenvolviendo el grupo de patriotas a su mando multiplicaba el coeficiente de esa probabilidad, el hecho nos produjo la impresión de absurdo y gratuidad con que se reciben las muertes prematuras y cercanas.
De pronto sentimos que se había devaluado el poder significativo de las palabras, que solo pobre desteñidamente lograban aludir a las dimensiones del holocausto, al grado de nuestra desolación. En ese atroz vació de octubre, nuestra rabia clamaba contra la injusticia de que el Comandante hubiese caído “cuando aun no era el tiempo de morir” . Sin embargo, a través del mundo de las voces revolucionarias coincidían en afirmar una sola verdad esencial, que rescataba el sentido de luto colectivo: más vivido y apremiante que nunca, vibraba en las conciencias la convocatoria del Che para los compromisos totales de la lucha liberadora. Lo expresaba el grito de guerra que simultáneamente afirmaba en todos los idiomas: “El Che vive”. De entonces a ahora, los insurgentes del tercer mundo, los activistas del “poder negro”, los obreros rebeldes y los estudiantes europeos, demuestran que el desdeñoso desafiante de la muerte sigue triunfando sobre ella como calida presencia que inspira a los que se alzan contra las estructuras de la opresión.
La memoria del Che no admite otro tributo que los de esa voluntad de militancia que guía a los núcleos que en nuestro país buscan como mejor pueden, formas y métodos para iniciar el proceso de enfrentamiento violento con las fuerzas de la dependencia y de la explotación. Es en relación con esas actividades que nos parece oportuno referirse a ciertos factores que integran el cuadro nacional de situación como consecuencia directa del episodio de Bolivia.
(Interpolación) Es la marcha combativa de los núcleos combativos que en nuestro país buscan más que variantes. De núcleos combativos que en nuestro país están identificados con esa…
En primer termino las perspectivas que se abren por las repercusiones emocionales que produjo en el pueblo esa tragedia de coraje y de soledad; y que aun en medios burgueses despertó una admiración testimoniada explícitamente o mediante actitudes de respetuosa circunspección.
Esa loable amplitud de los homenajes, conspira por otra parte, contra la compresión de las autenticas proyecciones y significado de lo ocurrido, y se presta a que el periodismo encubra sus tergiversaciones tras el fácil reconocimiento de algunos méritos personales al enemigo ya aniquilado. Propósito que cumplen también ciertas lagrimas de cocodrilo
“izquierdistas”, buscando saldos póstumos del héroe a quien en vida combatieron con perfidia, y depaso propaganda equívocos y malentendidos sobre sus acciones e ideas. No interesa refutarlos indignamente sino señalar sus principales tácticas y variantes en cuanto tienden a malograr las tareas de esclarecimiento que pueden contribuir decisivamente a que surja una política revolucionaria que sea síntesis eficaz de las experiencias dispersas.
(Interpolacion) Che: lo que representa, lo que ejemplifica: la construcción del hombre nuevo sobre las ruinas del viejo orden y sus alineaciones ya ha comenzado y el tiempo ya esta maduro para la lucha y el sacrificio con que se inician las batallas definitivas. No hay epopeyas gloriosas pero lejanas sino estas, las de hoy mismo…
La figura del Comandante guerrillero no permite sectarismos que la identifiquen con alguna parcialidad de su pensamiento que nos resulta particularmente importante. Ni sus tesis son verdades intangibles ante las cuales solo queda prosternarse en aceptaciones acriticas, lo que seria doblemente ridículo en el caso de quien tan elocuentemente expreso el rechazo de la Revolución Cubana por los dogmatismos paralizantes y las sabidurías inmanentes bebidas en textos canónicos. Pero tampoco permitimos que su persona se desdibuje en un ritual de honras convertido en un fin en si mismo donde se lo reverencie “ a pesar de sus ideas” o “independientemente” de ellas.
Las consecuencias con los principios llevados hasta el sacrificio de la propia vida es un espectáculo humano admirable. Reivindicar a nuestro compatriota como otro de los ejemplos ilustres que registra la Historia podrá parecer a algunos el máximo tributo a su memoria.
Para nosotros, desentenderse de cuales sean los principios que lo inspiraron a sustituir el acto real y concreto por su representación; eliminar su vivencia histórica como reverenciarlo como simbología estética. En síntesis, es seccionar los lazos directos, inmediatos, vi vientes, íntimos, que tiene con nosotros y con esta época. Archivarlo como biografía celebre que el transcurrir del tiempo ira empalideciendo de mas en mas es una manera rastrera de ignorarlo, volver abstracto un ideal que es el de nuestra América y de nuestro mundo actual y que implica una praxis que tiene como fin ultimo la libertad de los hombres que estos solo alcanzaran por medio de la lucha. Su vida, pasión y muerte no se agota como experiencia singular sino que se justifica y perpetúa como parte de esa empresa colectiva. El Che seguirá formando parte de nuestra circunstancia mientras haya quienes compartan ese proyecto para la transformación del mundo, que el enriqueció teóricamente y sirvió hasta las ultimas consecuencias.
Si algo bien presente, era que su vida y pasión no se agotarían como proceso singular sino que se justificaban como parte de esa empresa colectiva que lo perpetuaría. Lo dijo de mil maneras y nunca tan elocuentemente como en su ultimo mensaje: …”Si nos toca algunos de estos días lanzar el ultimo suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos mas que elemento; en el gran ejercito del proletariado”. Ese gran ejército de la independencia latinoamericana solo existe, por ahora, en la esperanza y en los planes de los destacamentos de vanguardia que tratan de cumplir abnegadas y difíciles tareas precursoras.
Para ellos, las consecuencias inmediatas a la tragedia de Bolivia son bien graves. Hemos perdido a nuestro Comandante de los Andes que ya no aportara sus dotes excepcionales a la conducción de la penosa guerra en ciernes, ni servirá como punto de confluencia para los núcleos incordiándoos entre si pero coincidentes en su liderazgo cimentado en sus antecedentes personales y en los nexos que establecía con Cuba, físicamente aislada por la insularidad y el bloqueo imperialista.
Además su desaparición recarga el complejo de factores adversos que afrontamos: es evidente el reflujo del entusiasmo y la combatividad en medios donde la predica revolucionaria encontraba ecos propicios hace apenas un año, y la perdida de confianza y viabilidad de una salida insurreccional en sectores que en principios aceptan que no hay transición pacifica hacia un país autodeterminado interna e internacionalmente y apto a satisfacer las reivindicaciones de los desposeídos. Este ambiente fue aprovechado por la nube de teóricos que viven racionalizando la pasividad y predicando un “realismo” prudente que es una modalidad estricta del reformismo. Aunque presumen de utilizar un sistema científico de investigación, ni siquiera cumplieron con el más elemental recaudo de buen juicio: partir del análisis de la experiencia bolivianas – cuyos datos faticos recién se van conociendo – . Prescindiendo de eso, afirmaron que el desastre se debió a que el método guerrillero es impracticable. Impracticabilidad que, a su vez, esta demostrada por el desastre acaecido. Así, mediante un razonamiento circular en que las premisas no son demostradas en confontracion con la realidad sino que se apoyan recíprocamente, los puntos de vista que se sustentaban reaparecen luego como “ conclusiones” de análisis sedicentemente críticos. Y luego de repetir sacramentalmente que la solución final solo se lograra por la violencia terminan impugnando, junto con la guerrilla, toda la política que concretamente tenga como base una estrategia de lucha armada para el poder.
Todo lo que tienda a la violencia a la provocación o delirio. La epopeya final remitida a un futuro indefinido en que se dará una constelación de condiciones que nada tienen que ver con las presentes será ineluctable y solo exige ahora que seamos consecuentes en las prácticas reformistas.
Aclaremos que el problema del “ foco guerrillero” es ajeno a lo que aquí estamos considerando. No hay duda que todo planteo serio sobre los métodos de la lucha revolucionaria no puede prescindir de tomar en cuenta un hecho tan importante como el de Bolivia, que debe ser examinado a fondo para saber en que medida el descalabro obedeció a causas especificas de ese intento o es ilícito inferir de el fallas en la concepción militar a que respondía. Lo que rechazamos es que se sustituye la confrontación entre teoría y realidad, indispensable para todo dirigente responsable, con la utilización del episodio por parte de los “ filósofos” de la revolución a poco precio.
Como mucha gente personificaba en el Che la eficacia de la guerrilla, nada más fácil que presentar su muerte como probatoria de lo contrario, ni más deshonesto. Pues que el Che no haya logrado, mediante el éxito, demostrar la bondad de sus tesis militares, no permite concluir con el fracaso las invalida.
Consecuente consigo mismo fue al monte y al sacrificio, pero no convirtió en piedras de toque para el fallo sobre sus concepciones el resultado de una tentativa cuyas abrumadoras desventajas, conocía demasiado bien.
También rechazaremos la actitud de singularizar a Guevara como el pugnador del “foco guerrillero” y basar en ello su valorización como teórico revolucionario. Lo que enseño con la palabra y la acción fue mucho mas amplio y trascendente: la urgencia de la lucha armada para conquistar la libertad; la posibilidad que se le abre hoy a nuestros continentes subdesarrollados para terminar con las estructuras de la dominación colonial y la injusticia social; la concepción de una estrategia común contra el enemigo que universaliza su opresión y debe ser combatido por medio de frentes de luchas que se vayan abriendo en todos lados ( “Hay que crear dos, tres, muchos vietnams; esa es la consigna”); el papel de las vanguardias, definidas en función de su praxis encaminadas a desatar las energías de los pueblos: para oponer su viloncia a las clases dominantes; la falacia de confiar en procesos ajenos a nuestra voluntad el advenimiento de un nuevo orden político-social; la formación del “ hombre nuevo” estimulando desenvolvimiento de los valores morales alineados en la deshumanización de la sociedad clasista; la solidaridad como base de la convivencia en la construcción del socialismo y de las relaciones entre movimientos y países revolucionarios.
En fin, el esquematismo de una enumeración no hace justicia a la riqueza de sus ideas, ni de los planteos con que las aplicaba a los problemas concretos que encaraba.
Es pueril también evaluar sus aciertos como teórico en base a buscar principios “inéditos” , “teorías originales” : el no creo un sistema de ideas como pensador solitario sino que fue participe de una creación colectiva que es la de la revolución cubana.
Toda revolución va encontrando formas frescas, renovadas, determinadas soluciones a determinados problemas sobre los cuales no se adjudican ninguna paternidad.
Dentro de esa apreciación real del tema que consideramos, los grandes revolucionarios apuntan menos enfoques y argumentos, y a veces llegan por caminos propios a redescubrir lo que ya habían transitado los otros.
Es en el contexto de ese humanismo sin retórica ni concesiones que debe ubicarse la empresa boliviana y el papel protagónico del Che.
La discusión de la guerrilla como vía para la emancipación latinoamericana continuara por mucho tiempo. Peo, resumiendo lo anterior, deseamos diferenciar entre los discrepantes puntos de vista que resulten de una apreciación honestamente revolucionaria de los hechos y los recursos confusionistas que se valen del drama boliviano para: a) utilizarlo como argumento para descalificar, sin base en un examen riguroso de los hechos, las tesis militares del Che; b) reducirlo a una ordalía en que se demostraia que esas tesis eran correctas si triunfaba y falsas en caso contrario; c) presentar a Guevara como simple propugnador de la concepción guerrillerista pasando por alto que eso era parte de una amplia y rica concepción revolucionaria.
Ellos creen que vivimos el tiempo opaco en que los progresos revolucionarios son necesariamente lentos, porque solo al cabo de una evolución del estado burgués se irán dando condiciones para que la toma del poder por los trabajadores pueda ser posible. Nosotros, en cambio, estamos convencidos de que vivamos una época en que la revolución esta madura y en que la praxis puede apurar las condiciones objetivas. La abstención de los reformistas no es impuesta por una lectura legible de la realidad, sino que esa abstención es la prorroga de existencias de las burguesías.
Nosotros creemos que depende de una praxis el estallido y la modificación de las condiciones que actualmente impiden llegar a ello. Ellos, en cambio, sostienen, que son las condiciones objetivas las que obligan a no largarse. Esa concepción corresponde a quienes ven a la Historia como algo externo y ajeno al hombre. El Che, en cambio, tiempo presente, tiempo futuro, mensajero de la muerte y del futuro, nos enfrenta con la muerte como posibilidad inmediata, porque el destino deja de ser indefinida imagen imprecisa en el porvenir, sino una tarea cuya hora ha sonado ya.
