Cuanto peor… PEOR! // Joan Rearte
La editorial del diario Folha de São Paulo del día de ayer es claro y elocuente como todo síntoma digno de este nombre: la situación brasileña inmediata es alarmante. Avanza velozmente el proceso que puede culminar en la destitución de la presidenta electa con una diferencia de poco más de tres puntos porcentuales sobre el candidato de la oposición Aécio Neves (PSDB). Como explicó en su momento la propia presidenta, y como lo atestan los juristas más serios y lucidos, no se trata de discutir si el dispositivo del impeachment está o no previsto en la Constitución como mecanismo disponible para garantizar el equilibrio entre los poderes. De hecho, lo está. Lo que sucede es que la acusación especifica perpetrada en contra de la mandataria – las dichas “pedaladas fiscales” usadas, según la presidenta, para el pago de programas sociales – se basa en un supuesto delito distinto del que puede producir la condena buscada, y, consecuentemente, la pérdida del mandato: un crimen de responsabilidad.












































