el cementerio de los elefantes
–Una de las paradojas más visibles en Ecuador es que a la vez que es una economía dolarizada, tiene la legislación más avanzada sobre “el buen vivir”. ¿Cómo conviven esas dos realidades? ¿Qué materialidad tiene, más allá del texto constitucional, la cuestión del buen vivir?
–Es decir que la dolarización se sostiene por ingresos externos…
–¿Qué se plantea desde el gobierno actual frente a esta situación?
–¿Qué tipo de propuesta surge de los movimientos sociales?
–¿Podría definir los puntos centrales de su carácter alternativo?
–Eso supone casi un cambio radical en los modos de vida…
–Cuando se habla de alternativa en el Cono Sur, generalmente se postula al neodesarrollismo contra el neoliberalismo. ¿Cuáles serían los rasgos alternativos a esta vía neodesarrollista que hoy es la que tiene un consenso relativo en la región?
–¿Usted advierte sobre la capacidad del neoliberalismo para reinventarse?
–Desde su perspectiva, el neodesarrollismo es compatible con el liberalismo. ¿Tiene esto que ver con cierto giro en las “recetas” de los organismos internacionales como el Banco Mundial?
–¿Cuál es su respuesta?
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
La “revitalización urbana” se ha convertido en el desmantelamiento sistemático y concentrado de la gente de color en los barrios, no sólo en el nuestro, sino en ciudades de todo el país. Simultáneamente a las políticas neoliberales que han socavado los servicios públicos y los presupuestos, las iniciativas “público-privado” fomentan especulación en las propiedades de las comunidades urbanas marginadas, con el argumento de que el estado está quebrado y la solución es el bien dotado sector privado. Bajo estos auspicios, espacios públicos y nuestros espacios en la ciudad son entregados a entidades privadas y los promotores del desarrollo, quienes pueden diseñar el espacio y su uso en una manera que sea oficial o efectiva para desplazar una comunidad e invitar a otra.
2. Entre esos “caminos abiertos” ahora sepultados estaba, por supuesto, el de los qom / tobas, así como el de cientos y cientos de esos pueblos que, en efecto, estaban ab origine (en el comienzo). Allí había, por ejemplo, mitologías y cosmogonías que no por no responder al logos hoy totalmente tecnificado de la ciencia moderna dejaban de bucear en el sentido de un universo enigmático. Pero también había –porque para ellos formaba parte de una totalidad compleja y diversa pero integral- formas de producción, de cooperación social, de organización política y económica sustantivamente democráticas que incluían un profundo respeto por la tierra y la naturaleza, y que eran desde ya estructuralmente incompatibles con el avance del capital agrario transnacionalizado, de la invasión sojera, de la minería contaminante, de la especulación territorial y financiera global. Tenían que ser sepultadas, y lo fueron. Se perdió así un “modelo”, entre tantos otros posibles, radicalmente alternativo a “lo que hay”. Un modelo que –como explicaba el heterodoxo antropólogo francés Pierre Clastres- no es el de una sociedad sin política, sino el de una sociedad contra la política entendida como el gerenciamiento represivo de los negocios de las clases dominantes; no una sociedad sin “excedente de producción”, sino contra el excedente de producción que implica la mercantilización de todo lo existente y el consumismo desenfrenado. Que se nos entienda bien. No se trata de hacer demagogia romántica, de alucinar un retorno a algún paraíso del “buen salvaje” (que bien puede ser la versión “progre” del etnocentrismo colonial). Pero sí de entender, mediante el “caso” qom, tomándolo como “analizador”, que en nuestro planeta puede haber otras cosas que el “modelo” capitalista / neo-desarrollista, que podrá tener algunas ventajas respecto del neo-liberalismo conservador más (él sí) “salvaje”, pero que no por eso deja de pertenecer a la misma lógica de destrucción de lo que no se someta a ella. Las comunidades qom –así como tantas otras, insistimos- han perdido la mayor parte de sus tierras, han sido dispersadas, “desterritorializadas” (como gustan decir los “pensadores” postmodernos, creyendo que eso es siempre algo bueno; y quizá lo sea…en París); sus miembros se han visto obligados a “ingresar” al mercado de superexplotación de la fuerza de trabajo. Por la puerta más chica, claro: en general, pasando a formar parte de la ocupación “informal” (una palabra repugnante por su frivolidad: como si se dijera que se visten “informalmente”), es decir fuera del mundo, que todavía está rayana en cerca del 40 % de la fuerza de trabajo. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, condenados al hambre, la miseria, la desesperación dentro del (in)mundo. Y, como se ha visto en los últimos meses, al asesinato sumario. Caídos en lo peor de todos los infiernos: tras el despojo, el racismo, y tras este el desclasamiento, aún antes de haber entrado a su nueva “clase”, y finalmente la liquidación física. El punto de cruce perfecto entre la “historia” de medio milenio de genocidio y la “modernidad” de la explotación clasista más actual. Lo de los qom no es una anécdota, o un conflicto coyuntural: es un símbolo universal.