III
Junto a las repercusiones inmediatas negativas para las agrupaciones revolucionarias surge un hecho nuevo que parece ofrecerles amplias perspectivas favorables, y que debe ser estudiado en sus verdaderos alcances y posibilidades.
Nos referimos al contacto de las masas argentinas con el compatriota asesinado, proceso que creo tuvo dos tiempos, cronológica y cualitativamente hablando.
El primero consistió en la desaparición de la muralla alzada por la propaganda burguesa, que fijo una imagen popular del Che como personaje exótico, sobre el cual variaban las interpretaciones, pero siempre dentro de ese carácter del individuo ajeno, perteneciente al lejano y pintoresco mundo del Caribe.
Las truculencias periodísticas a raíz de su desaparición de Cuba, lo mantuvieron como tema de las crónicas, pero a fines de 1966 paso a ser un fantasma que rondaba nuestras fronteras. Poco después, su espectacular reaparición publica con el Mensaje de la Tricontinental, determino que la prensa, incluida la sensacionalista, que llega a capas mas populares, divulgasen rasgos biográficos que fueron dando entidad al ser novelesco y trashumante. Casi a renglón seguido, las noticias espectaculares fueron acaparadas por el proceso Regis Debray y a la guerrilla boliviana, y se fue afirmando la conjetura de que Guevara desempeña es esta un rol estelar. Bolivia forma parte del ámbito geográfico que el argentino del común concibe como realidad inmediata, para lagente del Noroeste integra su propio hábitat. Por si algo faltaba destacar al Che en el interés directo de nuestra vida nacional, el gorilaje corre en ayuda de sus colegas bolivianos y acordona las provincia limítrofes con tropas, objetivando la artifiocidad de una separación que solo es tajante en los colores de la cartografía, pero que la geografía concreta ignora, lo mismo que el revolucionario y que los órganos represivos.
El Che Guevara ya es componente de nuestra vida social: se lo comenta en la cola de la feria, en el café en la fabrica. Nadie olvida ni por un instante que nació en la Argentina, y a cada rato asoma la reivindicación posesoria de ese connacional extraordinario.
Para contrarrestar ese peligroso acercamiento de un pueblo oprimido e impotente con una praxis insurreccional, se apela a una artimaña típica: un cable noticioso transcribe presuntas declaraciones del general Peron atacando al Che; pero el efecto es contraproducente, pues inmediatamente Peron expide un enérgico desmentido, denunciando la maniobra como un intento de dividir a los que luchan por la liberación nacional latinoamericana.
La segunda parte del proceso se produce con su muerte: el impacto emocional es de una intensidad que excede el impulso afectivo que despiertan siempre los héroes abatidos por la fatalidad. El fenómeno no es simplemente por efecto acumulativo de la “aproximación” previa y el desenlace trágico de su protagonista. Considero que se opera un hondo cambio cualitativo en la actitud espiritual hacia el. Por una parte, su caso se integra con algunas constantes culturales de nuestro pueblo: el culto al coraje, el desprecio por la ley como algo ajeno, impuesta a los humildes “desde arriba”, la identificación con los rebeldes que se baten solidariamente con las fuerzas tremendistas del orden constituido.
Esos héroes de la tradición plebeya persisten en la memoria de las generaciones. En cualquier rincón del país, y a todos niveles de cultura Martin Fierro continua batiéndose con la partida y denostando a los poderosos. Cruz reivindica con su gesto solidario los valores del hombre de la tierra. La montonera opone sus lanzas a la codicia de gringos y porteños.
Sea por un acto reflexivo o por una asociación de ideas espontaneas, de pronto, ese patrimonio especial, no deteriorado por un siglo de culturalizacion alineante se objetiva en un hombre real, próximo, contemporáneo. Con un agregado: nadie ignora que ningún azar desgraciado, ninguna compulsión externa había empujado al Che a esa situación limite, sino que era una situación voluntaria dictada por su propia conciencia.
La gente de la base es muy sensible a ese ejemplo de coherencia entre las palabras y los actos, aunque para explicarlo recurra a los modelos que forman parte de su bagaje conceptual. No es extraño, entonces, que muchos de los que nos piden una explicación de “como era el Che” invoquen la noción de santidad aplicada a lo laico. En ese orden de cosas, un sacerdote lo ha definido con mas precisiónpatriótica, como “ un héroe cristiano” ( R.P. Hernan Benitez).
Un intelectual uruguayo, Eduardo Galeano, comenta que por su capacidad de sacrificio era el dirigente mas parecido al cristiano de las catacumbas. El Nuncio Apostólico en Cuba, monseñor Zacchi, ante una pregunta hace poco, sobre Fidel Castro, respondió al periodista: “Yo lo considero eticamente un cristiano”.
Y el propio Fidel quien , al hacer el panegírico de su camarada caído dice: “El Che reunía, como revolucionario, las virtudes que pueden definirse como la mas cabal expresión de las virtudes de un revolucionario: hombre integro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le pudo encontrar ni una sola mancha.
Constituye por sus virtudes lo que se puede llamar un verdadero modelo revolucionario”.
Después de haber eliminado su lejanía, el final brutalmente elocuente del Che fue como un relámpago que ilumino de golpe toda la admirable trayectoria, perfilando la imagen aun difusa con los rasgos propios del santo o del héroe y estableciendo el vinculo extrañable que liga a uno y otro arquetipo con la multitud, que ve en ellos a sus semejantes, pero con aptitud para llevar hasta los extremos del absoluto las virtudes que solo concebimos, ordinariamente dentro de los limites “humanos” hasta consumar sin vacilaciones, y como parte de los trabajos de las horas y los días, la inmolación definitiva de la que todos se sienten destinatarios. Y que habrá cumplido sus fines en la medida en que se convierta en reconocimiento de la filosofía que sostuvo esa conducta de ilimitada generosidad.
(Interpolación)El no buscaba su autosacrificio. Buscaba la victoria…
…Para que no se lleven las aguas torrentosas…
…Su muerte física: un alto coeficiente del calculo de probabilidades.
Pero su otra muerte…solo nosotros podemos.
Por eso era exacto que no le ha llegado el tiempo de morir.
…Los hombres se reencontraran con el en los potreros del alba…acerco las palabras a la verdad. Punto de reflexion…
(Hay varias palabras y hasta parrafos ininteligibles)
IV
Más allá del acontecimiento y sus fúnebres esplendores, la intuición popular capto su densidad histórica, su filiación en la lucha emancipadora del continente. Esta penetrante aproximación esta cargada de promesas, a condición de que logremos que se comprenda, ademas, su inserción en el proceso inconcluso cuyas tareas nos reclaman. Sabemos que la historia de Latinoamérica esta hecha de epopeyas y catástrofes, de breves apoteosis y largos horrores. En la medida en que creemos que termina el tiempo muerto de la impotencia y la frustración mas acuciante se vuelve la mirada que busca en ese pasado las claves que ayuden a orientarse en este presente confuso, ambiguo y desarticulado en que nos proponemos el advenimiento de las batallas definitivas que consumen esa vocación de auto-destino malogrado por el semicolonialismo.
Y mas vehemente es el rechazo de la fabula sin sentido que los engranajes culturales que la dependencia difunde como historia oficial desde hace un siglo; en cambio , sentimos la intima proximidad de lo que estaba perdido en las brumas del tiempo o disperso en un catalogo de anécdotas inconexas y falseadas. Se vuelven vivas y reales las hazañas de Tupac Amaru, las esperanzas de tantos lanzamientos indios, negros, mulatos y zaparrastrosos que oligarquías crueles y rapaces ahogaron en sangre.
Fuera de la iconografía patriotera que entrevera a héroes y canallas, las figuras cumbres de las luchas independentistas repiten sus verdades peligrosas largamente sepultadas bajo el polvo retorico de la cultura vasalla.
Incorporar al Che a esa nomina de próceres americanos es un acto de justicia histórica, pero insuficiente en si mismo porque oculta lo mas importante para nosotros. Es que si hay verdades de nuestra América Latina que son permanentes, cada época tiene sus verdades propias que se renuevan la vigencia de aquellas: una versión para expresar la necesidad existencial de la patria bolivariana, un puñado de hipótesis estratégicas para enfrentar a los opresores de turno, un esquema de comunidad libre que habrá de realizar los valores que hoy son negados al hombre americano. La figura del Che enraiza con la de los próceres y mártires de la búsqueda de ese sueño incumplido, pero expresando la verdad de nuestro tiempo. Las historias académicas, lo sabemos, lo destinan a integrar la legión de mártires relegados al olvido o infamados por haberse rebelado contra la civilización del statu quo Pero tampoco constituye un reconocimiento el incorporarlo a la cálida tradición que vive en la memoria agradecida de los pueblos por cuanto forma parte de nuestra realidad presente y su leyenda es parte de nuestras luchas por las reivindicaciones inalcanzadas.
Habrá muchos “izquierdistas” que trataran de apurar ese transito hacia el panteón de los precursores ilustres, donde no habra inconveniente en homenajearlos con exangües flores de lirismo revolucionario abstracto. Pero es nuestra tarea que la admiración y el respeto de los sectores populares se conviertan en conocimiento e identificación y no se esterilice en alguna forma de cristalización legendaria o histórica que le quite al Che su verdad presente para otorgarle una inmortalidad de museo de cera.
VI – VII – VIII – IX
Esa inerradicable presencia del Che en la dinámica creciente del enfrentamiento global entre las fuerzas que tutelan los privilegios minoritarios y los movimientos que se alzan contra esas prerrogativas intolerables esta patentizado en el proceder de sus victimarios. Herido y capturado seguía siendo peligroso. Entonces los agentes de la CIA y los pequeños déspotas militares de Bolivia asesinaron con alevosa premeditación al prisionero y a sus compañeros. Y como intuían que aun así no quedaba eliminado como factor – de perturbaciones hicieron desaparecer su cadáver. El primitivismo de creer que la amenaza provenía de esos restos de materia sin vida es simétrico a la sofisticación de quienes tratan de crear un ídolo vacío para sustituir al personaje real y cargado de la potencia explosiva de un ejemplo de predica revolucionaria insertadas en el medio de esta América grávida de conflictos retardados. Esta formula para exorcizar el espectro del líder ajusticiado es la que no debemos subestimar. En cambio el acto perpetrado por los sicarios del imperialismo carece de eficacia y solo sirvió para mostrar hasta que punto llega la abyección de los cruzados “occidentales-cristianos”.
Nosotros tenemos un ejemplo bien conocido de ese imbécil fetichismo gorila: los homicidas del bombardeo a Plaza de Mayo, los vencedores del pueblo indefenso, los estrategas de la proscripción y el Conintes, cosecharon parte de sus laureles en una batalla que desde hace trece años libran contra el cadáver de una compañera que consagro su vida a servir a los trabajadores y a los desvalidos.
Ese atentado contra la decencia fue contraproducente para los fines perseguidos. Desde el punto de vista político nos hicieron un señalado favor. Mientras en las bases existe conciencia bien clara del significado revolucionario de Evita, se impidió que ese significado se aguase en la esterilidad de los ritos para adorar sus relatos, para lo que los burócratas peronistas hubiesen prestado una contribución inestimable.
Pero que la difamación o la desmemoria es la tentativa de sacralización histórica o moral del Che. El culto a los muertos despojándolos de aquello que nos compromete, adaptándolos a la morbosidad de las soluciones sin riesgo, en el caso del Che, el formalismo litúrgico es una manera de servirse de el, de “cosificarlo”, otorgándole una supervivencia que no es mas que la firma hipócrita del olvido, o la negación de sentido que tuvo su vida. Y que ofrendo en la certeza de que perduraría en la única forma que mantendría intactos sus lazos con los seres humanos, es decir en el recuerdo que lo reconoce en la verdad de su existencia, que encuentra acogida y continuidad en lo inacabado de las vidas consagradas a llevar adelante el proyecto para la realización de lo humano. Solo ese tipo de vínculos admite la figura del Che que convoca a la solidaridad activa que resulta negada en el formalismo litúrgico.
(Interpolacion) Peor que el odio y la desmemoria es adjudicarle esa supervivencia de museo de cera a nuestro compatriota, que murió con la certeza de que perduraría en la única forma de recuerdo que mantendría intactos sus lazos con los seres humanos, es decir, en el que lo reconoce en la verdad de su existencia, que encuentra acogida y continuidad en lo inacabado de las vidas consagradas al proyecto que el sirviera con la suya.
