Anarquía Coronada

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Entrevista a Leonor Silvestri: porno-terrorista y luddita Sexxxual

por El Surco (grupo anarco chileno cofrade de LS!)

ES: ¿Hace cuánto que estás en Chile? Cuéntanos de tu visita… ¿Cómo ha sido tú visita?
LS: Llegué el 1° de septiembre (2011) y tenía ganas de venir para acá… Es el tercer año consecutivo que vengo a Chile, este fue el más largo y el mejor organizado y hablé con un par de amigas y afines, de que tenía ganas de montar algo y creamos una colectivaespontáneamente a la cual denominamos Rita Lazo, que si dan vuelta el nombre, ponen primero el apellido, se darán cuenta de por qué nos llamamos así (La-zorrita), organizamos un mes de trabajo sobre desobediencia sexual y amadrinamiento de las tomas de los liceos, especialmente de un liceo, que es el Liceo Experimental y Artístico de Mapocho y Lourdes (de Quinta Normal), que cuenta con una Huelguista de Hambre, de quince años, que se llama Carla… durante un mes, y a ese mes le llamamos La Puta Patria. Y a eso vine, a organizar talleres, conversatorios, encuentros, jornadas de desprogramación, lectura de poesía, en fin, y la participación con el resto de las amigas y en las movilizaciones, y en las tomas…

ES: ¿Y una especie de evaluación?
LS: Todavía no me fui… (No me he ido), pero estoy muy contenta. Está funcionando muy bien, la manera en la que nos organizamos, espontánea y basada en nuestros deseos,sin programa de acción, o sea la que tenía ganas de hacer algo conmigo, se agenciaba un lugar, y bum lo hacíamos, especialmente en espacios públicos, ya les decía, tomas, liceos, universidades hasta casas particulares. Con talleres que iban, desde, no se, conversatorios sobre teoría queer hasta orgías de desprogramación ritual. O sea todo muy diverso. Y a mí me parece que es un formato que sirve para trabajar en otras regiones y que no tiene la pesadez molar, de los mastodontes de los colectivos, que se toman muy en serio…. Donde tenemos que estar de acuerdo con ciertos principios… Funcionabas por deseo y por amistad. Si tenemos ganas lo hacemos, la que tiene ganas viene, la que no tiene ganas no viene…
CF: ¿Tu formación primera viene de la literatura…?  
 LS: Yo estudié en la Universidad FilologíaClásica, latín y griego, y me dediqué a un autor, durante cinco años, que se llama Catulo, un autor del siglo I a. C. nada que ver, pero esa es otra vida que tuve, que ya no tengo más. De cuando era investigadora de la Universidadde Buenos Aires (UBA), un proyecto de formación académica. Ahora estoy en otra vida, donde no creo que el conocimiento, lo que llamamos conocimiento, la filosofía, se geste en las instituciones así llamadas universitarias…
 CF: ¿Y cómo llegas a las intervenciones callejeras? ¿Cómo pasaste de esa institución, la UBA, al espacio-calle…?
LS: Digamos que siempre tuve una para ahí… Porque primero yo trabajaba dentro de la… con el grupo GLTB, a pesar de que era investigadora de la UBA y todo lo demás, y también, desde no se, bandas de rock, música; no es que me sea un mundo completamente ajeno, el de la performance y la intervención callejera. Y en el activismo, oscilando siempre estuve; y después, a partir de los 25 (años), radicalmente me dediqué a eso. No es que fue nuevo para mí. No sé. Mi primer libro de anarquismo lo leía a los 13 años, por decirte algo.
ES: ¿En qué consiste ese concepto de amadrinamiento de los liceos, las tomas…? Para llevarlo al contexto de lo que está pasando en Chile… ¿Cómo lo llevaste a la práctica y qué juicio te ha valido la experiencia de apoyar a los cabros en toma, la experiencia de todo eso?
 LS: Las chicas (de la colectiva) ya estaban trabajando. Yo lo único que hice fue unirme a lo que ya venían haciendo. No fue una iniciativa mía, ni una propuesta mía… ya lo estaban haciendo. ¿Por qué ese liceo y no otro?, por pura casualidad. Y porque era un liceo bastante abandonado, con bastante poca prensa y mucha necesidad. Un amadrinamiento consta de cuestiones muy prácticas, juntar dinero para comprarles comida, las chicas iban a limpiar, antes de que yo llegara no, a ayudar a organizarse, hasta la gestión y producción de ciertos talleres, por ejemplo hicimos un taller de autodefensa, dimos también un taller sobre huelga de género, huelga de vientres y huelga humana. Bueno, y la difusión de ciertas ideas. Trabajando con la comisión de apoyo huelguista, hicimos traducir los textos al inglés, al alemán, divulgar la información, hicimos una entrevista a Carla, una por video, y otra de forma escrita. En todo eso consta un amadrinamiento.  Y bueno, eso, me parece que ya está trillado el tema de lo que pasa en el movimiento estudiantil, que no voy a echar más luz al respecto. A nosotras nos interesa trabajar más con los liceos, que con las tomas de las universidades, porque me parece que lo piden en bien distinto. Es la diferencia entre quien quiere terminar el año y habla de calidad y quienes quieren cambiar el mundo. Está bien diferente la cuestión… y además el trabajo con cabritos tan chicos, que siempre es lindo, en el sentido más romántico e inocente del término, que con una persona que ya está completamente viciada, que quiere graduarse para tener una mejor pega y mejor plata, es diferente a lo que piden una chica como Carla y todos sus compañeritos que tienen un Liceo Experimental y lo que quieren es poder seguir estudiando arte circense en su escuela, y no pueden hacerlo porque su escuela es Sarajevo, en un país que vende y se promociona, esa es la manera que se lee económicamente en mi región, como un modelo a importar y después te das cuenta que estructuralmente está infinitamente peor que algunos países aledaños…

ES: Decías que tu primer libro de anarquismo lo habías leído a los 13 años ¿cuál es tu nexo con el anarquismo?, formación, deformación…
LS: Hay un texto de Block Black que se llama “Sobre el anarquismo y otros impedimentos para la anarquía”, me encanta ese texto… y yo creo en la anarquía… que se yo. A mí me gusta cuando la gente se viste de negro y quema cosas (risas). Pero mi trabajo nunca ha sido orgánico, de hecho no creo en el anarquismo orgánico. El anarquismo orgánico ha sido históricamente un impedimento para la anarquía, pero si me arrinconas mucho, como el feminismo, es uno de los lugares desde donde pienso el mundo. De hecho, no me considero una anarco-feminista, porque cuando decís anarco feminista, hay una persona, o suele haber, una persona muy esencialista, muy pro derechos de la mujer, atrás, pero digamos que son dos cuestiones, dos puntos de vistas epistemológicos, desde donde yo pienso el mundo…
ES: ¿Te aburren los anarquistas?
LS: Depende cuales, Block Black me encanta. Depende de qué entendamos, Severino Di Giovanni, me parece simpático…
ES: La gente que haz visto, con la que te haz relacionado…
LS: La gente me aburre en general. Me parece que hay que dejar de ser humano. Los seres humanos me aburren en general. Se vistan de negro o de rojoLos heterosexuales me aburren más que los anarquistas, los heterosexuales me molestan, perdón… (risas)…
ES: ¿Por qué?
LS: Por que la heterosexualidad hoy en día, aunque no se critique, es un orden político, es una matriz de inteligibilidad que opera produciendo cuerpos, deseos, entonces, y ademásporque me parece que la heterosexualidad como identidad es un lugar privilegiado de no cuestionamiento. A los heterosexuales no les interesa cuestionarse y son la territorialización viviente de ciertas cuestiones como la propiedad privada, la monogamia, la individualidad, por eso…
ES: ¿Cuál es el rol que tiene el capitalismo en ese sentido, considerando que de alguna manera se establece o se despliega esa visión de que el mercado, de género, es capaz de dar cabida a todo en general?
LS: Es capaz, es así. Yo te diría que hay algo así como una norma social y que la norma social es heterosexual y que su magia es que esa hetero-norma, encarna en cuerpos y deseos sexuales, o sexoafectivos, que no reconoceríamos como heterosexual. De allí que tu tengas personas de las así llamadas GL, con deseos heteronormativos, una familia monógama, pareja, ahora bien, más que atacar eso, que lo hagan los fascistas, que para eso están los católicos, que están muy problematizados, porque los gays y las lesbianas se quieren casar, a mí me interesa ver como cada vez que alguien pide una reivindicación, para mí FOME, aburrida, desde ya, del tipo de derecho a tener un gato, o el derecho a comprar tomate, que es como el matrimonio, un poco peor es el matrimonio, pero es un derecho, de porqué no, sale todo este estamento heterosexual, represivo, autoritario, con lo peor de la homofobia y como todos los grupos supuestamente progres se pliegan a ese discurso de alguna manera, relativizando, o diciendo que habría que ver, entonces más que atacar al matrimonio, ya sabemos que el anarquismo históricamente se opone al matrimonio, ya lo dijo Foucault, el matrimonio es un organizador de la sexualidad, bla, bla, bla, eso está clarísimo, a mí me interesa ver como produce homofobia, o como hace emerger la homofobia, por parte de los heterosexuales que siendo tan capitalistas como los gays, de barrio rosa, o teniendo prácticas o formas de vida tan capitalísticas, como cualquier gays con tarjeta de crédito, salen a atacar a los gays. Se entiende lo que quiero decir. En España los gays… se aprueba la ley de matrimonio igualitario, y aparece una manifestación donde católicos recalcitrantes de casi un millón de personas sale a las calles. Eso es lo que a mí me interesa, analizar, lo otro claro, ya sabíamos, que no hay que casarse, que no hay que tener hijos, pero tampoco hay que ser heterosexual, viene de la mano de los devenires pos identitarios, no hay una cosa, sin la otra. Quién crea que casarse es simplemente firmar un papel, delante de una institución estatal, se equivoca, por que la cuestión de la producción de deseos… es una cuestión molecular interna, ya un vínculo monogámico de pareja reproduce eso.
ES: ¿Cuáles es la reivindicación que tú haces? Como respuesta a eso.
LS: Yo no hago ninguna reivindicación… (risas)…
ES: Por decirlo de alguna forma…
LS: Yo soy como el guasón… como el guasón en la última Batman, el perro que corre los coches, no tengo plan. No me manejo en el mundo de los derechos y las reivindicaciones, lo que a mí me interesa hacer es la creación de nuevos deseos. La creación de nuevos deseos y de nuevas formas de vida. La producción de eso.
ES: Dentro de los talleres que trabajaron en el Liceo Experimental cuáles eran las temáticas que abordaban…
LS: En el Liceo Experimental dimos dos talleres y hasta el momento uno era Huelga de Género, Huelga de Vientres y Huelga Humana, que justamente ese integra tres corrientes. La corriente de ciertos presupuestos del feminismo radical, que el feminismo de la segunda ola, el feminismo de la década del 70, donde estas mujeres que eran lesbo feministas con un discurso muy radical, yo no adhiero plenamente a lo que ellas dicen, pero rescato esa virulencia en la oratoria y la negación flagrante y de cuajo a la maternidad o sea se negaban a ser madres, decían que había que cerrar las fábricas de producción de seres humanos. Y Eso lo uno con la Huelga Humana, que lo propone un grupo insurreccionalista francés que se denomina Comité Invisible o Tikkun, un grupo actual, que hablan dela Huelga Humanade cómo hacer por oposición ala Huelga Obreray el qué hacer propia de las lógicas marxistoides; y a la idea de Huelga de Género de Beatriz Preciado que es una pos feminista que radica en Barcelona, española contemporánea, donde ella dice, siguiendo a Morin Bitique y otras pensadoras, que el género es un ideal regulatorio que construye cuerpos, las subjetividades y los deseos y que puede ser descompuesto, mediante, deconstruido o atacado mediante un montón de dispositivos o máquinas de guerra privilegiados, pero uno de ellos tendría que ver con el desistir; como las feministas radicales que desisten a la maternidad; como estos tikkun que desisten a ciertas prácticas humanas. La cosa es desistir a las prescripciones que nuestros géneros dictan…
CF: ¿Y ahí cómo entra tu cuerpo?
LS: Por la puerta (risas).
 CF: Digamos en esa relación discursiva cómo opera performativamente tu cuerpo…
LS: No se si entiendo tu pregunta… Yo soy una persona rara si a eso te referís…
CF: No, no… me refiero, de alguna manera, a la investidura que asumes por ejemplo en la marcha…
LS: Bueno, depende de la marcha… depende del tiempo, y depende de no se, a mi me hubiese encantado enla Marchade las Putas, andar desnuda, pero me dijieron que si me ponía en poto, iba a durar cinco minutos… Si duro cinco minutos, como soy extranjera me iban a deportar, si me deportan no iba a poder ir a Valparaíso a hacer los talleres, ves, no me puse desnuda todo lo que me hubiese gustado, pero si en esto en particular, en esta marcha en particular, llevé un arnes rojo, enterizo, o sea estoy desnuda, con un arnes con una tula de plástico que se llama Papá Pitufo, y bueno, es como una irrupción con un cuerpo diverso, con prácticas sexuales diversas en el espacio público… Digo hay una lectura de lo que es puta, eso que tenía puesto lo representa quizás, un dildo etcétera, y en cuanto al cuerpo que se yó, harto trabajo para deconstruir, lo que se ha construido en el sentido, de los talleres de autodefensa, las prácticas de deportes de combate… No es que sea demasiado buena, ni demasiado disciplinada, pero si soy más que otros…
ES: En el último tiempo en Chile se ha dado mucho el tema de la discusión de la igualdad de los homosexuales ¿qué opinas?; y con respecto al tema del aborto también, durante ciertos momentos se ha generado un debate moral, no sé como denominarlo, y cuál es tu postura… ¿Cuál es tu planteamiento con respecto al tema del aborto?
LS: Bueno, hicimos un trabajo y participamos en una taller sobre, básicamente aborto, una jornada que hizo Huelga de Vientre que ahora esta teniendo curso en toda una semana de discriminalización y autogestión del aborto y también con la colectiva 28 de Valparaíso… y yo aborté y lo volvería a hacer, como dijo uno de mis carteles que llevé en Buenos Aires ala Marchade las Putas, así que estoy completamente de acuerdo con que, el cuerpo que no necesariamente es una mujer, porque un varón trans podría ser también que porta un embarazo no deseado, puede interrumpirlo y en cualquier semana de la gestación, bueno por su propio deseo… así de simple… que lo pueda hacer… de la manera menos insegura… y más despenalizada posible… Creo que el aborto en sí es una intervención, como una intervención en el cuerpo es muy simple… y muy poco traumática y hablo la experiencia personal… Lo que lo hace traumático es el silencio que lo envuelve, la soledad que lo envuelve… el hecho de que está criminalizado, esto de que todo el mundo tiene algo que decir al respecto, como que carajo te importa lo que yo haga… si sobre otras cosas no opinás… por qué estás opinando sobre esto…
ES: Y en relación al tema del deseo, como entra el amor ahí…
LS: Nosotras creamos un concepto allá en Buenos Aires que se llama Luddismo Sexxxual, me parece que a eso estás haciendo referencia, que el amor es uno de los aparatos de captura privilegiada del hetero-capitalismo, que sobre todo captura de manera especial, y particularmente coercitiva e incisivamente a aquellos cuerpos bio-políticamente asignados, mujer, que tienen una gran necesidad y dependencia a esto que llamamos amor… para mí el amor es algo que comprás en una tarjeta el 14 de febrero, una película con Meg Ryan y Tom Hanks, que más puede ser el amor, o la abnegación de la madre que después descargará todo su sacrificio sobre el cuerpo del hijo… A todas estas imágenes me parece que hay que desprenderse y fugar… Que pasa… cuando a una le pasan cosas con la afectación con los otros… bueno mi propuesta es llamarle afecto y ese afecto tiene que ser alegre, libre, retomar aquella vieja idea del anarquismo del amor libre, no, pero no decirle amor, por qué no decirle amor, bueno, porque justamente ese es un juego pavote, pero no por eso menos real, donde el amor, tiene una falsa etimología, una raíz donde está la palabra amo. El otro día con un amigo escuchábamos una canción, que decía, típica canción, como las de Chayanne, “por vos haría cualquier cosa, por vos, y por amor…”, mi amigo decía ahí no hay ni que ponerla R, o sea (risas) no hace ni falta, bueno y esa es la idea que tenemos de amor. Como creo que hay ciertas palabras que no son resemantizables me parece, como dice una amiga mía, que para hacer nuevas cosas hay que utilizar nuevos nombres. Hay que usar otras cosas, justamente porque las palabras hacen cosas. Que no es lo mismo que decir que las palabras con una acción, la palabra no es una acción, pero si produce efectos. Entonces utilizar otra cosa, sin negar que una se afecta… De hecho por eso el sexo es un dispositivo privilegiado de construcción, porque no conozco estado más abyecto, estado más hondo, profundo, y de mayor afinidad  que el de la afectación que pasa por lo sexual. Por eso la propongo, como parte del modo de vida de la amistad. La amistad como modo de vida, pero que incluye las prácticas sexuales o sexo afectivas…
ES: Hay un sociólogo francés contemporáneo que se llama Michell Mafessoli que define la orgía más allá de lo sexual, menciona lo afectivo, lo social y un montón de otras cosas, y plantea que ésta siempre ha sido disruptiva para el orden occidental prometeico… ¿Qué opinas al respecto?
LS: Sí, y previo a eso… todos los cultos estáticos y orgiásticos que venían del mundo indoeuropeo incluido el dionisismo, tuvieron que ser cooptados como religiones totales, por su capacidad de éxtasis… que en griego, hace alusión a la idea, a la capacidad de hacer revuelta… de revolución. Éxtasis es una palabra que forma un verbo, que hace alusión a la idea de ponerse de pie, y todos esos cultos, producen éxtasis, un cisma, como la movilización, si quieres de unas placas tectónicas, como lo que pasa en Chile, que hay muchos movimientos sísmicos…
LS: Lo que pasa que la orgía… como el poder tiene mucha capacidad, o el hetero capitalismo tiene mucha capacidad de re-apropiación, por eso lo único que no cambia es el cambio, diría yó, de este modelo, que estamos hablando, o proponiendo, se suele entender por orgía algo así como una (no se entiende) charcha… muchos tipos cogiendo a una mujer… esa no es la propuesta de la desprogramación orgiástica… o de lo que promovía el dionisismo… o de lo que proponían otros cultos estáticos que trabajaban con la orgía…
 ES: Interesante lo que señalas, ya que Mafesoli menciona en su estudio que la orgía, históricamente como ha sido disruptiva para el hetero-capitalismo, como tú señalas, genera fusión y confusión social,  y eso es lo entretenido de lo “orgiástico”, ya que ahí se funde el todo, se crea sociedad…
LS: Eso es lo entretenido de la insurgencia popular, de los encapuchados… el Caos, y ¿qué puede producir el caos? Pues no sabemos a priori, y a mí me parece interesantísimo de no saberlo de antemano…
CF: Y en ese sentido, ese sujeto “encapuchado” que utiliza una corporalidad, que lo define, con ciertas características, y con ciertas acciones ¿cómo estableces tu cuerpo en esa performance callejera o solamente trabajas desde el establecimiento del taller, desde el discurso? ¿Cómo traspasas esa visión de lo orgiástico al espacio de la calle? ¿O no?
LS: Depende del momento, y de la coyuntura… no siempre hago performance callejera… las performances que yo hago a veces son callejeras… y veces son en espacios semi públicos… con una idea de producir ciertas sensaciones, y ciertas estimulaciones… en quienes están ahí presenciando…
CF: ¿Y juegas a la provocación? ¿A la violencia…?
LS: Juego a la magia… a la violencia no juego nunca… si la puedo evitar… la evito… Lo que pasa es que a lo que la gente la violenta es que me vende la cara y me corte, ese es un presupuesto… a mí me parece violento, la maternidad me parece violenta, que las mujeres deseen tener hijos me parece violento, los hombres deseando penetrar mujeres me parece violento… el accionismo vienés, no me parece violento…
No sé, Piñera, me parece violento… y me parece muy violento también los padres golpeando a sus hijos… la escuela me parece violenta… ¿Entiendes la diferencia? Alguien tirando una molotov no me parece algo necesariamente más violento que la perversidad del orden institucional… es su consecuencia lógica…
CF: ¿Cómo definirías ahí la magia?
 LS: La magia la defino… tiene muchas definiciones…, pero como la capacidad de contagiar y producir, y crear efectos somático-discursivos, que todo encantamiento tiene una parte verbal… producir ciertos deseos… deseos que quizá, para que funcionen, tienen que ser olvidados que han intentado ser producidos… hay que desterrar que uno quiso eso… y también lo defino, también la defino como la única explicación posible del orden imperante…, por dar un ejemplo, en el paradigma de la ilustración, vemos que la gente hace las cosas que hace, porque estaban informadas… todo el mundo sabe lo que hace Mc Donalds y además todo el mundo sabe que la comida ahí es fea… y sin embargo la gente va y come… la única explicación que tengo ante eso, es mágica. Creo que la gente lo hace porque eso es mágico… Y a la magia, más magia… Entonces la única manera de combatir el deseo de consumir Mac Donalds es proponer otras formas de vida que sean más seductoras. Ante el deseo de una sexualidad hetero-capitalista, lo único que se me ocurre hacer es producir otro deseo… un deseo que sea más seductor, a eso le llamo magia… a esa capacidad de producir… como por arte de magia… y también la manera de crear una serie de dispositivos que subjetiven en sentido contrario de los subjetivos dispositivos que tenemos actualmente, llámese dispositivos, desde un aparato de captura, como la idea de amor romántico, hasta manejar un coche. No sé, el deseo de estudiar enla Universidad, el deseo de reconocimiento, el deseo de tener un buen trabajo… en un taller me dijieron, me explicaban… alguna chica así de Universidad, que se endeudaba enla Universidadporque era la única manera en la que iba a conseguir una buena pega poder pagar el gas…y a mí me llamaba mucho la atención, que eso lo pensara alguien de 17 años, o de 18, o de 19, en un mundo, en el que claramente más temprano que tarde no va a tener gas… o sea (risas) lo mejor que puede hacer ahora, en todo caso, es irte a tu casa con los libros de filosofía y ver como se hacen paneles solares, porque antes de que vos terminés de pagar esa deuda dela Universidad, en su ciudad probablemente ya no haya gas… Bueno, frente a eso vos no tenés que convencer a nadie, hay que ir a la evidencia y hay que producir contradeseos… yo no tengo tiempo para convencer a los heterosexuales de que se van a arruinar la vida siendo heterosexuales… lo que puedo proponer es un mundo más excitante y para eso uso mi cuerpo, como las actrices porno, que hacen las actrices porno, te convencen de que coger es bueno, con el cuerpo, en definitiva esa es mi pega…
ES: Históricamente el anarquismo, más clásico, siempre consideró la prostitución como “la hermana bastarda” de otros vicios y lacras sociales (como señalaban algunos) ¿cuál es tu rollo (planteamiento) respecto de la prostitución?
LS: El anarquismo más clásico, ya se han dado cuenta, que me produce urticaría…
ES: Es la provocación…
LS: Me molesta mucho la opinología… porque no tengo una posición sobre todo…
Lo que puedo decirte es esto que… en las sociedades hetero-capitalistas, o del Imperio tardío, que es lo que estamos viviendo ahora, todo trabajo es sexual… Dentro del trabajo sexual hay dos tipos de corporalidades. Corporalidades femeninas o feminizadas, léase, desde lo que se conoce como bio-mujeres o varones que venden su cuerpo, que para mí son todos cuerpos feminizados, estoy leyendo a Beatriz Preciado, es una crítica que le hace Beatriz Preciado al modelo de la división sexual del trabajo de Marx. Están esos cuerpos y los consumidores… que son cuerpos virilizados hegemónicamente… Yo estoy en contra del trabajo, como buena anarquista, todo trabajo, o sea todo trabajo, cualquier forma de trabajo, el esfuerzo para producir cosas no es trabajo, yo estoy en contra de todo trabajo… como estoy en contra de todo trabajo, no encuentro ningún trabajo digno… pues, como ningún trabajo es digno… entonces hagamos el que más nos pague en el menor tiempo posible… así liberamos tiempo para hacer otras cosas… y en ese sentido, mientras el hetero-capitalismo, sea hetero-capitalismo, yo creo que las mujeres deberían vender todas su cuerpo, para tener mucho dinero en poco tiempo… eso, por supuesto, lo digo ya,omo  para que no haya confusión, no tiene nada que ver con el tráfico humano… no tiene que ver, con que el día de ayer, veíamos las noticias con Julia (Antivilo), ayer en la noche aparecieran 35 cuerpos tirados en Tijuana en México, entendés… o sea todo el mundo sabe que eso es tráfico ya sea para la industria del porno snuff, ya sea para la venta de órganos, o sea… lo yo estoy diciendo no tiene nada que ver con lo otro, lo cual no quiere decir que todo esto se toque, pero es como decir que la ropa que usamos es toda de tráfico humano textil, habrá un tráfico humano textil, sin embargo, tenemos que vestirnos, si noes queremos abrigar… ahora yo estoy por la abolición del trabajo… creo que no habría que trabajar… trabajar del latín tripalium, que era una forma de torturar esclavos, entonces cuando la gente pide reivindicaciones tales como trabajo, lo que están pidiendo castigo, está pidiendo tortura, lo mejor que me pasa a mi en la vida es cuando no tengo que trabajar… y así y todo puedo sostenerme, la manera es cómo construir solidaridades y afinidades necesarias para poder trabajar la menor cantidad de tiempo posible como para socializar saberes que tienen que ver con formas de comer, reciclar comida, plantarla, robar… para trabajar cada vez menos, y también con la construcción de deseos, de desprendimiento, NO desear cosas o sea la mejor manera de no trabajar es no desear nada… o desear cosas tontas, como hoy que me quería comer una palta, pero no quiero una tele de plasma…
ES: En el programa de las actividades donde estás contemplada, y que ha ido informando El Ciudadano, está el de manada… ¿Qué hay con él? ¿De dónde proviene?
LS: Es de afuera, porque es francés, es de Guatari, es re- de afuera… y es re de afuera, porque además es de los lobos… es re de afuera…
ES: Que pasa con eso (en alusión a su ironía de “re afuera”)…
LS: Yo creo que el nacionalismo se escribe con Z. Imagináte que voy a dejar de utilizar un concepto, si yo creyera que las cosas se tienen que hace en el lugar donde vivo, estaría leyendo mitología toba, no creo eso… No hubiese leído nunca a Michel Foucault porque es francés… estaría leyendo a Mariátegui… no creo que con Mariátegui pueda ir muy lejos en el pensamiento bio-político… todo bien con Mariátegui, pero me parece que… entendés lo que te quiero decir… nunca me puse a plantear que me gustaba Picabia y que no era latinoamericano, y que a mí me tenía que gustar Nicanor Parra. Me gusta Parra también…, pero no tengo problemas con eso… por otro lado finalmente las cosas… hay que hacerlas, fijáte, que el anarquismo no se creó acá… vino un señor italiano de un barco miserable, se bajó y vino conla Idea… que se yo, esto es muy antigua el comercio y el tráfico de conceptos… así los griegos tuvieron su alfabeto… adaptando el que tenías los fenicios… ninguno se puso a pensar, che, esto no es nacional… dijieron tenemos que escribir… tengo que escribirLa Iliada. Yla Iliadacon el lineal A y el lineal B, que eran los sistemas de escritura previos, no vamos a escribirla porque es muy complicado… escribir con un sistema que ni siquiera manejas sílabas… No se hicieron mucho problema… a mí no me parece paradójico… me parece que simplemente ocurrió así… y que está buenísimo que ahora lo hagan otras personas… y no me hago mucho rollo… desde ya no creo en ningún tipo de unidad identitaria regional, de ninguna índole…
CF: Contabas al principio que no es la primera vez que vienes a Chile…
LS: He venido varias veces a Chile, por familia y todo eso…
CF: ¿Cúentamos de tus otras visitas….?
LS: La primera vez fue en Valparaíso, que vine al Encuentro de Mujeres Grafiteras, que lo estaba organizando una chica de afuera, que era una española (Álvarez) que tenía una beca, que usaba la beca para hacer otras cosas, y lo sigue haciendo, mantiene una okupa con la beca… yo tenía ganas de venirla a visitar y le dije que venía a cocinar… entonces fui la cocinera, y cociné para 60 mujeres… y después, al año pasado, con otro colectivo, que se llama Paila Marina, que no era un colectivo en el que yo participaba era un colectivo ya existente, organizamos una serie de encuentros con algunas cosas similares a estas (a la de la vista actual), y algunas cosas distintas… Y esa fueron las tres veces…
CF: ¿Y con Julia (Antivilo) cómo se armó la idea de “La Puta Patria”…?
 LS: No se como se armó… a Julia la conocí en diferentes actividades de las que organizaba la Paila Marina, y después Julia tenía que ir a hacer unas cosas a Buenos Aires, y vino y se quedó en casa; y nos hicimos muy amigas, entonces cuando le dije, este año, che, quiero viajar, quiero ir a verlas, hagamos algo… se fue dando esto… y la idea es que somos un grupo heterogéneo, que con más o menos experiencia, dentro del activismo, como te decía antes, a quién le interesa mover algo, desde lo que pueda de ese lugar, y demás, proponía; y después hay cosas que se fueron dando a partir de cosas que venía gente y nos decía che, no quieren dar una charla, yo manejo un colectivo, dentro de una toma, bla, bla,, y entonces ibámos, y así se fue gestando. De hecho no tenemos un plan de acción, un programa político, y nos manejamos desde la afinidad, y los deseos… entonces a la que le interesaba la orgía… se consiguió la casa, se consiguió el espacio, y para la difusión y el flayer, movió la cuestión para que cayera gente… No sé, Paulina Villacura que es música montó espacios de perfos, estuve haciendo perfos con ella, diaprima, así como más espontaneistas si se quiere…
ES: El hetero-capitalismo tiende a capturar o a mercantilizar todas estas especies de prácticas diferentes, por decirlo de alguna forma, ¿en qué puntos sientes tú, que lo que haces, o lo que tratas de transmitir mágicamente, no podría ser cooptado?
LS: A no yo creo que puede ser (cooptado) y en cualquier momento… se me viene a la noche, lo dejaré atrás… sin ninguna nostalgia… no pasa nada… se hace otra cosa… no pasa nada, tranqui con eso. Lo único que no cambia es el cambio… Panta Rey como decía Heráclito… si, si, es probable, porque como decía Guatari el capitalismo global integrado, tiene esa gran capacidad como voz dijiste, entonces habrá que fugar de ahí, nomadismo, nomadismo del deseo, deseos nómades, todo el tiempo, jugar…
ES: ¿Nomadismo animal, deseos nómades, manada…? ¿Qué relación hay con la liberación animal…?
LS: Bueno, yo no me alimento de muerte hace muchos años, porque lo hago, no tiene que ver con una cuestión de coherencia, yo no creo en la coherencia… la coherencia es un concepto que re-territorializa cuestiones eugenésicas, neo maltusianas y filo nazis, sino que creo en los dispositivos de subjetivación… por ende, yo elejí hace muchos años, subjetivarme en el basar mi placer y mi alimentación en la tortura, en la explotación y el sometimiento de otros, nada, no como carne… la leche me hace mal… aunque no se note… intolerante láctea, todo el mundo es intolerante lácteo, pero yo soy más por decirlo de alguna manera, por ese gen negro que es recesivo, los quesos no me gustan… así que ser vegana no me es gran problema, no es una gran dificultad, y he dejado de ser talibán. No leo lo que viene en los paquetes de las cosas, porque creo que hasta el agua que tomamos es ácida, no hay donde esconderse, no hay un lugar, adonde volver, que se llama el espacio natural donde vive el topos, no se puede volver allí… el agua, que ya le cae, al topo, a la madriguera del topo ya es ácida, frente a eso lo que hay que hacer es tomar las armas, ver cuan ácida es y ver que podemos hacer con ese ácido… (Risas)…