3. En este diario, en los últimos días, se publicaron dos muy atendibles artículos sobre el problema qom, a cargo de Washington Uranga y de Mempo Giardinelli respectivamente. Son atendibles, entre otras razones, porque sus autores se declaran simpatizantes, en muchos aspectos, del actual gobierno argentino. Sin embargo, no retroceden ante el imperativo de una dura crítica a las máximas autoridades de ese gobierno por su silencio ante las justísimas demandas qom. Es un rasgo de encomiable consecuencia, o, como se decía en otras épocas, de coraje cívico. Demuestra que un intelectual puede y debe ir más allá de sus adhesiones inmediatas cuando hay que poner el dedo en una llaga dolorosa. Pero me permito, muy humildemente, proponer que hundamos el dedo a fondo. Hasta el codo. Y me temo que entonces tendríamos que decir algo bien antipático y aguafiestas: con cualquier variante del actual “modelo” de acumulación capitalista mundial –y nuestro país sigue estando, con sus peculiaridades, allí, ¿o no?-, el problema qom no tiene solución de fondo posible. Se puede, y se debe , pelear para que las autoridades nacionales los reciban, los escuchen, les den, sí, la razón que ya tienen, les devuelvan sus tierras, lo que fuera. Tal vez, incluso, todo eso se consiga –aunque habrá que luchar muchísimo-. Pero en algún momento nos encontraremos con un paredón infranqueable: en lo inmediato, será con el sistema de alianzas políticas y económicas que esas autoridades no parecen muy dispuestas a romper, incluyendo a alguna gobernación que es por lo menos políticamente responsable de los despojos y las muertes; en lo más mediato, con aquel “modelo” de acumulación que lleva inscriptos constitutivamente estos agujeros negros (el de los qom es sólo uno) que está “por naturaleza” incapacitado para clausurar. La “mancha” qom sobre la 9 de julio es un corte a los entusiasmos desmesurados y acríticos. Es así. Habrá que hacerse cargo, y extraer las consecuencias que cada cual crea pertinentes.
Efectivamente, creo que Horacio se ha encomiado a la tarea solitaria, pero indispensable del trazado de una diferencia en la diferencia, de la exposición valiente en el modo de tratar los contrapuntos de todo aquello que hoy se elude estúpidamente (tanto entre distantes como entre amigos) y del ejercicio fundamental de esclarecimiento de las tensiones y posibilidades de este momento inquietante del proceso político en curso. Horacio –esto es, creo, lo difícil de asumir para propios y extraños– se ha atrevido a escribir (al menos hasta el episodio Vargas) por el quantum de no-kirchnerismo que el kirchnerismo posee en su interior al menos y sobre todo a partir del 27 de octubre. Quiero decir: no alcanza con admirar –como quien queda perplejo ante una virtud ajena- al Horacio “lector de Borges” sin aprender a amar a Borges destartalando con ello antinomias ultra-sencillas en literatura. O con festejar que Horacio apele, solitario de toda soledad-inmediatamente luego de la muerte de Kirchner- a la muerte de Ferreyra sin incomodarse un poco, aunque sea, con la promoción de un juvenilismo desdramatizado. O con disfrutar su artículo sobre Félix Díaz sin tomar en serio las dinámicas de fondo que llevan a involucrar esferas oficiales en episodios de violencia contra formas comunitarias de existencia, a veces (no siempre) demasiado alejadas de Buenos Aires. O con leer su intervención sobre los asuntos del Indoamericano sin indignarse con cierta astucia gubernamental (justo cuando 6, 7 y 8 se esfuerza por orientar nuestros enojos exclusivamente con gente como Caparrós y Tenembaun).