Ademas, como arquetipo abstracto canonizado en algunas de las inmortalidades transitorias y formales, pierde el peso demostrativo que tiene como hombre próximo a nosotros, que compartió nuestra misma circunstancia. Era un hombre común, surgido de nuestro medio: rosarino, estudiante, asmático, jugador de rugby, ciclista, lector de “El Gráfico”, con una visión de la realidad argentina donde se mezclaban aciertos y alineaciones distorsionantes. Ningún hado lo predestino para la gloria. Su espíritu de justicia, su generosidad – virtudes arraigadas en nuestra gente – y su aguda inteligencia, en contacto con las miserias de nuestra América, le fueron dando una conciencia cada vez mas lucida de que solo habría soluciones si se barría violentamente con las estructuras del coloniaje. Una serie de azares lo llevaron a encontrarse con Fidel y a participar en su aventura, aparentemente signada por la catástrofe.
Lo demás es conocido, desde su penoso bautismo de fuego al desembarcar en Cuba, herido y ahogado por el incendio del maizal en que estaban rodeados por las tropas de gobierno hasta su muerte en manos de los rangers bolivianos. Dirigidos por los expertos yanquis, consiguieron eliminarlo físicamente. Presurosos sepultureros quieren completar la obra desarmando su recuerdo. Pero ese profeta armado sabia que no dejaría de serlo porque cayese con su fusil .
“Bienvenida”…
La gente de buena voluntad nos pregunta: ¿Valia la pena que una figura de tanta importancia para todo el proceso revolucionario corriese esos riesgos desproporcionados y fuese a morir en una lucha aislada y solitaria? Recordemos la frase de su mensaje que sintetiza gráficamente su pensamiento “…Si nos toca algún día de estos…” El creía en la invencibilidad de la guerrilla pero no en su propia invencibilidad. Su muerte no era el fin de la aventura sino parte de ella, y tal vez una formidable carta de triunfo. Se arriesgo porque perdiendo la vida también la ganaba. Por eso Fidel Castro confirmo su muerte, cuya gravedad era el primero en comprender.
Si tenia razón o no respecto de la guerrilla, solo el futuro podrá dar la respuesta categórica.
Por ahora, la experiencia en Bolivia, dato que no puede omitirse en el análisis, resulta sis se toma como probanza de la inaplicabilidad del método. Seria desconocer que las revoluciones triunfantes desatan jalonadas de desastres, que la victoria final confirma como avances hacia el objetivo logrado.
Y que la discusión no es en abstracto, computandolos fracasos de un tipo de lucha, pero sin oponerle en la practica otro mas eficaz. Mientras solo éxito probara la verdad de la tesis guerrillera o de cualquier estrategia que se plantee en su reemplazo, ninguna historia mas desastrosa que la de los métodos reformistas, las postergaciones de la estrategia violenta a la espera de “condiciones objetivas” que nunca son las actuales, etc., que han malogrado ademas, mas combatientes que la guerrilla, sin poder computar ni una victoria.
Por sobre todo el Che aposto su vida a los hombres, a la capacidad de ellos de tomar como guía todo ejemplo individual, a empeñar todos sus esfuerzos y a cometer todos los sacrificios en busca de la libertad común.
Fue un héroe que no se consideraba imprescindible porque estaba seguro que los hombres y mujeres ordinarios son capaces de todas las heroicidades.
(Variación) Lo demás es conocido, desde su penoso bautismo de fuego a poco de desembarcar en Cuba, herido y ahogado por el incendio del maizal en que estaban rodeados por las tropas de gobierno hasta su revelación como guerrillero genial y temerario; desde la maduración de su visión revolucionaria hasta sus éxitos como teórico y expositor de pensamiento de revolución; desde el abandono de su investidura oficial para empuñar las armas contra el imperialismo, hasta las hazañas de su minúsculo grupo guerrillero y el fin en que con manos alevosas cierran congruentemente esa trayectoria que muestra plenitud del ser moral. Al frente de un minúsculo contingente de héroes se paseo por entre las mallas de fuerzas represivas formidables, hasta que una serie de fatalidades culminaron con el combate en que lo hirieron e hicieron prisionero. Pero lo seguían temiendo y lo asesinaron, y el pavor los llevó hacer desaparecer su cadáver. Pero seguirá combatiendo mientras haya revolucionarios que busquen empuñar armas. Solo cuando su convocatoria no halle ecos, lo habrán desarmado; es decir , cuando no queden revolucionarios.
El Che parecía un hombre común y lo era , y lo era hasta que se encontró una coyuntura histórica y dio muestras de lo que era capaz.
Y en cada nueva experiencia fue enriqueciendo sus conocimientos y su persona que se fue depurando de todo lo que no fuesen valores esenciales. Mantenia con respecto a si mismo una actitud critica, algo sobradora y burlona, como correspondía a su idiosincrasia cordobés-porteña que rechazaba lo ampuloso y solemne.
La revolución cubana es el heroísmo pero también la alegría y la irreverencia, porque para construir lo nuevo hay que perder el respeto a los ídolos del viejo orden y arrasar con las fachadas que encubrían su humanidad y avaricia. El Che ponía su mordaz acento rioplatense en ese desprecio a los perjuicios y convencionalismos.
Como presidente del Banco Central tuvo que firmar los nuevos billetes que sustituyeron a los de la emisión previa,y estampo su rubrica: “Che”; en la conferencia de Punta del Este en medio de la pomposidad de la diplomacia panamericana, no solo expuso herejías que demostraban la inocuidad la Alianza para el Progreso, sino que se aparto de la sequedad de la jerga cientificista de la burocracia de los organismos financieros y los rebatió con hirientes ironías, y completo el escándalo bautizando los planes de la Alianza como “ letrinocracia”.
(Variación) El Che sabia que en la perspectiva trascendental en que valoraba su accion, aun el martirio probable seria un acto eficaz…”en cualquier lugar en que nos sorprenda la muerte…”
En estas vísperas revolucionarias, los sacrificios fructificaran, a corto plazo, y miles de brazos responderán a su llamado.
En lugar de considerarse como parte de una élite de seres excepcionales que han alcanzado la posteridad histórica, cumbres solitarias sobresaliendo sobre la uniformidad de las personas comunes, se sentía parte de un universo en que los hombres orgánicamente ligados por la solidaridad, solo posible por la comunidad de la acción combatiente.
En lugar de amurallarse en la singularidad de un héroe, es la acción colectiva lo que permite esa comunidad orgánica donde los valores humanos se tornan posibles. Consecuente con esa visión revolucionaria, el Che negaba al heroísmo como prerrogativa aristocrática, tal como se lo considero a través de muchos siglos. La tragedia griega tiene como protagonistas a un grupo de elegidos que mandan sobre las personas comunes, y están en una u otra manera ligados a los dioses.
Los espartanos debían ser mas valerosos que los ilotas. Los caballeros de la Edad Media mas que los plebeyos. Los soldados imperiales mas que la tropa nativa de la colonia. Durante este siglo la derecha adopto una ética heroica, con Spengler como ideologo, que afirmaba que solo el héroe, el hombre del destino, esta en el mundo real, y es quien hace la historia. A medida que el mundo del capitalismo en ascenso siente los sacudones de las grandes crisis, se abandona el racionalismo democrático por la idea de que las relaciones de las culturas, los países, los hombres no tienden naturalmente a la espada. Sus intelectuales piden baños de sangre que terminen con la amenaza de las masas-fuerzas oscuras que amenazan irrumpir en los recintos purificados de los selectos. Contra la masificacion, la multitud, las clases altas justifican su dominio como atributo del espíritu, parapetadas tras la violencia represiva que ejercen a través de la casta militar.
El Che en cambio enfrentaba a ese orden injusto y su concepción del heroísmo era “ democrática”, viéndolo con una virtud que los pueblos despliegan con generosidad una vez movilizados revolucionariamente.
(Interpolación) (Excepción: la independencia, los caudillos, etcétera).
Los militares viven haciendo su propio panegírico, hablando en nombre de la Patria, etc. Son una casta que se considera por encima del nivel común, y que refleja esa nobleza en cada uno de ellos.
En consecuencia consideraba que los títulos tan limpiamente ganados como dirigente hacían mas imperativos los compromisos. Veía sus títulos de conductor revolucionario como una fuente de obligaciones frente a sus semejantes desvalidos.
Era un extraordinario conductor militar que no creyó que con el se perdería un factor imprescindible, sino que su eficacia estaba en razón directa de su contribución a desatar la acción del pueblo.
APOSTO A LOS SERES HUMANOS, Y ESA APUESTA SIGUE EN PIE.
(A desarrollar) Fue lo opuesto a la contrafigura del hombre corriente.
Rechazo la teoría de ser excepcionalmente dotado que constituye un fenómeno impar en el mundo “amorfo” de los hombres anónimos.
La personalidad del hombre de la sociedad clasista no es el reflejo enriquecido de sus dotes, pues estas no pueden desarrollarse en ese sistema de relaciones alienantes. Consecuencias:
1)El revolucionario es el que toma conciencia y se mueve por los dictados de su voluntad, que potencialmente existe en los seres humanos y están aletargados por la coerción de una sociedad cuya escala de valores se basa en el egoísmo.
2) La condición de revolucionario resulta de esa praxis, producto de la conciencia, la voluntad de lucha, del núcleo de vanguardia y no de un azar exterior a el. La lucha no depende del fortuito circulo de seres superdotados para la guerra y la conducción, sino que estos serán resultado de la praxis.
Parecía un hombre común y lo era, hasta que se encontró con una coyuntura histórica y dio muestra de todo cuanto era capaz.
Y en cada nueva experiencia en diversas esferas de su actividad fue enriqueciendo su pensamiento y su persona, porque mantenía, respecto de si mismo la actitud critica y algo sobradora y burlona del cordobés-porteño que rechaza la solemnidad y el aspaviento.
Creía que los tiempos están maduros para que los lucidos y capacitados promoviesen con su acción, situaciones-limite, que pusiesen en juego el coraje, la abnegación y los grandes valores que existen en la gente de pueblo y afloran al fragor de las grandes luchas reivindicativas.
…Al morir había llegado a la maduración completa. Era el hombre perfilado y reducido a sus valores.
Esta fe, confirmada por ejemplos tan evidentes como el de Cuba, China, Corea o Vietnam, esta en la raíz de las enseñanzas que quiso dejar el Che y que se pierden si nos presentan al prócer y nos escamotean al hombre.
Hay otra manera de falsear los hechos, que procede a la inversa, presentándonos una imagen del hombre que desdibuja sus perfiles históricos.
Me refiero a las características que lo presentan como una especie de alucinado por la muerte, en permanente flirteo con el peligro mortal, buscando riesgo por si mismo y por el vértigo de la propia aniquilación .
Esa es una interpretación cara a los burgueses, como todas las que explican los fenómenos sociales inquietantes como problemas puramente psicológicos: el “resentimiento” seria el motor de la lucha de las clases , y las rebeldías tienen como causales frustraciones individuales, inadaptaciones familiares o sociales; las “protestas” son agresividades no canalizadas normalmente. El Che seria un caso típico de personalidad fracturada, imposibilitada por causas por rastrear en la adolescencia para adaptarse a la convivencia y sublimada en formas heroicas que son impulsos a la autoaniquilación. He aquí , variante mas, variante menos, como el hecho perturbador del guerrillero caído es re-introducido en los esquemas del pensamiento convencional como caso clínico sin mas consecuencias que la incitación a que algún neurótico, excitado por el ejemplo, también se haga matar estrepitosamente.
La hipótesis que muchos propagan de puro imbéciles – por hacerse los inteligentes analistas capaces de penetrar en la profundidad del suceso o porque encuentran esa fantasía mas atrayente que la explicación real – contribuye al confusionismo de sectores cuyo esclarecimiento nos interesa.
En cuanto a lo que opinen los burgueses, nos tiene sin cuidado. Lo que nosotros no podemos considerar “ humano”, ni “normal” es el acondicionamiento espiritual que permite que el conformismo en el seno de una estructura social injusta y deformante: lo lógico nos parece que se reaccione aun en forma neurótica o patológica, aunque se llegue a la neurosis o la locura, y lo anormal y repugnante resulta la aceptación del orden vigente, la “neutralidad” de los cuadros psiquiátricos, tomados como referencia para medir los “desajustes”.