Entrevista a Ricardo Sidicaro

“Lo de hoy no es el kirchnerismo original”

Parece un experto en desarticular conceptos establecidos y prejuicios. Como en cualquier caso sucede, se puede coincidir o no con las opiniones de Ricardo Sidicaro. Pero lo que no se puede negar es que, desde una mirada estrictamente sociológica, intenta en todo momento traspasar la superficie.
Si de derribar supuestas verdades instaladas se trata, sostiene que no será fácil para Cristina Fernández gobernar durante los próximos cuatro años, a pesar de haber arrasado en las últimas elecciones. Es que el 54% de los votos obtenidos por la presidenta está integrado por sectores absolutamente diversos, disgregados y hasta contrapuestos: “Allí hay peronistas de la vieja guardia, independientes, defensores de los derechos humanos que odian a los sindicalistas y sindicalistas que odian a los políticos de las provincias”. Por ese motivo, insiste en la necesidad de un verdadero Pacto de la Moncloa argentino.
Pero su intento por despejar la mirada de prejuicios va más allá. No sólo afirma que el modelo de gestión de Cristina Fernández no es peronismo, sino que asegura que ya no coincide con lo que se conoció como “kirchnerismo”. El país vive la era del cristinismo o del post kirchnerismo, con sus virtudes y defectos, sus fortalezas y debilidades.
Para Sidicaro, Néstor Kirchner “sólo confrontaba en los bordes”, pero era un buen negociador: “El kirchnerismo original arregló con todos. Arregló con el viejo peronismo, con los empresarios, con los agrarios, con los sindicatos”.
La duda es si Cristina tendrá la misma cintura política una vez que comience a diluirse el resultado aplastante de las elecciones.
— ¿Cómo describiría este momento del gobierno?
— Las elecciones dejaron un panorama de elevada complejidad. El gobierno hizo una excelente elección. La oposición no pudo encontrar una manera de parecerse a una alternativa de gobernabilidad, por lo que el gobierno se vio favorecido por los votos de sectores que quizá no lo hubiesen votado en otras circunstancias.
Pero el 54% de los votos es extremadamente complejo. Todos se impactaron con el resultado, porque siempre ocurre cuando alguien supera el 50%.
Pero en todo caso es una coalición muy complicada donde están los peronistas tradicionales, los votantes independientes que no hallaron otra alternativa; están quienes se reconciliaron con el kirchnerismo post kirchner, están los expectantes del viejo peronismo preguntándose en qué momento habrá un lugar para ellos y cómo será la continuidad luego de Cristina.
— Por la forma en que usted lo plantea y a pesar del 54% de los votos, el camino por delante no será tan sencillo para la presidenta.
— Mantener apoyos de estas características es difícil. Si hubiese rebotes de la crisis internacional, crecería la complejidad en la relación con algunos sectores que tienen una dependencia directa del presupuesto público.
La complejidad queda por momentos oculta bajo el éxito electoral y, sobre todo, bajo la perplejidad de la oposición que no tiene idea de cómo es la estructura de la sociedad argentina actual.
— ¿Cómo es eso de que los opositores no conocen la estructura de la sociedad argentina?
— La política hoy es darse cuenta de que hay una fragmentación de sectores que plantean demandas distintas y que se trata de encontrar equilibrios dando respuestas a los que no están a favor del aborto y los que apoyan el matrimonio igualitario.
No son las mismas poblaciones, pero en una sociedad fragmentada uno puede mantener esos dos targets políticos. Los industriales pueden perfectamente estar de acuerdo con el gobierno siempre y cuando no avance el sindicalismo con su idea de participar las ganancias. El sindicalismo puede estar de acuerdo con el gobierno si no se rompen el unicato gremial.
— ¿Cuál es el secreto entonces?
— El secreto pasa por saber relacionarse con una sociedad que tiene múltiples sectores e individuos que hoy pueden votar a favor del gobierno y mañana pueden pensar que no hay gobernabilidad.
El kirchnerismo partió de la base de que la sociedad argentina es una sociedad fragmentada, con sectores que prácticamente no tienen vínculos entre sí. De esa manera logró atraer a dirigentes de derechos humanos que no soportan a los sindicalistas y a sindicalistas no soportan a los políticos de las provincias.
Un liderazgo como el de Kirchner, que algunos denominaban “radial”, podía mantener vínculos con todos. Pero le era imposible crear una mesa de negociación.
En 2003 se desintegró el sistema de partidos. Como el peronismo venía de un sistema de sumatorias desintegradas, lo resistió mejor. Kirchner decía que el peronismo es una confederación de provincias, de ligas de gobernadores. Nunca hubo una reunión del peronismo. Es un partido de la Argentina fragmentada, con una marca antigua.
— ¿Esa capacidad de atraer a sectores tan diversos se mantiene?
— En cierto modo esa situación se fue desgastando por el paso del tiempo, porque al principio estaba respaldada en la crisis, el incendio, la urgencia, el abismo. Después de ocho años de mejoras económicas es mucho más difícil.
Cuando un país crece, tienden a incrementarse las demandas de todos los actores. A nadie se le puede decir que no cabe dar aumentos de sueldos si el PBI crece; no se puede recortar los subsidios con total facilidad, porque se sabe que hay sectores que siguen sumergidos.
— ¿La única forma de contener a sectores tan atomizados pasa por el uso de los fondos públicos?
— Los fondos públicos aceitan las relaciones, pero la política no es sólo la satisfacción de los administradores de municipios o de provincias. Entre los administradores de provincia peronistas hay muchos que se sienten con derecho a organizar un sector propio para aspirar a la Presidencia. Por eso la lucha por el poder no se resuelve sólo con paliativos presupuestarios.
— ¿En qué momento comenzará a aflorar esta situación de dispersión de intereses?
— Hoy está muy presente el impacto del resultado de las elecciones. En ellas hubo muchas clases de electores y de dirigentes que convergieron en el kirchnerismo.
En algún momento comenzarán a aparecer las discusiones, lo cual no está mal. Pero éstas pueden volverse más crispadas si no hay una mesa clara de discusión. Un verdadero Pacto de Moncloa.
— ¿Cree que ese tipo de acuerdos es factible en la Argentina?
— En la época en que el kirchnerismo emergió, no podía pensar en eso. Hoy, la idea de crear reconciliación y comunidad, la tienen algunos sectores del gobierno. Lo contrario significa mantener crispaciones con una situación que espanta sectores. La crisis con el campo de 2008 le espantó sectores al gobierno porque creyeron que no tenía capacidad de gobernabilidad. La gente que perdió atractivo por Cristina tan rápido, no lo hizo porque estaba con el campo, sino porque entendió que no había gobernabilidad, ni diálogo.
Si se crispan las relaciones políticas y ante la ausencia de partidos que representen, tendrán que encontrar una mesa de negociación con múltiples sectores.
— Lo que usted describe se asemeja a un post kirchnerismo.
— Sí. El cristinismo no tuvo hasta ahora la cintura política que tenía el kirchnerismo. Kirchner era un hombre de la política. Cristina tuvo otro tipo de formación, otro rol. Por eso parece menos propensa a la familiaridad que mostraba Kirchner con sus aliados.
— Pero da la sensación de que era Néstor el que confrontaba todo el tiempo.
— El kirchnerismo original confrontaba sobre los bordes, pero era de una negociación permanente entre los suyos. Inventaba enemigos que no eran tales. ¡Cómo va a inventar a Clarín como enemigo!
En realidad, el kirchnerismo original arregló con todos. Arregló con el viejo peronismo, con los empresarios, con los agrarios, con los sindicatos.
— Entonces ¿qué es lo que hoy tenemos?
— Lo de hoy no es el kirchnerismo original. Esto tiene otras características. No solamente porque cambió la persona, sino porque cambiaron las condiciones. Si ya hubo más satisfacción, hay más actores que comienzan a pedir un poco más.
— Si lo de hoy no es kirchnerismo, ¿es peronismo?
— Yo suelo decir que hoy peronismo no puede haber. Peronismo es la clase obrera organizada, con una sociedad integrada y un Estado sólido. Y así consiguieron en el 52-53 llevar a casi toda la sociedad argentina detrás de ellos. El peronismo venía perfecto hasta que entró en conflicto con la Iglesia.
En aquel momento, la Sociedad Rural estaba con Perón; el diario La Nación estaba con Perón. Habían creado lo que ellos llamaban la “comunidad organizada” en mesas de diálogo y confederaciones.
Se les desbordó el conflicto con la Iglesia. No lo pudieron manejar. Pero el peronismo es un movimiento popular de sociedad integrada y con un Estado fuerte.
La actual es una sociedad desintegrada, con las clases populares totalmente fragmentadas y con los sectores del capital nacional casi inexistentes en la época de la globalización.
— Si al peronismo le cuesta tanto generar un apoyo homogéneo, ¿qué queda para la oposición?
— La oposición corre el riesgo de convertirse en partidos municipales o provinciales. Pero necesitan del vínculo con el presupuesto nacional. Después hacen cálculos electorales para captar algo de votos o para no perder los que tienen, como sucedió con Cobos o con Reutemann cuando se opusieron a la Resolución 125.
La política de pensar en los grandes proyectos ya no existe porque se debilitó el Estado-Nación. Los políticos luchan por captar el voto del vecino.
— ¿Qué opina de Hermes Binner?
— No lo sigo demasiado, pero creo que insistió demasiado durante su campaña electoral con hablar del “caso Santa Fe”. Pero a los entrerrianos no le gusta Santa Fe. Tampoco a los cordobeses. Creo que fue una estrategia equivocada porque perdió horizonte nacional.
Después, consiguió el apoyo de figuras importantísimas, como Víctor De Gennaro, pero tuvo una escasísima exhibición.
Un intento por reiniciar la historia
No importa si se trata de una calle, una costanera, un monumento o un campeonato de fútbol. El nombre de “Néstor Kirchner” parece asentarle bien a todo en esta Argentina donde el gobierno no disimula sus esfuerzos por instalar al expresidente como un mito histórico.
La construcción de un mausoleo de proporciones épicas completa la escena y algunos sectores comienzan a incomodarse frente a tamañas manifestaciones de culto a la personalidad de “Él”.
— ¿Qué opina sobre la estrategia oficial de instalar el mito de Néstor?
— Es una forma de empezar de nuevo la historia. Si esto empezó de nuevo, que el viejo peronismo no venga a hablar de su legitimidad, porque la historia comenzó otra vez.
Es un mensaje hacia adentro del peronismo. Y si uno calcula cómo estuvieron constituidos los votos de Cristina, apenas la mitad llegaron desde el peronismo tradicional. La otra mitad son votos independientes de gente que votó por ella.
El voto peronista en general fue aproximadamente del 40 a 45%. Esta vez, el 15% se lo llevaron Rodríguez Saá y Duhalde. Queda entonces un 25 ó 30%. El resto fue independiente. Así llegó Cristina al 54%.
— ¿Le preocupa este intento de instalar un mito?
— No. Lo que realmente tiene muy bien planteado el kirchnerismo son los estudios de opinión pública. Por eso saben qué cosas impactan y de qué manera. Saben que ese 25 ó 30% de electorado independiente puede crecer, siempre y cuando los peronistas tradicionales no avancen.
Tampoco es que se esté creando el gran mito de Néstor Kirchner. Lo que se está diciendo es que la paternidad de todo esto no empezó en el 45, sino en 2003. Porque si hubiese comenzado en el 45, vendrían a cobrar el alquiler algunos con la estampita peronista.
La idea de recomenzar la historia es algo que han hecho estratégicamente muchas fuerzas políticas. Los radicales inventaron que la historia comenzó con Alfonsín. Menem intentó hacer creer que empezó con él.
Eso es un recurso de legitimidad. No es para preocuparse. Deberíamos preocuparnos si se utilizara un recurso de legitimidad que implique pegarle garrotazos a alguien. Eso es grave. Eso es la extrema izquierda o la extrema derecha.
Acá no le pegan a nadie. La TV pública critica a los periodistas privados, pero no cerraron ningún medio. No pasó nada. Perón cerró 152 medios, pero acá las libertades públicas no se han cercenado para nada.
Al gobierno le costaría mucho movilizar a alguien para apoyar a Cristina con banderas duras. Gran parte de esa gente está defendiendo principios en los que cree; pero otros combinan principios con ingresos.
Hoy no hay emociones políticas fuertes, porque la sociedad está fragmentada.
Nadie puede tener emociones políticas fuertes o decir que quiere pegarle al otro.

Notas de coyuntura nacional

Por D.S.
La consigna del momento es “profundizar el modelo”: ¿hay modelo? Quién lo sabe. Hay información variada e impresiones distintas entre los compañeros. Como nunca las creencias crecen en cada quien con independencia de la participación en luchas efectivas. Y más bien determinadas por el consumo mediático, los hábitos personales y los espacios de cercanía habituales.
Partimos del hecho que luego de la crisis de 2001 se han recompuesto tanto las vías de acumulación, como los modos de gobierno social. Y que a esta coexistencia es a lo que se le llama “el modelo”. Los diferentes modos de adherir a él constituyen por sí mismos una de las principales diferencias con aquello que llamamos hoy “el modelo neoliberal de los años 90”.
Si organizamos el calendario político tenemos en el 2001 la irrupción de luchas biopolíticas y antineoliberales[1]. Lo primero explica la dinámica de las politizaciones por abajo, así como la ejecución de no pocas reformas hechas desde arriba. Lo segundo permite comprender la rápida recomposición de una legitimidad política de parte del estado.
Nuestra impresión es que en estos últimos tiempos acabó por consolidarse un “ultra-centro”[2] -bien centrípeto- que surge de una puesta en equivalencia de –por los menos- tres componentes: un polo exportador-extractivita generador de divisas, un polo fundado en una retórica tecnológica-industrialista, y un polo fundado en la dinámica de “derechos” (sociales y humanos).
El triángulo que surge de esta puesta en equivalencia tiene por efecto central hacer cada vez más difícil pensar cada una de las dinámicas involucradas con independencia entre sí.
Desconocemos si el efecto de extrema estabilidad que surge de esta estructura (y se refrenda en el terreno electoral) pueda sostenerse mucho tiempo en relación al panorama global. No alcanzamos a ver hasta qué punto la reorganización del gasto público, de subsidios, la inflación y los conflictos gremiales en marcha llegan a afectar de un modo decisivo la dinámica de este ultracentro, es decir, si se trata más bien de reajustes necesarios en la misma lógica o si llegan a abrir nuevas perspectivas.
En todo caso no podemos descartar para nada que el ultracentro se fortalezca, incluso soportando niveles de conflictos internos más fuertes, unificándose por arriba en el manejo de la crisis.
Algo más sobre este ultracentro. Es cierto que así presentado parece que estuviésemos excluyendo una de las dinámicas centrales del presente político argentino: la cuestión de los medios de comunicación y lo que podemos llamar, a grandes rasgos, el nivel de lo “simbólico”. ¿Cómo podemos pensar las mutaciones actuales sin desdeñar este nivel?
En realidad, el ultracentro posee una potencia simbólica enorme. Sus imágenes claves son: industria, exportación, tecnología, crecimiento, estado, inclusión, derechos … y ya vimos que la eficacia de este vocabulario no es poca.
Estamos tentados de argumentar que el ultracentro sobre-determina el nivel comunicativo (las palabras, los enunciados, el uso de los símbolos). Y en esa sobre-determinación se demuestra la potencia política –ella misma fuertemente simbólica- del triángulo. Esta potencia funciona, por ejemplo, cuando verificamos las mil formas diferentes, sino opuestas, de adherir a este ultracentro. Al menos una por cada uno de sus vértices. Desde la militancia comprometida con los derechos humanos y sociales se arma una cierta narrativa. Desde el polo tecno-industrial otro tanto. Y, como se sabe, el ángulo sojero aporta lo suyo (habiendo vencido al gobierno en el conflicto por la resolución 125, en 2008, sobre las retenciones a las ganancias de este sector).
Y luego hay, por supuesto, mil cruces. Conflictos que no rompen los marcos del asunto, sino que lo dinamizan. Como parte de este juego hay que ubicar a sectores “críticos” que intentan hacer su juego dentro del gobierno, como la asamblea de intelectuales Carta Abierta. O la existencia de un nuevo funcionariado-militante. Estos componentes afectan –se lo ha visto con la Ley de Medios- la dinámica del debate político fuertemente centrado en los medios de comunicación.
Podemos decir que los medios mismos son parte del dispositivo del ultracentro, y no algo ajeno al mismo, incluso cuando la división entre medios oficiales y opositores sea extremadamente marcada.
Luego están los fenómenos de masas, que agregan una tonalidad mítico-festiva al proceso. Hay una serie nada despreciable que se arma con los festejos del bicentenario en mayo del 2010, la asistencia multitudinaria al velorio de Néstor Kirchner y, finalmente, las elecciones más recientes.
Pero no hay luz sin sombras, y toda esta movilización tiene un reverso, una serie “oscura” compuesta por una sucesión de asesinatos, puebladas, luchas gremiales y tomas de tierras, que en los últimos años han enfrentado a las fuerzas de seguridad federales y provinciales, y a grupos de choque sindicales o coaligados con autoridades estatales que han enfrentado y reprimido a jóvenes de los barrios, comunidades indígenas, y militantes sociales con un número considerable de muertos (bien arriba de la decena).
Se trata de la cara oculta de la inclusión, que incluye la circulación de microfascismos sociales y de instancias gubernamentales completamente reaccionarias que constituyen la cara “vergonzoza” de este ultracentro.
El ultracentro, el triángulo, no es exactamente equivalente al kirchnerismo. Sí se puede decir, en cambio, que el consenso ultracéntrico sólo puede ser gobernado hoy por Cristina Fernández de Kirchner. Pero los alcances políticos de este consenso abarcan al conjunto del peronismo y a parte de la derecha política victoriosa en la Ciudad de Buenos Aires así como a buena parte del centroizquierda.
La semana pasada un grupo de matones al servicio del grandes inversionistas sojeros atacaron, armados, a un grupo de militantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase)-Vía Campesina, causando una muerte, un herido de bala y un herido por golpes. Si sumamos esta violencia a los casos del llamado gatillo fácil, o los atropellos a las comunidades Qom (también con conflictos armados, con varios muertos), así como la muerte de varias personas en casos de tomas de tierras y la existencia de nuevos conflictos gremiales, se llega a ver con mayor claridad quiénes son los auténticos excluidos de este ultracentro.
La pregunta hoy por hoy, creemos, es menos cómo se rompe ese triángulo (sobre todo porque no está claro qué significa ni quién podría hacerlo) y más qué prácticas producen subjetividades no-centristas.
El ultracentro es ultra político y a la vez hiper-despolitizante. Si no fuera ultra político el kirchnerismo no podría gobernarlo y la situación sería mucho más compleja. Y es despolitizador en la misma medida que vuelve a la política completamente interna respecto de la estructura de gobernabilidad. Esta despotenciación política es muy evidente, por el momento, en los “movimientos”.
  
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[1] Seguimos a César Altamira en esta distinción. Sólo que proponemos una disyunción inclusiva a una exclusiva como modo de dar cuenta de la complejidad de la situación.
[2] Coincidimos plenamente con César Altamira en su cita a Balibar del extremo-centro. Cuando utilizamos previamente la idea de “ultra-centro” desconocíamos esta fuente.

Inmigración Descontrolada – Invitación

En el marco de las jornadas 10 años de 2001: 

Jornada 


«Inmigración descontrolada, invisibilización controlada».


 

La historia de las migraciones es larga. Todas nuestras experiencias actuales están precedidas por estos movimientos en los que se ponen en juego, al mismo tiempo, necesidades, afectos y deseos de libertad. La crisis política y social de 2001 desencadenó un proceso masivo de migraciones y desplazamientos territoriales que transformaron la geografía urbana: desde acá hacia Europa, entre los distintos países y zonas de la región. Muchos se fueron, otros prefirieron quedarse o no pudieron irse, y muchos otros llegaron para instalarse. Eran tiempos inciertos, tanto para quienes se movían buscando nuevos horizontes y posibilidades, como para aquellos que se quedaban inventando formas comunes de atravesar la crisis. Los cacerolazos y asambleas, los piquetes y las formas económicas alternativas, las redes y el trueque, fueron ensayos que están en la base misma de la “estabilidad” actual. .
La toma del Parque Indoamericano fue un breve estallido que reveló una capa de la realidad social que es actualmente incluida a condición de ser invisibilizada.
Buena parte de la estabilidad y el consenso social actual, que se manifiesta como racismo y deshumanización respecto a un “extraño”, al que se teme cuanto más distinto se lo caracteriza, puede vincularse con aquellas formas de desconfianza y temor.  Limitar el pensamiento en torno al migrante como una pura amenaza de rapiña permite, entre otras cosas, hacer un cálculo mercantil que aprovecha la rentabilidad de la ilegalidad y de la desesperación, para capturar su fuerza vital en función de la estructura que lo solicita y explota.
Para nosotros, el término “inmigración descontrolada” abre un conjunto de preguntas que abarca la complejidad latente en la ciudad: la demarcación de derechos entre quienes son “vecinos” y quienes no, las de control y descontrol, las lógicas de segregación social y espacial, las imágenes progresistas simplificadas que circulan sobre el concepto de igualdad.
La consigna “inmigración descontrolada” propone, en su sentido negativo, “invisibilización controlada”. Lo que buscamos, en cambio, es considerarla en su productividad: de valores y afectos, de formas de vida e intercambio, de trabajo y creación de imaginarios y lenguajes indispensables para enriquecer nuestra existencia colectiva.