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
EB: Es que el gobierno está concentrado en hacer la guerra, no en la búsqueda de una modificación de la forma de comunicar o en inventar nuevos modos. Por eso a mí me parece fundamental que toda esa gente que tiene algo para comunicar, empiece a plantearse una ruptura con el esquema tradicional de los medios. En este caso no sirve anda copiando o tratando de acercarse a ese modelo dominante, que ya está instalado, tanto desde lo discursivo como desde lo estructural.
En la terraza de ese aire toco la mañana sol de limón apaciguada lenta es mía estoy solo de soledad ganada casi no me enloquezco casi es mía me animo olor de limón verde que pongo en el agua no quiero volver a la jaula estoy lejos no extraño nada nadie me extraña el sol de la mañana ya pone la pata en la terraza va despacio casi no hay ruidos los árboles del patio de abajo me hacen seña están como consagrados desvalijan al realismo de su pathos es primavera no hay caranchos.
madre/padre: pan de dios.
infancia: feliz. Episodios infelices muy pocos.
patrimonio: relativa pobreza. La miseria, nunca. A los doce años casa propia. Baño cocina en casa.
no ir: invitaciones: abstenerse. No dejarse invitar. No sé por qué, pero no ir a ningún lado.
respeto social: un idiota con algo de plata, recibido en salones, dar charlas, querer ser respetado. Manía del respeto. Progresar socialmente con este don. Es una posibilidad.
olvidar: no puedo, rencor de ciudad. Está el rencor de provincia, no me interesa, es para ubicarse, se codean, empujan, se matan, se hacen los malditos, quieren lugares: resultó una mentira. Sus cultores buscaban aprobación del centro. Mi memoria se va a reproche. Mis reproches sociales. No los suelto, los cultivo.
proyecto: retirarse del mundo. Milton Rodriguez tiene esta frase sublime: no te preocupes te enseño algunos trucos para vivir con poca plata. Ahora está por sacar un libro. Ocultarse del mundo. Una casa inaccesible, un bunker es lo mejor.
cita: “Ésa será mi película sobre la familia americana. Tal vez la proyecten en algún festival. No lo sé y tampoco me importa. Siempre hay gente dispuesta a ir a ver algo nuevo y diferente”.
telegráfico: le escribe a Delo: “Vos rico, y yo vengo de clase baja. Te lo pongo en clave tuya, en lengua de chatarra. Esa diferencia: insalvable. Yo llevo secretos incontables. Y no voy adonde no me aceptan. Amistad imposible, la nuestra”.
madre, una y otra vez: humor feroz.
padre: jugador empedernido. Murió triste. Cambió por trabajo honorable.
vivienda: eran dos piezas –dos salas a la calle– en un patio de inquilinato. Cocina de chapa acartonada en el patio. Cocinaban a kerosene.
la salvación: una radio.
bustos: Chopin en bronce amarillo. Beethoven tenía la cabeza suelta y lo puso a mirar la pared.
lecturas: novelas, lo que le caía en las manos: Huck Finn–Tom Sawyer–Cabaña tío Tom–Bomba–Salgari–Verne. Revistas de historietas, seis por semana. El Gráfico.
cine: westerns exclusivamente. De ahí su pro-americanismo nunca renegado. Que lo separó de amigos y autores.
error: dejar ese viejo mundo para hacer algo de cultura, el mundo de la cultura, más error: juntarse con pequeños burgueses intelectuales vociferantes ricos consentidos que escriben oh escriben exigen son respetables pero honestidad un poco lo asustaron todo a pérdida para él traducir para esa gente que lo estafaba. Escribió un libro de retratos para salir de esa insípida escena. Ahora definitivamente solo. Parece melodramático. No puedo decirlo de otra manera. Lo dice contra el viento, va con Elías que fuma como un escuerzo, y fuma y las cenizas caen en el viento, murmura en diapasón Elías, se aburre, y le aumenta la lucidez, murmullo Rufino y no abre más la boca.