El rechazo del orden imperante puede traducirse en reacciones de psicología patológica, en actitudes de inconformismo que , en la medida que son mas conscientes, se vuelven mas radicales.
El Che Guevara es, precisamente, uno de los mas relevantes exponentes de esa rebeldía, guiada por la lucidez, es decir, traducida en praxis revolucionaria.
El Che era una personalidad reflexiva y compleja, que no admite el retrato psicologico que la reduzca al simplismo de un espíritu lineal, invulnerable a los interrogantes y los problemas sobre la conducción humana que se plantea a todo ser inteligente.
Pero nadie tiene derecho a “interpretarlo” valiéndose de esos análisis del psicoanalismo tramposo. Porque el Che fue bien explicito respecto de las razones de sus actos , que respondían a una concepción moral madura y coherente. Ni aun quienes son incapaces de comprender los procederes de un revolucionario pueden lícitamente negar la férrea lógica de esa armonía entre pensamiento y acción escindiendola arbitrariamente para invertir sus términos constitutivos y presentar al pensamiento como una astuta racionalización de acciones impulsadas por algún daimon aposentado en la oscura zona de la psiquis.
Solo como recurso para enturbiar lo que es perfectamente diáfano puede aludirse al hechizo de Tanatos en esa trayectoria sin contradicciones que fue una inmensa pasión razonada. En su biografía abundan demostraciones de arrojo pero no hay ninguna mención de actos impulsivos inspirados por la exaltación fugaz.
Claro que la muerte era par el una presencia cercana, familiar, con la que rozo muchas veces durante la guerra de Cuba. Y puesto que era – como dice a sus padres en carta de despedida – de los que exponen el pellejo “para demostrar sus verdades”, el fin violento le rondara permanentemente. “…no lo busco ,pero esta dentro del calculo de probabilidades”. Era la tranquila aceptación del riesgo inherente a una empresa mucho mas importante que su suerte personal . Todo lo contrario de esa fascinación por la sombría belleza del suicidio que figura en los diagnósticos morbosos.
Y la muerte se vuelve importante porque es la alternativa a una vida que ha perdido. El revolucionario no busca la muerte, busca la victoria. Si no le importa la muerte es porque esa contingencia personal pierde importancia ante el objetivo que había contribuido a alcanzar. En otras palabras, porque esa muerte permitiría que otros hombres gocen de la vida autentica que en la sociedad actual es negada.
(Variación)Por que el Che fue bien claro y explicito con respecto a las razones de sus actor; estos eran la practica de una concepción una racional, y no a la inversa, su concepción una racionalización astuta de las acciones impulsadas por algún “daimon” oscuro aposentado en la zona obscura de su psiquis. No era un ser sometido a la atracción de Tánatos, sino el sujeto de un amor servido sin contradicciones, una inmensa pasión razonada.
Toda su vida es un acto de amor y desprendimiento con la mirada fija no en el abismo de la nada sino en el destino de los hombres.
Esa tranquila aceptación del riesgo inherente a su empresa frente cuya magnitud desprecia a la muerte, es todo lo contrario de esa fascinación por la sombría belleza del suicidio que inventan los interesados en sustituir con diagnósticos morbosos una parábola donde nada carece de sentido.
Los diagnósticos morbosos pierden la frialdad de dictámenes supuesta mente científicos cuando recurren a ellos los “izquierdistas” empeñados a presentar al Che como un predicador de delirios cuyas enseñanzas solo pueden seguirse por empecinado y furioso voluntarismo que se estrella contra las condiciones “objetivas” del continente. Entonces se ofrece, con zalamera simpatía y comprensión, la imagen de un espíritu que buscaba lo absoluto en un pacto con la muerte que se consumo como acto histórico de alto valor estético. O sea, otra táctica para negar al Che en lo quiso afirmar, y respetarlo en el plano metafísico.
(Interpolación) Depurado de todo arrastre negativo…depurado de todo lo que fuesen sus valores esenciales. Analicemos los rasgos de su personalidad revolucionaria depurada de todo lo que no fueran sus valores esenciales. Como todo hombre no fue sino un proceso.
La irracionalidad que pretende adjudicarle como explicación de sus motivaciones es una fantasía estúpida y malévola, o ambas cosas a la vez. Aun quienes son incapaces de comprender los actos de un revolucionario – que escapan a los sistemas de equivalencias del pensamiento burgués- pueden pasar por alto datos objetivos que convierten esas explicaciones psicológicas en una fantasía estúpida o malévola, o ambas a la vez. Hay una correlación absoluta entre el pensamiento del Che y sus actos, una razonada visión del mundo de sus deberes como revolucionario, una determinación consciente en ese altruismo que no admite concesiones para consigo mismo, no por el rechazo de la propia personalidad sino porque no concibe manera mas cabal de realizarse que entregándose totalmente a la gran causa colectiva de la humanidad oprimida. Buscar la irracionalidad de tendencias subconscientes es una forma absurda de meter en los moldes de…(Validación) Los “izquierdistas” empeñados en presentar al Che como un predicar de delirios, también se sirven de ese diagnostico, aunque circunscrito al caso individual, por extensión seguir las enseñanzas del Che constituye un gesto de empecinado y furioso voluntarismo, producto de una visión distorsionada de las “condiciones objetivas” del continente o de impulsos anímicos tendencialmente suicidas.
…Valía la pena? Por que lo hizo?
Comprendemos que para el modo de pensar burgués no existe otra explicación que la psicoanalítica. No la hay para toda la vida publica, ni para cada uno de los episodios conocidos o desconocidos de su vida privada.
…Guerrilla. Cuba.
Asma
A pesar de todo ello, el extranjero, creando, mas sin embargo no había solamente un llamado estratégico para hacer la guerra en la Argentina, también había un profundo llamado cultural emotivo.
…El asma.
…Abandona funciones de gobierno para tentativas mas difíciles aun.
Calculo: proporción entre el valor del Che para la causa revolucionaria y los riesgos a que se expone en Bolivia.
Para comprender esto como todo lo anterior, es necesario saber lo que es la conciencia revolucionaria, la moral revolucionaria, el desprendimiento, ese desinterés por la propia vida. El despojamiento de todo egoísmo patológico o sublime ( como la santidad); para el pensamiento revolucionario es un caso de plena vocación revolucionaria, del hombre nacido en esta sociedad a que aspiramos.
Sin esa visión resulta incomprensible lo que ocurrió en Cuba y lo que ocurre en Vietnam . En Vietnam se decía que era una lucha indirecta de los chinos. Ahora solo los mas obtusos reaccionarios dejan de admitir que el aparente milagro es un resultado del heroísmo y la abnegación colectiva de todo un pueblo. Es decir, de la conciencia revolucionaria , el desinterés y el espíritu de sacrifico de millones de héroes anónimos. Que en el se reconozcan, es un hecho suficientemente demostrativo de su valor revolucionario. Es la mejor explicación de sus actos.
(Para desarrollar) No nos mueve la indignación contra quienes carecen de una elemental , mínima decencia, al negar, al Che el bien ganado derecho de que se lo trate con seriedad, o sea, a que sus argumentos sean tratados en el plano lógico en que están planteados y no a que se le oponga en torpe confrontación con las heladas formulas de un marxismo de museo. El Che no necesita que lo defendamos de esta clase de ataques, ni se justifica que salgamos a denunciar los ataques de este tipo.
Escribimos para que los revolucionariamente comparten sus verdades básicas, para los que comparten estas verdades con que se amasa la conciencia revolucionaria de un proceso. Nuestro fin es inminente mente practico: analizaremos cuales son los mecanismos y las causas que dificultan la difusión de las verdades que los revolucionarios conocemos tanto en el seno del pueblo como en los sectores pretendida mente revolucionarios.
El poeta maldito
NOTA:El tema pertenece a uno de los últimos puntos ( creo que al ultimo) del plan inicial del trabajo. Cooke conoce las primeras noticias sobre la muerte del Che en Londres en la Conferencia de las OLAS , a la que fuera presidiendo la delegación argentina. El golpe fue para el mas grave que para quienes de pronto , cobraron conciencia de que habían perdido a su jefe para la guerra verdadera. Para John esa muerte encadenaba también la muerte o por lo menos la trágica prosternación de planes de trabajo para los cuales previamente , ya había renunciado a muchas cosas, inclusive, a nivel humano, a las que mas quería. De Londres paso a París. Allí permaneció algo mas de una quincena esperando contactos que no se produjeron. El desastre fue muy grande para que inmediatamente se reconstruyeran los circuitos quebrados. Por lo menos no existía la organización, los planes de acción y de emergencia como para que, el proyecto original fracturado por el desastre , pudiera desarrollarse en lo inmediato. John conoció, y vivió de cerca en Paris la insurrección estudiantil la lucha obrera paralela, desencadenada por la primera. Ávido lector de la literatura francesa de la Comuna. Tropieza con un tema mas o menos desconocido: la mayoría de los intelectuales, poetas malditos, esa pléyade de robustos y tremendos amantes de la autodestrucción y la muerte, habían sido combatientes derrotados en la batalla de la Comuna. Sin militancia revolucionaria orgánica ligada a la clase obrera, destrozados en su posibilidad real , al no intentar el salto de intelectuales a revolucionarios militantes, capotan con su agudizado talento en una trágica protesta individualista contra la sociedad explotadora e indestructible por lo menos para esa generación, después de la masacre de los comuneros.
La comparación con la vida del Che, o mejor dicho, la asociación para el análisis de la personalidad de los intelectuales post-comunards y el revolucionario que acababa de morir, inspiran un tema que, de haber sido desarrollado, sin duda habría significado un agua purificadora y des-neurotizante para sectores intelectuales vitales para la creación del arte revolucionario socialista, aun en pañales en el mundo a pesar de los casi sesenta años de revolución soviética institucionalizada. Desgraciadamente la notas son brevísimas, pero el tema es muy rico.
…El Che seria, en el campo de la acción un equivalente de los poetas malditos. Estos cantaron a la muerte…El no la canto ni la llamo lírica mente. Le salio el encuentro. El busco lógicamente y activamente la muerte que aquellos cantaron y conocieron lírica mente. Ademas de malévola es falsa la comparación. De acuerdo con los datos la actitud del Che es antitética con la de los grandes obsesionados por el Ángel de la Muerte. Los casos mas ilustres forman parte de una tendencia general que afecto a todos los grandes artistas del siglo XIX cuando vieron que las grandes transformaciones por las que venían luchando y que habían parecido inminentes se transformaban en imposibles . la burguesía había aplastado a las fuerzas populares con las que se habían aliado para combatir al orden monárquico y consolido su dominación. El fracaso de las insurrecciones del 48 y de la Comuna de París, produjo en los artistas, el desgarramiento de una sociedad que aventó las esperanzas revolucionarias; hizo caer en ellos estrepitosamente el mundo de los valores, en el que habían creído y los puso frente a la realidad de una sociedad de la que eran marginales.
La reacción desesperada ante ese desgarramiento tiene como ejemplo mas patético el de Van Gogh ( otro “caso clínico”), que lo reflejo en su pintura y finalmente en el tiro con que puso fin a su vida.
Mientras el Che cayo creía en la revolución, es el fin de las esperanzas revolucionarias lo que empuja a los poetas y artistas malditos a la muerte o a su vida “satánica” de acuerdo con una terminología convencional, burguesa y que nada expresa, pero que resulta hasta aquí, tradicional. El Che cayo buscando Revolución. Aquellos que renegaron de la vida porque la revolución había dejado de ser posible.
Mientras el Che cayo porque creía en la Revolución, es el fin de las esperanzas revolucionarias lo que motiva que los poetas rechacen la vida.
Baudelaire, con un fusil al hombro, marcho con los insurrectos de 1848, dirigió un periodo revolucionario y durante años negó el arte que se desentendiese del problema social. Cuando comprendió que estaba condenado al insoportable mundo burgués es que llama a la Muerte, la Vieja Capitana, para que lo lleve al Cielo o al Infierno. Rimbaud, depuse de cantar a la revolución futura y de participando en la Comuna, renuncia a la poesía y busca aniquilamiento de su condición humana en el abandono de todo principio moral. Velaine, también comunard cambia los tonos esperanzados de su poesía.