 



– Presentación del libro Vecinocracia, del colectivo Hacer ciudad

– Álbum de Familia

– Cortos audiovisuales

– Mapa conceptual a partir de los acontecimientos del Parque Indoamericano

Miércoles 7 de diciembre, 19. hs, 
en la Casona de Flores (Morón 2453)



Sábado 10 de Diciembre  

Parque Indoamericano 11 hs.
(Av. Cruz y Escalada)

Entrevista a Eduardo Rinesi

El rector de la Universidad de General Sarmiento repasa los últimos ocho años de la política argentina y piensa el próximo mandato de Cristina Fernández. Sostiene que el gobierno de Néstor Kirchner impuso una fuerte recuperación del Estado, mientras que el de la presidenta marcó el enfrentamiento con los grupos económicos. La profundización del modelo, el rol del Frente Amplio Progresista y el enfrentamiento con los todopoderosos de los noventa.
Ensayista, politólogo, pensador agudo e imaginativo, Eduardo Rinesi es uno de esos intelectuales comprometidos que sólo conciben el desarrollo de su propia obra en un cruce constante con los debates y acontecimientos que marcan a la vida pública argentina. Y como una resonancia de su disposición a intervenir más allá de las fronteras académicas, Rinesi respondió a cada interrogante planteado en esta entrevista sin dejar de anudar sus conocimientos filosóficos e históricos con el escenario político nacional. El rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento hizo un balance del primer mandato de Cristina Fernández, analizó los cambios que introdujo el estallido neoliberal de 2001 y afirmó: “A diferencia del progresismo tradicional, el kirchnerismo es políticamente incorrecto, es transgresor.”
–¿Cómo se podrían definir e interpretar a estos primeros cuatros años de Cristina Fernández en la presidencia?
–Es interesante recordar que su antecedente inmediato, los años 2003–2007, estuvieron marcados por una recuperación económica sorprendente y un salto impresionante desde el punto de vista de los resultados macroeconómicos. El gobierno de Néstor Kirchner estuvo marcado por una recuperación excepcional de la economía a partir de haber logrado restablecer al Estado como un actor relevante. Cuando uno se detiene a mirar las variables económicas del período 2007–2011 se encuentra con resultados menos espectaculares que los de 2003–2007. Pero estos últimos cuatro años fueron los de las grandes medidas políticas, que suponen también decisiones respecto de los modos de pensar la economía y la organización más general de la sociedad y, sobre todo, suponen pensar algo que es fundamental en estos años transformadores como es la cuestión de los derechos. Indudablemente fue mucho más profundo y estructural lo que se hizo en estos cuatro años en comparación a lo que se hizo en los cuatro primeros. El de Néstor fue un gobierno de salida de la crisis, con medidas de recuperación de un papel fuerte del Estado, con medidas de un neodesarrollismo previsible, con fuertes medidas de reparación moral y política en muchos ámbitos como en los Derechos Humanos o la renovación de la Corte Suprema, mientras que el gobierno de Cristina estuvo signado por la profundización del cambio político y el enfrentamiento decidido con los grupos económicos. Esa agudización de las contradicciones con las corporaciones y con aquellos que no querían ceder su exagerado poder económico, Kirchner lo señalaba constantemente como un rasgo central del gobierno de Cristina. Por otra parte, la Asignación Universal por Hijo, medida extraordinariamente importante por donde se la mire, implicó una redistribución progresiva del ingreso y un reconocimiento de derechos para una cantidad muy grande de ciudadanos y familias. Entrañó sobre todo una novedad mayúscula: la consolidación del reconocimiento del papel del Estado como custodio y garante de los derechos. La reestatización de los fondos jubilatorios también es una medida fundamental no sólo porque trasmite recursos al Estado que antes se encontraban en la timba financiera, sino porque modifica conceptualmente la idea de la jubilación que pasa a volver a ser pensada como un derecho universal.
–Si al kirchnerismo se lo entiende como un proceso en continua y creciente construcción, puede decirse que el conflicto con la Mesa de Enlace Rural es el comienzo de su segunda etapa. ¿Cuál fue la importancia de aquellos cuatro meses?
–La discusión por la 125 fue, obviamente, un punto de inflexión. La derrota de 2008 y la derrota electoral de 2009 abrieron un nuevo panorama y el kirchnerismo demostró una lectura muy lúcida, llevada a la práctica a través de una serie de acciones muy importantes que sorprendieron a propios y ajenos. En ese sentido, el camino que tomó el gobierno para salir de la derrota de 2009 e, incluso, en el marco de la crisis financiera internacional, fue desobedeciendo al sentido común conservador, radicalizando las políticas y formulando las definiciones más importantes que son todas post derrota de la 125. Justo cuando las variables macroeconómicas empezaron a mostrar un estancamiento de ciertas tendencias de crecimiento es cuando el gobierno empezó a adoptar políticas que son, conceptualmente, filosóficamente, políticamente y moralmente, muy profundas. Ha pasado algo en la Argentina de los últimos años que tiene que ver con cómo la ciudadanía percibe de otra manera al Estado, su lugar y su signo. De cara a las representaciones sociales, el kirchnerismo reinstaló al Estado en el lado bueno de la historia. Durante los años ’80 liberales de la transición democrática y durante los años ’90 neoliberales, el Estado estuvo del lado malo de la historia en las representaciones colectivas de la sociedad, en las representaciones de los discursos periodísticos y en la representación de los discursos académicos dominantes.
–Hay quienes ven el progresismo y en el socialismo de Binner una réplica del PSOE español o de la Concertación chilena. ¿Cuáles son los límites de su construcción política y de su relato histórico?
–No quisiera hacer previsiones sobre una fuerza política que tiene la posibilidad de desplegar un conjunto de valores que no desprecio y que recoge tradiciones interesantes de la historia argentina. Sí me parece que uno puede señalar, a partir de la experiencia de décadas recientes, los límites que tienen todos los progresismos. El progresismo es una filosofía muy pavota de la historia que supone una temporalidad previsible, acumulativa, una idea de camino ascendente y lineal. El progresista es el que dice “este no es el tiempo para tomar algunas decisiones y ya vendrá ese momento en el que sí se pueda hacerlo”. El progresista es, en el fondo, un conservador profundo. El kirchnerismo produjo en la vida política argentina un trastocamiento de esa idea pavota y lineal del tiempo. El kirchnerismo es el que dice ahora no es tiempo, por lo tanto, hagámoslo. A diferencia del progresismo tradicional, el kirchnerismo es políticamente incorrecto, es trasgresor.
–¿Cuál es su perspectiva sobre la etapa que comienza con el nuevo período presidencial?

–La apabullante aprobación popular registrada en las elecciones crea una cierta certidumbre en relación hacia dónde el gobierno puede avanzar con la seguridad de estar yendo en un rumbo que fue avalado por una mayoría notoria. Pero también estamos ante la incertidumbre grande que genera la crisis mundial y que aún no sabemos cómo va a terminar de afectar. Y estamos ante la incertidumbre sobre el significado de esa famosa profundización del modelo del que tanto se habla. ¿Qué significa eso? Más redistribucionismo, más desarrollismo, más estatalismo, más obra pública, más vocación de revisar el sistema impositivo, todas esas cosas están de algún modo en el kirchnerismo. El interrogante pasa por saber en qué puntos se pondrá más énfasis.
–Una de las principales preocupaciones intelectuales que recorren su obra tiene que ver con la condición de lo trágico y lo cómico en la historia política. ¿En qué sentido es posible interpretar la política desde esas dimensiones de la vida humana?
–Cuando busqué pensar la condición trágica de la vida política, traté de encontrar la utilidad de las herramientas teóricas que nos ofrece la tragedia como género estético, teatral y como tipo de pensamiento para dar cuenta de la vida de los pueblos. Hay tragedia porque los dioses son más poderosos que los hombres y porque los hombres siempre están sometidos a esos designios que son inescrutables y fatales. Pero el asunto es que si los dioses siempre se impusieran a la voluntad de los hombres entonces no habría política, ni vida social, ni subjetividad porque no seríamos más que marionetas y títeres de otras voluntades. Entonces fue que se me ocurrió que podía ser interesante pensar desde otro género de la estética occidental, que también es un invento de los antiguos griegos, como es la comedia donde uno podría decir, muy esquemáticamente, que pasa lo contrario a lo que ocurría en el mundo de lo trágico. En la comedia los hombres se imponen a los dioses y logran burlarlos, sorprenderlos, salirse con la suya. Eso les da a los hombres un espacio de libertad sin el cual no hay política. La tragedia y la comedia dicen algo, cada uno a su modo, sobre la naturaleza de la política. No hay política sin un cacho de tragedia porque no hay política si no hay conflicto que parta en dos o más partes a la sociedad. Pero tampoco hay política sin un cacho de comedia porque si sólo existiera la omnipotencia de los dioses pereceríamos sin poder hacer nada para evitarlo. La política es ese espacio de libertad en el que los hombres pueden, a veces, salirse con la suya. En la tragedia se les puede decir que no a los dioses, pero después terminas fulminado por un rayo. En cambio, en la comedia griega se puede enfrentarlos y reírte de ellos como si no fueran tan invencibles como se presentan.
–¿Cuál fue el espacio de libertad y decisión propia de la política que recuperó el kirchnerismo?
–Si uno sacara del medio a los dioses antiguos y a todo lo sobrenatural y pusiera allí FMI, el fin de la historia, Consenso de Washington, mercado o Banco Mundial y a todos esos actores que durante los ’90 nos enseñaron que no se podía hacer nada contra ellos, es posible entender que en los últimos años tomamos un grado considerable de autonomía frente a esas “deidades”, a las que el kirchnerismo demostró que se les podía hacer frente. Pudo decirles que no a los dioses de esta época. Pero también hay algo de lo trágico en el kirchnerismo. Un pensamiento trágico es un pensamiento que parte del carácter irreductible del conflicto y, en ese sentido, el kirchnerismo irrumpió reconociendo también el carácter imprescindible del conflicto como punto de partida para lograr más y mejores derechos para la ciudadanía. Pensar trágicamente significa pensar a partir de ese reconocimiento fundamental. Pero el kirchnerismo también pudo hacerse de las herramientas de la comedia y ser audaz e ingenioso frente a la supuesta omnipotencia de los poderosos. Por eso, el resultado de estos ocho años es muy positivo y, más allá de los momentos dolorosos y difíciles, puede decirse que el final alegre de la comedia primó sobre el sombrío final que encierra toda tragedia.
–Tomando en cuenta su estilo, desenfadado y alegre, pero también su actitud transgresora, apasionada y vehemente, ¿puede decirse que en la figura de Néstor Kirchner se condensan la condición trágica y la cómica?
–Me parece que sí. Incluso, después de que su muerte toma un valor más mítico. Hay algo muy conmovedor en él. Siempre grandote, con el saco desabrochado, con los brazos abiertos como desafiando algo y, al mismo tiempo, era un flaco que se comportaba como un tipo común desafiando a los dioses neoliberales.

El no derecho a ser ciudad *

por el colectivo Simbiosis Cultural
Los sonidos de la ciudad no eran los mismos esa mañana, el aire enrarecido colmaba los auriculares, las teles, todos los titulares que se expresaban en las miradas por todos lados. La voz del Indoamericano tomado había adquirido otra dirección.
No eran los mismos gestos en los colectivos, los almacenes, las verdulerías, las escuelas. Eran miradas cómplices entre sí, una complicidad que te excluía y te envolvía en incomodidad e incertidumbre. Claro, Macri le había puesto título a la toma: INMIGRACION DESCONTROLADA.
En ese momento, que un boliviano no sea admitido en el colectivo, que el trato a la verdulera sea distinto, el mayor desgano en los hospitales y el temor de las madres al llevar a sus hijos a la escuela, respondía a otro nuevo adjetivo: ocupa.
Parecía que ya no era un problema habitacional, ya no era el reclamo por una vivienda digna, ya no era la expresión mas desesperada ante la especulación inmobiliaria de quienes se ven obligados a sub-alquilar  un mínimo de espacio y de quienes ven en el tumulto una oportunidad de negocio a costa de la necesidad de otros; ahora era un problema limítrofe.
Conciencia del visitante
Todas esas impresiones fueron asimiladas y hasta confirmadas. Eran las mismas que revelaban la configuración de las acciones que también tomaría la colectividad boliviana. El sentirse ajeno (visitante) se convertiría en el arma fustigadora  ante cualquier forma de expresión, visibilización y reclamo.
Nuevamente la maquinaria comunicacional armaba el discurso que señalaba,  haciendo la diferenciación entre buenos y malos inmigrantes.
–“Nos hacen quedar mal a los paisanos.”
–“No todos los bolivianos somos ocupas, venimos a trabajar.”
–“Estamos acá de visitantes y no tenemos derecho a reclamar al Estado.”
–“Se equivocaron, pues hacen quedar mal a la gente digna y sana que trabaja
bien en el país vecino.”(Evo Morales)
–“Por qué ocupan, quién les manda a molestar aquí.” (Cónsul de Bolivia)
Todas esas expresiones marcharon, buscando la toma de conciencia y el volver a la invisibilización.
¿Qué hacemos?
Cuando la toma llegó a su punto mas álgido, el avasallamiento de sensaciones  paralizaba el conflicto interno que se había creado, ¿participar en la toma mixta y hasta contradictoria?, ¿enfrentarse a ese aparato comunicacional?, ¿corroer ese rol de visitante?, ¿devolver esas acciones primitivas de los vecinos?, ¿convertir a las víctimas en mártires? ¿de la lucha? ¿del racismo? ¿de la indiferencia? o simplemente alejarse para entender…
No sólo es el Indoamericano, es hacer ciudad
El impulso primario para entender que el Indoamericano no es ajeno a la composición de ser ciudad, los distintos actores y la relación entre sí, nos ayuda a ver más allá del mero conflicto, a la constante mutación del derecho a la ciudad.  Estas mutaciones permitieron que esa:
–“yo pago mis impuestos”
–“por qué no se van a su país”
–“el parque es de los vecinos”
–“me mato trabajando para pagar el alquiler y a ellos les regalan una casa”
–“nos vienen a robar el trabajo”
–“quién no tuvo un empleado paraguayo o boliviano”
…se conviertan en una nueva forma de estatus: LA VECINOCRACIA.
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* Este texto es el prólogo de Vecinocracia, aguda lectura de la ciudad y de la guerra de formas de vida que se dan en su interior a partir de los hechos ocurridos un año atrás con la “ocupación” del Parque Indoamericano. (Véase acá y acá la movida de presentación del libro)

Kirchnerismo: extemporaneidad latente

Por César Altamira

Punto de partida

En los últimos tiempos, especialmente a partir de la llamada crisis del campo, junio de 2008, he evidenciado con dolor, el distanciamiento de compañeros con quienes compartí una vida de militancia política afín. Sin percibirlo, se gestó una fuerte tensión derivada del posicionamiento político que cada uno manifestaba con relación al gobierno kirchnerista.
Los desacuerdos, que hasta ese momento se expresaban en matices, se volvieron diferencias irreconciliables que derivaron en separación y desunión. ¿Dónde buscar las causas de esta intemperancia? ¿Cómo dar cuenta de esta imprevista situación, inimaginable, inédita y al mismo tiempo extraña, que lesiona y lastima, disgrega y debilita? En los últimos días, luego del apabullante triunfo electoral de CFK del 23 -10, a raíz de la lectura de escritos y valoraciones políticas relacionadas, comencé a percibir los motivos, las causas más profundas de los alejamientos. Las líneas que siguen intentan dar cuenta de estas diferencias.

Considero que el motivo del apartamiento y tirantez debe buscarse en la valoración dada a los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y en cómo se lee el rol que ha tenido la política kirchnerista respecto de las perspectivas posteriores a los mismos. Aquel formidable laboratorio político argentino del 2001 puede verse como antesala de los procesos del 2011 en Túnez, Egipto, Barhein, Grecia, España, Italia y del propio Wall Street y Wisconsin, a condición que cada uno se mire desde su especificidad y particularidad propia. La crisis argentina del 2001, anticipación de la crisis global de nuestros días, evidencia la primera gran derrota del neoliberalismo en América Latina. El 19-20D clausuró una etapa de hegemonía neoliberal y generó dimensiones políticas inéditas hasta ese momento. Fue el despertar de un proceso de multitudes que tras la consigna “que se vayan todos” expresaba la crisis de representación que asolaba a la Argentina. Tiempos asamblearios y de horizontalidad, donde los voceros eran las mismas asambleas, expresión visceral de rechazo a los partidos políticos, fueran estos del sistema o no. La política adquirió un significado diferente como registro del propio accionar de los participantes, desbordando los canales institucionales tradicionales. La praxis social cuestionaba la democracia representativa del Estado burgués, mediante reapropiaciones del espacio público y nuevos lazos colectivos de solidaridad que se dieron en un marco de deliberación social. La creación política del 19-20D proyectó nuevos valores y principios frente a la lógica de la representación.
Vivimos una etapa de transformación histórica del capitalismo, similar a aquella indicada por Gramsci en su trabajo “Del americanismo al fordismo”; pero, en este la transformación se da del capitalismo industrial a un capitalismo cognitivo. Mientras esto es para mí evidente mis antiguos compañeros de lucha lo desatienden. Otorgan al kirchnerismo un rol renovador que para mí es regresivo respecto al panorama abierto en 2001. Todo esto puede resumirse en una pregunta: las luchas de resistencia ¿deben interpretarse como luchas anti-neoliberales tout court o considerarse como luchas biopolíticas?

Creación política, autoorganización y resistencia
Nadie entre los oprimidos y explotados imaginó que esa rebelión engendraría un movimiento independiente de asambleas barriales, quizá el más importante producto social y cultural desde el Cordobazo que adquirió el carácter de destituyente. Desde entonces, la vida social se aceleró al ritmo de la crisis política, mientras el mundo percibía la aparición del fenómeno. Lo que era impensable se volvió posible. Un amplio sector de los nuevos trabajadores, formales e informales, desempleados, precarios, piqueteros, estudiantes, vecinos del conurbano, decidieron subvertir su propia existencia tirando por la borda muchas de sus viejas creencias. Nunca un movimiento naciente tuvo tanto programa junto en tan poco tiempo. Pero pocas veces fue tan versátil, invertebrado y hasta contradictorio. Las asambleas eran el programa en movimiento, fenómeno que les imponía el desafío de ejercitar nuevos aprendizajes, inéditos en muchos sentidos, modificando hábitos estructurados por años en rígidos locales partidarios, programas y modelos históricos.
Sin embargo, sería erróneo suponer que las asambleas barriales surgieron como consecuencia directa y unívoca de los acontecimientos sucedidos el 19 y 20 de diciembre de 2001. No obstante, podemos establecer esta fecha como condensación de un momento histórico que da origen a la auto-organización vecinal, especialmente en barrios de la ciudad de Buenos Aires y, en menor medida del conurbano bonaerense y otras regiones urbanas del país. Previo a estas jornadas, se sucedieron una multiplicidad de hechos dinamizados en gran parte por el movimiento piquetero. En los sucesivos piquetes, la dinámica asamblearia devino en órgano de decisión política y en dispositivo de regulación de la vida enmarcado por la solidaridad y el compañerismo. Una de las características distintivas de las asambleas fue su grado de heterogeneidad, que en vez de resolverse en eclecticismo caótico y amorfo, emergió como dialogo permanente y transversal entre las diversas prácticas y corrientes de opinión al interior del campo popular. En este tipo de espacios (auto) organizativos, cientos de vecinos y vecinas confluyeron en pos de proyectos colectivos diversos, que se delineaban en la propia acción cotidiana como instancias fundamentales de aprendizaje.
Un difundido análisis destaca al kirchnerismo, como gobierno neo-desarrollista “inclusivo”,  favorecedor de políticas reparatorias en DDHH asentadas en la Memoria, Verdad y Justicia,  impulsor de la ampliación de Derechos sociales (Ley del matrimonio igualitario, Asignación Universal por Hijo, AUH, Jubilación para amas de casa, Plan Trabajar etc.) y de la democratización de los Medios, en diálogo con los movimientos sociales, refractario a la represión social y hacedor de un importante crecimiento económico que, si bien  se asienta en la sojizacion y en las industrias extractivas, ha “derramado” un apreciable crecimiento sobre la industria así como una importante disminución del desempleo y de los índices de pobreza. Desde esta perspectiva el rol de oposición y crítica queda reservado a una derecha anacrónica que excluye toda exterioridad y formulación de política de izquierda. Esta representación del kirchnerismo refuerza una dominación centrista; lo que Etienne Balibar ha denominado extremismo de centro. Ello implica renegar de las diferencias específicas entre los discursos políticos ubicándolos indiferenciados en el lugar a disputar. Lisa y llanamente la anulación de la política.  Rechazo esta cándida y falsa lectura del presente. Propongo en cambio considerar el 19-20D y el nivel de luchas alcanzado como el momento en el que se pone de manifiesto la época del capitalismo que vivimos.


Kirchnerismo al desnudo
Uno de los mayores méritos del kirchnerismo es haber leído correctamente el malestar político existente en Mayo 2003, agudizado por el asesinato de Kosteki y Santillán, junio-2002, hecho muy presente en la memoria corta de quienes habían sido actores principales en el 19-20D. Montado sobre el descrédito del gobierno justicialista de Duhalde, Kirchner sembró la bandera de la “transversalidad” y el diálogo con los movimientos sociales, como construcción política alternativa a la burocracia del Partido Justicialista, mientras iniciaba una política de fuerte compromiso con los DDHH, y remoción esperada de la Corte de Justicia. La primavera kirchnerista recogió rápidamente sus frutos: en pocos meses el gobierno, que había asumido con un escaso porcentaje de votos, revirtió esos números superándolos largamente. Tres momentos simbolizan lo mejor del capital político progresista que supo acumular el oficialismo en esos años: la entrega de la ESMA a los organismos de Derechos Humanos, la derrota de George Bush y del ALCA en Mar del Plata y finalmente la recuperación y entrega del Campo de Concentración de La Perla en Córdoba. Las tres actividades abrían tiempos de esperanza para avanzar en un diálogo político productivo gobierno-movimientos. Pero las promesas fueron naufragando. Desde las elecciones parlamentarias de 2005 Kirchner optó por renovar el clásico andamiaje electoral del PJ, especialmente la maquinaria clientelar de los intendentes del conurbano bonaerense. De esa manera, la transversalidad política postperonista se redujo a reciclamiento de las caducas estructuras políticas y sindicales, siempre proclives al gatopardismo. Lo menos que se puede decir es que el grado de persistencia de lo viejo contrasta vivamente con la enfática retórica declamativa de nuevos tiempos. Los procedimientos y las formas de la política se condicen harto más con los deslegitimados usos del pasado, que con los contenidos políticos pretendidamente nuevos de los que se alardea en el presente. El kirchnerismo siempre se caracterizó por decir una cosa y hacer otra.
Obsesionado por subordinar el movimiento a su proyecto político, anulando la autonomía y el diálogo que se apartara de este objetivo, politizó de diferentes maneras el espacio de las luchas de resistencia biopolíticas, buscando retrotraer la experiencia autoorganizativa del 19-20D a modalidades previas. No se dudó en quebrar por asfixia, restando ayuda social, a aquellos grupos refractarios que mantenían grados de autonomía; integrar, incluso a nivel institucional para gestionar las políticas sociales, a quienes se mostraron permeables a su construcción política abandonando el corte de ruta;  e ignorar a aquellos que se mostraron como insumables e incorregibles. Se estimuló, con obsesión permanente, el divisionismo para cooptar aquellas organizaciones sociales que le vistieran de una pátina progresista, como fue el caso de la CTA.  Casi no hubo estructura política y social, más allá de algunas versiones de izquierda dogmática, que no entrara en fuerte crisis interna durante el gobierno de los Kirchner. Inclusive algunas de las organizaciones que se sumaron al oficialismo fueron deshilachando su poder de convocatoria, como el caso de la Federación de Tierra y Vivienda. Otras, como el Movimiento Libres del Sur, se alejaron del gobierno cuando Kirchner asumió como presidente del PJ, 2005. Esta estrategia de captación y subordinación política culminará en mayo del 2011 cuando salen a la luz una sumatoria de hechos vinculados a desvío de fondos, estafas y corrupción asentada en la carencia de controles del kirchnerismo sobre fondos públicos entregados a la ONG Fundación Sueños Compartidos que las Madres de Plaza de Mayo habían formado, para la construcción de viviendas populares. Lo inaceptable es cómo, impulsado por el kirchnerismo, una organización de DDHH pudo convertirse en tres años en la segunda empresa constructora del país.  Más allá de la responsabilidad política compartida, gobierno-Madres, nos interesa subrayar cómo el afán de cooptación y subordinación del organismo Madres de Plaza de Mayo condujo a su transformación en empresa capitalista.
Quiero remarcar que no tengo nostalgia del 19-20D, ni sostengo una visión de teleológica de la política. Me inclino por leer en la contingencia y en lo inesperado el signo de la época antes que por entenderla como un devenir lineal y necesario. Mi fidelidad política al 19-20D tampoco me inhibe reconocer la  productividad política del kirchnerismo. La decisión de ejecutar la AUH (Asignación Universal Por Hijo), más allá de no ser iniciativa del gobierno, significó un valioso aporte a la productividad social: un reciente informe atribuye a esta medida social el aumento de 140.000 nuevas escolaridades en sus beneficiarios. El derecho a la jubilación otorgado a las amas de casa, como implícito reconocimiento de la remuneración a los espacios reproductivos (2.400.000 nuevas jubilaciones) es también parte de ella. Aunque en ambos casos el kirchnerismo las incorpora como política reparatoria para combatir la pobreza.

En busca del tiempo perdido 
No veo en el kirchnerismo la expresión de nuevos tiempos políticos; por el contrario expresa los viejos registros de una sociedad hoy inexistente; aunque le han resultado efectivos a la hora de saldar cuentas con algunos sectores capitalistas y sumar simpatías sociales. ¿Cómo explicar su permanente atención a las Convenciones Colectivas de Trabajo, como el gran logro de su política laboral, cuando sólo el 25 % de la fuerza de trabajo se encuentra convencionada? ¿Cómo considerar un logro importante la estatización de la jubilación privada por el mero hecho de la estatización, cuando se conserva la misma lógica del funcionamiento: manteniendo las acciones de Bolsa heredadas de las AFJP, reforzando esta condición al exigir nuevos lugares en el directorio de las empresas socias? ¿Cómo dar cuenta de sus llamados permanentes a la reindustrialización, sino como nostalgia de un fordismo, aunque trunco, perimido? ¿Cómo explicar sus permanentes llamados a la “vuelta de la política”, que pensada “desde arriba” ignora la producida el 19-20D? ¿Cómo dar cuenta de su idea del mercado interno como dinamizador de la economía en un mundo globalizado cuya respiración incide de manera directa sobre la producción nacional? ¿Cómo dar cuenta de la apuesta oficial por disolver la potencia de la movilización del 19-20D y su reemplazo por el estado como actor privilegiado, aún en nombre de la defensa del propio movimiento?
El kirchnerismo considera al 19-20D expresión de un espontaneismo infantil, inapropiado  e improductivo, fuera de todo registro partidario, portador de una anarquía política que necesitaba ser restaurada.  El retorno de la política, o el volver a creer en la política como arma de transformación, dos banderas tan íntimamente kirchneristas, significa: recuperación de las instituciones, restablecimiento de la representatividad de los partidos políticos, en especial del PJ, consolidación y crecimiento de las organizaciones sociales afines al gobierno, reposicionamiento del estado y last but not least “crecimiento económico con inclusión social”. Le espanta el carácter destituyente del 19-20D por el temor de verse reflejado en esa historia. Sin embargo, debo anotar, hay algunos registros que desmienten estas valoraciones. A pesar del sostenido crecimiento económico, 7% promedio anual en los últimos 8 años, se mantienen aún elevados índices de pobreza, superiores al 25 % (53 % en 2003), precarización del trabajo (40 % de la fuerza de trabajo) y un nada despreciable desempleo juvenil estimado en el 18 %.
No considero productiva la crítica al kirchnerismo tutelada por las deudas sociales no cubiertas aún. Creo importante marcar las omisiones y vacíos que proyecta. Su torpeza para comprender que la sociedad del trabajo fabril, dependiente y permanente ha mutado por otra, del trabajo social extendido en la metrópoli, donde producir es producir en red, donde la cooperación social se vuelve imprescindible. Su dificultad para reconocer que el obrero fabril, sujeto productivo clásico, ha sido reemplazado por un trabajador productivo esparcido en las redes sociales, en los territorios metropolitanos, en las redes tercerizadas, en las actividades de producción y reproducción. En el nuevo capitalismo cuando la vida es puesta a trabajar, cuando el tiempo de vida coincide con el tiempo de trabajo, producir es producir subjetividad. Su imposibilidad de reconocer que la productividad social se gesta en la interacción de las diversas redes productivas, y que esa productividad, ese común construido que es expropiado, debe ser remunerado. En fin, su incapacidad para registrar que la precariedad no es una condición pasajera sorteable, ya con industrialización que sederrama, ya con ayuda estatal, sino una condición de existencia ontológica, utilizada por el capital para contrarrestar la tendencial autonomía del capital variable en estos días, superable sólo con el reconocimiento de un ingreso universal que dé cuenta de ello.
Nada parece indicar que CFK vaya a torcer el rumbo consolidado en 8 años de gobierno. Me animo a decir que su figura política es mucho menos trasgresora y más acartonada que la del propio Kirchner. Por ello su apuesta a la conformación juvenil de una elite burocrática de estado, La Cámpora, garante de una gestión de estado subordinada al poder político, antes que una organización con enclave territorial como lo fue la JP. En ese sentido CFK encarna una visión postmoderna socialdemócrata de la política. A pesar de las políticas K el ciclo de luchas que parecía interrumpido en 2003 ha continuado su trabajo de topo. Las numerosas Asambleas contra la minería nucleadas en la Unión de Asambleas Ciudadanas, los centros educacionales de formación como los bachilleratos de Chilavert, IMPA, Roca Negra y Las Tunas son todas iniciativas que se desarrollan y crecen abajo y a la izquierda junto a emprendimientos vinculados a salud, producción y cultura testimonio de una potencia de vida, del hacer multitud, como hijos del 19-20D que resisten a las tentaciones y seducciones del poder. Espacios de producción y reproducción de vida que han ganado centralidad en la vida de los explotados como nunca lo habían hecho antes. Ahí está mi apuesta.

