Los redondos, el Indio, ese movimiento inapropiable que tras su largo recorrido terminó siendo demasiado noventista para ser consumo, demasiado irreductible para entrar en las industria del entretenimiento, demasiado plebeyo como para ser controlado, demasiado compartido para ser solo íntimo, demasiado íntimo para ser solo compartido, demasiado multitudinario para entrar en las páginas del rock distinguido, demasiado genuino para ser símbolo de un grupo político. Son nuestros héroes.
El VAR, dominio alienígena* // Agustín J. Valle
El dominio de la cámara, y su versión de la realidad, sobre