(A desarrollar) El repudio a la vida, la fascinación por la muerte, fue una de las formas en que se expreso la reacción de todo el movimiento artístico frente a las consecuencias de la derrota.
Los poetas buscaron la fuga, pues ya no era posible alcanzar la victoria.
Y si existe algún punto para comparar a esto al Che
Ocurre que no es el de la muerte sino el de la Revolución. Porque así como el Che no era en su subconsciente un esteta de la muerte, la muerte se le volvió un tema de los grandes artistas, sopor motivos intrínsecos a la Estética o por las tendencias psicológicas de los artistas, sino como repercusión del proceso político en el que estos estaban comprometidos.
(Interpolación) Nos parece oportuno referirnos a algunos de los nuevos factores que surgieron en el cuadro de la situación de nuestro país como consecuencia directa de los episodios de Bolivia, en relación con las actividades que desarrollan los núcleos revolucionarios que, como mejor pueden, buscan iniciar el proceso de enfrentamiento violento con las fuerzas de la dependencia y la explotación. En primer termino las perspectivas que se abren ante el impacto emocional que produjo esa tragedia de coraje y soledad en nuestra masa popular que despertó incluso la admiración de muchos sectores burgueses, testimoniada explícitamente o mediante actitudes de respetuosa circunspección. La loable amplitud del homenaje conspira al mismo tiempo contra el esclarecimiento del autentico significado y proyecciones de lo ocurrido. Inmediatamente la tergiversación cubre con olas de simpatías al peligroso enemigo aniquilado. Y las lagrimas de cocodrilo buscan sacar rédito del héroe al que en vida intentaron aislar de la masa. No basta refutarlos indignadamente, no basta refutarlos.
Hay que señalarlos en sus principales variantes y tácticas. Pues hoy se suman al coro de lloronas pero en el tiempo multiplicaran su comercio confusionista.
Su muerte: El final consecuente de una vida vivida en el grado extremo de la intensidad; corolario inevitable, despojado de todo signo funeral.
Ideas sin practica. Practica sin ideas. El Che es una síntesis creadora constante.
La Historia: Voluntad humana Tiempos de esplendor
Contingencias, no inútil riesgo deliberado
Tiempos opacos y de esplendor
Cada uno esta comprometido con su generación, esta es nuestra verdad.
Pacto con el presente y con el porvenir.
El hombre nuevo y el Che. Esto será, en fin, lo fundamental.
Las palabras y las acciones.
No mentar el nombre de la revolución en vano.
Falta desarrollar: Amor , vida.
Amor, compasión.
Fe en el hombre, equivale a estimulos morales, equivale a Revolucion Cubana.
Hace algo más de medio siglo, se creaba la primera Tendencia del peronismo revolucionario de la mano del dirigente Gustavo
Hace 40 años moría John William Cooke, producto de un cáncer de pulmón. ¿Qué sentido tiene recordarlo hoy, cuando nuestras
A Manuel, el Negro Molina El verdadero oximorón de nuestros días es el peronismo de base Miguel Mazzo
Por Agustín Valle en conversación con Verónica Cetrángolo, Ana Paula Gerez, Lucía Scrimini y Juan del Bene.
Los actos de vaciamientos, abusos, gigantescos negociados, violencias insensibles, desde este punto de vista, producen no solo cada uno su negocio particular, sino que también el conjunto, en cuanto tal, difundido como viento sostenido, produce un estado psicopolítico propiamente dominado. “Estoy cansada, agotada, cansada de indignarme”, decía una compañera. Ese cansancio es el botín; ese cansancio es el producto: su ánimo, su salud es el botín.
Los amplios sectores de la población con sensibilidad empática o igualitarista (más o menos difusa, más o menos inocente, más o menos endeble, más o menos fundante…), quedan, como efecto del bombardeo de pálidas, en un desborde anímico; más aún, en un estado de respuesta urgente, un alerta insomne, un estrés político.
Otro amigo, que se dedica a sostener y ensanchar una mirada sobre -o de- la salud, encontróse en un bar expuesto a la luz y ruido televisivos; emitían información de uno de los múltiples dolores y fuentes de odio crispado. Él no recordaba bien el caso, e inmediatamente estaba agarrando el celular -quizá lo tenía agarrado ya- para buscar… Pero frenó pensando: “no puedo estar en todo”. Una idea simple, elemental. Elemento que sin embargo suele quedar despojado de los cuerpos, traccionados por -a- lo todo. Cuerpos que caen, que enferman una y otra vez por el estrés crispado de sostener una constante respuesta de indignación catártica.
Más allá de que, ciertamente, la catarsis puede en algunos casos ser modulada por gestos o dispositivos que hagan que sí sirva para armar algo, en principio la reacción catártica expresa no más que un exceso de afecciones recibidas respecto de las posibilidades de procesamiento. Como un rebote, o una devolución bulímica de las cataratas de whatsapp, comentarios, titulares, flyers convocantes ya no se sabe a qué, a dónde, pero que no nos quede ninguna causa desatendida, ningún mal sin denunciar… Agotamiento; o mejor, crispación extenuante.
La urgencia de lo actual no es de cuño político; es de cuño mediático. Nada te ata a leer la novedad. Cuando Luca decía eso nos estaba invitando; es decir, en realidad señalaba que la novedad sí te estaba atando, aunque con una atadura virtual, no del todo real, o que al encararse, al declararse falsa, devenía irreal… (“cómo es que estás atado si nada te ata…”).
La atadura impide libertad de ligaduras. Las traba.
Algo de la agenda del bien (agenda de los buenos o brevemente buenista), entonces, tiene como efecto un distanciamiento del sujeto (de cada sujeto: individual, colectivo, etcétera) respecto de sus potencias de movilización política (es decir, de operaciones que fuercen un movimiento en el diagrama de fuerzas dado, sea en una rama de la industria, en una esquina, en un aula, en la literatura, en el sistema bancario o en el uso de los minerales subterráneos de la cordillera…).
Las ligaduras activantes (se liga como mínimo una cosa que podemos hacer con una circunstancia…) quedan atrofiadas por la indignación permanente, indignación sometida -pegoteada- a una renovación constante de su foco atencional.
Organizarnos en configuraciones -prácticas, lazos, hábitos…- que aumentan lo que podemos, es políticamente más vital que el sostenimiento -denuncista, chillón y adherente, quejoso al fin- de la extensa agenda del bien.
La importancia intrínseca de los asuntos no determina su centralidad en un mapa político, sino sus efectos inmediatos en la vida: en qué consiste concretamente la implicación -moviente- con las cosas.
Hay también una discusión implícita (una discusión operada más por los modos de vida que por discursos) sobre cuáles son nuestros problemas, tus problemas, mis problemas, etcétera. Para una política -o una politicidad- todista, nuestro problema es todo lo que esté mal.
Para una política de indiferencia, nuestros problemas no existen, solo hay mis problemas. Mi interés, mi vida, mis problemas; y el problema de cuando algo o alguien se cruza en mi camino: indignante (“sheriff, sheriff…”). Que nada moleste la propia vida y su frágil orden. Vida definida, que ya sabe sus límites -que castró la aventurilla de no saber aún todo lo que puede-.
Es cierto: darle cauce a las modestas pero sensibles operaciones que abren una zona de fuerza nueva, desordena la “propia vida”. Ejemplo básico e ínfimo: cuántos programas agendados de las “vidas propias” son desplazados para que una movilización callejera sea efectivamente multitudinal.
Para una politicidad de las potencias situadas, los problemas se definen por la capacidad de intervención. Es problema en la medida en que es umbral de exploración de alguna potencia. Es problema si podemos probar en él una fuerza.
La segunda marcha, por el mes de la desaparición de Santiago Maldonado, fue distinta. Más que acto de presencia, presencia efectiva. No solo porque esa movilización forzó al Gobierno a cambiar su estrategia para el caso Maldonado. Ese corrimiento, vale pensar, no fue tanto por la cantidad, enorme, de gente reunida, sino por el tono de esa reunión. Un tono que delataba que la reunión expresaba unas ondas que la excedían largamente. Un tono festivo. El tono de una presencia que reunía por un dolor pero no reunía en el dolor; no una reunión de indignados. (Acaso lo que “re”une es la indignación, pero una vez consumada la unión, aquella causa no es ya su esencia). La presencia misma convertía el espanto en alegría de ser muchos y lograr esa fuerza -que confronta a una gran serie de actores y tecnologías políticas del estatu quo-.
Una movilización así, que opera una conversión anímico-política semejante (dolor en rabia y rabia en alegría), ejerce una autonomía anímica, una autonomía de sentido.
Fue contra ese ánimo, contra esa potencia de movilización reunida, que se arrojó el teatro del terror, la farsa actual. Como se había arrojado a la marcha de las mujeres meses atrás; también una movilización que opera gigantescas conversiones anímico-políticas[1]. Y que no tiene tanto una agenda programática, una propuesta alternativa, como una serie de intolerancias y exigencias vitales (movilizaciones que señalan lo intolerable de una época). Como señala Diego Skliar, son movilizaciones que (hay que sumar acaso la marcha de los trabajadores de la economía informal reprimida en la 9 de julio), al tener modos de implicación tan vitales, abiertos (exploración de las potencias situadas…), al no limitarse a reivindicaciones programáticas (como la de la CGT o la Federal Educativa) y demás, no se sabe a dónde terminan. Su derrame es imprevisible. Son movilizaciones menos “definidas” -en el doble sentido de que no están prefigurados sus fines: ni su límite ni su última finalidad. (Pero a la vez son movilizaciones con un sentido coordinado multitudinariamente, a diferencia de las pequeñas movilizaciones que arrebatan peleítas cotidianas con los poderes de la realidad sin tampoco borde ni finalidad.)
Antes de esa marcha descomunal, en las semanas previas, la campaña de publicar mensajes diciendo “yo estoy tomando mate y leyendo el diario, ¿dónde está Santiago Maldonado?” podía causar escozor. Podía verse ahí, en ese acto realizado por ¿cientos de miles, millones de personas?, una escenificación más del sujeto espectacularizado. La autoproducción imaginal del yo; el yo esclavo y cafiolo… Pero ahí un gesto que suele participar de un sentido, participa de otro. Una operación que normalmente constituye la subjetividad “enredada”, pasa a formar parte de una configuración que vuelve posible una fuerza que no se sabía. La politización convierte en herramienta -herramentaliza- un tic masivo. El tic sirvió para multiplicar un problema –ponerlo en común- que para el orden -orden del miedo y la debilidad crispada- no era común sino propiedad de la identidad progresista. (Por otra parte: ¿fue sólo en las redes sociales donde tuvo lugar la pregunta insistente? No, la oímos en salas de espera, en los subtes, en las aulas –incluyendo, claro está, los 0-800 que, al mejor estilo Revista Para Ti en plena Dictadura, se ocuparon de denunciar la intromisión de esa “pregunta urgente” para velar por la salud “antipolítica”de los niños en las escuelas.)
El acto político tiene base intuitiva, y se propaga por copia mutua[2], no consiste en acciones de otra vida; no pasa por abandonar las tonterías o las cadenas, en pos de lo que verdaderamente hay que hacer. Más bien la politización es un viraje de tono o de sentido, leve pero altamente significativo, en las prácticas que constituyen la vida como es -como es en sus líneas de ensanchamiento.
Atender al escenario, al medio ambiente (o ambiente mediático) indignante, es inevitable salvo si decidimos la indiferencia (y bancar la precariedad creciente de la vida), o bien si logramos atender a las profundizaciones de las potencias presentes. El cuerpo que decide que no puede estar en todo ni responder a todo es el cuerpo que está atento a los sitios donde sí puede hacer una fuerza efectiva (cortar la chorrada interminable de la pantallita y atravesar la ciudad para acoplarse a una marcha de estudiantes secundarios que se agrandan por sí solos; o sostener, dentro de una institución donde rigen directivas de no hablar del caso Maldonado, abierta la pregunta por lo que pasó y por las líneas de conexión del caso con las vidas de cualquiera).
El cuerpo todista es ansioso: rompe el aquí. El cuerpo indiferente, por su parte, ya da por completamente definida su vida -terminada, aunque falte vivenciarla…-.
El cuerpo que decide no poder todo (un vital nopodermiento, como quería Gombrowicz), queda más sano para lo que sí puede; exento de la respuesta automática puede probar sus fuerzas -y esos pequeños poderes, si les ponemos la lupa, si miramos desde ellos, desmienten el absolutismo general de la tristeza.