Un rapero piola en los morros de Río

Entrevista a Repper Fiell

Por el Cochambroso

Río de Janeiro, Botafogo Zona Sul,
Comunidade do Santa Marta.
73 años de resistência meus parceiros.
Subir, Descer, Descer, Subir.
Todos os días, pode acreditar.
Así comienza el tema más sonado de Emerson Claudio Nascimento dos Santos, más conocido como MC Fiell, 32 años, impulsor de la 103,3 FM, radio que trasmite desde y para la favela Santa Marta, una comunidad donde viven 6000 personas y está ubicada a escasas cuadras de Copacabana, la famosísima playa carioca. Como si fuera poco, el guacho coordina Visão Favela Brasil, una iniciativa que reúne a diferentes grupos con el objetivo de colocar “a favela no centro de seu debate, seja através dea música, do cinema, do jornalismo ou outro meio qualquer”.
El Cochambroso tuvo que escalar las empinadas escaleras del morro para llegar a la casa de Fiell, donde también tiene su sede el estudio radial, precario pero suficiente. Los pasillos de la favela se parecen mucho a los del Bajo Flores o la Villa 31, pero su disposición es más zarpada aún, porque las casas y negocios trepan por las alturas con increíble arbitrariedad.
Esa rara prosperidad
“Yo me crié en la Cidade de Deus, pero siempre trabajé en Botafogo. Y el hip hop ya era fuerte aquí en Santa Marta desde los años 90. Entonces conocí a mi esposa que es moradora del morro desde que nació y en el 2006 me vine a vivir acá, antes solamente frecuentaba”.
Pero qué te gusta más, ¿Cidade de Deus o Santa Marta?
Las favelas son todas casi la misma cosa, sólo cambia la geografía. En Cidade de Deus es plana, aquí es inclinada. Hoy estoy acostumbrado al morro, pero nosotros tenemos una vida que nos permite vivir en cualquier lugar. Mañana puedo estar en la Argentina, en una favela de allá, enfrascado en la misma lucha. Pero es eso, la favela me encanta, no hay ningún lugar en el mundo que tenga una vida tan próspera. Yo escribí un texto que se llama Refavela, inspirado en el tema de Gilberto Gil, donde digo que hay todo un discurso de victimización, “ay pobrecito, no tiene nada”. Un discurso que despotencia a la favela. Mismo los académicos, los antropólogos, que son los celadores de la favela, pero siguen viendo a los favelados como gente desgraciada. Las ONGS también proponen eso. Pues no, la favela es, ante todo, resistencia. Y puse a circular ese texto sabiendo que me iban a criticar mucho. Porque para mí no hay posibilidades de que se construya un concepto interesante de favela sin una polémica con los académicos que viven del concepto de favela despotenciada.
¿De qué trata radio Santa Marta?
De la realidad del morro. Ella nace para propagar los problemas de Santa Marta, pero también habla de la ciudad y del mundo. Nosotros emitimos por Internet, somos escuchados en otros lugares, pero el objetivo es sobre todo discutir los problemas locales. Es una ética que tenemos: de adentro para fuera. Información verdadera, comunicación con un lenguaje que todos entiendan. Nadie aquí es un académico, nadie puede creerse el dueño de la verdad. Todo mundo habla, todo mundo entiende y todo mundo se comunica y se mueve. Es el día a día loco. La radio comercial, la radio convencional no habla del morro. Sólo nos menciona cuando el asunto es policial, pero eso no es interesante para nosotros, que tenemos otro tipo de realidad, demandas que tienen que ser debatidas. Tenemos que aprender a dialogar y analizar si está correcto lo que sucede. Por ejemplo, el tema de la suba en el costo de la electricidad: el trabajador gana 545 reales y paga una cuenta de luz de 150; de repente él va a tener que dejar de alimentarse mejor para poder pagar esta cuenta. No es casualidad que estos medios de comunicación sean sacados del aire: es una acción política y hay mucha gente incomodada por este tipo de iniciativas.
¿Y vos tenés además un grupo de hip hop?
Yo hago hip hop hace quince años. Pero, como acostumbro decir: no represento al hip hop, no soy un mensajero de la verdad, sólo soy un actuante dentro del hip hop. Si uso este lenguaje es para poder alcanzar los objetivos de informar y discutir. El hip hop es extenso, no tiene dueño. Así que sería un demagogo si te digo que represento al hip hop de Santa Marta. Yo no represento al morro Santa Marta. Ni a mi familia represento, porque dentro de ella existen divergencias políticas. En verdad, lo que hago es deconstruir lo que siempre se construyó. El hip hop es un lenguaje, una comunicación que yo uso, y con quien se identifica vamos formando un cuerpo. El hip hop tiene dos posibilidades: o informa o desinforma. Muchos lo usan para pulverizar el debate en la ciudad, yo lo uso para agudizar el pensamiento crítico. Venimos de camadas de generaciones pobres, a los que el estado no dio educación de calidad, y nacemos en una cultura para individualistas, que sólo te hace consumir y te enseña a ser prejuicioso, homofóbico. Yo creo que el rapero que habla de revolución y está con unas Nike en los pies es demagógico, porque nosotros tenemos que conocer quiénes son nuestros verdugos. Y no hablo de la calidad de la zapatilla, que sin dudas es buena, sino de cómo la hacen y qué trasmiten. Ahí tenemos que profundizar el debate, porque sino hablamos de una cosa y actuamos de otra forma. Es preciso que los jóvenes sepan eso, porque de lo contrario van a seguir queriendo alcanzar un único objetivo: el lucro. Vos tenés que ser libre para pensar, para actuar. Pero la mayoría de los jóvenes que hacen música están queriendo fama, están queriendo ser visible a través del arte. Y se deja de hacer arte cuando sólo interesa vender.
¿El hip hop es para vos una herramienta más bien política o es también una expresión artística?
Las dos cosas. Pero la industria cultural nace para agarrarte, y si vos querés tener acceso a ella, tenés que dejar de tener una mirada política para tener una solamente artística. En el 2002 edité “Mundo Calmo” y en el 2006 “El arma de la propia vida”. Ahora estoy preparando el tercer CD. Nosotros hacemos presentaciones aquí dentro de la favela, que es lo esencial. Yo organizo un evento mensual que se llama “Hip hop Santa Marta”. Con la entrada de las Unidades de Policías Pacificadoras (UPP) se vuelve más complicado hacer acciones culturales aquí dentro. Ellos escogen qué puede hacerse y qué no. También canto fuera de aquí, sobre todo en las universidades y en otras favelas. Mi música no es para menear las caderas; es para bailar pero también para escuchar la letra. El rap tiene que tener melodía, tiene que tener swing, pero también tiene que tener contenido e información.

La policía del Bien
En 2008 el gobierno de Río, en coordinación con el gobierno federal de Lula, lanza las UPP: un nuevo dispositivo de control social en las favelas que prometía liberarlas del poder narco para introducir las políticas sociales del Estado. Hasta ese momento las favelas se mantenían al margen de la legalidad y la policía no entraba, salvo cuando ingresaba el Batallón de Operación Policiales Especiales (BOPE), una tropa de élite que acostumbraba a entrar a los balazos, matar y salir… “ellos no se quedaban”. El objetivo de las UPP es, precisamente, insertarse en la comunidad, con la idea de disputarle el espacio a los traficantes. Hasta ahora se han establecido en sólo 15 de las 1500 favelas cariocas, las más cercanas al centro o al aeropuerto. Los críticos y los propios favelados denuncian, por lo tanto, que no hay ningún objetivo social sino simplemente ofrecer la seguridad que se necesita para llevar adelante las Olimpiadas y el Mundial de Fútbol, y de paso permitir el avance de la especulación inmobiliaria. Pero la impresionante campaña mediática desarrollada por el gobierno de Río, que ha sincronizado avisos y artículos, propaganda y anuncios en casi todos las revistas y periódicos más importantes del país, siempre con el mismo mensaje (“vamos a liberar a las favelas”) ha sido un gran éxito.
“Las UPP dicen ser un proyecto innovador –explica Fiell–, pero los policías que están actuando son los antiguos conocidos. El objetivo de la UPP es llevar a cabo las acciones que el Estado necesita para garantizar las Olimpiadas. Para que vengan los turistas extranjeros tienes que ofrecer seguridad, vender la lógica de la seguridad. Nosotros soñamos con una policía mejor, que respete no sólo al morador del predio sino también al morador de la favela y trate a todos de forma igual. Sólo que eso es nada más que un sueño y va quedar en un sueño mientras exista este país, mientras exista esta política. La policía no nace para proteger al ser humano, nace para proteger la propiedad. ¿Pacificar con el fusil? ¿cómo es eso? ¿¡Quién dijo que nosotros ya no estamos pacificados!? ¿Es cierto que vivimos una guerra? Aquí todos somos vecinos y compartimos la vida cotidiana. Todo el mundo acá se conoce y entre nosotros estamos pacificados. La única guerra que existía era entre los traficantes y los policías. Sólo había guerra cuando llegaba la policía. Era un problema entre ellos. Ahora estamos viviendo sin tiroteos y no está mal, pero ese es un derecho nuestro, es un derecho de la ciudad. Las personas adhieren a planes como estos sin plantear sus críticas, aunque la vida empeore, a cambio de una ‘paz’ que en realidad es nuestro derecho.”
¿Cómo impacta en la vida de la gente este Plan de pacificación?
Detrás de las UPP entran las empresas. La especulación inmobiliaria es el agente que nos va a remover de las favelas. Porque nosotros vivimos en uno de los terrenos más caros de la ciudad. Antes en Santa Marta yo pagaba 5 R$ por la luz de este espacio, ahora pago 60. Si quiero mirar tele hay que pagar la señal, que cuesta 80 R$, hay que pagar el agua que antes no pagaba. El alquiler que antes era 150, ahora lo pago a 400 R$. Entonces, ¿cómo vamos a hacer para mantenernos aquí? Por eso escribí un texto que se llama: “Más allá de la UPP: la limpieza étnica en torno a los enclaves fortificados de los ricos”. Yo no quiero discutir cómo tiene que ser la policía, ella no nace para cambiar, nace para otra cosa. Yo quiero discutir más allá de eso, cómo impacta en mi vida este Plan. Y me pregunto si no estarán queriendo convertir este morro en un barrio para la clase media que se está empobreciendo, que ya no va conseguir estar segura en este capitalismo volátil y masificado. 
No es preciso hacer mucha teoría para darse cuenta que nosotros nos mantenemos todavía por la solidaridad. Porque en la favela la vida es diferente a la vida en el predio y en la ciudad. Aquí está todo mundo junto y aglomerado, y todavía vivimos de forma solidaria, aunque eso se esté perdiendo. Si no hacemos una reflexión acerca de cómo vivimos y por qué vivimos así, las cosas van a empeorar. El Estado propone la individualización, contra los que intentan organizarse.

Maldita melodía
El funk es una música con mucha presencia en Brasil, y como el rap, el hip hop, el techno y otra serie de ritmos menores, están basadas en la cultura afro. Pero mientras la mayoría de estos movimientos han sido acogidos por la industria, al funk se lo acusa de ser la música de las bandas criminales y es rechazado por sus letras violentas. Un poco como pasó en un principio con la cumbia villera en Buenos Aires, o como sucede con los narcocorridos mexicanos. Sin embargo, hay quienes aseguran que el funk es una expresión de la cultura popular urbana y que los bailes masivos que organizan sus seguidores son espacios de encuentro donde la gente joven se reúne y festeja a su manera. En las grandes favelas de Rio, son los traficantes quienes financian cada semana un baile grande dentro de la comunidad.
¿Qué es el movimiento funk?
Lo interesante aquí y ahora pasa por el funk. Yo participo de APAFunk (Associacao dos Profissionais e Amigos do Funk), presidida por el MC Leonardo, uno de los primeros artistas que hicieron funk en Río de Janeiro. El funk es hoy la música más marginada. No puede haber baile funk, por ejemplo, en las áreas que están bajo control de las UPPs. El funk se queda así sin espacios para y por eso sale de la favela y penetra en otras clases sociales. Lo gracioso es que no se puede hacer una fiesta funk aquí en el morro Santa Marta, pero sí en el Circo Voador, en Lapa, y poner allí la música a todo lo que da. Eso es hipocresía. El funk no puede ser criminalizado, porque es cultura. Ah, pero dicen: “los çarascantan proibidao” [vertiente funk vinculada a los grupos narcos]. Todos nosotros tenemos derecho a escuchar cualquier cosa, sea el proibidao o sea Chico Buarque. Pero es mucho más fácil criminalizar que dialogar, por eso el estado coloca leyes para prohibir el funk. Sólo que el funk es un cuerpo muy grande, el funk es mundo y hoy está siendo tocado en cualquier parte del planeta. Es la música electrónica nacional más escuchada del momento. En Brasil genera más de 10 millones de dólares mensuales, con muchas personas que dependen del funk. Entonces, hay que dialogar. En el funk también funcionan los monopolios, como Huracán 2000 y Marlboro, con sus artistas mal pagos, que tienen fama pero están en la miseria. APAFunk intenta mostrar que uno puede ser músico, empresario y diseñador, que puedes hacer tus propios discos, ocuparte de la divulgación, construir un sitio para colgar los videos. No precisas de terceros que vengan a esclavizarte. Y para eso tenemos que compartir conocimientos en lugar de morir por la fama. Cuando vos tenés el ego inflado, lo único que te importa es que tu nombre salga en los diarios y te ponés loco. Lo primero que hay que hacer es domar este tema de la fama. En definitiva, el funk es una cultura que habla de los problemas de la favela, que cuenta cosas que están pasando; es una crónica escrita con música. Claro, hay excesos que tienen que ser dialogados, pero en un clima libre y democrático. El funk es la realidad de las favelas, la música que representa a las favelas.

Por atrevidos…


Pensamos un libro. Por un lado compilar y compartir algunos de los escritos en el agite que venimos haciendo hace un par de años desde el Colectivo Juguetes Perdidos. 
Cada uno de esos textos fueron un impulso y una apertura en medio de la deriva, una apuesta por intervenir desde un lugar propio, por politizar malestares, por conectar inquietudes, abrir huecos, grietas en la precariedad, la indiferencia, el aturdimiento mediático, la mudez propia y la impotencia.
Por otro lado, proponer hipótesis, argumentos, discusiones sobre la época, los modos de vida, las apuestas políticas que intentamos poner en juego. Buscar una “reflexividad”, un marcaje de coordenadas para renovar preguntas y para repreguntar sobre nuestros impulsos, nuestras intervenciones…
La idea es que sea un texto abierto, convocar a un encuentro, conectar con otros; la publicación como excusa…
Tinta Limón Ediciones: http://tintalimon.com.ar/

El 15M o el eterno renacer de un movimiento zombi

 por Txarlie, para Lobo Suelto!
Los muertos que vos matáis gozan de buena salud
La verdad sospechosa, Juan Ruiz de Alarcón
¿Algún disenso?
Desde sus comienzos, los medios de comunicación han estado más interesados en certificar la muerte del 15-M que en analizar su evolución. Y es que a pesar de ser un movimiento joven que apenas cuenta con 6 meses de vida, en bastantes ocasiones los analistas han estado seguros de su final. Si Jesucristo puede ser considerado el primer zombi en la literatura de ficción, ya que resucitó al tercer día, el 15-M le supera porque le dan por muerto cada 3 días. El movimiento, por su parte, ha considerado exageradas las noticias de su propia muerte, y como los zombis de las películas de terror, aparecen de nuevo cuando menos se lo esperan los (malos) periodistas. El artículo va cargado de espoilers. Leed con precaución .
Primero fue tras las elecciones municipales del 22 de mayo. La contundente victoria del Partido Popular en la mayoría de los ayuntamientos, para muchos periodistas indicaba una clara derrota del movimiento, derrota que sorprendentemente no trasladaban al PSOE, como si el 15-M fuera el verdadero partido en la oposición. La razón, no confesada, es que muchos periodistas llegaron a creer que era el propio PSOE el que estaba detrás del 15-M para evitar su derrota electoral. Sería algo similar a lo que sucede en Plan 9 from outer space, considerada la peor película de la historia, en la que los zombis habrían sido creados por unos seres en la sombra para destruir a la humanidad. En esta teoría periodística, igual de mala que la película de Ed Wood, sería Rubalcaba el que habría sacado manifestantes a gritar que no les representaban para acabar con la democracia. La realidad es que el 28 de mayo, miles de personas en diferentes ayuntamientos de todo el Estado mostraron su indignación en la toma de posesión de cargos municipales incluyendo los del PSOE, demostrando que el 15-M ni estaba muerto ni obedecía a una cuestión puramente electoral.
Apenas pasó una semana y la falta de noticias trascendentes, así como muchos bloqueos en varías acampadas para decidir si levantar el campamento o no, hizo que de nuevo varios medios de comunicación vieran en el 15-M un movimiento agotado. Al igual que el arranque de The Omega Man, donde Charlton Heston vive con unos pocos supervivientes una guerra bacteriológica en una ciudad desierta, los periodistas buscan en Sol lo que ya no está ocurriendo allí. La gente del 15-M estaba deteniendo desahucios, intentando bloquear el Parlament catalán de forma no violenta para visibilizar los recortes y montando asambleas en sus barrios y pueblos para descentralizar el movimiento. Los zombis no están donde y cuando los periodistas están buscando. Sin embargo, al caer la noche, en este caso el 19J, los zombis salen de su letargo y la manifestación supera las expectativas en todas las capitales.
Llegó el verano y con él las habituales no-noticias. Cada día de la semana se estaban parando desahucios, pero fue la JMJ el nuevo acta de defunción del movimiento. Los “incidentes”, aceptando una interpretación tan flexible de la palabra como la que tenemos que hacer para llamar a ciertas personas periodistas, entre personas que habían acudido al acto del Papa y personas que no estaban de acuerdo en la subvención pública del evento, fue la nueva excusa para tildar al movimiento de anticlerical y violento. De nada importó que la manifestación hubiera sido convocada por organizaciones no ligadas al 15-M como Europa Laica. Como en la película Shaun of the Dead (titulada aquí como Zombis Party), donde se establece un juego constante entre infectados y no infectados que consiste en encontrar las diferencias entre un zombi y una persona que va a su trabajo medio dormida en un autobús o un borracho a la puerta de un pub, en esta ocasión los periodistas ven indignados donde quieren. La convocatoria de encuentros 15M-JMJ (posiblemente una de las ideas más inteligentes que ha tenido el movimiento para evitar caer en las agendas que no le son propias) rompe la idea de que infectados y no infectados pueden convivir, tal y como ocurre en esta peli de ficción.
Pasó el verano y los medios asociaron las primeras tomas de edificios para el alojamiento de personas desahuciadas con una radicalización (en sentido peyorativo) del movimiento. A pesar que arrancaba la ocupación de Wall Street, consideraban prácticamente agotado el movimiento en este país sin entender que era un nuevo foco de infección del mismo virus que arrancó en Túnez, Egipto y Wisconsin entre finales de 2010 y principios de 2011. Como en la saga Resident Evil (para muchos la única saga que ha sido capaz de trasladar fielmente un videojuego a la gran pantalla), la infección tiene como objetivo ser global, y las dos primeras películas son una primera experimentación, como las realizadas en la zona euromediterranea y Winsconsin. Mientras tanto, los periodistas españoles se esforzaban en encontrar diferencias entre ambos movimientos entre Occupy y el 15M para apoyar uno y deslegitimar otro. La convocatoria global del 15 de Octubre y, de nuevo, la superación de todas las previsiones hicieron que el movimiento demostrara estar en su mejor momento y con capacidad de convocatoria internacional.
Nada evitó que tres semanas después volvieron a la prensa las dudas de si el movimiento estaba agotado. Llegaron las elecciones del 20N, 28 semanas después del 15M, y al igual que en la película con el mismo nombre, las autoridades dan por controlada la infección. Todo ello a pesar de que había tres acciones electorales ligadas al movimiento: Dorakiyatu (convocada por DRY con el objetivo de denunciar mesa a mesa la ley electoral), AritmEtica20N (para orientar un voto útil crítico con el PP-PSOE) y @CajeroElectoral o #VotaEnTuBanco (una acción simbólica para votar a los que gobiernan de verdad). La realidad es que al movimiento no le interesaban ya las elecciones porque había descubierto que los políticos son títeres del poder económico y durante la campaña electoral, en muchas ciudades, la infección se extendió territorializando las luchas, es decir, mediante la ocupación de espacios tanto para personas desahuciadas como para actividades sociales. Cuando las autoridades consideraban que ya estaba todo bajo control, un simple descuido, el beso en la película o el desalojo del HotelMadrid en nuestra realidad, supuso un nuevo brote de infección e indignación con una toma de espacios en esta ciudad (muy descoordinada y sin contar con las propias afectadas, también hay que decirlo).
Por desgracia, esta sensación de continuo resurgir de la muerte no sólo se vive en los medios convencionales. En las voces de activistas o discusiones de asambleas también se repite esta opinión. Está bien hacer autocrítica, pero si la crítica no es razonable nos exigimos más de lo que realmente podemos hacer. No, no se puede pensar que un movimiento social está agotado por no convocar un evento global una vez al mes. Otro fallo por nuestra parte es culpar a la gente que no acude a la convocatorias, en vez de preguntar a esas mismas personas si la convocatoria tiene sentido, si les interesa o si es útil convocar una concentración un día laborable por la mañana. Mucha de la culpa de esta necesidad de resultados inmediatos no la tiene exclusivamente la prensa (que también), sino nuestras propias herramientas. Como dice Raúl Sensato, el peligro de Twitter es que todo sucede tan rápido que nos parece estar viviendo en un eterno pasado, y nos hace creer que un movimiento que apenas debería balbucear tras sólo un año de vida desde la revolución de Túnez, es ya historia. Recordemos que como buenos zombis, vamos lentos, pero llegaremos lejos.

La fábrica del hombre endeudado* // Maurizio Lazzarato

por Maurizio Lazzarato
En Europa, como en otras regiones del mundo, la lucha de clases se despliega y se concentra hoy en torno a la deuda. La crisis de la deuda alcanza en la actualidad a los Estados Unidos y al mundo anglosajón, que no sólo son los países desde donde ha nacido la última debacle financiera sino también -y sobre todo- el sitio donde el propio neoliberalismo fue concebido.


La relación acreedor/deudor pasa a ser, por lo tanto, el foco de nuestra observación. En torno a ella se intensifican los mecanismos de explotación y dominio de manera transversal, sin que pueda hacerse diferencia entre trabajadores y desocupados, consumidores y productores, activos e inactivos, jubilados y beneficiarios de la renta mínima. Todos son deudores culpables y responsables frente al Capital, que se manifiesta como el gran Dios acreedor universal. Uno de los mayores mecanismos políticos del neoliberalismo, tal como lo devela sin ambigüedad la “crisis” actual, es la propiedad, en el sentido de que la relación acreedor/deudor devela una relación de fuerzas entre propietarios (del capital) y los no propietarios (del capital). La deuda pública tiene a toda la sociedad endeudada, lo cual exacerba las “desigualdades”, o lo que ha llegado el momento de llamar “diferencias de clase”.
Las ilusiones económicas y políticas de estos últimos cuarenta años caen una tras otra. La new economy, la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento, se diluyen en la economía de la deuda. En estas democracias que han triunfado sobre el comunismo, muy poca gente (algunos funcionarios del FMI, de Europa y de la Banca Central Europea, así como algunos políticos) deciden por todos, según los intereses de una minoría. La inmensa mayoría de los europeos se encuentra triplemente despojada por la economía de la deuda: despojada del poder político (a todas luces débil); despojada de buena parte de la riqueza que las luchas pasadas habían arrancado a la acumulación capitalista; y despojada sobre todo del porvenir, es decir del tiempo, como decisión, como elección, como posible.
La sucesión de crisis financieras ha hecho emerger violentamente una figura subjetiva que estuvo presente con anterioridad pero que se extiende ahora al conjunto del espacio público: la figura del “Hombre Endeudado”. Aquellos logros individuales que el neoliberalismo había prometido (“todos accionistas, todos propietarios, todos emprendedores”) nos precipitan hacia la condición existencial de este hombre endeudado, responsable y culpable de su propia suerte.
Tras la crisis financiera que estalló con la burbuja de internet, el capitalismo abandonó los relatos épicos que tenían como protagonistas a “personajes conceptuales” como el emprendedor, los creativos, el trabajador independiente “orgulloso de ser su propio patrón”, quienes mientras perseguían sus intereses personales estaban trabajando por el bien de todos. La implicación, la movilización subjetiva, y el trabajo sobre sí mismo, preconizados por el management desde los años ochenta, se reconvirtieron en una suerte de ley que transfiere a estos mismos actores los costos y los riesgos de la catástrofe económica y financiera. La población debe encargarse de todo aquello que las empresas y el Estado de bienestar “externalizan” hacia la sociedad, empezando por la deuda.
Para las patronales, los medios, los hombres políticos y los expertos, las causas de la situación no deben buscarse en las políticas monetarias y fiscales adoptadas, que ocultan el déficit operando una transferencia masiva de riqueza hacia los más ricos y las corporaciones, ni en la sucesión de crisis financieras que habían virtualmente desaparecido en los Gloriosos Treinta (N de T: se refiere a los 30 años de crecimiento ininterrumpido en Europa occidental tras el Plan Marshall), y que se replican despojando ferozmente de grandes sumas de dinero a la población para evitar lo que ellos llaman una crisis “sistémica”. Para estos amnésicos, las verdaderas causas de las crisis a repetición residen en las exigencias excesivas de los gobernados (especialmente los del sur de Europa), que quieren vivir como la cigarra, y en la corrupción de las elites (que en realidad siempre han jugado este rol en la división internacional del trabajo y del dominio).
El bloque de poder neoliberal no puede ni quiere “regular los excesos” de las finanzas, porque su proyecto político optó siempre por el mismo tipo de decisiones que derivaron en la última crisis financiera. Chantajeando con el fantasma de la caída de las deudas soberanas, busca llevar al límite aquel programa suyo que data de los años setenta: reducir al mínimo nivel los salarios, cortar los servicios sociales, que el Estado Benefactor se ocupe de los nuevos “necesitados” (las empresas y los ricos) y privatizar absolutamente todo.
Por nuestra parte, nosotros carecemos de instrumentos teóricos, de conceptos y enunciados para analizar no sólo las finanzas sino también la economía de la deuda, que las comprende y las desborda, así como a su política de sometimiento. En este libro intentaremos desplegar la relación acreedor/deudor a la luz de El anti-Edipo de Deleuze y Guattari. Publicado en 1972, aquel libro anticipó teóricamente los desplazamientos que el capital operaría más adelante. Y hoy nos permite, a través de una lectura de La genealogía de la moral de Nietszche y de la teoría marxiana de la moneda, reactivar dos hipótesis.
En primer lugar, la idea de que lo social no se constituye por el intercambio (económico y/o simbólico), sino por el crédito. En la base de la relación social no existe una paridad (de intercambio), sino que hay más bien una asimetría deuda/crédito, que precede histórica y teóricamente a la dinámica de la producción y al trabajo asalariado.
En segundo lugar, la hipótesis según la cual la deuda es una relación económica inseparable de la producción del sujeto deudor y de su moralidad. La economía de la deuda duplica al trabajo en el sentido clásico del término, impone un “trabajo sobre sí”, de modo tal que la economía y la ética funcionan conjuntamente. El concepto contemporáneo de “economía” encierra al mismo tiempo la producción económica y la producción de subjetividad. Las categorías clásicas de la secuencia revolucionaria de los siglos XIX y XX –el trabajo, lo social y lo político- resultan así atravesadas por la deuda, y ampliamente redefinidas por ella.
Es por lo tanto necesario aventurarse en territorio enemigo y analizar la economía de la deuda y de la producción del hombre endeudado, para intentar construir armas que nos sirvan para llevar adelante los combates que se anuncian. Ya que la crisis lejos de terminar podría expandirse.
* Este texto es la Introducción al libro La fabrique de l’homme endetté, essai sur la condition néolibérale. Traducción: Mirta Fabre y Darío Bursztyn.

Llamado global a frenar la guerra en México

 

La llamada guerra contra el narcotráfico en México es un gran negocio para unos pocos y una gran desgracia para todos. La guerra es una mentira una estafa. La guerra es el último estadio del poder. Es la muerte y el miedo a la muerte. Es la noche de los tiempos. No es abstracta, sino descarnadamente concreta.