amigos a nube: ausencia, sólo eso, ausencia. Dolor apenadísimo.
estrategia: armar un bloque defensivo que evite hacer: confesiones, quejas, explicaciones, no contar nada a nadie. Probó amargamente qué es contar algo íntimo. Lo pasan por el colador de la interpretación y del chimento. Evitar el pisoteo analítico. Sólo poner los reproches por escrito. Publicarlo. El reproche contra la propaganda de la felicidad. La felicidad es algo íntimo y secreto.
palabras: monocorde, patio angosto, mishiadura, al trotecito, mazo, cucha, pieza.
descubrimiento recientísimo: capacidad para aislarse.
trabajo: una conspiración tramada por ex-falsos-amigos para hambrearlo le cerró las puertas de la traducción de casi todas las editoriales –un editor de los llamados independientes de vieja tradición le propone trabajar gratis como manera de emparchar el desprestigio, otro le pide un informe con obras posibles. Le mandaron a decir que no iba por un librero.
empleos posibles: difícil. Después de la experiencia con escritor cubano que escribió libros memorables de los que la crítica estudiosa nunca se repondrá, la universidad americana, guardiana y rector y decano de la autoridad literaria hizo un acuerdo con las empresas privadas que van de Miami a Tierra del Fuego para que ningún escritor de esa calaña sea empleado.
invitaciones: doy pasitos por el charco lo salto el viento me lleva, no, no me dejo invitar, menos por millonarios amantes de lo cultural. Lección aprendida del argentino más salvaje, del alemán más salvaje. Que le dijo al gordo envuelto en el papel de naranja adorniano que se tome la sopa de cangrejos a lengüetazos como los gatos y no lo joda. Cuelgo las hojas en piolín de la cocina y espero que se seque la tinta.
viejo amor: se va por Peña, Canning hacia Las Heras. Es la peor caminata de alejamiento que vio en su vida. Ella se va a patitas, despacio, rencor que los une puro melodrama que los aleja. Él es un ganapán oficinesco que tiene la cabeza llena de libros. Ya no lo miraba, nunca más lo miraría, tarde de primavera a las siete el cielo no llevaba ni una nube, azul como ese vestido de la primera vez, un viento del noroeste que nadie esperaba y le veía el caminar litoral hacia otros rincones, la mira con ojos perdidos, ese pelo negro hacia fue, esos ojos Sívori, sí, a fue, una vez o alguna vez, fue. Ni la esperanza de los secretos, sólo se queda con esa frase, dicha una vez, solo con sus chifladuras literarias pobre boludo que escribe libros ni la luz podrá pagar. Ella se va aleja huye camina a futuro sólido por abajo ronca el baldoserío de Peña, él se queda a paria en ese rincón de la esquina, de ensoñación en la luz ahora gris del atardecer ¿ella llora? ¿se libera? ¿qué deja atrás? ¿qué toco de pasado irá a olvido? ¿pasó a olvido? ¿todo? ¿se transformó en olvido?
tercera persona: horrible cielo de cal de las seis de las cinco de la mañana. Calle dormida. Insomnio. Traqueteo de los cascos, diría ruidos apagados. Son ruidos que casi no escucha ningún oído, es la noche sin rumores, otra vez sesión del club donde ése habló mucho ayer, el maldito estigma de la manía cotorra que le incentiva su mujercita, que ya no lo escucha. Ella lo pone en marcha y después mira por la ventana, aburrida del zángano filósofo, de esa lata pedagógica. El pobre padece a mujeres que lo ponen en marcha. El otro habló y él lo escuchó y ahora tiene insomnio. Disertó en aforismos. Malditos aforismos. Odia a los tipos aforísticos. Nietzsche les quemó el coco. No quiere ser un tipo furioso. Pero hay noches sin rumores. Era el único que podía escuchar esa ausencia de rumores. Siempre se creyó un pionero de algo. Por eso lo aburren los tipos que hablan mucho. Por eso ama los mamotretos. Seiscientas páginas son su refugio. Ahí una soledad inalcanzable. ¿Cuántos leen mamotreto? Se ve ayer a la noche pidiendo disculpas y abandonando la conferencia. Ese conferenciante esposo de su amiga que pone hombres en marcha. Liberación. Pero se ve unos días antes cediendo a la invitación. Eso lo hiere. Ceder. Evitar la furia. No aceptar invitaciones.