[1] Quizá las condiciones materiales sean la causa de la política, pero no son la política.
[2] Hay una facultad humana consistente en copiarse. Es un recurso, es un vicio, es un placer, es un vaso comunicador de información de la especie. Y la publicidad juega sucio, precisamente, ahí, en la facultad -y el placer- de copiarse.
Para proponerse como superador de las divisiones, qué mejor que irse a la punta del llamado desierto patagónico, en soledad
Valeriano escribe sin marca. Sin las marcas de la identidad o perfil establecido para alguien que escribe -sin la marca
Foto: Caleidoscopio de la serie Seis movimientos para una línea. Ana Efron El hombre precisa un silencio cálido, y
Estoy podrido de la gente que se se cree que "piensa bien". Ok, Laura, tenés razón "en todo", y qué? a dónde nos lleva eso? damos pasos adelante en nuestras aspiraciones con esos argumentos "brillantes", que confunden mas de lo que aclaran! ¿concretamente, qué piensan de la conmplicidad de los Kirchner con los grandes capitales, con la timba, con las mafias? ¿Porqué no hablan de estas cosas? Será que las "nuevas generaciones" ya vienen todas domesticadas, persiguiendo una bequita, o que los descubra algunda editorial transfnacional?
Que flash! No entiendo bien esto. ¿Es joda o pasó en serio? Porfa favor díganme: vivo desde hace 12 años en Barcelona y acá no pasa como esto que cuentan. Nos estamos muriendo de hambre y no no vuela una piedara. ¿Cómo puedo quedar en contacto con ustedes? Dalia Dazi, daliadazi@hotmail.com
Me parece bueno apelar a un registro tan crudo, o cínico, para narrar las sombras de muchas de las cosas que nos pasan. Pero me da miedo que por buscar siempre esta cara de las cosas nos quedemos en la oscuridad, sin ventanas al aire fresco. Me pregunto: ¿cómo sos Susana? Qué te pasó en la vida para que escribas así? No hay nada bueno en este momento que valga la pena festejar?
Ale
Gran texto, enorme texto, compañero invisible! Qué alegría encontrar una vez más que uno nunca sabe todas las cosas que dice cuando dice "aguanten los Redondos".
No afloje, Lobo, que necesitamos miradas lanzadas honestas, una crítica que tenga sentido. Se nota el dolor (o incomodidad o malestar o…) y el deseo como una especie de esperanza sin objeto.
Lobo sueltono habla de política, no sabe hacerlo. Habla sí, a su modo, ante la política. No habla de otros, no quiere hacerlo. Habla sí ante los otros. Ha olvidado su nombre personal, usa los pseudónimos que va recibiendo. No es anónimo, sino versátil. No posee saberes sobre el mundo, sino saberes del mundo. No posee intimidad, sino sensibilidad. Anarquía coronada es ampliación de lo pensable, de lo decible. Nunca una excusa para restringir o degradar vidas. Suelto en la metrópoli, entre la calle y la red, entre la imagen y la idea, entre la palabra y la sospecha, entre la ironía y la perplejidad. Harto del trabajo, de la consigna, del comentario fácil y de los discursos de los especialistas, escéptico con las alternativas, y descreído de las promesas. Los medios no mienten: crean realidad simplificada. Los militantes habitan su cápsula. Los intelectuales son débiles en su comodidad. Miles y miles se amoldan a los aires de época: Lobo Suelto siente náuseas. Pero los tiempos no mueren ahí. Hay que inventar figuras informes desde las que hablar. Voces que aúllen.
«Tiene que ser en esta época y no en una próxima estación nebulosa e indeterminada, que se solucione el problema de tierras en la Argentina y que se consideren los planes agroalimentarios no como sinónimo de desbaratamiento de los montes sino de soberanía alimentaria. Es un problema multisecular, que queda en penumbras hasta que un asesinato lo ilumina. Del mismo modo, el asesinato de Mariano Ferreyra iluminó como una chispa al costado de las vías, la realidad oscura de la tercerización. La superposición de nombres es casual, la acumulación histórica de los problemas no lo es”.
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por Juan Pablo Hudson
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Debatir El estudiante
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Apuntes sobre El estudiante
Q: Es la típica película a la que se le va a achacar incorrección política y portación de apellido en esta Argentina tan intolerante en la que vivimos.

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Conversamos con el filósofo Franco Berardi en el Bar de la Tribu. Las derechas actuales, un fascismo sin juventud y
“Mañana será historia” es el nuevo libro de Marco Teruggi. El periodista, escritor y activista narra el cotidiano venezolano lejos
El filósofo y docente analiza la coyuntura de cara a las elecciones que tienen como principales candidatos al fascista Jair
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Quienes están detrás de esta trama tan siniestra? Los propulsores de una ideología que promueven el máximo beneficio económico a cualquier precio y cuanto más, mejor, ahora y en el futuro.
El viernes 15 de junio de 2012, un grupo de policías que iba a cumplir una orden de desalojo en el departamento de Canindeyú en la frontera con Brasil, fue emboscado por francotiradores, mezclados con campesinos que reclamaban tierras para sobrevivir. La orden fue dada por un juez y una fiscala para proteger a un latifundista. Como resultado se tuvo 17 muertos; 6 policías y 11 campesinos y decenas de heridos graves. Las consecuencias: El laxo y timorato gobierno de Fernando Lugo quedó con debilidad ascendente y extrema, cada vez más derechizado, a punto de ser llevado a juicio político por un Congreso dominado por la derecha; duro revés a la izquierda, a las organizaciones sociales y campesinas, acusadas por la oligarquía terrateniente de instigar a los campesinos; avance del agronegocio extractivista de manos de las transnacionales como Monsanto, mediante la persecución a los campesinos y el arrebato de sus tierras y, finalmente, la instalación de una cómoda platea para la los oligarcas y los partidos de derecha para su retorno triunfal en las elecciones de 2013 al Poder Ejecutivo.
El 21 de octubre de 2011, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, dirigido por el liberal Enzo Cardozo, liberó ilegalmente la semilla de algodón transgénico Bollgard BT de la compañía norteamericana de biotecnología Monsanto, para su siembra comercial en Paraguay. Las protestas campesinas y de organizaciones ambientalistas no se dejaron esperar. El gen de este algodón está mezclado con el gen del Bacillus Thurigensis, una bacteria tóxica que mata a algunas plagas del algodón, como las larvas del picudo, un coleóptero que oviposita en el capullo del textil.
El Servicio de Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas, SENAVE, otra institución del Estado paraguayo, dirigido por Miguel Lovera, no inscribió dicha semilla transgénica en los registros de cultivares, por carecer de los dictámenes del Ministerio de Salud y de la Secretaría del Ambiente, tal como exige la legislación.
Campaña mediática
Durante los meses posteriores, Monsanto, a través de la Unión de Gremios de Producción, UGP, estrechamente ligada al Grupo Zuccolillo, que publica el diario ABC Color, arremetió contra SENAVE y su presidente por no inscribir la semilla transgénica de Monsanto para su uso comercial en todo el país.
La cuenta regresiva decisiva pareció haberse dado con una nueva denuncia por parte de una seudosindicalista del SENAVE, de nombre Silvia Martínez, quien acusó el 7 de junio pasado a Lovera de corrupción y nepotismo en la institución que dirige, a través de ABC Color. Martínez es esposa de Roberto Cáceres, representante técnico de varias empresas agrícolas, entre ellas Agrosán, recientemente adquirida por 120 millones de dólares por Syngenta, otra transnacional, todas socias de la UGP.
Al día siguiente, viernes 8 de junio, la UGP publica en ABC a seis columnas: “Los 12 argumentos para destituir a Lovera” (1). Estos presuntos argumentos fueron presentados al vicepresidente de la República, correligionario del ministro de Agricultura, el liberal Federico Franco, quien en ese momento se desempeñaba como presidente de Paraguay en ausencia de Lugo, de viaje por Asia.
El viernes 15 del corriente mes, en ocasión a una exposición anual organizada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el ministro Enzo Cardozo dejo escapar un comentario ante la prensa que un supuesto grupo de inversores de la India, del sector de los agroquímicos, canceló un proyecto de inversión en Paraguay por la presunta corrupción en SENAVE. Nunca aclaro de qué grupo se trataba. En esas horas de aquel día se registraban los trágicos sucesos de Curuguaty.
En el marco de esta exposición preparada por el citado ministerio, la transnacional Monsanto presentó otra variedad de algodón, doblemente transgénico: BT y RR o Resistente al Roundup, un herbicida fabricado y patentado por Monsanto. La pretensión de la transnacional norteamericana es la inscripción en Paraguay de esta semilla transgénica, tal como ya ocurrió en la Argentina y otros países del mundo.
Previamente a estos hechos, el diario ABC Color denunció sistemáticamente por presuntos hechos de corrupción a la ministra de Salud, Esperanza Martínez y al ministro del Ambiente, Oscar Rivas, dos funcionarios que no dieron su dictamen favorable a Monsanto.
Monsanto facturó el año pasado 30 millones de dólares, libre de impuestos, (porque no declara esta parte de su renta) solamente en concepto de royalties por el uso de semillas transgénicas de soja en Paraguay. Independiente, Monsanto factura por la venta de las semillas transgénicas. Toda la soja cultivada es transgénica en una extensión cercana a los tres millones de hectáreas, con una producción en torno a los 7 millones de toneladas en el 2010.
Por otro lado, en la Cámara de Diputados ya se aprobó en general el proyecto de Ley de Bioseguridad, que contempla crear una dirección de bioseguridad a cargo del Ministerio de Agricultura, con amplia potestad para la aprobación para su cultivo comercial de todas las semillas transgénicas, ya sean de soja, maíz, arroz, algodón y algunas hortalizas. Este proyecto de ley contempla la eliminación de la Comisión de Bioseguridad actual, que es un ente colegiado de funcionarios técnicos del Estado paraguayo.
En tanto transcurrían todos estos acontecimientos, la UGP viene preparando un acto de protesta nacional contra el gobierno de Fernando Lugo para el 25 de junio próximo. Se trata de una manifestación con maquinarias agrícolas, cerrando medias calzadas de las rutas en distintos puntos del país. Una de las reivindicaciones del denominado “tractorazo” es la destitución de Miguel Lovera del SENAVE, así como la liberalización de todas las semillas transgénicas para su cultivo comercial.
Las conexiones
La UGP está dirigida por Héctor Cristaldo, apoyado por otros apóstoles como Ramón Sánchez – quien tiene negocios con el sector de los agroquímicos – entre otros agentes de las transnacionales del agronegocio. Cristaldo integra el staff de varias empresas del Grupo Zuccolillo, cuyo principal accionista es Aldo Zuccolillo, director propietario del diario ABC Color desde su fundación bajo el régimen de Stroessner, en 1967. Zuccolillo es dirigente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP.
El Grupo Zuccolillo es socio principal en Paraguay de Cargill, una de las transnacionales más grandes del agronegocio en el mundo. La sociedad construyó uno de los puertos graneleros más importante del Paraguay, denominado Puerto Unión, a 500 metros de la toma de agua de la empresa aguatera del Estado paraguayo, sobre el Río Paraguay, sin ninguna restricción.
Las transnacionales del agronegocio en Paraguay prácticamente no pagan impuestos, mediante la férrea protección que tienen en el Congreso, dominado por la derecha. La presión tributaria en Paraguay es apenas del 13% sobre el PIB. El 60 % del impuesto recaudado por el Estado paraguayo es el Impuesto al Valor Agregado, IVA. Los latifundistas no pagan impuestos. El impuesto Inmobiliario representa apenas el 0,04% de la presión tributaria, unos 5 millones de dólares, según un estudio del Banco Mundial (2) aún cuando el agronegocio produce rentas en torno al 30 % del PIB, que representan unos 6.000 millones de dólares anuales.
Paraguay es uno de los países más desiguales del mundo. El 85 por ciento de las tierras, unas 30 millones de hectáreas, está en manos del 2 por ciento de propietarios (3) que se dedican a la producción meramente extractivista o en el peor de los casos a la especulación sobre la tierra.
La mayoría de estos oligarcas poseen mansiones en Punta del Este o Miami y tienen estrechas relaciones con las transnacionales del sector financiero, que guardan sus bienes mal habidos en los paraísos fiscales o le facilitan inversiones en el extranjero. Todos ellos, de alguna u otra manera, están ligados al agronegocio y dominan el espectro político nacional, con amplias influencias en los tres poderes del Estado. Allí reina la UGP, apoyada por las transnacionales del sector financiero y del agronegocio.