 

El lunes 28 de noviembre de 2011 muere asesinado Nepomuceno Moreno Núñez. Su caso es icónico de la situación nacional y una prueba más del total absurdo de esta guerra. Nepomuceno Moreno Núñez, su hijo de 17 años está desaparecido. Fue secuestrado junto con otros jóvenes el 1 de julio de 2010 en varias patrullas y automóviles particulares por miembros de la policía del estado y municipal. La procuraduría se ha negado a proporcionar los videos del mini-súper donde fue secuestrado y de la carretera federalHay llamadas de extorsión hechas desde la misma procuraduríaFue engañado por la justiciaFue amenazado por policías y criminalesExigió seguridad al Presidente y este encargó su caso al segundo Secretario de Gobernación muerto «accidentalmente» en lo que va del sexenio. El Lunes 28 de noviembre Nepomuceno Moreno Núñez es asesinado a cuatro cuadras de la Agencia del Ministerio Público, a seis cuadras del H. Congreso del Estado y a pocos metros de la Universidad de Sonora, en pleno centro de Hermosillo. Dos días después es acusado por la propia Procuraduría del Estado de pertenecer al crimen organizado en esa cruel lógica legal: los muertos no pueden defenderse. La misma ONU condenó enérgicamente el asesinato de Nepomuceno y miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad ya han advertido que su caso se llevará a los más altos niveles de justicia internacional.

Televisoras de todo el mundo cubrieron el caso. En Estados Unidos desde CNN FOX News hasta DemocracyNow sacaron breves notas al respecto. En México medios audiovisuales como Milenio TV y programas como el de Carmen Aristegui hicieron también reportes en video. Casi todos ellos recurrieron al video realizado por EmergenciaMx.org.

En este contexto denunciamos públicamente que el sábado 1º de Diciembre  de 2011, miembros del equipo de EmergenciaMx.org detectaron un ataque virtual contra el sitio web del grupo www.emergenciamx.org mediante el intento de forzar la publicación de un video violento en el sistema. El ataque no surtió efecto y sin duda se trató de una demostración más de odio de las tantas que actualmente existen en la red de redes.

El video de Nepomuceno podría haber sido realizado por cualquiera de los muchos grupos e individuos que con su esfuerzo hacen visible la tragedia nacional en voz de las víctimas y sus familiares. Mientras que los medios masivos de comunicación hacen uso de dichos materiales audiovisuales sin correr riesgos, los realizadores  de estos esfuerzos permanecen en esa semi-oscuridad tan sabidamente peligrosa.

La recopilación de testimonios en video y audio de las víctimas y familiares no es sólo importante, es fundamental para generar el único Wikileaks mexicano posible de esta guerra. Son los familiares directos de las víctimas los únicos que realmente investigan los casos profundamente en nuestro país, con su dinero han pagado rescates infructuosos, contratado investigadores e informantes.

Son discriminados y extorsionados en todos los niveles de gobierno y procuración de justicia ,reúnen con el esfuerzo de familias enteras la documentación de sus casos para presentarlos por la vía legal. Sin embargo el cauce que siguen estos documentos ahí parece ser infinitamente largo, oscuro, incosteable y hasta contraproducente. Como contraparte, los testimonios en video y audio que grupos autónomos e individuos solidarios difunden por las redes sociales no pretenden apelar a ninguna tremenda corte, pretenden apelar al juicio humano.

En este sentido, el ataque a nuestro sitio se suma a los innumerables ataques y trolleo que sufren los medios independientes y familiares de víctimas tanto en la red como por el aire, pero la situación actual ya se podría considerar una cadena de ataques, asesinatos y secuestros en serie contra miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad a nivel nacional. A pocas semanas del atentado contra Norma Andrade fundadora del grupo Nuestras hijas de regreso a casa en Ciudad Juarez, a pocos días del asesinato de Nepomuceno Moreno, a pocos días de la desaparición forzada de Marcial Bautista Valle y Eva Fe Alarcón Ortiz, -presidente y coordinadora de Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, A.C. e integrantes del MPJD- y del asesinato de la cantante y activista Julia Michán.

El pasado 6 de diciembre es secuestrado el camión en que casi veinte miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad viajaban en Caravana de Observación a Ostula, municipio de Aquila, Michoacán. Ante la negativa de escolta por parte de la policía Federal un grupo paramilitar los detuvo y amenazó con armas largas. Con la caravana viajaba J. Trinidad de la Cruz Crisóstomos dirigente comunal. Don Trino no volvió a subir al camión, al día siguiente es encontrado muerto con graves signos de tortura.

Los casos de Nepomuceno Moreno y Trinidad de la Cruz se suman a los más de 67,000 muertos y 10,000 desapariciones del sexenio. Una mujer es violada cada 18 segundos en territorio nacional. Se manejan cifras de más de un millón y medio de desplazados. Esta es la medida de la guerra que sufre México actualmente.

Por este medio nos solidarizamos con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y solicitamos el apoyo internacional urgente de todos los medios de comunicación libres y dignos, grupos culturales y artísticos así como de la sociedad civil en general. Solicitamos expresamente el apoyo de DEMOCRACY NOW, TELESUR, AL JAZEERA y todos los medios audiovisuales no corporativos y dignos en la defensa y difusión, por todos los medios, de estos testimonios.
En esta guerra el único acusado es la víctima, el único investigador es el familiar de la víctima, el único reportero es amigo solidario y el único gobierno es la sociedad civil. En medio de este circular ir y venir entre promesas y decepciones, la sociedad mexicana tendrá que salir una vez más de la noche de su historia. Sin miedo y pacíficamente debemos todos detener esta guerra, nadie lo va a hacer por nosotros. Es hora de amanecer.

  
    
 

Hacete peronista!

Notas breves sobre los amigos, el campo popular y la izquierda nacional
por Darío Culcholi


Pasado y presente
Los amigxs recuerdan mi pasado cookista. Tiempos en que aún jóvenes buscábamos comprender, en la brillante pluma de Cooke, las entrelineas de la revolución popular en la Argentina. Cooke da para mucho. Nacional y cosmopolita a un mismo tiempo, su pensamiento incluye como en pliegues diálogos más o menos velados o explícitos con los temas y estilos de Lukács, Gramsci, Perón y el Che. Todo eso queríamos entender, intentando tirar el hilo bueno. Aquel en el cual la liberación surgía como síntesis de todo aquello que la derrota política de los años setenta se empeñaba en negarnos.
Lo amigos, digo, me insisten en que en ese pasado hay una clave de acceso al presente. O, mejor, que este presente se abre como posibilidad de capitalizar esas viejas búsquedas. “¡Hacete peronista”! Como si uno pudiera “hacerse” peronista. Como cuenta ahora en la TV Pacho O`donell. Que se hizo peronista justo en el momento en que se acababa el ciclo alfonsinista, en el desafortunado instante en que dicha conversión lo volvía “menemista”. Mal paso que Pacho solicita, por piedad, que no le sea cobrado en exceso (“no fui el único”, repite). “Hacete peronista”, en boca de quienes me quieren bien quiere decir: “viví este momento histórico sin objeciones”. “Criticá todo lo que quieras, desde ya, pero desde adentro”. Yo querría hacerlo. Como buen cookista me digo: “uno puede ser peronista o no, pero lo que no puede ser es antiperonista”. Pero la frase me suena a impostada. Ya no se habla así. Los tiempos cambiaron. En ese entonces decir “peronista”, como lo decía Cooke, quería decir algo muy preciso: acompañar una experiencia de radicalización obrera al interior y más allá del peronismo. Estar dispuesto, incluso, a llevar esa experiencia más allá del umbral al que se ajusta el líder y llegado el caso, dar el paso sin él. O contra él.
Cook murió en el 67, más pendiente del Che que de Perón. Luego vino lo que vino, y acá estamos.
2.       Peronista es el gobierno
¿Las experiencias actuales de radicalización social son peronista? No necesariamente. No, el argumento cookista no funciona en cualquier coyuntura, esto está claro. Si las luchas no parten por principio del peronismo, ¿a qué llamaremos peronismo en esta etapa? A trazo grueso: peronista es el gobierno. Y es verdad que es el mejor gobierno que tuvimos (y que imaginamos). Entonces: el argumento que en Cooke servía para aproximarse a un movimiento obrero radicalizado, hoy sirve para apoyar y aproximarse a un gobierno inusual. El “hacete peronista” de mis amigos tiene dos componentes. El primero de ellos reza: “Abandoná perspectivas revolucionarias fracasadas” (la de Cooke incluida), como último obstáculo para  (segundo componente) apoyar y aproximarte al gobierno. Mis amigos no quieren que me quede afuera. Yo tampoco y les agradezco.
Pero ¿todo esto quiere decir que la política se ha vuelto idéntica al gobierno, que cabe todita dentro suyo?
3.      San Martín, Rosas, Perón, Ramos
Estos días reaparecen como hongos los discípulos de Jorge Abelardo Ramos, del trotskismo nacional. Y con ellos, las rememoraciones de sus dos grandes hazañas históricas. Los libros de Ramos que apelan a la patria grande a partir de una matriz nacional y popular; la participación electoral llamando a votar la formula Perón-Perón con lista propia (a lo Sabatella), juntando -por entonces- un enrome millón de votos (entre ellos el de Cristina).
Hay aún una tercera hazaña: la proliferación de cuadros intelectuales y políticos formados al calor de aquellas batallas. En su momento Blas Alberti. Actualmente el secretario de cultura Jorge Coscia. Y por encima de todos, el más celebres de sus retoños: Ernesto Laclau (con Norberto Galasso hoy no vamos a meternos, porque se está portando muy bien).
Hete aquí que Coscia y Victor Ramos (hijo del histórico Ramos, ese padre que supo tener vínculos malvinista con la dictadura y luego fue funcionario de Menem, como O`donell) son dos de los principales promotores del Instituto de Investigación Histórica Manuel Dorrego, autocalificado como revisionista del “pensamiento nacional, federal y popular” y seguidor del Pepe Rosa, de Scalabrini Ortiz y de Jauretche, entre otros (no nos vamos a meter ahora con los historiadores. Solo mencionamos que uno de ellos, un tal Federico Lorenz, ha escrito en una reciente edición dominical de Página/12 una muy razonable polémica con la rectora de la Universidad de Lanús e integrante del núcleo duro del flamante Instituto Dorrego. El artículo despluma a la autora de un manual de texto de trasfondo bien milico y bien arropado en una retórica –cuando no– “malvinista”).
Se trata, decíamos, de la línea “rosista” del peronismo. Para ellos la historiografía y en general el mundo político latinoamericano se divide en dos grandes campos: Uno nacional-popular y otro liberal-oligárquico. Lo nacional viene con San Martín a la cabeza, caudillos varios, montoneras, provincias y mucho, pero mucho pueblo. En cambio los liberales son “mitristas”, vendepatrias, pro-ingleses o pro-yankis (como Menem…). Nacionales no son solo los argentinos, claro. Cuenta y mucho sobre todo el APRA en el Perú. Víctor Raúl Haya de la Torre. Y su discípulo histórico –el único a través del cual el Apra gobernó- Alan García.
El mundo de los José Carlos Mariátegui y los John William Cooke queda nuevamente en las sombras. Lo mismo que el del Che Guevara. Para quienes “luchar” no era un problema de inversión de las retóricas ni de intervención del estado, sino de lucha contra la persistencia de ese “cordón umbilical” que sujeta al “individuo” al capital y a su ley abstracta que todo lo mide, la “Ley del valor”. 
Ni hablar que en esta línea no caben tampoco pensadores que a la luz de la muestra que organizó Coscia en el Palais de Glace habría que considerar como “no nacionales”, entre otros, David Viñas y León Rozitchner.
Junto a Coscia trabajan en esta línea “jóvenes intelectuales” como Hernán Brienza (de Tiempo Argentino), Eduardo Anguita (de Miradas al Sur) y Felipe Pigna (un poco de todos lados). Un buen mix actual de medios, gobierno y mercado.
4.       Tiempo Argentino
El diario Tiempo Argentino sigue a Pacho O´donell desde su primer número. Hernán Brienza, su principal columnista político, escribió en uno de sus más recientes análisis político de los domingos que el gobierno argentino ha ingresado en un movimiento pendular de la distribución a la creación de riquezas. Fraseo neoliberal que ostenta intenciones opuestas. Se trata de acompañar al más importante cuadro de conducción que tiene nuestro país. Y quien no lo comprenda será útil al liberalismo, o estúpidamente izquierdista.
Existe una afinidad entre momento económico, dispositivo político y genealogía histórica. Hoy más evidente que nunca. Y el mayor de los problemas parece ser cómo evitar que este proceso decante “naturalmente” en el liderazgo de Daniel Scioli…
5.      Izquierda nacional
Sí, el peronismo es antiplatónico. Refuta las pretensiones de las izquierdas oligárquicas que se refugian en la abstracción y la pureza.  Eso siempre me fascinó de Cooke. Aun hoy, cuando como dice Ricardo Sidicaro, ya no hay peronismo (es decir: clase trabajadora homogénea, estado fuerte y consistencia de la mediación política) el kirchnerismo sigue desestabilizando toda representación tranquilizadora, todo esquema racionalista, toda serenidad política. Hecho maldito, carajo!, de un país por siempre burgués. Nuevamente las izquierdas y las derechas peronistas afilan sus dientes, sin poder explicar del todo la presencia de su oponente en el gobierno que querrían homogenizar sin éxito. El conflicto moderado, la ambivalencia que todo lo tiñe y el centrismo institucionalizante sustituyen al par cookista de antagonismo y radicalización.
Podemos admitir todo esto. Hacemos el esfuerzo cotidiano. Pero irrita en los testículos el hecho de que en medio de tanto trabajo para lograr suspender nuestros impulsos intelectuales abstractos, para intentar comprender que no se trata de entender racionalmente la dirección y la composición del conglomerado que apoya al gobierno, que vengan estos ideólogos paspados de la llamada “izquierda nacional” a explicarnos que ellos sí entienden todo. Y tienen esquemitas formales, repletos de formulas lacanianas con ejemplos a montones, y hasta una auténtica doctrina para explicar con claridad y distinción el hecho histórico del reencuentro de lo popular y lo estatal en esencial matrimonio. ¿Hacía falta?
6.      Ay Forster…
A pesar de los pesares, no nos interesan los intelectuales. Sí nos interesan los amigos. Por eso vamos a despachar en pocas palabras a Ricardo Forster. Sé bien que el no aprobaría el método de la economía del lenguaje (nos conocemos desde pibes, hablo con la autoridad del caso…). Pero si reconcomemos –ambos por igual, es decir, él y yo- que a falta de ideas, las palabras se tornan vacías, los discursos se transforman en sermones y las apelaciones a la política, en auténticos disparates, ¿por qué no apelar a cierto pudor, a ciertas restricciones elementales del habla, en lugar de andar descargando todo el peso muerto de una lengua muerta en el bueno –pero no milagroso- de Walter Benjamin? Cariño: ¡apoyas el instituto Dorrego sin proponer una sola palabra específica para pensar el caso! Y tú ampulosa verba no distingue siquiera en lo elemental. Digamos, entre el “Acontecimiento Kirchner” (con su K de komunismo luxemburguista) y el emprendimiento de Pacho. Tu pluma usa exactamente el mismo tono para escribir un perfil de Maradona que para descubrir un costado “tosquista” en las huestes de Moyano (Ay, ¡qué dirás al respecto en estas horas aciagas…!).
Veremos, amigos, cómo se despliega en lo que sigue la flema del verboso.
7.       A mis queridos amigos…
Por todo esto les pido a mis amigos que en lugar de convertirme en peronista, abramos una discusión un poco más audaz. Si no somos liberales, ¿para que entrar en este tipo de transacciones? Si somos cookistas, ¿por qué confundir experiencia de resistencia con experiencia de gobierno? Si queremos pensar lo popular, ¿por qué congelar un pueblo castrado en la derrota y no participar de ese pueblo que estamos siempre dejando de ser, ese pueblo que es siempre cambio, pluralidad, ese pueblo que no se ajusta a la foto del pasado sino en los problemas del presente, desarreglando toda representación ordenadita (y mitificada) en un desborde siempre más oscuro e interesante?
Nuestros amigos son amigos porque cuando hablan de la nación, piensan un cosmopolitismo borgeano, con nítida impronta latinoamericana. Cuando hablan de estado, lo quieren pensar libertaria, abarcativa y heterogéneamente. Y cuando hablan de la “vuelta de la política” y del sitio del intelectual, quieren creer que el pensamiento es de y para todos, y que la política concierne a aquellos que (incluso hoy día) no tienen el poder. Hablan de peronismo, es verdad, pero se les estruja el corazón cada vez que con ese nombre se cierra una posibilidad y se estabiliza una identidad sectaria.
Les pregunto de corazón, amigos, ¿realmente quieren que me haga peronista o, en el fondo y más allá del nombre propio, desean que inventemos algo común, más a la altura de nuestros anhelos?

¿Qué es profundizar el modelo?

por el Taller de Coyuntura
 Durante la última campaña presidencial comenzó a circular en los discursos oficiales la idea de “profundizar del modelo”. Desde entonces y hasta ahora, en pleno inicio del segundo mandato de Cristina, la expresión recorre el espectro político en torno al gobierno. ¿A qué se refiere esta fórmula de la cual hacen uso por igual los representantes del empresariado y de los trabajadores? ¿Qué es ese modelodel que todos hablan?
El modelo parece ser el lugar donde cada sector puede depositar sus expectativas para los años por venir. Tanto en los anuncios oficiales como en las manifestaciones de diferentes actores de la política y la economía, se lo evoca en relación a medidas de orden económico. “Profundizar el modelo es aumentar el poder adquisitivo del salario de los trabajadores”, dicen los gremialistas; mientras que para la UIA implica “que haya más previsibilidad jurídica”. La presidenta, en tanto, habla de “profundizar un modelo de país para todos«.  
El efecto más claro de sentido es el llamado a no cambiar de rumbo. El sintagma es, ante todo, una confirmación, una opción por lo que ya se ha optado. ¿Qué es eso que ya se tiene y se quiere conservar? Puede ser que, más que a un conjunto de medidas vinculadas con el salario o con las condiciones del capital, ese deseo se refiera a la capacidad de preservar un cierto ánimo general. El modelo no sería una forma ya armada que se sostiene a través del tiempo, sino que lo que se mantiene y se perfecciona es un estilo de reacción ante las contingencias.
Se trata de una forma de gestión, asociada a la palabra modelo en una suerte de respuesta a los modelizadores, a las almas que esperan del estado una palabra de confianza en la consistencia del momento económico, que involucra la consistencia del momento social. Si en los ´90, la búsqueda de estabilidad económica terminó por desencadenar una potencia desestabilizadora en la sociedad, después de 2001 las decisiones económicas no pueden ya menospreciar la variable social.  
Intentemos reconstruir el trayecto que va de la crisis del “Modelo” de “los 90” al actual. Y hagámoslo a partir del hilo rojo del ciclo de luchas que une y separa ambos “modelos.
Podemos situar entre 1998 y 2003 un período caracterizado por una gran conflictividad, que tuvo, al menos, cuatro fuerzas centrales: las puebladas, el surgimiento de HIJOS y los escarches de los organismos de Derechos Humanos, los movimientos piqueteros y la creación de la CTA. Frente a un estado enlazado explícitamente con el mercado, visto como corrupto, sectario e incapaz, se desplegó una enrome activación social y productividad política que se puede definir, en sí misma, como autónoma. No se trataba de una ideología o de un discurso autonomista, sino de un momento de autonomía.
Ese autonomismo como momento de la movilización social se vio sacudido en junio de 2002 con el asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Si hasta ese entonces se había leído en el estado una ausencia que ponía a la política del lado de la sociedad, que hacía de la política una cuestión de la vida cotidiana, la reaparición de un estado represor volvió a poner a lo estatal en el escenario. Con las muertes en el puente se inició una reacción de los movimientos sociales contra los grupos considerados ideológicamente autonomistas, vistos como responsables de una mirada que había ignorado al estado.
Puede que esto haya sido, entre otros acontecimientos, lo que preparó el ambiente para la politización estatal, desde arriba, que sobrevendría a partir de 2003. El estado volvió a catastrar las tierras de la política con su herramental de símbolos, de partidos, de líderes y de votos. Gran parte de los movimientos surgidos en el período 1998-2003 se incorporan a ese proceso de “repolitización del estado” que es una estatización de lo social.
De una reconsititución de la relación entre estado y sociedad así gestada proviene, quizás, la idea de modelo de la que se habla en estos días. Un modelo que se asocia a medidas de tipo económico, pero que difiere del de los ´90 en tanto se sabe, en primer lugar, organizador de lo social. Ya no se trata de adoptar una fórmula económica y mantenerla a través de los años, sino de crear un modo inteligente de conservar la estructura económica a pesar de las mutaciones sociales.
En este sentido, si “modelo” es el modo en que se nombra un conjunto de mecanismos de “acoplación” de lo social a una forma de organización económica, podemos decir que la autonomía es la base del modelo. Profundizar el modelo es actuar cada vez con mayor eficiencia frente a lo que excede este modo de producción y de estructuración de lo social. Sin autonomía, sin lo que sigue generando formas de vivir propias, sin ese catalizador de diferencias sociales, no haría falta modelo.
A la vez, que modelonombre una implicancia entre economía y sociedad puede que sea un aprendizaje de la clase política a partir de esas movilizaciones. hoy en parte absorbidas por el estado. La autonomía no surge como una opción política, sino que es una forma de subjetivación ligada a los modos de vida. En ella, lo político no está separado de lo social y lo social no está separado de lo económico. El modelo puede ser aquello que trata de suturar la distancia que se abre cuando las formas de propiedad se oponen a las formas de vida, y generan una esfera política encargada de la mediación.

Entre Midan Sol y Midan Tahrir

Por Amador Fernández-Savater
Invitado por el Goethe Institut para compartir mi visión del 15-M en un encuentro sobre “política y cultura en tiempos de cambio”, viajé a El Cairo durante la semana del 5 de diciembre acompañado de mi amigo David PM. Estas son algunas de las reflexiones que fuimos haciendo entre los dos a lo largo del viaje.
Nos cachean y nos piden la documentación antes de entrar en Plaza (Midan) Tahrir, que sigue ocupada tras las protestas en los primeros días de elecciones. Un joven revolucionario embutido en un chaleco protector nos explica la medida. Se trata de prevenir en lo posible el acceso a la plaza de los matones pagados para sembrar el caos, desacreditar las protestas y justificar así a Mubarak (antes) y al ejército (ahora). “¿De dónde venís?”, nos pregunta. Respondemos “Midan Sol”, como siempre. La Puerta del Sol es ya como otra ciudad, otro país. El mejor pasaporte que podemos mostrar en Plaza Tahrir. Se golpea el corazón con el puño y nos estrecha la mano sonriente: “contad a la vuelta la verdad de lo que pasa en Egipto”.
La verdad de lo que pasa en Egipto. El guardián de la Plaza se refiere seguramente a que la situación no ha mejorado mucho tras la caída de Mubarak. Mucha gente nos dice que casi todo lo contrario. El ejército gestiona el mismo régimen de Mubarak pero sin Mubarak: despotismo político, saqueo económico, corrupción generalizada, el miedo y la mentira como estrategias de gobierno. La represión es incluso más intensa que antes: las manifestaciones son atacadas con violencia, a veces a tiros; sigue vigente la ley de emergencia de 1981 que permite la detención arbitraria sin cargos ni juicio posterior; hay doce mil manifestantes detenidos y los civiles esperan juicios militares; se han denunciado un sinfín de casos de tortura y maltrato, por ejemplo “tests de virginidad” a las mujeres detenidas; la manipulación informativa campa a sus anchas en la televisión pública, etc.
Pero lo cierto es que el guardián de la Plaza nos hace un encargo demasiado pesado. David y yo llevamos sólo unos cuantos días en El Cairo, no nos vamos a quedar muchos más. Nuestra sensación es que estamos muy al principio de poder entender bien algo. Con toda seguridad hay fuentes mucho más fiablespara informarse de lo que está pasando en Egipto. Quizá lo más valioso que nosotros podemos aportar de vuelta son los apuntes del diálogo frágil y complejo que nos empeñamos en establecer una y otra vez entre Midan Sol y Midan Tahrir, entre el 15-M y la primavera árabe. ¿Son dos mundos distintos, el mismo mundo o las dos cosas a la vez? ¿En qué sentido podemos decir que estamos en una lucha común?
Para viajar hace falta compañía. Sólo en compañía podemos franquear la distancia típica del turista: o bien demasiado perdido y asustado, o bien demasiado confortable en la burbuja de los circuitos preestablecidos. Necesitamos compañía para perdernos sin perdernos del todo, para encontrarnos más allá de los clichés y los estereotipos. En El Cairo y en la vida. Nosotros tuvimos la suerte de contar con la compañía de Olga (Rodríguez) y Rosa (Pérez). Olga ya nos venía acompañando antes, con sus crónicas y análisis sobre la realidad egipcia en Público y periodismohumano. Rosa traducía mi charla en el Goethe, viajó a Egipto hace un año para aprender árabe y ha visto cómo su vida era tocada y enriquecida por la revolución. Olga y Rosa nos han explicado y contextualizado, nos han ayudado a prestar atención y a traducir los códigos, nos han puesto en contacto con otras visiones, personas y relatos. Y nos lo hemos pasado fenomenal juntos. A las dos, pero también a Tarek (Shalaby), Hassan (Soliman), Marc (Almodóvar), Ahmed (Ebeid), Nico (Salazar), ¡mil veces sucram!
Sol y Tahrir, espacios de cualquiera
Les preguntamos a Olga y a Marc qué paralelismos ven ellos entre Sol y Plaza Tahrir y aparecen muchas conexiones. La revuelta egipcia no tiene líderes: en todo caso hay referentes. Pero si a alguno de ellos se le sube la fama a la cabeza y trata de convertirse en líder, se le recuerda enseguida que sólo es uno más. Nos cuentan que es lo que ocurrió por ejemplo con Wael Ghonim, el trabajador de Google que desde las páginas en Facebook convocó a la manifestación del 25 de enero y fue detenido en los primeros días de la revuelta. Al parecer, cuando Ghonim salió de la cárcel dio por bueno el segundo discurso de Mubarak en el que anunciaba su retirada en seis meses y llamó a la gente a volver a casa. Se agradeció mucho su aportación a la causa, pero nadie le hizo caso.
Marc nos cuenta que entre enero y febrero no había banderas en la plaza y lo que abundaban eran los carteles individuales con mensajes originales, juegos de palabras o burlas del régimen. El lenguaje de las consignas que se escuchaban en Tahrir no está muy codificado políticamente. Era (y es) directo y sencillo: pan, libertad, dignidad, justicia social (Rosa nos explica que pan y vida se dicen igual). Basta de opresión, hambre, humillación, miseria. Fuera Mubarak. Cualquiera puede reconocerse en sus consignas. Van al grano, son universales e inclusivas, como “democracia real ya” o “somos personas, no mercancías en manos de políticos y banqueros”. Menos es más, tanto en Tahrir como en Sol. Las palabras que parecen en principio más vacías, planas y abstractas son sin embargo las que tienen más capacidad de abrir la situación y reunir a muchos diferentes.
La fuerza de Tahrir durante el levantamiento de enero y febrero consistía en la pluralidad que convivía en la plaza: clases medias y populares, hombres y mujeres, adultos y jóvenes, musulmanes y cristianos coptos. “No era sólo gente de izquierdas”, nos dice Tarek, “había un poco de todo”. Olga nos cuenta que los primeros comunicados que se lanzaron desde la Plaza se firmaron simplemente como “la gente de Tahrir”. Un nombre para los que no tienen nombre, un espacio en el que cualquiera puede contarse. Todo el rato nos vienen a la cabeza algunas palabras clave del 15-M: inclusividad, respeto, personas, “somos todos”…
Aún quedan huellas en la plaza de esta convivencia entre diferentes: nos llama la atención ver pintado en las paredes el símbolo de la media luna rodeando una cruz. Más tarde, en una película que pasan en el Goethe Institut, vemos las imágenes impresionantes de los cristianos coptos protegiendo el rezo de los musulmanes en la plaza frente a la policía y marchando juntos tras una pancarta que dice “todos somos uno”. Alianzas imposibles: cuando salimos de nuestro lugar y nos engarzamos con el otro, ese otro del que todo nos separa en la organización de las cosas existente, las cosas se mueven y lo imposible se hace posible.
En las imágenes de la Plaza se pueden ver también a muchísimas mujeres. Como dice la activista Gigi Ibrahim en una entrevista de Olga, “durante los dieciocho días de las protestas en Tahrir las mujeres fuimos protagonistas indiscutibles, mano a mano con los hombres. Fuimos tratadas con respeto, escuchadas y seguidas”. Y también hay una presencia masiva de jóvenes. Marc nos lo explica así: hacerte adulto en Egipto pasa por el matrimonio. Pero las condiciones para casarse (vivienda, salario) se han complicado muchísimo en los últimos tiempos. El malestar de una juventud alfabetizada pero sin perspectivas de futuro estalló con furia en la revuelta. ¿Qué pasa, qué pasa? Pues que allí tampoco tienen casa.
Más tarde las banderas han vuelto a Tahrir, sobre todo la bandera egipcia. También las tensiones étnicas y de género. Todo depende, nos dicen, de la cantidad de gente que se junte en la Plaza: cuando hay muchas personas, el espíritu de unidad y respeto es fuerte; cuando hay pocas, afloran las divisiones latentes en la sociedad que el poder instrumentaliza a placer.
Tiempo de humus
Nos pasa una, dos, tres veces. Aquí nadie llega puntual a las citas. Se puede llegar a esperar varias horas. ¿Cómo es posible? Tarek nos lo explica muerto de risa: “el truco para quedar con un egipcio es elegir un lugar donde siempre tengas a mano un plan B o incluso C”.
David había estado en Marruecos y no le sorprende tanto, pero para mí la experiencia es un choque. Me parece que todo va muy lento, siempre con retraso. Pero esas son palabras y juicios que pongo yo, habituado al tiempo de la urgencia que domina en los países occidentales. Ese tiempo siempre ocupado. Esa carrera permanente por llegar al mismo sitio. La sensación permanente de que “no hay tiempo” y está uno descuidando mil cosas. Y el placer excepcional (pero acotado en fechas fijas) de “perder el tiempo”.
La temporalidad del activismo político siempre me ha parecido muy atravesada por esta lógica que es finalmente la lógica capitalista de la producción. Casi nunca hay tiempo para lo improductivo: los momentos bajos, la reflexión o la socialidad sin objeto ni objetivo.