la mañana: de esa medialuna seca, dura, cascada como una pared. Ayer las luces de la calle se apagaron antes de las doce. Los carros empezaron la cola a las 11 de la noche.
gallo de Francisco: gallo desolado: no canta: nunca podría poner canta el gallo desolado de la mañana, no sé por qué. Este maldito es mudo, nació mudo en Sarandí. Se crió en un rincón. Y sólo sabe morder los dedos callosos. Es una pasión. De gallo, obvio. Desolado pero no un pobre gallo. Arrogante y paseandero. Lo soltaban en el patio del fondo, del otro lado de la reja, para que no se coma los tomates, y ahí daba vueltas y vueltas. Lo miré mucho. Gallo en libertad condicional.
el pipa e moco: siempre, con esa bolsa de lona beige –¿arpillera?– camina por Lavalle a Mitre, sombrero campirano campesino italiano –de dónde lo sacó– . Aparición repentina solitaria de terror ¿otro niño asustado? Maldita marca del miedo.
cita: “Contar historias, es contar mentiras”.
ella, su ponzoña clásica: ¿qué cuenta?, no cuenta nada, ¿dónde mete la Historia?: él: nada. Nunca cuenta nada. Odia contar. Hace literatura pura contra literatura aplicada.
ella, con malicia aplicada, a víbora en respuesta; poco sólido, no corta la Historia en dos –relato, sentido– por acá, acontecimientos por allá, él: no le gustan las referencias, no chapotea en lo imitable. Se soltó desde la cuna.
la casa de Rita: puertas cerradas, persianas bajas. Elías miraba el zaguán de hace unos días, pintado de amarillo clarito, ahí, justo ahí fue el encuentro desesperado, ahí ese amor loco y barrial empezó al claro de luna, le felicidad por favor eso es ahí en ese encuentro, ella tiene las patitas de tero camina sobre la calle no la pisa dejó lejos sus catorce años arrinconada por el mecánico del Hollywood Park historia de Viento del Noroeste, ahora ahí lo mira a Elías, tanto tiempo sin verla se va a lánguido por ella tiene miedo de perderla de ser un pasaje de vida Rita, un pobre pasillo de conventillo que ella evocará, el miedo del presente es el miedo del pasado pero ahora lo mira a Elías con esos ojos almendra que están a punto de llorar flaquita hace muecas de asco cuando come esa cosa de polenta y jamón chuequita él se la come se come toda esa gracia de pollera azul de maricastaña, te faltan las guillerminas Rita y ella mira las gotas en las hojas el zaguán llegará. Ahora contra el azul del cielo Rita respira en traqueteo piernas apenas separadas en la mañana de la lentitud.
El puto miedo. Es viejo, del viejo mundo, es maldito, y por favor, no lo quiero, lo detesto, puto putísimo miedo, puto putísimo fracaso y mierda a sus apólogos.
Que está ahí, es casi una esencia y ponerse las esposas solito tu alma, mandarse a gayola de bueno, de pedir permiso, entregarse a la autoridad por culpa casi esencial, por fidelidad a lo previsible.
Sentado, mira por la ventana, la calle o al vacío o a la ventana de enfrente a la vecina que va a barrido.
ambiciones: fluctuantes, desprolijas, cosas de changuitas, el trabajo alpargata, medio himno protestante, rellenar chamuyo a chamuyo para que no te miren de soslayo lista infinita al alcance de la mano.
cita: “me vuelvo cada vez más duro con los parásitos”.
me pongo la sotana de calle dejo el bunker la cueva el bulín salgo un poco dejo los postigos abiertos pienso en Enriqueta cómo era la olvidamos todos por qué no la evocábamos le daba patadas al gallo y no lo hizo sopa ni puchero alguna que otra patada sobre todo cuando el gallo la iba de chico de trajecito con pantalones cortos casi un niño de piqué como los nietos detestables abejorros del paraíso.
