Él está vivo y nosotras estamos muertos // Diego Valeriano

 

Estamos muertos, sin ideas, vacías, tristes. Posteando de manera obediente sobre cualquier cosa que pasa: un nieto, una vacuna, algo de la tele de lo que hay que opinar, una expropiación falopa.  Explicadoras de todo, gatos de la jefa, bancadores de proyectos personales de otros, ricoteros de este Solari. Muertos, cómodas, sin sangre. Haters disciplinados, termeadores digitales, tuiteras full  que hasta hace nada se votaban encima, viejos peteros que se repiten en este blog que también esta muerto. Meme, sticker, perro chico, hombre araña. Combatientes de una batalla cultural que es chamuyo, que no es propia ni es batalla. Moralistas, canceladores, defensoras de millonarios, sumisos lectores de un pasado ya lejano, Maradonianas en busca de likes. Muertos que no entienden la manija, horrible, cruel, hater, mezquina, pero manija al fin de esos fachos empachados de criptomonedas y certezas que transformaron sus miedos en potencia, su odio en verdad, sus privilegios en grito de guerra. Muertos que opinan como troskos, viven como menemistas y gestionan como ONG.  Que se repiten hasta el infinito en la TV, en la boleta, en los posteos, en las marchas. Muertos que no tenemos con quien respirar porque ya no quedan amigos, ni ideas, ni aire. Porque ya traicionamos todo. Porque hicimos todo consigna. Porque estamos muertos de miedo. Escroleadores, stalkeadores, pajeros. Muertos que votamos muertos, que militamos muertos, que se sacan selfies con muertos. Estamos muertos, nuestro sistema nervioso lo está, nuestro estado de ánimo también porque ya lo delegamos y no sabemos bien a quien. Defensores de derechos humanos según el distrito, el año, el jefe, el desaparecido, el motivo, el juego, el victimario. Ortibas que flashearon salud, cuidados, responsabilidad y solo se la pasaron vigilanteando a gente que salía a la calle porque no podía hacer otra cosa. Estamos muertos, desorientadas, caretas, sin nada. Ya no hay vitalidad, solo burocracia. Ya no hay fiesta, solo actos con acreditaciones. Ya no hay militancia, solo loros. Ya no hay vida, solo política. Ya no hay conspiraciones, solo velorios con protocolo covid. Muertos, buchones, obedientes, Cuerpos sin vida que toleramos el extractivismo propio. Muertos de tanto opinar como otra forma de hacer caso. Detonados, obedientes, agotadas, afligidos. No es que él esté vivo, es que nosotros estamos muertos. 

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