Allí nos parece -o nos imaginamos- que el tiempo de la revolución egipcia es otro. Un tiempo de latencia, de humus. Algo se va preparando, en silencio, casi imperceptiblemente. Cada cual hace su aportación y contribuye desde su sitio, pero sin ponerse en el centro ni pretender arrastrar los procesos. No hay prisa, se trata sobre todo de estar atento y disponible. Atento a lo que está pasando, disponible para implicarse en lo que viene. Incluso velozmente: de pronto el humus prende y hay que actuar. Tiempo(s) de la implicación contra tiempo de la urgencia.
Por lo que hablamos con unos y otros, la revolución egipcia no parece tener estrategias a largo plazo demasiado claras. Pero hay confianza en que se ha abierto una situación y hay un proceso en marcha. A veces no se ve, pero eso no quiere decir que no exista, sino que es un proceso subterráneo y discontinuo. Confianza en que la revolución ha liberado energías, ha marcado para siempre las vidas y ya no hay vuelta atrás. Confianza, no tanto en el futuro, sino en que el presente está cargado de futuro. Quizá no sea hoy ni mañana, pero sin duda volveremos a Plaza Tahrir.
Si queremos forzar la cita con la revolución nos angustiaremos, ella tiene sus tiempos y no se deja empujar. El truco para encontrarnos es seguir moviéndonos con un plan B o C, sólo así nos cruzaremos por el camino.

La tecnología como organización
 

Nadie niega la importancia de las redes sociales en el levantamiento de Plaza Tahrir. Incluso quien cree que está sobrevalorada y no deja ver el papel decisivo de las luchas de fábrica en la caída de Mubarak, no le quita su valor. El uso político de Twitter, Facebook o Youtube es muy intenso. Mucho más que en España. Yo sería incapaz de citar a diez bloggeros españoles de referencia, pero los amigos egipcios nos citan uno tras otro. La tecnología puede ser la misma en todas partes, lo que difiere no es tanto la facilidad de acceso, como sobre todo la necesidad de hacer algo con ella. Esa necesidad sentida masivamente ha creado en Egipto una verdadera cultura de resistencia en Internet. Las redes sociales son una de las mejores maneras de sortear la manipulación televisiva, mostrar lo que se quiere invisibilizar, hacer oír otras voces y relatos, autoconvocarse en la calle. Nos hablan de las páginas de Facebook como si fueran organizaciones políticas. Y cuando le preguntamos a Tarek qué grupos tienen más influencia para llamar a la protesta, nos responde muy serio: Youtube. Los activistas egipcios lo graban todo, ninguna escena de brutalidad policial debe quedar impune o pasar desapercibida. Hay que registrar cada abuso, cada injusticia y darlos a conocer. La pugna contrainformativa con el relato oficial de la realidad tiene más fuerza que en España, como si aquí nuestro problema no fuera tanto el ocultamiento de lo que pasa y el desconocimiento de la realidad, sino qué podemos hacer con lo que ya sabemos.

No violencia, resistencia y legitimidad
En la conversación entre Midan Sol y Midan Tahrir quizá hay un malentendido en torno a la no violencia. O un entendimiento apresurado: se ha transmitido una imagen demasiado edulcorada de la resistencia egipcia. En la revolución no hay armas, ni grupos especializados en ejercer una violencia separada. Pero defender la Plaza les ha exigido y les exige muchas veces piedras y fuego. La novedad del 25 de enero con respecto a protestas anteriores es que la gente no se dejó disolver, ni desalojar de la Plaza y aguantó con firmeza los ataques brutales de una policía sin escrúpulos. Recordemos que ochocientas personas murieron en el levantamiento de enero-febrero, ochocientas personas… Una idea purista de la no violencia corre el riesgo de ponerse a distancia de la resistencia de los egipcios en Tahrir, cuando en general nadie duda allí de que se trata de una revolución pacífica. Alguien nos dice al respecto: “no se explica si no cómo los camelleros y matones que Mubarak lanzó contra los manifestantes en Tahrir sólo eran reducidos y luego entregados a la policía o introducidos en el metro para evitar linchamientos”. Simplemente violencia y no violencia tienen umbrales diferentes aquí y allí. Marc nos cuenta que escuchó a alguien arrojar un cóctel molotov a la policía al grito de “¡paz ahora!” Lo importante es que se trata de violencia defensiva que protege los lugares conquistados y arrebatados al poder, algo bien diferente de la estrategia de los grupos y las vanguardias armadas que buscaron durante el siglo XX una toma violenta del poder. La conversación más interesante entre Sol y Tahrir no gira en torno al carácter más o menos pacífico de las acciones, sino sobre la legitimidad que tienen a la vista de todos, el espacio que construyen, si todo el mundo se reconoce y se siente englobado por ellas, si son en definitiva acciones de consenso, entendido como “sentido compartido”.
Ochocientas personas muertas en el levantamiento. Cuesta entenderlo desde coordenadas europeas: ¿cómo la gente acudía y acude en masa a la Plaza sabiendo a lo que se expone? Tarek nos cuenta que en enero se gritaba “hoy voy a morir” pero que eso no significaba que nadie quisiese inmolarse en el enfrentamiento, sino que todo el mundo entendía que le podía tocar. Era una manera de hacerle saber al régimen que ya no podía contar para sostenerse con el miedo que nos vuelve conservadores, porque se lo había expulsado colectivamente hasta el punto de no querer ya conservar la vida a cualquier precio y de cualquier forma. “Ahora estamos vivos”, grita un manifestante en otro vídeo que vemos en el Goethe. Tan vivos que arriesgamos la vida.
Una noche cenamos con activistas de la Plaza Tahrir. Nos impresionan sus historias: uno tiene la pierna cribada por perdigones, otro fue detenido en Siria en marzo y torturado, están los que conocen desde dentro las prisiones egipcias, todos han perdido amigos, todos tienen amigos encarcelados. Pero no palpamos rencor o resentimiento por ningún lado, ni escuchamos discursos que hablen de venganza. Marcados por el dolor, los activistas de Tahrir nos transmiten más bien una extraña alegría, otra intensidad de la vida y siempre una enorme confianza en el futuro de la revolución. Como cayó Mubarak, caerán los mini-mubarak que gobiernan todas las instituciones del país.

Vemos mucha gente en Tahrir con un parche en el ojo. La policía dispara perdigones a la altura de la cara en las manifestaciones. En las paredes se repite la plantilla con el rostro de un soldado que aparece en un vídeo jactándose de su puntería para estallar los ojos de los rebeldes. El parche se ha convertido en un símbolo. Hay quien lo lleva “no por mi ojo, sino por el que ha perdido mi hermano” (o mi amigo, mi vecino, mi compañero). Se trata de mostrar las cicatrices en el espacio público frente a la voluntad oficial de olvido y la imagen de normalidad.

El recuerdo de los “mártires” de la revolución (así llaman a los caídos) está presente por todas partes: fotos, carteles, graffitis, ataúdes simbólicos en los espacios de concentración. Los familiares tienen un peso muy importante en la organización de las protestas. Prolongar la lucha del ser querido asesinado es una manera de honrar su memoria y dar sentido a su muerte. Pero también hay quien se muestra preocupado al observar en la plaza algunos comportamientos extremos que asumen a los mártires como modelo. Nos preguntamos sin respuesta por el equilibrio difícil entre la exigencia de recordar a los muertos y el riesgo de convertirlos en héroes.
La política y los amigos
Se nota que el lazo social es muy denso. Pensarse a la occidental como átomos individuales que se conectan y desconectan a los otros según les convenga les parece una idea muy extraña a los amigos egipcios. Según nos dice Hassan, uno es en, por y a través de sus vecinos, sus amigos y su familia. Un punto de cruce en una maraña de relaciones. “Estoy seguro en el barrio y en mi casa, no por la ley o la policía, sino porque confío en mis vecinos”, añade. Olga nos cuenta que es muy normal que los amigos conozcan y hagan vida con los padres de sus amigos, una cosa rarísima para nosotros. Y concluye: “no se entiende la Plaza Tahrir sin los amigos”. Se va en compañía de los amigos.
La densidad del lazo se percibe en la calle: calle vivida, poblada, habitada, proliferante, abigarrada. Un enjambre permanente de personas que van y vienen, venden, conversan, rezan, toman té y ocupan el espacio público. La calle es un espacio de vida. Nada que ver con la ciudad occidental hiper-regulada, donde un botellón, unos chicos tocando los tambores en un parque o un huerto urbano son una anomalía a neutralizar de inmediato. Para bien o para mal, El Cairo es un gran caos y todo son anomalías. ¿Aportó algo esa experiencia cotidiana de la ciudad (y los saberes que le están asociados) al enjambre rebelde de Plaza Tahrir?
Paseando un día por la calle Mohamed Mahmud, que fue escenario principal de la última protesta, nos detenemos ante el espectáculo que ofrece: las paredes llenas de graffiti, todas las ventanas que dan a la calle agujereadas o rotas, un gran muro levantado por la policía cortando la calle, rebeldes de Tahrir que pululan, trabajadores de Pizza Hut limpiando la acera bajo la atenta mirada del encargado y de pronto unas cincuenta personas de chaqueta y corbata que vienen de una boda y atraviesan la calle felices, cantando. Uno de ellos nos mira y responde a nuestra estupefacción: “Welcome to Egypt!”
La densidad del lazo social es ambivalente: el otro está atento a ti para cuidarte… o vigilarte. Frente a nuestro hotel hay un parquecito al que acuden las parejas. Las más atrevidas se cogen de la mano. El lazo social desigualitario funciona también para colocar a cada uno en su sitio. Ser expulsado del lazo es el castigo más duro: es la suerte de las mujeres repudiadas que observamos pidiendo en la calle. El mayor castigo es el aislamiento.
Se interpreta el 15-M como un “despertar” del individualismo. En Estados Unidos, donde éste es aún más intenso, hablan al respecto de Occupy Wall Street de “el milagro de estar juntos”. En Egipto el milagro consistiría quizá más bien en juntarse con el otro con una causa política en común y atravesando las divisiones sociales en pie de igualdad (hombres y mujeres, coptos y musulmanes, etc.).

Una reapertura de la historia
Dictadura, poder del ejército, religión y represión sexual… uno tiene todo el rato la tentación de pensar: “están como en España hace treinta años”. Como si la historia fuese un carril único en el que unos van más adelantados que otros. “Les sacamos treinta años de ventaja”, “están atrasados”, “uy lo que les queda”. Pero los amigos egipcios son muy claros al respecto: “queremos salir de la represión política, económica, sexual y religiosa, pero eso no significa que queramos el modelo occidental de democracia, mercado, relaciones entre géneros o (no) espiritualidad”. Mientras que occidente se plantea como juez e ideal, el deseo que nos manifiestan los amigos egipcios es inventar caminos propios, sin modelo. Si no fuera así la primavera árabe tendría muy poco que decirnos. Nos emocionaría su heroísmo contra la tiranía, pero poco más. No podríamos aprender nada de ella. No habría conversación posible.
Pero no es el caso. La primavera árabe no expresa la voluntad de los últimos del pelotón en llegar al “final de la historia”. De hecho Hassan nos dice: “sabemos que en España tampoco hay democracia”. Cada vez está más claro que el matrimonio entre democracia y capitalismo era puntual y de conveniencia en el mejor de los casos y una estafa en el peor. La primavera árabe no significa por tanto el reforzamiento de la idea de un “final de la historia”, sino por el contrario la reapertura de la historia, su “despertar” como ha escrito Alain Badiou  recogiendo la metáfora que resuena hoy en tantos sitios. Sólo desde ahí se vuelve posible una conversación donde la palabra del otro nos interesa de verdad porque nos puede modificar. Y por tanto también un juego de aprendizajes recíprocos, préstamos y reapropiaciones entre Midan Sol y Midan Tahrir (y Occupy, etc.).
La onda que comienza en Túnez y Egipto ha despertado la posibilidad de luchar por otras formas de organizar la vida en un mundo globalizado y por tanto cada vez más común. Ahora depende de nosotros pensarla, cuidarla, prolongarla e inventar formas a su altura para organizarla. La situación está abierta, está todo por hacer. Quizá no es exactamente lo que el guardián de la Plaza nos encomendó que contáramos a la vuelta, pero es el mensaje que nos sentimos autorizados a traernos de Midan Tahrir.

Diálogos: Toni Negri con estudiantes chilenos

Conversación del intelectual y militante italiano Toni Negri con los estudiantes chilenos movilizados en la toma de la Casa Central de la Universidad de Chile, el Viernes 28 de Octubre del 2011.
Nos alegra mucho poder estar presentando Toni Negri acá y le agradecemos la gentileza con la que aceptó a venir a este espacio ocupado. Él nos ha pedido no dar una conferencia y que luego le hagan preguntas, sino más bien que, a partir de preguntas, él pueda hablar, y se pueda discutir, o comentar lo que los estudiantes piensen. Para ello, en primera instancia dos de nosotros haremos preguntas con el fin de iniciar la conversación y luego pasaremos el micrófono por el público. Entonces, más que pensar en qué quieren escuchar, los invitamos a pensar qué quieren pensar.
Felipe: Bueno, mi pregunta es la siguiente: en este contexto particular de una universidad tomada, que como tu viste el control lo tienen los estudiantes y las actividades se organizan desde los estudiantes, qué te parece a ti la articulación que se puede dar en espacios como estos, entre las bases, que sí tienen un cierto poder, pero que coexiste con la verticalidad de una federación que tiene sus presidentes, sus dirigentes o sus representantes, en paralelo a este movimiento.
Toni Negri: Entiendo bien el concepto de horizontalidad, es decir, es evidente que estos espacio universitarios en general se desarrollan en un terreno de comunicación, de cooperación de los movimientos. Pero en el aspecto vertical, aquel de la federación, de la organización de los estudiantes, me es bastante difícil intervenir porque no conozco la situación particular chilena de la organización de los estudiantes. En general podría decir, a partir de las experiencias que hemos visto de las ocupaciones de la universidad, a partir del 68 e incluso antes, que se sabe que las relaciones entre las “organizaciones” y el movimiento siempre han sido contradictoria. Son contradictorias porque es evidente que las organizaciones determinan un continuum, están ligadas a una determinada finalidad, tienen un telos, por así decirlo, una finalidad interior que las domina y que transforma, casi inevitablemente, las movilidades organizacionales en movilidades políticas, en dispositivos que buscan fijar. Pero es evidente que estas no son leyes generales, pueden haber alternativas, y de manera muy frecuente, ya las hemos visto. Pienso por ejemplo en los grandes movimientos de autonomía, la autonomía obrera, sobre todo, y también la autonomía universitaria o la autonomía social, en los años 70 en Italia. La relación entre las organizaciones consistía en lugares determinados:lugares obreros en las fábricas, o estudiantiles en la universidad, o sociales en los centros sociales o en ciertos barrios, etc., y todo esto tenía que ver con la dimensión vertical que eran relaciones de potencia. Es decir, a través relación vertical, las cosas enraizadas en las realidades del movimiento encontraron fuerza, potencia. Esto es la otra cara de la relación verticalidad/horizontalidad. Puede estar aquella de la que hablamos, contradictoria, un poco parasitaria desde el punto de vista de la organización horizontal, o puede haber, al contrario, una maquina organizacional que se alimenta de esa relación entre verticalidad y horizontalidad. Pienso que resolver este problema es como resolver la cuadratura del círculo, y en todo esto no hay teoría, hay practicas, hay capacidades políticas, y sobre todo arraigos de clase. Creo que cuando se sirve el interés de lo más pobres y se organiza la voluntad de los explotados, en ese momento incluso se encuentra la fuerza para resolver los problemas organizacionales, porque los problemas organizacionales siempre son secundarios, no primarios. Ahora, por ejemplo, vengo de una experiencia que he visto ya dos veces, la de los indignados españoles: allí hay un problema entre la dimensión vertical y horizontal que no está resuelto, pero sí dispuesto de una manera bien viva a partir del uso de nuevos elementos tecnológicos y de las redes sociales, Facebook pero sobre todoTwitter, que permite hacer siempre un sondeo de las bases, un sondeo continuo, instantáneo, de las decisiones a tomar. Es evidente que esto no es conclusivo. Se trata de un problema abierto y que tiene que quedar abierto.
Nicolás: Yo quería hacerle una pregunta bien situado desde este contexto de movilizaciones en Chile, porque si bien ver que estas movilizaciones tiene sus causas locales, específicas, suceden en un  contexto global en el que también hay movilizaciones, principalmente en Europa y en los países árabes. La pregunta precisamente es de qué manera se puede entender una articulación entre estos diversos problemas locales a una escala global, viéndolo sobre todo desde la perspectiva de su trabajo en torno al Imperio y la Multitud.
Toni Negri: Creo que antes de todo hay una primera definición de continuidad o contigüidad. Definición de contigüidad que no es nuestra, en realidad, sino del capital. Es el capital el que en esta fase de crisis debe reconocer las resistencias que se dan acá y allá, de maneras más o menos fuerte, de maneras más o menos consciente. Se da una relación por reacción a la crisis, sobre todo, que determina la contigüidad de este movimiento. Y como ya saben, el capital funciona siempre en función de ciclos de crecimiento, de estabilidad o de crisis. Y en los ciclos de crisis la vivacidad de las respuestas, de las reacciones, es siempre mas fuerte; reacciones populares; reacciones de clase. Pero esta es solo la primera cara de esta contigüidad, de esta continuidad.
Hay una segunda situación, un segundo momento de contigüidad, y es cuando dos elementos, la composición técnica y la composición política de los movimientos de resistencia, insurreccionales, revolucionarios, o en cualquiera de sus diferentes intensidades, llegan a establecer una pequeña combinación, a encontrarse en un momento particular. Hoy es evidente que el elemento fundamental del punto de vista de la composición técnica de las fuerzas que se agitan y luchan es sobretodo la fuerza de trabajo intelectual y cognitivo. Hay una relevancia de esta fuerza de trabajo cognitiva que es, de hecho, tendencialmente -y insisto sobre la tendencia- hegemónica a nivel del capitalismo hoy, y que es evidentemente protagonista en la organización actual de la resistencia. Y es entonces la fuerza de trabajo intelectual, cognitiva, que está hoy día en el centro de las resistencias que se determina. Todo esto es valido para esta época, en todos lados, y pienso que acá, en Chile, en este país tan extraño, en el cual, como decíamos esta mañana hablando con otros camaradas, por un lado hay un nivel político tan atrasado, tan loco y extraño, un neoliberalismo que realmente fue inventado en la universidad de Chicago y que se aplicó de una manera chocante, como probablemente solo aquí (es un país único de este punto de vista Chile), y por otra parte, al contrario, hay un gran desarrollo de la fuerza de trabajo intelectual; una madurez de las reacciones cívicas antes que de clase, cosa que resulta sumamente interesante. Entonces la relación entre lucha local, lucha situada, y horizonte general de las luchas a nivel global, de las luchas multitudinarias si quieren, encuentran, siento y estoy bastante convencido de ello, homogeneidades profundas, si bien hay una ausencia de organización a nivel global. Y hay que insistir sobre esta homogeneidad. Por ejemplo, es evidente que pasados los ciclos de lucha que hubo entre el 2000 y 2001, contra la Apec y que hubo en Seatlle o en Genova, todas estas luchas neoglobales o alterglobales, como quieran llamarlas, ahora tenemos ante nosotros otras luchas con una homogeneidad bastante particular. Y hay que hacer atención en ello, porque ¿qué es lo que une, por ejemplo, las luchas de los países árabes, del mediterráneo, con las luchas de los estudiantes chilenos? ¿o la lucha extremadamente violenta en Grecia con el movimiento sumamente potente pero no violento como el que hemos visto en España? ¿qué es lo que junta la manifestación difusa que pasa a través de los sindicatos, que a veces son completamente autónomos, como en Italia o Francia, con la lucha feroz, extremadamente violenta de los Ryots en Grecia? Estas son cosas que ahora empezamos a ver bastante claramente. Y la homogeneidad es aquella de la que hablábamos antes, fundamentalmente la unidad en la composición técnica, es decir, de la fuerza de trabajo intelectual. Y ésta también se encuentra en los países del mundo árabe. En Túnez, por ejemplo, hay un nivel cultural impresionante. Si ustedes piensan, hace solamente una decena de años los grandes patrones neoliberales, neoconservaores americanos, llevaban su campaña contra la “barbarie” islámica y árabe ¡Y era una locura! Se trata de gente formidable. La educación primaria y secundaria funcionó. Y funcionó en dos sentidos: comunicando un saber y educando a la crítica de ese saber. 
En la relacion entre esta nueva estratificación de clase en la que no está ya solamente la clase obrera, sino también las capas más pobres, mas sufrientes de la clase media, hay clases intelectuales que son relativamente independientes de las condiciones económicas en las que se desarrolla la crisis hoy. Todo esto determinó un nuevo conjunto explosivo, y es sobre esto que hay que trabajar desde un punto de vista político. Estamos al principio de un ciclo, no al final.
Raúl: La pregunta es la siguiente, cual es su opinión frente a la tensión que hay entre lo social y lo político en el movimiento actual. Es decir, si según usted, en este momento, que es un momento cúlmine, debemos seguir dentro de un movimientismo, dentro de una esfera solamente anclada en lo social, o si damos un salto a lo político, en el sentido clásico del término.
Toni Negri: Bueno, ese es un problema central. Pero yo creo que hay que tener mucho cuidado en la palabra «política». Porque lo político no es solamente el estado, lo público, lo representativo; política profesional; política moderna. La modernidad definió lo político en tanto que poder representativo trascendente. Y hoy cuando hablamos de lo político, incluso de composición política, siempre hay que tener en cuenta ciertas hibridaciones entre lo social y lo político. Lo político no es independiente. Pienso que hoy la característica de las luchas contemporáneas, de las luchas que empezaron con la primera fase altermonidalista, neoglobal, etc., al principio del siglo XXI, y luego este enorme ciclo de luchas contra la crisis que hoy estamos viviendo, realmente han comenzado a redeterminar el terreno de lo político. A redeterminarlo en el sentido de poner lo político como algo que es completamente anterior a lo social. Siento siempre muy abstracta la pregunta sobre el paso de lo social a lo político y me pregunto cada vez más y con más fuerza, qué es lo político que se encuentra dentro de lo social. ¿Cómo se hace para expresar esta necesidad de comunidad, de acción conjunta, de igualdad, de libertad, al interior de la comunicación, al interior del trabajo, al interior de la educación? (los problemas de la educación, los problemas del saber, los problemas de la salud y, en fin, todos los otros problemas, son problemas que tenemos que considerar desde dentro). ¡No tenemos que esperar un cambio de gobierno para hacer las cosas! Y justamente entonces, tenemos que hay una nueva forma de hacer política que no es metodológica, que no es un problema de método: pasar de lo social a lo político, pasar del sindicato al partido, pasar de la lucha generalizada, a veces espontánea, etc. a la lucha electoral y representativa; ¡No!. El gran problema hoy es el de empezar a pensar cómo se pueden determinar nuevas formas de vida en común. Y como nosotros mismos podemos educar para tal fin. Y para que este discurso no parezca utópico o moral quiero subrayar un hecho fundamental: el trabajo ya es común. Y cómo: las formas en que se trabaja hoy, desde un punto de vista intelectual, son formas en las que el conjunto, la comunidad, la socialización del trabajo, viene antes de la organización capitalista de esta comunicación; de esta asociación; de nuestra cabeza; de nuestro trabajo intelectual, cognitivo. La comunidad viene de antemano en el trabajo, así como en la vida, donde hoy en día es prácticamente inimaginable pensar en un vida que no esté llena de todas estas virtudes, pasiones, estos afectos que son fundamentales en nuestra vida común actual. El capital hoy día explota, no al trabajador singular, sino al conjunto de los trabajadores; El capital está restringido, está enfrentado a lo que es la composición del trabajo. Entonces, eso es: lo social es mucho más importante de lo que fue y lo político mucho menos importante de lo que fue.
Francisco: Yo quería preguntar sobre el problema de la violencia. Por lo que entiendo, usted saca de escena la posibilidad de competir militarmente con la concentración de fuerzas presente en el imperio, los métodos de dominación, por lo que la forma en la cual la multitud se hace de la violencia y supera el problema es convirtiéndose en fuerza política. Acá en Chile lo que tenemos, desde mi punto de vista, es que este tema se ha problematizado en el movimiento estudiantil del presente año, porque ha sido empujado a la violencia por la represión del gobierno, y el monopolio de los medios de violencia se ha mezclado con el monopolio de los medios de comunicación, de modo tal que como el movimiento se mantiene en una fase espontánea. Finalmente lo que ocurre es que el movimiento se ha visto estancado en este problema, ha sido impopularizado frente a la opinión pública, y no encuentra una forma de hacerse cargo del problema, diseñar una estrategia que le permita oponerse al gobierno.