Retomemos la crónica. Llegando a Madrid ya habíamos visto la convocatoria a la manifestación del domingo 15 (15-M) (en decenas de ciudades de España al mismo tiempo), y fuimos curiosos para ver qué sucedía allí. El sentido de la oportunidad no es menor para comprender «porqué ahora»: el próximo domingo hay elecciones locales en casi todo el país y el PP tiene las de ganar no sólo en Madrid sino en varias «comunidades» y ciudades, incluyendo algunos bastiones históricos del socialismo.
Hacia el final hubieron algunos disturbios menores, y un grupo (del que no se sabe demasiado y no parece ser parte del núcleo convocante) decidió quedarse -sorpresivamente- en Sol, y acampar (Yes we Camp).
Por internet circulan textos de varios colectivos o de gente inspirada con todos los tonos imaginables. En general la tensión que todos asumen es la de si es necesario o perjudicial dar una interpretación interna de los hechos de modo tan rápido.
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
Una de las singularidades del movimiento que ha nacido es su carácter profundamente desterritorializado. Una enorme insurrección pacífica y polifónica que tiene en las redes uno de sus espacios más fecundos. Quizá los que vivimos en otros puntos del planeta somos el elemento más intenso de esa desterritorialización. Internet no ha sido para nosotros una ventana por la que asomarnos a lo que está pasando, se ha convertido en una puerta por la que entrar y participar directamente del sí emergente que se ha activado: ser parte de una energía común y sin centros. Sobre todo participar de su relato. Walter Benjamin sospechó con razón de la economización generalizada de la escritura, pero se equivocó al vaticinar el fin de las narraciones. Durante todos estos días los 140 caracteres de Twitter se han multiplicado por millones en una escritura colectiva y multitudinaria que va tejiendo en tiempo real el relato de lo que está pasando. Un narrador colectivo, plural, heterogéneo. La creatividad ha convertido el microblogging en macroblogging. El movimiento 15-M no está utilizando las redes para pescar, sino para poner en práctica una auténtica ecología de la comunicación y de las historias. Una verdadera potencia postmediática.
Que un movimiento se represente y se cuente a sí mismo nos habla seguramente de una crisis de las dinámicas tradicionales de la representación. También de un tiempo propio. El primer logro de la spanishrevolution es que en medio de un proceso electoral las votaciones y sus resultados hayan sido lo menos importante. Si algo se está subrayando es que definitivamente el tiempo de la democracia no puede ser únicamente el tiempo de las urnas. Tampoco el de la delegación de los asuntos comunes. El reloj de la Puerta del Sol ha marcado ya para siempre otro tiempo. La hora de un deseo colectivo de otra vida seguramente ajena a las coordenadas tradicionales de la representación política. Quizá porque hemos soportado demasiado tiempo la imposición de una infantilización y de una desresponsabilización atroz por parte de los políticos y de los partidos. Si juntos estamos siendo otras miradas, otras voces, otro hacer, tenemos que ser capaces de devenir otra política. Si efectivamente encarnamos otro tiempo, definitivamente vamos a necesitar de otras instituciones. Del común de la política a las políticas del común. Quizá ese pueda ser un calendario para ganarle de una vez por todas al destino. Para reapropiarnos entre todos y todas de los resortes de nuestra vida.
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
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Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
El lenguaje del movimiento es simple, popular pero no populista. Ha sido sugerido sobre todo por Democracia Real, Ya: «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros». El lenguaje es filtrado por las redes y por la increíble cantidad de comunicaciones, enlaces, webs y foros en Facebook, Twitter, etc. Que, en una democracia real el poder sea interacción –lo que implica la disolución de toda autonomía de lo político- constituye la clave del lenguaje del movimiento. A esto se añade la crítica de la constitución democrática y los tres poderes (legislativo, ejecutivo, judicial), porque ya no se corresponden con las funciones para las que fueron constituidos. La dimensión pública del Estado, cuando no es atravesada por la participación de los ciudadanos, ya no puede ser considerada legítima. En las formas en las que existe, lo público es simplemente una superestructura del sector privado. Por lo tanto, se requiere un nuevo poder constituyente para la construcción del común. ¿Se puede decir más claramente que el movimiento de los indignados es un movimiento radicalmente constituyente?