Los hechos de Curuguaty
Curuguaty es una ciudad ubicada al este de la Región Oriental del Paraguay, a unos 200 km de Asunción, capital del Paraguay. A unos kilómetros de Curuguaty se halla la estancia Morombí, propiedad del terrateniente Blas Riquelme, con más de 70 mil hectáreas en ese lugar. Riquelme proviene de la entraña de la dictadura de Stroessner (1954-1989) bajo cuyo régimen amasó una inmensa fortuna, aliado al general Andrés Rodríguez, quien ejecutó el golpe de Estado que derrocó al dictador Stroessner. Riquelme, que fue presidente del Partido Colorado por muchos años y senador de la República, dueño de varios supermercados y establecimientos ganaderos, se apropió mediante subterfugios legales de unas 2.000 hectáreas, aproximadamente, que pertenecen al Estado paraguayo.
Esta parcela fue ocupada por los campesinos sin tierras que venían solicitando al gobierno de Fernando Lugo su distribución. Un juez y una fiscala ordenaron el desalojo de los campesinos, a través del Grupo Especial de Operaciones, GEO, de la Policía Nacional, cuyos miembros de élite en su mayoría fueron entrenados en Colombia, bajo el gobierno de Uribe, para la lucha contrainsurgente.
Sólo un sabotaje interno dentro de los cuadros de inteligencia de la Policía, con la complicidad de la Fiscalía, explica la emboscada, en la cual murieron 6 policías. No se comprende cómo policías altamente entrenados, en el marco del Plan Colombia, pudieron caer fácilmente en una supuesta trampa tendida por campesinos, como quiere hacer creer la prensa dominada por los oligarcas. Sus camaradas reaccionaron y acribillaron a los campesinos, matando a 11, quedando unos 50 heridos. Entre los policías muertos estaba el jefe del GEO, comisario Erven Lovera, hermano del teniente coronel Alcides Lovera, jefe de seguridad del presidente Lugo.
El plan consiste en criminalizar, llevar hasta el odio extremo, a todas las organizaciones campesinas, para empujar a los campesinos a abandonar el campo para el uso exclusivo del agronegocio. Es un proceso lento, doloroso, de descampesinización del campo paraguayo, que atenta directamente contra la soberanía alimentaria, la cultura alimentaria del pueblo paraguayo, por ser los campesinos productores y recreadores ancestrales de toda la cultura guaraní.
Tanto la Fiscalía o Ministerio Público, como el Poder Judicial y la Policía Nacional, así como diversos organismos del Estado paraguayo, están controlados mediante convenios de cooperación por USAID, la agencia de cooperación de los Estados Unidos.
El asesinato del hermano del jefe de seguridad del presidente de la República obviamente es un mensaje directo a Fernando Lugo, cuya cabeza sería el próximo objetivo, probablemente a través de un juicio político, quien derechizó más su gobierno tratando de calmar a los oligarcas. Lo ocurrido en Curuguaty tumbó a Carlos Filizzola del Ministerio del Interior y fue nombrado en su reemplazo a Rubén Candia Amarilla, proveniente del opositor Partido Colorado, al cual Lugo lo derrotó en las urnas en el 2008, luego de 60 años de dictadura colorada, incluyendo la tiranía de Alfredo Stroessner.
Candia fue ministro de Justicia del gobierno colorado de Nicanor Duarte (2003-2008) y se desempeñó como fiscal general del Estado por un periodo, hasta el año pasado, cuando fue reemplazado por otro colorado, Javier Díaz Verón, a instancia del propio Lugo. Candia es acusado de haber promovido la represión a dirigentes de organizaciones campesinas y de movimientos populares. Su nominación a Fiscal General del Estado en el 2005 fue aprobado por el entonces embajador de los Estados Unidos, Jhon F. Keen. Candia fue responsable de un mayor control por parte de USAID del Ministerio Público y fue acusado en los inicios de su gobierno por Fernando Lugo de conspirar en su contra para quitarlo del gobierno.
Tras asumir como el ministro político de Lugo, lo primero que anunció Candia fue la eliminación del protocolo de diálogo con los campesinos que invaden propiedades. El mensaje es que no habrá conversación, sino simplemente la aplicación de la ley, lo que significa emplear la fuerza policial represiva sin contemplación.
Dos días después de asumir Candia Amarilla, los miembros de la UGP, encabezado por Héctor Cristaldo, ya visitaron al flamante ministro del Interior, a quien solicitaron garantías para la realización del denominado tractorazo. Sin embargo, Cristaldo dijo que la medida de fuerza puede ser suspendida en caso de nuevas señales favorables para la UGP (léase liberación de las semillas transgénicas de Monsanto, destitución de Lovera y otros ministros, entre otras ventajas para el gran capital y los oligarcas) derechizando aun más el gobierno.
Cristaldo es precandidato a diputado para las elecciones de 2013 por un movimiento interno del Partido Colorado, liderado por Horacio Cartes, un empresario investigado en el pasado reciente por Estados Unidos por lavado de dinero y narcotráfico, según el propio diario ABC Color, que se hizo eco de varios cables del Departamento de Estado de USA, publicado por WikiLeaks, entre ellos uno que aludía directamente a Cartes, el 15 de noviembre de 2011.
Juicio político a Lugo
En las últimas horas, mientras se redactaba esta crónica, la UGP, (4) algunos integrantes del Partido Colorado y los propios integrantes del Partido Liberal Radical Auténtico, PLRA, dirigido por el senador Blas Llano y aliado del gobierno, amenazan con un juicio político Fernando Lugo para destituirlo como presidente de la República del Paraguay.
Lugo depende del humor de los colorados para seguir como presidente de la República, así como de sus aliados liberales, que ahora lo amenazan con juicio político, con seguridad buscando más espacios de poder (dinero) como prenda de paz. El Partido Colorado, aliado a otros partidos minoritarios de la oposición, tiene la mayoría necesaria como para destituir al presidente de sus funciones.
Quizás se esperan “las señales favorables” de Lugo que la UGP – en nombre de la Monsanto, la patria financiera y los oligarcas – está exigiendo al gobierno. Caso contrario, se estaría pasando a una siguiente fase de los planes de copamiento de este gobierno que nació como progresista y lentamente va terminando como conservador, controlado por los poderes fácticos.
Entre algunos de sus haberes, Lugo es responsable de la aprobación de la Ley Antiterrorista, propiciada por Estados Unidos en todo el mundo después del 11 S. Autorizó en 2010 la implementación de la Iniciativa Zona Norte, consistente en la instalación y despliegue de tropas y civiles norteamericanos en el norte de la Región Oriental – en las narices del Brasil – supuestamente para desarrollar actividades a favor de las comunidades campesinas.
El Frente Guazú, coalición de las izquierdas que apoya a Lugo, no logra unificar su discurso, y sus integrantes pierden la perspectiva en el análisis del poder real, cayendo en los juegos electoralistas inmediatistas. Infiltrados por USAID, muchos integrantes del Frente Guazú que participan en la administración del Estado, sucumben ante los cantos de sirena del consumismo galopante del neoliberalismo. Se corrompen hasta los tuétanos y en la práctica se convierten en émulos vanidosos de engreídos ricos que integraban los recientes gobiernos del derechista Partido Colorado.
Curuguaty también engloba un mensaje para la región, especialmente para Brasil, en cuya frontera se producen estos hechos sangrientos, claramente dirigidos por los amos de la guerra, cuyos teatros de operaciones se pueden observar en Irak, Libia, Afganistán y ahora Siria. Brasil está construyendo hegemonía mundial junto a Rusia, India y China, denominado BRIC. Sin embargo, Estados Unidos no ceja en su poder de persuasión al gigante de Sudamérica. Ya está en marcha el nuevo eje comercial integrado por México, Panamá, Colombia, Perú y Chile. Es un muro de contención a los deseos expansionistas del Brasil hacia el Pacífico.
Mientras, Washington sigue con su ofensiva diplomática en Brasilia, tratando de convencer al gobierno de Dilma Rousseff a estrechar vínculos comerciales, tecnológicos y militares. Entre tanto, la IV Flota de los Estados Unidos, reactivada hace unos años después de estar fuera de servicio apenas culminó la Segunda Guerra Mundial, vigila todo el Atlántico Sur, en carácter de otro cerco al Brasil por si no comprendiese la persuasión diplomática.
Y Paraguay es un país en disputa entre ambos países hegemónicos, dominado aun ampliamente por USA. Por eso lo de Curuguaty es también una pequeña señal para Brasil, en el sentido que el Paraguay puede convertirse en un polvorín que quebrantará el desarrollo del suroeste del Brasil.
Pero por sobre todo, los muertos de Curuguaty es una señal del capital, del gran capital, del extractivismo expoliador, que asuela el Planeta y aplasta la vida en todos los rincones de la Tierra en nombre de la civilización y el desarrollo. Por fortuna, los pueblos del mundo también van dando respuestas a estas señales de la muerte, con señales de resistencia, con señales de dignidad y de respeto a todas formas de vida en el Planeta.
1- http://www.abc.com.py/
2- Documento del Banco Mundial. Paraguay. Impuesto Inmobiliario: Herramienta clave para la descentralización fiscal y el mejor uso de la tierra. Volumen I: Informe principal. 2007.
3- Censo Agropecuario Nacional 2008.
4- http://www.abc.com.py/
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Queridos amigos, aquí les reenvío una carta de Bartomeu Meliá, compañero de la expedición Paraná Ra’anga, sacerdote español radicado en Paraguay desde 1954, autor de libros sobre la cultura y la lengua guaraníes, premio Bartolomé de las Casas. Quiero compartirla con ustedes.
Un abrazo
Matias
«Che rayhuhára -estimadas estimados:
Sí, estuve ayer en la plaza donde lo que más había era campesinos e indígenas; un pueblo que esperaba contra toda esperanza. Sabíamos que la tragicocomedia deseada ya estaba programada y escrita desde hacía tiempo. La nueva dictadura estaba anunciada. Ni siquiera se atuvieron al protocolo. Para las 16:30 el mismo Senado ya había anunciado horas antes que después de escuchar la defensa de Lugo, habría deliberación y se leería la sentencia de destitución (así de claro).
Lo más positivo, si es que se mantiene con coherencia y firmeza, es el rechazo de los países de UNASUR y de otros a este gobierno espúreo e ilegal. El aislamiento lo sufriremos todos, y más los más pobres, pero el sacrificio puede dar resultado. Es claramente un golpe de estado a partir del Parlamento. La cuestión de fondo son las tierras y el desplazamiento de sus habitantes; se trata esencialmente de los territorios que yo mismo todavía he conocido desde 1969 como territorios indígenas, aunque el dueño con su título de papel era la compañía maderera y yerbatera, palmitera después, La Industrial Paraguaya.
¿Se comienza de cero? Creo que no, pues hay un poco más de conciencia y organización. Pero en un minuto hemos retrocedido a los tiempos de Stroesner.
Envío adjunto el comunicado de religiosas y religiosos del Paraguay, ciertamente más sensato y firme que el lamentable de los obispos que pidieron la renuncia de Lugo; ¡de todo hay en la viña del Señor!!!
Y a seguir trabajando, aunque sea como Sísifo. Tal vez no veré el árbol crecido de nuevo, pero sé que la raíz no está muerta, y un brote está asomando.Che py’a ite guive -desde mis mismas entrañas-
Bartomeu Melià,s.j.