Toni Negri: Bueno, sabemos que la violencia es un elemento fundamental de lo social y lo político. Solo no hay violencia cuando somos libres de no trabajar. Cada vez que trabajamos sufrimos la violencia o la ejercemos. Nosotros, los viejos autonomistas en Italia, por ejemplo, priorizamos durante años el rechazo del trabajo como posibilidad de liberación, de emancipación del hombre, y incluso llegamos a preguntarnos hasta qué punto el comunismo no era eso: la liberación del hombre del trabajo. Entonces, la violencia no es solamente la violencia física del Estado. La violencia es un contenido sistemático y pleno de nuestra existencia. Pienso que a cada violencia hay una resistencia que se opone; a cada violencia en la vida, hay una resistencia que se le opone a ello; y el Capital es siempre una relación: si el capital o el patrón no llegan a través de la violencia a imponer un determinado salario a un obrero, a su trabajo viviente, el Capital no existe más. Hay una relación de violencia ahí. No se trata de que esté intentando evitar su pregunta. Solo quiero decir que esta se vuelve importante cuando se verifica todo el resto de la violencia social y de la resistencia social. Hablar de violencia simplemente es hacer extremismo. Hay que hablar de violencia siempre, todos los días, alrededor de cada acción social en la que estamos implicados, y resistir en todo momento. Solo cuando hemos hecho eso se puede comenzar a hablar de violencia, esa violencia dura, esa que significa muertos, derrotas y también victoria. Pero, ¿para qué? ¡Para construir un mundo sin violencia! Entonces, para mi, hablar del problema de la violencia es necesario, pero creo que cualquier persona que haya hecho política seriamente, sobre todo a partir de los movimientos, cada vez que se encuentra frente a la represión -y la represión es un mecanismo prácticamente normal en la vida política-, comienza a plantear de una manera abstracta el problema de la violencia. ¡Y hay que tener mucho cuidado!. En los años 60, por ejemplo, es evidente que en Europa, en Italia, en Francia, en Alemania, hubo decisiones sobre esto, en el terreno de la violencia, que fueron profundamente erradas ¡incluso yo! Y yo creo que ya superamos los problemas en los términos en los que estaban planteados en los años 60, y los superamos comprendiendo justamente la potencia, más que la violencia, que es necesaria hoy para desarrollar lo que decíamos antes, lo social contra lo político: abrir verdaderamente nuestra lucha, nuestra capacidad de organización a otros sectores, a otras fuerzas sociales. Todo esto no para evitar la violencia, sino para llegar al enfrentamiento violento organizado y capaz de reunir a la sociedad que trabaja, a la sociedad que sufre, en la lucha.
Mauricio: Yo voy a cambiar un poco de tema pero sigue en la línea de los temas de violencia y movimientos sociales. A mi parecer, lo que pasó en Libia hace poco demuestra como algunos movimientos sociales de muchos países fuera de Europa son ocupados, por la misma OTAN en este caso, para exportar modelos de democracia –y si bien ahí también esta el petróleo– hacia otros países. Así, los movimientos sociales son visibilizados, mostrados, salen mucho en Facebook, en Twitter, pero a la vez, eso sirve, por ejemplo, para que la OTAN dijera “entonces vamos a intervenir Libia para defender los derechos humanos”, logrando así derrocar gobiernos que no quieren e imponiendo su forma de democracia. La pregunta entonces es cómo los movimientos sociales pueden responder a eso.
Toni Negri: Es evidente que hay que saber mirar bien las cosas, una a una. Como decíamos antes, hoy en día no hay aún formas políticas globales de respuesta, de resistencia; hay homogeneidades profundas en los comportamientos sociales, pero no formas globales políticamente efectivas. Entonces, el modelo de intervención represivo, de reequilibrio global, es un modelo que tiene diferencias formidables, fundamentales, y ese es un terreno de estudio y análisis aún abierto. Si se toma por ejemplo los tres países en los que hubo revueltas profundas: Túnez, Libia y Egipto, tenemos tres formas de rebelión, diferentes conceptos de democracia y así también diferentes modelos de represión, de intervención. En Túnez vimos lo que llamamos la vía turca, es decir, una reorganización de fuerzas islámicas moderadas, un poco como el modelo de las democracias cristianas en Europa a finales de la Segunda Guerra Mundial; en Libia hubo una intervención militar extremadamente dura, y probablemente veremos una guerra civil muy larga; en Egipto tenemos una situación diferente, en el sentido de que en Egipto el ejército no constituye solamente una fuerza militar, sino que es también una capa social, una especie de clase media pudiente en los negocios. Entonces, el problema es mirar siempre con mucha atención lo que son los equilibrios globales, justamente en función de la ecuación que usted planteó, esta ecuación de recuperación que se da en situaciones diferentes.
Pienso que en Europa la situación siempre es más homogénea a nivel de la resistencia y de los medios de reorganización; de represión y de reequilibro capitalista en la zona. En Europa se hace evidente que el problema toca inmediatamente a la forma del gobierno, a su forma democrática, a la representación política: es el problema de la representación, tal como fue planteado en la tradición moderna, lo que en Europa está en Crisis. Es una crisis constitucional, una crisis profunda que alcanza todas las fuerzas políticas, tanto las liberales como la fuerza política de los movimientos, y no me refiero a la izquierda, porque en Europa, al menos, la izquierda es algo que no se llega fácilmente a definir. Y como saben, los partidos en Europa siempre han funcionado de dos formas, por un lado como asociación de ciudadanos, y por otro como órgano del Estado, la forma estatal por excelencia, constituyente de la decisión política a través de las alianzas o incluso directamente. Esta doble forma de la constitución política de los partidos está hoy en crisis, en una crisis profunda; el fenómeno asociativo y el fenómeno de la participación en la acción política y en la decisión política es hoy inexistente. Es eso lo que rompió y rompe, de una manera acumulativa, la posibilidad de transmisión de la voluntad popular hacia el Estado. 
Alfonso: Bueno, mi pregunta es más concreta y aplicada al caso Chileno. Se trata de saber donde pondría usted las prioridades en la articulación de los actores de nuestro movimiento social. Porque sucede que de un lado tenemos a los universitarios, por ejemplo, que dependen principalmente del Estado, los secundarios, que dependen de la municipalidad, y luego los trabajadores, con un nivel de sindicalización prácticamente inexistente. Y todos estos conviven en la búsqueda de mecanismos de lucha y de presión a un Estado donde las personas que gobiernan vienen de una tradición golpista, y donde en la llamada oposición tenemos incluso a una Democracia Cristiana que ayudó a pavimentar el camino a la dictadura. Entonces, repito, mi duda va con respecto a las prioridades de la articulación social dentro del movimiento y sus distintos actores, así como con los mecanismos de lucha y presión al gobierno; cómo mantener activo un movimiento en estas condiciones; cómo verlo a largo plazo.

Toni Negri: Es evidente que no te puedo responder a esa pregunta. A lo más puedo intentar trabajar alrededor del discurso que usted esboza. Los problemas de la organización de las luchas en Chile no es un problema de los chilenos, sino de la gente que trabaja en los movimientos, la gente que decide y hace las cosas. Yo no soy quién para dar consejos, y ni siquiera consejos, sino intentar comprender lo que significa luchar en una situación como Chile. Pero es evidente que el hecho de que en el gobierno existan elementos golpistas, una tradición reaccionaria -y la particularidad misma de haber sido el país Schok de los Chicago Boys-, que todo eso determina dificultades enormes para el movimiento. Pero no creo que haya un atajo para esta situación. La única manera de transformar este país, al igual que todos los países que están en una situación análoga, es construyendo articulaciones políticas, militantes; reunir los obreros y los estudiantes; reunir a las mujeres y a los hombres; construir programas, imponer programas que no sean simples transformaciones tranquilas del orden social existente. ¡Hay que tener una imaginación revolucionaria hasta el final, en el trabajo de todos los días! Cuando eramos pequeños a nosotros nos decían “para construir una organización tienen que ir delante de las fabricas”. Y eso es lo que nosotros hicimos durante 20 años antes de intentar tocar el poder, luchar contra el poder directamente: estuvimos 20 años frente a las fabricas, cada mañana a las 5. ¡Eso es hacer política! ¡Eso es construir mayorías! ¡Eso es construir fuerzas, potencias! Entonces yo creo que hoy estamos frente a un problema fundamental, y es el problema de discutir las nuevas formas de representación, las nuevas formas de participación. No podemos permitir más que la prensa esté en mano de los patrones, toda, toda. ¿Qué significa hoy la libertad de expresión? Porque este es un gran principio democrático… ¡No significa nada! Yo no sé, pero mi abuela comprendía hace ya algunos años que hablar de libertad de expresión cuando no poseíamos los medios para expresarse era folclore. Y hoy nos encontramos en la situación contraria en la que la corte suprema de Estados Unidos permite, con una sentencia dada, hecha, viviente, a todos los capitalistas dar toda la plata que quieran a los políticos para defender el free speech, es decir el derecho de expresarse. No hay limites de financiamiento. ¿Y qué es eso? Hay que tratar bien este problema. ¿Cual es el problema de la libertad de expresión? Hay que ir a los diarios mismos, hacer propaganda, romper esta situación que es indigna de los derechos del hombre ¡Eso es construir una perspectiva en la cual hablar de los grandes principios de la libertad, de la igualdad, de la verdad, de la democracia, pueda tener un sentido!
Daniel: Mi pregunta va en cómo ve usted la relación del poder burocrático con lo que está pasando en la actualidad. Cómo diría usted que se va a mover la burocracia frente a los procesos sociales hoy internacionales, desde el caso chileno hasta los movimientos árabes.
Toni Negri: Bueno, no sé. Le puedo contar como han reaccionado en otras partes; no conozco las particularidades de la democracia chilena. Sé que es muy Alemana en su comportamiento ¿No? En fin, tenemos, por ejemplo, que en otras partes, han hecho leyes para impedir a los movimientos organizarse. Otras veces han hecho directamente leyes para reprimir el movimiento. Otras, por el contrario, han hecho grandes reformas, de la Universidad por ejemplo; en Francia, en 1968, la reforma de la Universidad fue extremadamente profunda y costó una enorme cantidad de plata al Estado. Otras veces, como en Alemania, la repercusión del 68′ fue la “Constitución de los Hombres Libres”: zonas en las que se podía ocupar los departamentos, vivir una vida independiente, etc. y esa es la base a partir de la cual el partido verde se organizó. Entonces, las formas en las que se puede esperar las respuestas están completamente ligadas a las formas del movimiento. La decisión no es jamás independiente de la relación de fuerzas, y eso nos permite entonces volver a la pregunta sobre Chile y sobre la cual no puedo, evidentemente, intervenir.
Nicolás: Actualmente, en el sistema de educación superior chileno, alrededor de 2/3 de los estudiantes están siendo formados en instituciones de educación privada. Entonces las reivindicaciones del movimiento estudiantil van en dos direcciones: una es que los recursos estatales sean dirigidos únicamente a las universidades estatales, que estarían dentro del concepto de Derecho Público; la segunda opción que se empieza a debatir es la idea de que incluso las instituciones de educación privada puedan percibir recursos públicos, pero solo en la medida en que no lucren y cumplan con determinados parámetros, de democratización, etc. Entonces, lo que yo quería preguntar es por las implicaciones que están detrás de reivindicaciones como estas; si es que detrás de ellas puede que se exprese una política de lo común.
Toni Negri: Estoy totalmente convencido que este tipo de reivindicaciones o de objetivos de lucha son correctos. Estoy igualmente convencido que el reequilibrio entre privado y público, tiene que ser un reequilibrio en el que el principio de igualdad principalmente, sea llevado hasta el fin. Pero esto no significa pensar que a través del Estado haya una cierta igualdad asegurada. Entonces tenemos que comenzar a pensar a fondo la participación de los ciudadanos en la gestión de los bienes públicos. Ese es el problema hoy, y no el de reestablecer lo público: ¡ese otro es el problema al que los Chicago Boys nos restringieron! Hay que convencerse de que el Estado Nación no es más un Estado Público. ¡El Estado Nación se acabó! ¡El Estado público se acabó! Actualmente las grandes unidades de evaluación han bajado la nota a Estados Unidos, y no solamente a Grecia, a España e Italia. Hoy día la única defensa que tenemos es la posibilidad de avanzar en el frente de lucha; la participación. La democracia no es más una democracia representativa, y por eso debe ser reorganizada, tiene que renacer, y tiene que hacerlo de maneras cosmopolitas, inevitablemente. Pero en Europa la gente se entretiene, a pesar de todo, mirando a Berlusconi que es llevado como un perrito por los alemanes y sus agencias de empleo. Y por otro lado Sarkozy se divierte porque la pobre Merkel es tratada de la misma manera. Y no es porque Berlusconi haga de bunga bunga que se le trata así; se le trata así porque es en eso lo que se ha convertido el Estado Nación: en el intermediario simple del comando de las finanzas. Y entonces, o nosotros tenemos la capacidad de reinventar las formas de asociación, incluso las grandes formas de asociación, los macro-organismos en los que la gente se junta, se asocia, construye política, construye su destino a través de la participación, a través de una democracia profunda, o de otra manera seremos siempre los esclavos de esta reorganización capitalista crítica, cansadora, que no llega por sí misma a desarrollarse. Entonces: ¡¿cómo hacemos?!
Muchas gracias.

2001, similitudes entre la Bastilla y las Cacerolas

Por Camilo Blajaquis
El 19 y el 20 de Diciembre fueron los únicos días donde la utopía de la anarquía se volvió realidad por un instante, donde el resplandor de la rebeldía iluminó a pobres y a las clases medias al menos por un rato. Cuasi-espontáneo, aunque diseñado y profetizado con mucha anticipación.
¿Como pasó? ¿Cómo fue que el cuerpo social entero tembló? Todo un terremoto político, todos atacando al statu quo, a las instituciones, a los supermercados, a la policía. Viejas rubias al lado del morocho cantando la misma canción: piquete y cacerola la lucha es una solase escuchó por aquellos días.
Aparecen algunas similitudes interesantes y llamativas entre el estallido argentino y el francés de 1789. Movimiento popular y protesta social masiva, defensa del concepto pueblo y un después político-económico-social muy parecidos.
En Francia quienes salieron a tomar La Bastilla en primera línea fueron los aldeanos, los pobres hambrientos de un feudalismo atroz. Salieron a incendiar el sistema monárquico que solo los condenaba a la muerte temprana, a la peste y a morir de hambre. Pero no estuvieron solos: fueron respaldos por la adolescente burguesía que apareció por aquel entonces. Ambas rebeliones ya tenían hecho el prospecto de antemano con las instrucciones a seguir para que el statu quo se mantenga. Pero era el comienzo de un nuevo estado de cosas, de una nueva forma de administrar a las masas: nacía el Estado moderno de parto prematuro.
Aquí en Argentina como allá en Francia, los distintos niveles sociales evidenciaron su desencanto ante un sistema desgastado y podrido como el musgo. En Francia fue el fin del feudalismo; aquí, el fin del neoliberalismo. En ambos casos la herramienta principal para terminar con esos sistemas fue el fuego de la rabia popular, todo un movimiento multiforme con distintos actores sociales, todos tirándole al mismo enemigo, aunque los burgueses ya habían diseñado el panorama para el después del fuego. 
En Francia calmaron el grito de los pobres con la creación de una Constitución y de ciertos lemas ricos y tentadores desde lo semántico (libertad, igualdad y fraternidad), pero que, en la práctica,  cada lema contenía una limitación política especifica, un “hasta acá se puede”, un límite, un horizonte máximo
Aquí los lemas también fueron irresistibles: “Que se vayan todos”. Y que al estado de sitio se lo meten en el culo…
En Francia después del fuego se afirmó una nueva era del capital. En Argentina, debilitada la maquinaria neoliberal en la que solo una clase acumulaba, se pasó a una suerte de Estado de Bienestar, en el que esa clase sigue acumulando (y seguirá acumulando), pero en el que los pobres rebelados tienen vivienda digna, asignación universal y derechos humanos como nunca tuvieron.
Los pobres rebelados, en el caso argentino, fueron los movimientos piqueteros que florecieron en aquellos años, básicamente, desde La Matanza y la zona sur del conurbano bonaerense. Vale recordar las 20 mil personas (o más) que marcharon de La Matanza a capital bajo la bandera de la Corriente Clasista y Combativa o la Federación de Tierra y Vivienda comandada por Luis D´Elia. Toda avenida Rivadavia era sitiada. Los comerciantes cerraban sus negocios ante el terror y el horror de la grasa villera y encapuchada. Hubo cortes totales en los principales accesos a Capital que duraban más de un día. ¡Gran quilombo…!
Hay un antes y después de 2001, eso está claro. Pero, ¿qué fue lo que se terminó y qué lo que empezó? Se terminó, digámoslo así, la impunidad descarada de la CIA manejando los gobiernos en Latinoamérica. Pero lo que comenzó es menos claro.  ¿Comenzó la era de lo nacionaly lo latinoamericano? Pero ¿qué carajo es hoy “lo nacional y lo latinoamericano”? ¿Acaso se fueron las multinacionales, dejaron de existir los monopolios y no se matan pibitos en la villa? ¿O lo latinoamericano es Calle 13 haciendo la revolución junto a Shakira desde tarima de los Grammys? Interrogantes infinitos atraviesan esta década de progrekirchnerismo.
Cada hecho político tiene una intencionalidad premeditada. Si uno se pone trotskista debería decir que la burguesía argentina, llena de rabia por no poder sacar dinero del cajero automático, vio en los movimientos sociales piqueteros los soldados necesarios para echar al gobierno bajo la tutela de Cavallo. Pero es ésta, quizás, una mirada demasiado prejuiciosa, básicamente rusa y traída por la fuerza de otro contexto.
Desde otro punto de vista, algunos intelectuales y varios amigos piolas acusan al kirchnerismo de haber “cooptado” a los movimientos sociales piqueteros. Argumentan que Néstor Kirchner hizo una lectura muy inteligente de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre y a partir de ella –y de ciertas medidas de índole peronista clásica– desarticular la organización popular y las dinámicas  asamblearias y horizontales que abundaban en esa fecha. En 2001, los villeros aparecieron, al mismo tiempo, como un peligro concreto y como un sujeto político con poder real, con la capacidad y la fuerza necesaria para decidir cuando acabar con un gobierno. Así, para que esos movimientos se calmaran había que ceder, al menos un poquito, algunos privilegios siempre propiedad de los burgueses. El statu quo sintió miedo y su estrategia de automantenimiento (que nunca falla) llegó con el arma del trabajo, de la producción y del consumo: todo aquello que garantiza la tranquilidad económica. Es decir: pareciera que estas herramientas de bienestar para la población guardan el peligro que guarda toda política que no cuestione el modelo capitalista de producción como la maquinaria  adecuada para organizar la vida de la gente. Más consumismo es menos naturaleza. Más consumismo es estar más cerca de Hollywood que del Machu Pichu. 
Estos diez años hicieron que mucha gente que no tenía guita ahora la tenga, que esas imágenes africanas de hambre y de muerte que graficaban muchos lugares de la Argentina casi se terminaron. Pero la construcción de un poder popular real sigue pendiente. Porque hoy en aquellas villas y barrios donde  hace una década se imaginaban nuevas formas de vida y de organización, se vive un control y un hostigamiento flagelante por parte de las fuerzas de seguridad del Estado; control y hostigamiento que, entre otras cosas, impide la construcción de un poder político que surja sin ayuda de ninguna corriente y que sea inventado completamente por los villeros.
Porque cuando se habla de “profundización del modelo”, ¿de qué modelo se habla?  Porque en estos diez años el modelo hizo crecer, mucho más que la economía, la imagen de un sujeto malo, al que hay que temer para sobrevivir: el pibe chorro. Y en estos mismos diez años el modelo respondió, sin duda, a los voraces deseos de consumo, pero mucho más a los no menos voraces pedidos de seguridad que le hacen “vecinos”, pedido de que nos acorralen y vigilen en los barrios. ¿Habrá que profundizar el modelo?

#CristianFerreyraPresente – Ante la violencia contra lxs campesinxs decimos:

Un nuevo ataque del agro negocio, sus garantes y sus cómplices: el gobierno de la Provincia y los medios locales de comunicación
 
El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE, MOCASE-VC y las comunidades indígenas de toda la Provincia) nos enfrentamos nuevamente a un hecho de violencia que afecta a nuestras comunidades y familias campesinas e indígenas. Como desde hace años y años, y a un mes del asesinato del compañero Cristian Ferreyra, en la comunidad de San Antonio, muy cerca de Villa Matoque, departamento Copo, Provincia de Santiago del Estero, hemos sufrido el ataque de bandas armadas que responden a la empresa Servicios y Negocios S.A. del tucumano Ricardo Villa, provocando graves heridas a dos compañeros: Ariel y Néstor Palacios.
Como desde hace varios años venimos denunciando, estos ataques no serían posibles sin el amparo de los tres poderes públicos de la Provincia, y sin la complicidad y protección obscena de los medios de comunicación locales. Siguen existiendo las condiciones para la muerte de quienes nos resistimos a perder nuestros territorios que por derecho ancestral nos corresponden, las medidas anunciadas por el gobierno de la Provincia son insuficientes para resolver las graves violaciones a los derechos humanos básicos que sufrimos las comunidades campesinas e indígenas.
Las tibias medidas anunciadas ante la muerte de Cristian y las mesas de diálogos sólo aparecen como paliativos insuficientes frente a una definición política profunda del gobierno de la Provincia (en las cabezas de Zamora, Neder y Gelid) de basar el “desarrollo” económico en el agronegocio, un modelo de muerte, exclusión y exterminio de los campesinos. Como movimiento organizado seguimos apostando a un diálogo abierto, sincero y profundo que permita verdaderas soluciones a las cuestiones de fondo; a pesar de las reiteradas negativas del gobernador Zamora a conceder una audiencia a las comunidades campesinas. Pero también pensamos que de nada sirve el diálogo si las advertencias, denuncias y propuestas de soluciones concretas que las distintas organizaciones vienen realizando sólo tienen como respuesta el silencio de las autoridades, teniendo luego que sufrir la muerte de nuestros compañeros. Esto es lo que pasó en la comunidad de San Antonio, el Comité de Emergencia registró y advirtió el nivel de violencia al que estaban siendo sometidas las familias, el MOCASE-VC efectuó cuatro denuncias penales y aún así el gobierno y la justicia no hicieron nada. Lo mismo pasó en Villa Matoque, y en muchos lugares más, donde el mismo Comité y otros organismos habían alertado de la situación. Entonces nos preguntamos ¿se crean instituciones para encontrar soluciones o sólo para crear una pantalla que oculte la verdadera definición político-ideológica del gobierno de la Provincia y el aceitado mecanismo que garantiza y efectiviza el modelo del agronegocio?
Este mecanismo está compuesto por los tres poderes del Estado Provincial, cuya presencia efectiva se hace visible en los territorios a través de las Juzgados, Comisiones Municipales, Municipalidades y Comisarias cuyos agentes en muchos casos forman parte directa en las bandas armadas que responden a los empresarios. Tal es el caso de lo que pasó en Villa Matoque, donde el Comisionado “Chillín” Santillán y su familia están involucrados en el ataque a los compañeros Palacios.
Esta asociación ilícita no sería posible sin la complicidad de los medios hegemónicos locales (los que responden al grupo Ick –El Liberal, diario Panorama, radio Panorama, Canal 7- y al grupo Cantos –Nuevo Diario y LV11), que invisibilizan y censuran la realidad campesina indígena de la Provincia. Un claro ejemplo de esto es que ante los recientes hechos de violencia generados por las bandas armadas de los empresarios, intentan mostrar la noticia como riñas entre vecinos, sin dar cuenta de la compleja problemática existente, tomando como única fuente de información los nefastos informes que realiza la Policía de la provincia cuyos agentes –como ya dijimos- están involucrados en relación de dependencia con los empresarios. Esto constituye una violación más a nuestros derechos básicos, negarnos el acceso a la voz y a la información.
Como movimiento campesino organizado seguiremos resistiendo y defendiendo nuestros derechos y territorios, y exigimos un cambio en la definición política-ideológica del gobierno de la Provincia cuyas consecuencias están a la vista: saqueo de los bienes naturales, muerte y exterminio de los campesinos e indígenas.
NI UN METRO MÁS, NI UN MUERTO MÁS. LA TIERRA ES NUESTRA
ELI JUAREZ, EZEQUIEL JEREZ, CRISTIAN FERREYRA Y TODOS LOS COMPAÑEROS QUE MUERIERON DEFENDIENDO NUESTROS DERECHOS… PRESENTES
MOCASE / MOCASE-VC

CONTACTOS: 0385-155014174/ 0385-154014174 / 03877-154816773 / 03844-15408668

Para ti, Lucía

por Hernán Casciari


El contador de suscripciones anuales a la nueva revista Orsai acaba de llegar a mil. En nueve días, y sin noticias sobre los contenidos o la cantidad de páginas, mil lectores ya compraron las seis revistas del año próximo. Y eso que todos saben que habrá una versión en .pdf, gratuita, el mismo día que cada revista llegue a sus casas. Repito: acabamos de vender seis mil revistas. Seiscientas sesenta y cinco por día. Veintiocho por hora.
Al mismo tiempo, una escritora española acaba de informar que dejará de publicar. «Dado que que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros», dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: «Pobrecita, miren lo que internet le está haciendo a los autores».
A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero le pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los .pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en internet.
Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.
Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?
La respuesta, quizá, es que se trata del mismo mercado pero no del mismo mundo.
Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».
El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.
El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.
Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido:
Me llama por teléfono una editora de Alfaguara (Grupo Santillana, Madrid); me dice que están preparando una Antologia de la Crónica Latinoamericana Actual. Y que quieren un cuento mío que aparece en mi último libro, «un cuento que se llama tal y tal, que nos gusta mucho».
Le digo que por supuesto, que agarre el cuento que quiera. Me dice que me enviará un mail para solicitar la autorización formal. Le digo que bueno.
A la semana me llega el mail, con un archivo adjunto:
Estimado Hernán, te explico lo que te adelanté por teléfono: Alfaguara editará próximamente una antología de bla bla bla cuya selección y prólogo está a cargo de Fulanito de Tal. Él ha querido incluir tu cuento Equis. Si estás de acuerdo con el contrato que te adjunto, envíame dos copias en papel con todas las páginas firmadas a la siguiente dirección. (Y pone la dirección de Prisa Ediciones, Alfaguara.)
Abro el archivo adjunto, leo el contrato. Me fascina la lectura de contratos del mundo viejo. No se molestan en lo más mínimo en disfrazar sus corbatas.
Al cuento que me piden lo llaman LA APORTACIÓN. En la cláusula cuatro dice que «el EDITOR podrá efectuar cuantas ediciones estime convenientes hasta un máximo de cien mil (100.000)». En la cláusula cinco, ponen: «Como remuneración por la cesión de derechos de la APORTACIÓN, el EDITOR abonará al AUTOR cien euros (100 €) brutos, sobre la que se girarán los impuestos y se practicarán las retenciones que correspondan».
Pensé en los otros autores que componen la antología, los que seguramente sí firman contratos así. Cien euros menos impuestos y retenciones son sesenta y tres euros, y a eso hay que quitarle el quince por ciento que se lleva el agente o representante (todos tienen uno), o sea que al autor le quedan cincuenta y tres euros limpios. No importa que la editorial venda dos mil libros, o cien mil libros. El autor siempre se llevará cincuenta y tres euros. ¿Firmará Lucía Etxebarría contratos así?
Esa misma tarde le respondí el mail a la editora de Alfaguara:
Hola Laura, el cuento que querés aparece en mi último libro, que se distribuye bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported, que es la más generosa. Es decir, podés compartir, copiar, distribuir, ejecutar, hacer obras derivadas e incluso usos comerciales de cualquiera de los cuentos, siempre que digas quién es el autor. Te regalo el texto para que hagas con él lo que quieras, y que sirva este mail como comprobante. Pero no puedo firmar esa porquería legal espantosa. Un beso.
La respuesta llegó unos días después; ya no era ella la que me hablaba, sino otra persona:
Hernán: entendemos esto, pero el departamento legal necesita que firmes el contrato para que no tengamos problemas en el futuro. Saludos!
Y ya no respondí más nada. ¿Para qué seguir la cadena de mails?
La anécdota es esa, no es gran cosa. Pero quiero decir, al narrarla, que no hay que luchar contra el mundo viejo, ni siquiera hay que debatir con él. Hay que dejarlo morir en paz, sin molestarlo. No tenemos que ver al mundo viejo como aquel padre castrador que fue en sus buenos tiempos, sino como un abuelito con alzheimer.
—¿Me das eso? —dice el abuelito.
—Sí, abuelo, tomá.
—No, así no. Firmame este papel donde decís que me das eso y yo a cambio te escupo.
—No hace falta, abuelo, te lo doy. Es gratis.
—¡Necesito que me firmes este papel, no lo puedo aceptar gratis!
—¿Pero por qué, abuelo?
—Porque si no te cago de alguna manera, no soy feliz.
—Bueno, abuelo, otro día hablamos… Te quiero mucho.
Y de verdad lo queremos mucho al abuelo. Hace veinte, treinta años, ese hombre que ahora está gagá, nos enseñó a leer, puso libros hermosos en nuestras manos.
No hay que debatir con él, porque gastaríamos energía en el lugar incorrecto. Hay que usar esa energía para hacer libros y revistas de otra manera; hay que volver a apasionarse con leer y escribir; hay que defender a muerte la cultura para que no esté en manos de abuelos gagá. Pero no hay que perder el tiempo luchando contra el abuelo. Tenemos que hablar únicamente con nuestros lectores.
Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias en la red.
No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.
Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

Carta de Luis Alberto Spinetta

Buenos Aires, diciembre 23, 2011
Mi nombre es Luis Alberto Spinetta.
Tengo 61 años y soy músico.
Desde el mes de Julio sé que tengo cáncer de pulmón.
Estoy muy cuidado por una familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país.
Ante el aluvión de información inexacta, quiero aclarar públicamente las condiciones de mi estado de salud.
Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva.
Quiero agradecer a todos por la buena onda que he recibido, y pedirles que no paniqueen, y no tomen en cuenta las noticias que han generado los buitres de turno.
No tengo ninguna red social, ni Twitter, ni Facebook, etc,  por lo tanto todo lo que lean al respecto es falso.
Pertenezco a Conduciendo a Conciencia, y les recuerdo que ahora en las fiestas, si van a conducir no deben beber.
Gracias. Los quiero mucho.
Felices Fiestas.
Luis

Un escritor audaz, un lector temible

Antes de fallecer en septiembre pasado, León Rozitchner compiló los ensayos de Materialismo ensoñado, que ahora publica Tinta Limón. El libro fue presentado en la Biblioteca Nacional por Horacio González, Eduardo Grüner, Diego Sztulwark, entre otros, y aquí se reproducen algunas de sus palabras.