Para empezar, hay similitudes importantes con lo que había sucedido en mayo de 2004, cuando el «movimiento contra la guerra» se rebeló contra Aznar en los días previos a las elecciones generales, en protesta por la atribución a ETA de los atentados terroristas de la estación de Atocha. También entonces se produjo un enorme enjambre, convocado a través de los «móviles», que transformó radicalmente el ambiente electoral y favoreció la victoria electoral del socialista Zapatero: la llamada «comuna de Madrid.»
Eva participa en la iniciativa de investigación: Observatorio Metropolitano, una de las experiencias de análisis de las transformaciones del entorno urbano más interesantes con las que nos hemos encontrado. Como miembro de dicho colectivo ha participado en la elaboración de dos libros fundamentales para entender los cambios de una ciudad: Madrid, ¿La Suma de Todos? y Manifiesto por Madrid: Crítica y crisis del modelo metropolitano.
Las economías urbanas han cambiado y con ellas las relaciones laborales y los conceptos y relaciones de clase. La extensa clase media obrera ha dado paso a nuevos personajes y nuevos estilos de vida directamente vinculados a la “nueva economía”, innovadora y social, que ha aparecido. Podemos decir que se ha conformado una élite del trabajo moderno o global class compuesta por profesiones liberales asociadas a los sectores más pujantes o centrales de la economía global (directivos, abogados, diseñadores, etc) que están en los lugares de la toma de decisiones. Sin embargo el grueso de la masa laboral se reparte entre los sectores subsidiarios (como la hostelería, los servicios domésticos y de seguridad, la cultura y el ocio) con empleos poco cualificados y en el extremo más bajo de la línea salarial, y una clase media asociada al sector público cada vez más diluida y afectada por las pérdidas del estado de bienestar.
No es que la ciudad Marca se centre exclusivamente en el centro, sino que utiliza ciertas partes de la ciudad como escenarios para exportar una determinada imagen hacia el exterior. Por otro lado, las infraestructuras de comunicación (autovías, AVE, aeropuertos) y de información son elementos necesarios para la competencia entre ciudades globales en cuanto a que acortan distancias o conectan determinados flujos. Son dos aspectos que no entran en contradicción. Para el caso de la economía española, basada en el economía del ladrillo como piedra angular del ciclo alcista, las infraestructuras representan un caso claro de “empresarialismo urbano” tal y como lo define D. Harvey, donde las nuevas formas de gobierno urbano estarían funcionando como una suerte de partenariado entre las administraciones públicas y algunas empresas, grandes o pequeñas, agentes sociales y culturales, instituciones, etc., dentro de una estrategia tanto de consenso como de movilización cuyas características principales son las siguientes: en primer lugar, la alianza entre el sector público y sector privado y el carácter empresarial de la misma, por la cual el negocio privado funciona de manera conjunta con el poder local para atraer fuentes de financiación externa, inversiones directas o creación de empleo, pero donde el sector público asume los riesgos y el privado los beneficios; el segundo aspecto es la mejora de la posición competitiva de cada ciudad con respecto a la división espacial del consumo, a través de la calidad de vida, la innovación cultural y la mejora del entorno físico urbano, todo ello mediante estrategias de regeneración urbana centradas en el espacio como lugar de consumo, en el ocio y los eventos; por último ambos aspectos contribuyen a la adquisición de funciones clave de control y de mando en el marco de competencia entre ciudades. Tales funciones de control concentran el poder de gobierno, el poder de las finanzas, y el poder de la información y necesitan de una posición de centralidad en las redes de comunicaciones mundiales. Son paradigmáticos en Madrid los casos de la obra de la M-30 o las insistentes Olimpiadas.El hype como mecanismo de gentrificación estaría funcionando en ambos aspectos: en la producción de valor, modificando la subjetividad del consumo mediante el predicamento de nuevas formas de vida jóvenes y modernas, y simultáneamente en la producción del objeto a consumir, bajo estrategias de renovación urbana cultural y/o comercial que buscan adelantar el rédito económico de ciertos procesos de revalorización urbana. El auge y la proliferación del concepto de Ciudad Creativa de Richard Florida sería un buen ejemplo de hype en este sentido.