El Congreso del Paraguay consumó este viernes uno de los fraudes más descarados de la historia política latinoamericana: destituyó, en un juicio sumarísimo que se asemejó mucho más a un linchamiento político que a un proceso constitucional, al presidente Fernando Lugo. Con una rapidez proporcional a su ilegitimidad, el Senado más corrupto de las Américas -¡y eso es mucho decir!- lo halló culpable de «mal desempeño» de sus funciones debido a las muertes ocurridas en el desalojo de una finca en Curuguaty. Esa masacre fue una trampa montada por una derecha que desde que Lugo asumiera el poder estaba esperando el momento propicio para acabar con un régimen que, pese a no haber afectado a sus intereses, abría un espacio para la protesta social y la organización popular incompatible con su dominación de clase. El eterno deshonor de ser el conductor de este golpe institucional, que imita al perpetrado en contra de Mel Zelaya en Honduras (con la salvedad de la operación comando mediante el cual este fuera sacado de su casa a punta de bayonetas) le correspondió al señor Aldo Zucolillo, director y propietario del diario ABC Color y encumbrado dirigente de la Sociedad Interamericana de Prensa, la siniestra SIP. Ese personaje de marras -un hijo putativo del strossnismo- es al igual que varios de sus congéneres en el resto de la región un inescrupuloso empresario que fomenta sus negocios al amparo de la “libertad de prensa” y de un inverosímil “periodismo independiente”, taparrabos que no alcanza a ocultar al torvo empresario que, como lo demuestra el economista paraguayo Idilio Méndez Grimaldi, es el “socio principal en Paraguay de Cargill, una de las transnacionales más grandes del agronegocios en el mundo.” El ABC Color lanzó una intensa campaña previa al golpe de estado, preparando el clima político que hizo posible el rapidísimo linchamiento político de Lugo. El protagonismo de Cargill y Monsanto en el democracidio perpetrado en Paraguay es escandaloso Ofreciendo una radiografía del saqueo sistemático al que ha sido sometido ese país el economista paraguayo Méndez Grimaldi sostiene que “las transnacionales del agronegocio en Paraguay prácticamente no pagan impuestos, mediante la férrea protección que tienen en el Congreso, dominado por la derecha. La presión tributaria en Paraguay es apenas del 13% sobre el PIB. El 60 % del impuesto recaudado por el Estado paraguayo es el Impuesto al Valor Agregado, IVA. Los latifundistas no pagan impuestos. El impuesto inmobiliario representa apenas el 0,04% de la presión tributaria, unos 5 millones de dólares, según un estudio del Banco Mundial aún cuando el agronegocio produce rentas en torno al 30 % del PIB, que representan unos 6.000 millones de dólares anuales. … . El 85 por ciento de las tierras, unas 30 millones de hectáreas, está en manos del 2 por ciento de propietarios.”
En un capitalismo de estas características, donde la prebenda y el soborno constituyen el motor de la acumulación del capital, era poco probable que Lugo pudiera estabilizarse en el poder sin construir una poderosa base social de sustentación. Sin embargo, pese a las advertencias de numerosos aliados dentro y fuera de Paraguay el derrocado presidente no se abocó a la tarea de consolidar la multitudinaria pero heterogénea fuerza social que con gran entusiasmo lo elevara a la presidencia en Agosto del 2008. Su gravitación en el Congreso era mínima (sólo 4 senadores se opusieron al golpe parlamentario) y en Diputados no tenía mucho más. Sólo la capacidad de movilización que pudiera demostrar en las calles era lo que podía conferirle gobernabilidad a su gestión y desalentar a sus enconados enemigos. Pero se resistió tercamente a ello pese a la predisposición de amplios sectores dentro de Paraguay y al muy favorable entorno de mandatarios amigos que gobernaban en la región y que estaban dispuestos a acompañarlo en la empresa. Pero no lo entendió así y a lo largo de su mandato se sucedieron continuas concesiones a la derecha, ignorando que por más que se la favoreciera ésta jamás iría a aceptar su presidencia como legítima. Gestos concesivos hacia la corrupta oligarquía paraguaya lo único que lograron fue envalentonarla, no apaciguar la virulencia de su oposición. Pese a esas defecciones Lugo no dejó de ser considerado como un intruso molesto, por más que promulgara, en vez de vetarlas, las leyes antiterroristas que, a pedido de “la Embajada” -otro protagonista decisivo de su caída, junto a las transnacionales del agronegocios y los oligarcas locales- aprobaba la banda que dominaba el Congreso. Una derecha que, por supuesto, siempre actuó hermanada con Washington para impedir, entre otras cosas, el ingreso de Venezuela al Mercosur. Prueba de ello es que una de las primeras declaraciones que hizo su ilegítimo sucesor, Federico Franco, fue asegurarle a la Casa Blanca que el Senado paraguayo no votará el ingreso de los bolivarianos al Mercosur. Lo que el usurpador no sospecha es que hay altas probabilidades de que sea su país el que se vaya a quedar fuera del Mercosur, la UNASUR y otras organizaciones regionales. Tarde se dio cuenta Lugo de lo poco democrática que era la institucionalidad del estado capitalista, que lo destituyó en un tragicómico simulacro de juicio político violando impunemente todas las normas del debido proceso. Y mal reaccionó al convalidar con su actitud de monacal obediencia la monstruosidad jurídica perpetrada en su contra, actuando más como un obispo que perdona un pecado venial cometido por un humilde feligrés que como un presidente popular despojado de su cargo por una gavilla de saqueadores. ¿Por qué no convocó al pueblo a resistir, rodeando con una muralla humana el edificio del Congreso para frustrar el golpe de estado? Una lección para todos los pueblos de América Latina y el Caribe: sólo la movilización y organización popular puede garantizar la estabilidad de gobiernos interesados en impulsar un proyecto de transformación social, por más moderado y contemporizador que sea su afán reformista, como fue el caso de Lugo. La oligarquía y el imperialismo jamás cesan de conspirar y actuar, y si a veces parece que están resignados ante el avance de un gobierno instalado por una mayoría popular, esta apariencia es engañosa, más ilusoria de real, como se acaba de comprobar una vez más en el sufrido país hermano del Paraguay.
bicentenario a pura fiesta. néstor vivía, lanata estaba en cable, el sarmiento no andaba tan mal, susana triamarco era una desconocida –tanto o más que la cámpora–, las redes sociales ya eran el mejor medio para que los boludos dijeran sus cosas, cristina no usaba negro, se venía el fin del kirchnerismo, el kilo de mila estaba 12 pé y una pepa, veinticinco. no sabíamos quién era maduro ni qué había pasado con julio lópez y luciano arruga. maccia tenía una beca conicet, valeriano complementaba pj con onegeísmo y de narváez era igualito que ahora. rosa lugano todavía militaba en el gremio docente. no había tarjeta sube, faltaban las monedas y el # ni calificaba. algunas ideas se empezaban a estropear. deleuze, león, ds, la barrick, monsanto, spinoza, evón y perita, el tuerto y la terca, hardt y negri, pueblos originarios, peronismo, los 70, laponia, carta abierta, asambleas, extractivismo, correa, indignados, plaza de mayo, nuevo conflicto social, runflas, amigxs, represores, facebook, twitter,
«Antisemitismo (una polémica con Juan Pablo Maccia)«, de Marcelo Laponia
«La década extractiva«, por Darío Aranda
“Llegó el día: murió Videla”, por D.S.
Lo social es oscuro. ¿Qué o quién no lo es? Hace no tantos años, lo político era entrevisto, por los
Para DESCARGAR la Ética de Spinoza: CLICK AQUÍ Para DESCARGAR el Tratado Teológico Político de Spinoza: CLICK AQUÍ Para
Lobo Suelto! admira la maestría de Horacio González. Mientras la más rancia derecha -aquella herida por la contundencia de la
Hasta hace no tanto, ser un tipo feliz o un pobre diablo, estar contento y con ganas de clavarte medio litro de estricnina, ser alguien que sabe disfrutar de la vida o la víctima irremediable de una existencia de mierda parecían opciones vitales más o menos restringidas al ámbito de lo “personal”, un modo íntimo de ser que no se vinculaba –al menos no directamente— con lo político. El contexto social, claro, cooperaba: no era lo mismo ser una niña que corretea desnuda entre alucinados participantes de Woodstock que otra que lo hace esquivando bombas de Napalm en Vietnam. Así y todo, era mucho más evidente cómo la política producía el (buen o mal) humor de las personas que a la inversa.
Marcelo Fernández, dirigente sindical. Nacido en 1963, empezó su militancia a mediados de los años ’80 en la planta de Quilmes. Actualmente es dirigente de la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros de la república Argentina (FATCA) de Luján, donde recibe a Lobo Suelto para conversar sobre la convulsionada relación entre sindicalismo y kirchnerismo.
“Qué bien jugó hoy Argentina. Pudieron ser cinco goles. Felicidades camarada Maradona.”
Aníbal Fernández: En las estructuras organizadas de poder, la decisión criminal se adopta en la cúspide.
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Sí, la política es anterior al cristianismo. La política emerge a la par de lo que comúnmente suele entenderse por civilización. Una herencia de la sabiduría helena, de su Democracia ateniense. El agora, los sofistas y filósofos, la palabra pública: la política como «teoría de la ciudad” (polis) y de los vínculos que en ella se producen. La política, la ciudad y la palabra pública, entonces, como elementos inherentes de cualquier democracia, incluso de estas democracias de pecho frío.
La política (antes y después de los sablazos) se articula en torno a la palabra, a la palabra pública, a la palabra persuasiva, a la palabra que (con)vence con argumentos. Pero, ¿qué pasa con la palabra y su capacidad persuasiva cuando es arrastrada por la velocidad y sitiada por 140 caracteres? (Este breve párrafo, que aún no dice nada, ¡ya tiene 367 caracteres!)? ¿Qué pasa, en este marco, con la política?
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El vínculo entre escritura y brevedad es extenso y prolífico. Muchas veces la economía de recursos se volvió un modo posible y deseado de la palabra: un arte, una virtud que pocos podían ostentar. Ahí está esa milenaria forma poética japonesa de sólo tres versos (de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente) a la que llaman Haikú para certificarlo. La escasez de elementos utilizados es proporcional a la atención que generan sus versos perdidos en el blanco (en este caso, en el negro) de la hoja:
o
“Cuando el amor es rey, no necesita palacio”
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Pero volvamos, luego de este recorrido que echa por tierra cualquier intento de presentar como extremadamente novedoso el vínculo entre brevedad y escritura propuesta por la red de microblogging de los 140 caracteres, a la relación entre Twitter y la palabra pública. Volvamos para reafirmar cómo, de un tiempo a esta parte, twittear se ha vuelto una praxis inevitable del ser social, una habilidad indispensable si de deportistas, actores, músicos, modelos, políticos, fabricantes de chocolate o de cualquier otro integrante del star sistem se trata.
Empero, nadie ha llegado tan lejos en la exploración y reivindicación de esta novedosa práctica como líder de la Revolución Bolivariana: persuadido de que las redes sociales “son un arma que tiene que ser usada por la revolución«, su cuenta en Twitter (chavezcandanga) cuenta a la fecha con más de 300.000 seguidores. Incluso como parte de una política de consolidación de alianzas continentales, insto a Evo Morales («Evo, ¿tú no estás en Twitter? Invitamos a Evo al Twitter», dijo) y a Fidel Castro («Agarra tu Twitter ahí, Fidel”) a que se sumen a esta ola que, es evidente, no para de crecer.
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Dicen los que saben que el amanuense o copista medieval –pluma, raspador y tinta en mano- era un trabajador incansable: su jornada podía extenderse hasta 16 horas diarias, en las que copiaba entre uno y tres folios de un libro que podía llevarle meses, años. La temporalidad del medioevo y el silencio monasteril lo posibilitaban. A ellos les debemos las grandes obras de la antigüedad clásica, los textos fundantes de nuestra civilización, de nuestras Ciencias, Artes y Letras.
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Escritura breve y veloz como condición de época. Las palabras y sus soportes se transforman. La lengua se reduce y agiliza. Todo se vuelve más liviano. Lo más profundo es la piel, dicen. Pero ¿cuán vastas son estas transformaciones? ¿En qué medida estas dinámicas alternar modos de pensamiento y procesos cognitivos? ¿Nos hallamos ante un fenómeno más o menos pasajero, más o menos de moda, que tarde o temprano algún dispositivo pedagógico logrará neutralizar o, en cambio, asistimos a la constitución de un nuevo modo de vincular lo vivo, lo público y el lenguaje? ¿Qué modos adopta la palabra pública en estas condiciones? ¿Qué instituciones son las apropiadas para estos modos?
Ranciére nos recuerda, de este modo, lo que habíamos empezado a olvidar con el ajuste del calendario: que la lucha colectiva por la emancipación obrera no ha estado jamás separada de una experiencia nueva de vida y de capacidades individuales, ganadas a la coacción de los antiguos lazos comunitarios, implicando una ruptura con los viejos modos de sentir, ver y decir que caracterizaba a lo obrero en el orden jerárquico antiguo.
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Ya quieren clavarle al Lobo la estaca de la identidad!