Quizás la crisis amortigüe o ralentice temporalmente los efectos de la gentrificación, pero sin duda no va a ser el paraguas que nos libre de este tipo procesos de expropiación mientras no los aislemos de la capacidad de lucro que encierran. La privatización va a continuar en forma de diversos recortes públicos; podemos ver cómo afectará esto a la cultura en la nueva Ley de Mecenazgo y Patrocinio Cultural, una clara apuesta por la entrada de la inversión privada en la financiación de los proyectos culturales.
Frente a los discursos que se centran exclusivamente en la defensa de lo público desde el Observatorio Metropolitano lleváis bastante tiempo trabajando la cuestión de los comunes. ¿Qué es lo común? ¿Es algo preexistente en la sociedad o algo que se crea? ¿Qué espacios son necesarios para garantizar que ese común se extienda?
La crisis y el riesgo de fractura social pueden, sin embargo, ayudarnos a pensar en otras posibilidades ante el reparto injusto de la renta y los recursos, la vivienda, la precariedad del empleo, la externalización de servicios públicos, o la sobreexplotación del territorio y los bienes naturales. Es posible reinventar las formas del vínculo social o actualizar el viejo término del «derecho a la ciudad» de Lefebvre. Desde el Observatorio Metropolitano creemos que es posible articular un nuevo escenario político alrededor de la idea de una ciudad creada para la vida en común. Pues lo común se comparte y se teje, forma parte de lo productivo y lo reproductivo, pero a veces pasa inadvertido. La reproducción de lo común es necesaria para la reproducción de la existencia. Siendo la ciudad el espacio donde se materializa la reproducción de la vida en común, el ámbito donde la cooperación y las sinergia colectiva garantiza nuestras necesidades y las del resto, la cuestión de qué tipo de ciudad deseamos apela directamente a los lazos sociales, a los valores culturales, al modelo urbano y a la relación con la naturaleza que queremos construir en ella. A pesar de la creciente privatización de todos los ámbitos de la vida, la ciudad no puede ser devorada completamente porque es por esencia común. Como puedes ver esta lógica poco o nada tiene que ver con los mecanismos del hype. En la medida que estemos más cerca de una estaremos cada vez más lejos de la otra.
Desde luego, sería muy pretencioso de mi parte dar respuesta a esta preposición. Propongo en cambio poner en la mesa algunos hechos y reflexiones que pudieran contribuir a la salida.
La postulación de Cristina Fernandez a la reelección debería venir acompañada de gestos suficientemente contundentes como para despejar dudas, relanzar su capacidad de galvanizar y neutralizar fantasmas.
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
Negro sobre blanco: Papel Prensa, botín de guerra arrancado a la viuda de David Graiver, con los instrumentos de la ESMA. No se trata sólo de que la sociedad termine de asimilar cuáles fueron los “métodos empresariales” de Clarín y La Nación, sino de defender el instrumento que les permite hoy conservar su posición en el negocio informativo. Dicho brutalmente: impedir un precedente decisivo, democráticamente decisivo, que una propiedad arrancada a sus legítimos propietarios, le sea devuelta. Y revertir, por esa vía, la política de saqueo de las víctimas de la dictadura burguesa terrorista, y sus consecuencias actuales. Ya no se trata de los delitos imprescriptibles del cabo primero Pérez, sino de los delitos imprescriptibles de Héctor Magnetto y Ernestina de Noble. Es decir, de los que hicieron y deshicieron desde 1975. Esa es la batalla de fondo.
El menemismo intentó sepultar el problema con una larga serie de indultos inconstitucionales e indemnizaciones legales. Fracasó. Fernando de la Rúa tensó el límite, ya que reconoció “la patriótica labor de las FF AA”. Pero 2001 sepultó definitivamente todo. En cierto sentido era la consecuencia directa de la legalización del delito impune, de la política de saqueo sistemático organizado desde el botín de guerra. Entonces, el prestigio de los organismos de Derechos Humanos alcanzó su clímax, fueron los únicos a los que nadie pidió “que se fueran”, mientras todos los demás no podían salir a la calle.