 La gracia y el terror

Por Horacio González 
León pensaba a través de una serie de actos que no provenían de categorías filosóficas establecidas o conceptos preexistentes, sino que como filósofo antepredicativo, es decir, como el que siempre busca antes un material originario y descatalogado, indagaba sobre el origen del ser. Pero tampoco era éste un concepto que lo atraía, pues su idea de lo originario no se definía por un concepto ubicable en un verbo que finalmente era el máximo consuelo de la filosofía. En verdad, parecía estar situado, como algunos surrealistas, en el momento originario en que de una ausencia de lengua se pasaba a un presencia del lenguaje. Si había consuelo, en ese pasaje había que buscarlo. Pero quería percibir ese momento mítico en su propia lengua, como el adulto que había perdido, en su memoria infiel, el niño que había sido, y aún más, el momento de ensueño en que el lenguaje aparecía como una suerte de empréstito cósmico que era posible por la mediación de la madre, que actúa en un momento en que cuerpo, sensualidad y lengua están en momento de natalidad. Momento desprotegido, impuro, precategorial y amoroso, pero con un amor que no puede decirse sino en el silencio de las entresílabas, remedando una fusión mística entre materia, memoria y vida. Las religiones, que también sabían esto, para León se perdían en la astucia de forjar figuras de interrupción al flujo amoroso, y también lo llamaban amor, pero a costa de tomar el momento primordial de organización del sentido como un truncamiento de la sensualidad, sustituyéndola por una virginidad forjada en una de las formas menores de lo sagrado, es decir, la alegoría de la concepción sin mácula. León entendió que ese pacto social que rezaba por lo inmaculado era un cimiento civilizatorio que fundaba un mundo amoroso al mismo tiempo que lo vaciaba o lo despojaba del derecho del adulto –del filósofo involuntario que todos somos–, a volver una y otra vez a ese sitio cósico originario para preguntar quiénes somos, o quién es este yo que ahora pregunta por su cuerpo. Así, León inventó un lenguaje filosófico que emanaba de una fuente erógena olvidada y que no se privaba de un plano sarcástico popular, porque toda la filosofía que escribió, aun la más politizada que le conocimos, trataba exclusivamente de gestar en la urdimbre de la lengua la reproducción de ese momento expropiado que algunos pensaron como el inconsciente colectivo de la humanidad, y él admitió considerarlo bajo el signo de una maternidad que, con su llana locuacidad primera, hacía de la materia del mundo un sueño sin soñador, una gracia asequible como infinito don compartido, pero –he allí su esfuerzo, su militancia–, amenazado por la otra lengua que la humanidad dispone. La del terror.

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El fundamento perdido

Por Eduardo Grüner
León sabe muy bien que el fundamento perdido no es un Paraíso ídem al que podríamos retornar. Célebremente ha dicho Borges que sólo se puede sentir nostalgia de lo que nunca se ha tenido, y me permito imaginar que León podría haber suscripto esa intuición. No se trata en efecto, para él, de nostalgia, sino de recuperación de esa pérdida, de esa invisibilidad de la “madre apalabrada” –como él la llama– en la “materia ensoñada” que podría hoy “relampaguear en este instante de peligro”, si se me autoriza esa glosa de Benjamin. Y permítaseme decir, de paso, que hay que tener mucho coraje y un gran estilo, para atreverse a usar esas palabras –“ensoñada”, “ensoñación”–, que en cualquier otro se deslizarían hacia el sentimentalismo cursi, mientras que en su texto resuenan casi como trompetas llamando al combate. Casi como un jefe que gritara: ¡al ataque, mis ensoñados! En fin, trato de retomar el hilo. La metafísica occidental, decíamos –que no por llamarse metafísica ha estado menos vinculada a muy materiales relaciones de producción y poder–, sin embargo ha trabajado con ahínco para, literalmente, separar el alma del cuerpo. La conciencia, dice León, ha devenido “ese éter (…) en el cual se inscriben todas las palabras”, gracias a que ha sido anulada en ella su propio fundamento material, sensible: “Esta es la paradoja: decir que un cuerpo habla y después excluirlo de lo que las palabras dicen, como si el cuerpo no dijera nada”.

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Signos corpóreos

Por Diego Sztulwark
Algo que conmueve en la escritura de León queda inevitablemente sin respuesta. Algo que no podemos dejar de interrogar en sus escritos, aunque sospechemos que no será en la letra donde descifraremos la respuesta última que buscamos. Algo que nos remite –a través del texto– a una esfera de animación que ya no pertenece a los signos impresos en el papel, sino a otras superficies de inscripción más hondas. Este reenvío tiene algo de autoexamen, de indagación de la propia capacidad de sobrepasar un límite de lo pensable. Límite que comporta –lo dice León más de una vez– una amenaza de muerte en el plano psíquico individual, y en ocasiones, también, en el histórico político. Esa inquietud insomne radicalizó en León, creo, una capacidad desmesurada de lectura. Lectura de rostros, de gestos de los pensadores por él admirados, de los inmigrantes, de los dirigentes políticos, de los amigos. Lejos de cualquier aplanamiento de la vida en un fetiche textualista, este tipo de curiosidad expande la práctica de la lectura hacia una pluralidad de signos corpóreos, para encontrar allí su tránsito inmanente al lenguaje y al texto. Esta potenciación seguramente refinada en la escena analítica hacía de León un conversador insólito, un escritor audaz y un lector temible.

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Lengua, tierra, madre

Por Ricardo Abduca
León Rozitchner buscaba que en el paso de representación a concepto no se abandonaran lo sensible y lo imaginario. Después de La cosa y la cruz insistió, en una serie de textos breves, como los incluidos en Materialismo ensoñado, en tres términos con los que elaboró conceptos: la lengua, la tierra, la madre. “La celebración” habla de las condiciones que dan lugar a la pregunta filosófica; en vez de hospitalidad incondicional (Derrida) hay un origen más íntimo aún: la unidad gozosa de la madre y el bebé, donde todo comenzó. No hemos sido arrojados a este mundo; hemos sido celebrados, esperados, por nuestras madres. Si ha habido “olvido del ser”, es del ser como materia, materia afectivamente cargada desde el inicio de la vida de cada uno. “Celebremos poder recordar”, escribió, ese núcleo originario que es la matriz elemental de las ganas, es decir del deseo. Aunque lo que se celebra esté perdido: no somos bebés, y las madres se mueren. Lo perdido puede recobrarse. Un ejemplo que quizás León hubiera aprobado: el relato de Freud sobre el niño que balbuceaba “fort” cuando arrojaba sus juguetes y “Da” cuando los recobraba. Se ha interpretado: “mamá se fue/mamá está acá”. Matriz elemental, impronta primera que se va reiterando, más y más compleja, en la vida del sujeto. Lo que estos textos celebran es la posibilidad de recordar esa impronta primordial, en la que puede actualizarse la capacidad de cada uno para sacar fuerzas de flaqueza. En lenguaje spinoziano, hacer del padecer una afección activa.
Ese fort/Da elemental es un juego de lenguaje, como llamaba Wittgenstein al uso del lenguaje haciendo cosas con palabras, forma simple del pensamiento y el hacer cotidianos. Curiosamente, Wittgenstein parte de San Agustín, quien en las Confesiones cree recordar cómo aprendió el lenguaje a partir de los gestos de sus mayores. La etapa final del pensamiento de León también partió de Agustín, pero criticándolo como ejemplo fundamental de la borradura de la impronta materna-material; del desprecio por el cuerpo, y ante todo del cuerpo de la mujer, expuesto en el mito cristiano de la concepción maculada.

clinämen: ¿Y si no hiciésemos nada?


¿Qué hacer cuando el pensamiento y el lenguaje político disponibles no sólo no responden a nuestras implicancias vitales-colectivas, si no que contribuyen a devastarlas?

Poema en dos tiempos y un final subversivo


TIEMPO I
Resbalé
por
la
sonrisa
de una palabra
taladrada.

Ése es mi origen…
Pero,
no recuerdo
si fui
expulsado
o
tomé mis cosas
y
me descolgué
pensando…
TIEMPO II
Fueron
palabras
las
que
nos
crearon.

Nos
formaron,
y desplegaron
sus
hilos
para
controlarnos.
FINAL SUBVERSIVO
Pero
yo
que
algunos
hombres
se reúnen
en cavernas,
y CALLAN…
Los zapatistas no estaremos solos nunca más…
Desde las montañas del sureste mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos

Biopic


Lobo suelto! transcurre en un futuro post-apocalíptico, donde gran parte del mundo ha sido ecológicamente devastado y la gran mayoría de la gente vive en la pobreza. La leyenda escrita en el Libro de la Luna dice que los lobos son seres místicos que vinieron al mundo desde un lugar llamado Rakuen (Paraíso), al amanecer de los tiempos. También se dice que, en el futuro, los lobos encontrarían, con la ayuda de una misteriosa joven llamada Nuestra Reina Inmortal (un ser creado de la esencia de flores lunares), el camino de regreso al paraíso y, al hacerlo, reiniciarán al mundo. Esta leyenda, para muchos, es difícil de aceptar, pues se estima que los lobos se extinguieron 200 años atrás. Pero, la verdad es que estos se han hecho expertos en ocultarse dentro de la sociedad de los humanos, aparentando formas humanas –incluyendo las capacidades vocales– mientras siguen manteniendo su agilidad, sentidos lupinos y armas naturales. Esto parece poner a Lobo! en el reino de la fantasía licántropa… pero es todo lo contrario: la forma humana de los lobos es representada como un efecto mental. Lobo! es también mucho más comprensivo con los lobos -obvio, por ser uno de ellos- que la mayoría de la ciencia y la ficción. Lobo Suelto! es un protagonista anti-heroico y anti-idealistas, tal como lo expresa su reconocida frase: «Morir no tiene absolutamente nada de ilógico: lo ilógico sería una vida sin aullidos«.

Ecce Lobo

Llegar a ser lo que se es
Por Lobo Suelto!


La boca es la clave. Regula las dietas y expresa los humores. Se trata, por el mordisco, de alcanzar la carcajada. Descabezar la víbora que se nos introduce en la garganta de un modo abrupto y decidido. Y luego escupirla. Liberada la cavidad bucal y las vías respiratorias la risa viene sola, plena. Mordiendo a fondo, los colmillos despiertan, afilados; desentumecemos la lengua y el gusto.
“¡¡¡Muerde, muerde!!!”

Régimen estricto para recobrar la salud: evitar –¡¡esto es capital!!– el mundo del elenco. La búsqueda de gloria está entre las substancias más nocivas. La unión de la fama y la buena conciencia puede aparejar úlcera y debilidad cárnica. El consumo de ideales, va de suyo, lleva a la dispepsia. Rechazar, por lo tanto, toda verba edificante. Toda escena individualizante. Insistir  en este punto: entregarse a esos juegos venenosos contribuye al crecimiento de parásitos internos, cuerpos anillados y rastreros.

“¡¡¡Muerde!!!”

¿Cómo se reconoce al elenco? No fácil. El elenco es literario, cinéfilo, periodístico, político, filosófico. ¿Qué tienen en común? Carecen de interés para quien busca afirmar su organismo. La pasividad admirativa produce concentración de tejido adiposo en las axilas y bajo el trasero.  El elenco es inseparable de la producción de criterios y jerarquías de lenguaje y de escritura. Para absorber la confianza de los otros, se nutre de reglas del buen sentido y del sentido común. El pensamiento así macerado se vuelve fóbico a la condición real de lo real.

El elenco tiende a interpretar la voz pastosa y destacada de “el modelo”. Flatus vocis. Se postula como superestructura de la salida de la crisis. Muchos grupos, muchas firmas, cientos de palabras, miles de sonrisas… dientecitos vegetarianos. El éxito acreditado en el campo simbólico y material, en el público y el privado. 

El elenco es lo más próximo e inestable. Ensayo general para lo póstumo.  

“¡¡¡Muerde, muerde!!!”

Se recomienda fuertemente huir al monte, recobrar los instintos más in-fames. Más que “intervenir”, se sugiere buscar donde y como respirar. Retomar los largos paseos por el bosque. Adentrarse en la maleza, hasta no poder diferenciar ya el bien y el mal. Sobre todo no aferrarse al Bien. Ni en nombre de los valores más altos –esos que surgen del piadoso y vaciado lenguaje de lo político; del más soso y teológico de los modos del habla; del más apasionado y cómodo– podemos tolerar el desmonte.  

”¡¡Muerde!!” 

Escapar de la estupidez. Ante todo de la propia. La más íntima y recurrente. Del rictus serio. Pero sobre todo de la sonrisa social. Es mentira que el peligro está en la mentira, la falsedad o el error. ¡¡Desoír a los nuevos sacerdotes!! La salud no está en la verdad, sino en la destrucción del régimen vigente de evaluación de las verdades. Por lamentable que sea, nada se nos oculta. Nada hay por develar. Toda la pesadez y toda la acidez provienen de lo mismo. De esa estupidez que nos carcome. Esas verdades sin vuelo, esas verdades que son prisiones. Que no arriesgan ni inventan. Serpientes de aire y papel que nos atragantan.

“¡¡¡Muerde, muerde!!!”

Rechazar sin reparos toda dosificación de –llamémosla así– “la crítica”. La disidencia a que nos encomendamos no debe reparar en el juicio moral, sino en los más deliciosos cuidados de la infamia. Cada palabra, incluso cada letra, debe aspirar a la más radical de las infamias. A ese bíos común que no parte nunca del sentido ni posee las reglas del sentido común.

Infamia, sí: marchar con los bastardos sin gloria. Vidas que sólo se son célebres solo cuando chocan contra el poder. Errar infame, sí. ¡Fiesta! Fiesta crepuscular de la anarquía coronada. Fiesta que solo empieza con la llegada de los fantasmas. Hasta que ellos no bailen libres, catárticos para nosotros, no llegaran las convulsiones que anuncian el fin del tratamiento.

Recobrar la distancia con las vanguardias literarias y los militantes-especialistas. Volver a un decir verdadero ante la literatura, y no desde ella. Ante la política y no desde ella. Más cerca de la apertura desconocida que de la evidencia por confirmar (y administrar). Desplazarse al extremo. Forjar, allí, un matiz. Pero real. Substancial. Recordar el presente: los años de gratuidad en los acantilados. Nuestra propia insignificancia histórica. Y volver a reír.

Carnaval del final. Lobo suelto, otra vez.

Trailer ESTACION ZOMBI

Lobos alerta:
la próxima luna llena, a medianoche, avant premiere de Estación Zombi 


 

 

No lo olviden:
la vida es la venganza de los muertos, 
no la muerte la venganza de los vivos.



Entrevista a Horacio Verbitsky:

“El discurso de la nacionalización suena muy bien, pero esconde grandes riesgos”

El último domingo Horacio Verbitsky, periodista clave de Página/12 escribió una extensa nota sobre la situación de YPF y la llamada “ecuación energética argentina”. A última hora del día de ayer se comunicó con Lobo para responder algunas inquietudes. He aquí el somero intercambio.
Lobo: Ante el riesgo de poner en crisis el abastecimiento energético en el actual contexto de restricción presupuestaria, ¿cuál es la solución para la tensión con Repsol-YPF?
Horacio Verbitsky: El gobierno tiene en claro el problema, lo que no equivale a decir que sepa cuál es la solución. Cristina ha recibido distintas propuestas y debe decidir entre ellas. Sin dogmatismo, preferiría que YPF se comprometiera a realizar las inversiones que no hizo hasta ahora. De no hacerlo, habría otros interesados en hacerse cargo. Pero también hay funcionarios que se inclinan por una salida estatal: y existen varias de diferente intensidad, empezando por una intervención.
L: ¿Cómo evalúa, a esta altura del partido, la iniciativa de Néstor Kirchner de aportar socios argentinos a Repsol-YPF?
H.V.: Los remedios aplicados hace unos años, tuvieron un efecto paradojal. Kirchner impulsó el ingreso a la sociedad de un socio argentino, al que Brufau describió en una irónica declaración como “experto en mercados regulados”. El Grupo Petersen (elegante denominación con la que giran Papá y Baby Eskenazi), carecía de recursos para adquirir la participación accionaria que Repsol quería ceder y por eso se convino una ingeniería financiera para que la pagara con futuras ganancias. Gracias a eso, lejos de propiciar la reinversión se convirtió en el principal interesado en la distribución de dividendos y acompañó cada planteo de Repsol a favor de aumentos en los precios del petróleo y del gas que produce. Esta es la línea de los ex secretarios de Energía acaudillados por Daniel Montamat, para quienes la utopía del autoabastecimiento sólo se alcanzará caminando hacia el horizonte de precios del mercado mundial, en cuyo caso caería el consumo local y volverían los abundantes saldos exportables.
L: ¿Y que balance hace de la política integral del gobierno para el área de energía?
El gobierno obtuvo algunos éxitos, como la rebaja de un 30 por ciento en el precio del combustible aéreo, que YPF le facturaba al precio internacional a Aerolíneas Argentinas. Como le falta información y el análisis de costos no es su fuerte, el gobierno acudió a una fórmula importada: como en Estados Unidos, el precio del combustible para aviones no podrá exceder en más de 2,7 por ciento el de la nafta especial en la estación de servicio más próxima al aeropuerto. Pero Brufau rechazó la pretensión oficial de importar el faltante de producción propia de hidrocarburos y venderlo al precio de producción local. Y ante la decisión de las provincias de revertir las concesiones allí donde la inversión y la producción no fueron los comprometidos, YPF muestra voluntad de judicializar la relación, con lo cual no habría una solución inmediata.
Lobo: Los proyectos de nacionalización de YPF suponen un momento decisión ideológico muy fuerte para el gobierno, ¿cree que finalmente serán dados?
Que el Estado le limpie los pozos muertos o agonizantes no le preocupa mientras mantenga las reservas no convencionales de Vaca Muerta. Por eso, luego de las reversiones dispuestas por Chubut y Santa Cruz, la acción de YPF subió de precio. Con el respaldo del Reino de España, Repsol tiene más espaldas que Eskenazi para resistir una ofensiva del Estado en toda la línea. El discurso de la nacionalización suena muy bien, pero esconde grandes riesgos, como acaba de advertir Hugo Moyano. El barril de petróleo es mucho más caro que en el momento de la privatización pero las reservas son mucho menores. Tal vez si el Congreso declarara la utilidad pública de YPF, la merma en su capitalización la pondría más al alcance de una toma hostil en el mercado. Como se ve las alternativas son varias. Más difícil parece modificar el plazo. Pero el autoabastecimiento a precios locales no es una cuestión ideológica, sino de supervivencia.

Living K


El Living ha vuelto. Es hábito argentino, costumbre, encantadora inercia de vivir.
Este Living es el decorado de una vidriera del barrio de Palermo. Muestra y se contempla, convoca un futuro compacto, espacio regular, ritmo en el tiempo. Decorado de una intimidad donde enredar público y privado en una construcción curativa, de sociabilidad previsible. O al menos confortable.
El cuadro que decora el Living, que decora la vidriera de la mueblería del barrio de Palermo es, en cambio, inquietante. Soporte y mensaje se contraponen: ¿la imagen congelada esta ahí para suturar heridas en el habitante? ¿O para mediar entre la insatisfacción con la propia biografía y la nostalgia por aquello que recuerda haber vivido?

Quizás sea el alegre desorden del consumo que se encarga ahora de promover las sensaciones y convocar los deseos del habitante. Lo importante es la certeza que el cuadro le provoca: ya no habrá ruido ni movimiento en la esquina que pueda hacerlo caer del decorado.
Y además, como le dijo la diseñadora y él repite a sus amigos: el cuadro en el Living queda divertido.

Vida de hombres infames

 por Lobo Suelto!
 


I.                   La política ante la catástrofe


Once. La catástrofe actualiza en nuestra memoria, a la fuerza, una dimensión de desastre de la vida urbana; inevitable infelicidad colectiva que la política (en tanto problematización de la vida en la polis, en la ciudad, que a todos nos abarca) no hace sino eludir. Concentrada en un esfuerzo de gestión continua, la política se vuelve ingeniería de la fiesta, del consumo, del espectáculo. En esta producción incesante de imágenes de felicidad colectiva, en esta terca dedicación por distanciarse de todo aquello que en la vida cotidiana es herida y frustración, el mundo de lo político niega las condiciones reales sobre las cuales elabora buena parte de su retórica y sus decisiones.



La tragedia impone un dolor sin atenuantes y reenvía inmediatamente a dramas anteriores, como el de Cromañón, sucedido a tan pocas cuadras de la estación que las ambulancias debieron sortear su paso por la calle Bartolomé Mitre, convertida hasta hace días en santuario popular. Esta insoportable comunicación no se agota en una sumatoria de episodios atroces. Exhibe a la ciudad como encadenamiento continúo y simultaneo de pequeñas catástrofes de naturaleza variada: alimentarias, laborales, de transportes, de uso de las energías, de explotación de recursos naturales (la catástrofe como una declinación visible de la guerra urbana de modos de vida y como concreción extrema de una cierta idea del desarrollo).


Buscar responsables individuales de estos accidentes es siempre un asunto delicado. En un sentido profundo, la pena resulta desproporcionada respecto de las pérdidas y de la magnitud del problema que hace sistema con el sufrimiento. Cuando apelamos –con razón– al estado de cosas de fondo que posibilita este tipo de episodios, nos imponemos una tarea mayor: la de enfrentar las estructuras mismas del modo de vida colectivo, que nos incluye.


II.                 Felicidad pública


¿Qué tipo de responsabilidades son las que se ponen en juego cuando esta trama de barbarie se vuelve imagen y acontecimiento? Estos accidentes “técnicos” se suelen presentar como desligados de otras dimensiones de la vida urbana con los que se vincula profundamente. La política es la primera en declararse impotente ante la compleja trama implicada en los hechos consumados. Al no prosperar de modo duradero y significativo, la problematización pública y necesaria se repliega. Y el peso de la responsabilidad vuelve a recaer sobre quienes padecen continuamente estos avatares de la vida metropolitana.


El bloqueo de toda problematización efectiva contrasta con la proliferación de las imágenes y las noticias dedicadas a cada uno de estos episodios. Si lo mediáticoopera efectivamente como sistema nervioso de lo social, quizá importe menos –para comprender el modo en que hace sistema con lo real- quién sea el propietario de esos medios y un poco más el modo en que disponen de un conjunto de automatismos más amplios, la supuesta naturaleza “técnica” de la mediatización, y el modo en que se sobreimprimen altas dosis de instantaneidad, repetición y narratividad a los momentos de decisión pública.


En ese marco, la política deviene gestión incesante de la felicidad colectiva (incluso, cuando se vuelve “crítica”): fiesta del aumento del consumo, en la que no está bien visto ponerse a revisar la deriva que adoptan las pasiones sociales.


O, más puntualmente (y como escuchamos decir últimamente a Christian Ferrer) el éxito de este “modelo” consiste en su capacidad de excluir el antagonismo político al coagular en torno de una imagen única de felicidad pública, una imagen sustentada en el aumento del consumo según parámetros de los centros del capitalismo occidental. Y un modo único de instrumentalización: a través de la inserción de nuestro país en el mercado global como exportador de ciertas materias primas, tecnológicamente asistidas, cuyos ingresos permiten mejorar la capacidad del estado para contener a los contingentes sociales llamados “desfavorecidos”.


III.              El elenco y la opinión crítica


Y bien, existe un tercer aspecto a considerar: la constitución de un elencobienpensante, de una opinión críticaque se ha vuelto tan interior al “modelo” como cada una de sus otras dos invariantes (desde la exportación de grano hasta el complejo científico que la asiste). Productores y reproductores de una constante gestualidad política, los autodenominados “intelectuales” dan forma de moebius a una politización enunciativa que convive con una despolitización de zonas extraordinariamente inmensas de la existencia individual y colectiva.


IV. La tragedia y la crisis
Bien diferentes a estos momentos de tragedia, los momentos de crisis económica y política combinan el dolor y la fragilidad con la potencia y la alegría. La crisis es también ocasión para reencontrarse con los medios materiales y morales de la existencia. Para pensar otros modos de vida, de relación con lo que nos rodea.

Y por eso la crisis puede devenir también en cuestionamiento de las promesas de felicidad, habilitando dinámicas de politización bien diferentes a la actual; politizaciones desde abajo y ligadas a una revisión del cotidiano, tal como pueden rastrearse estos últimos años en situaciones disímiles como las de Medio Oriente, Chile o regiones de Europa y EE.UU. Experiencias de lucha, éstas, que recuerdan en mucho a nuestro 2001, sobre todo, en su capacidad de retomar, del mundo de la vida, motivos y modos de expresión, aportando una carga de disidencia fundamental en torno a las directrices y parámetros de la felicidad pública y sus estructuras de gestión. 


V. La irrupción del bios
La “felicidad” reinante (ese vínculo entre fiesta, buen pensamiento y promesa de crecimiento) convive tanto con sufrimientos incesantes como con momentos anónimos de una suma nobleza que no llegan a cuestionar ni a oponer una imagen alternativa. ¿Es esto un déficit? En todo caso, para comprender la tensión que recorre nuestras ciudades es conveniente cuestionar cierto efecto óptico que iguala el discurso “crítico” del elenco al movimiento del “bios”.


Se trata de luchas que, enraizadas en las afecciones propias de una vida y sus pasiones, producen valor desde el cotidiano mismo. Luchas cuya paradójica debilidad consiste en su dificultad para integrarse en el pobre entramado desarrollista, en sus infraestructuras y relatos de un presente feliz. Luchas que son traicionadas cada vez que se las reduce a demandas a solucionar, a puro sufrimiento e impotencia: política de víctimas y reparaciones, literatura de catástrofe. Políticas de la despolitización.


Bien sabemos que “crítica” y “disidencia” no se equivalen. La disidencia surge de un corazón infame (in-famia: sin fama, sin gloria). La fiesta crítica tiene un ideal regulador, es decir, una fiesta que intenta conjurar la dimensión promiscua que yuxtapone e hibrida la vida y la política.


Las luchas que no cesan de retornar –al menos desde mediados de los noventas para acá– son, en ese sentido, luchas infames, disidentes, que asumen la tristeza al interior de un nuevo modo de entender lo político. O, en lenguaje filosófico, luchas biopolíticas.


VI. La disidencia y “el modelo”
Es menester, en suma, ante la insistencia en la riqueza del momento político actual, afinar el ojo y oído, máxime cuando esa actualidad es referida a las disputas dentro del (amplio espectro del) elenco (con todos sus matices) y del palacio, que alcanzan niveles de patetismo exorbitantes (quizá porque ese juego abarca hoy, como nunca, a las capas medias bienpensantes).


De este panorama, obviamente, no escapan las izquierdas organizadas políticamente: en sus latosas diatribas sobre la autenticidad o impostura con las que el gobierno alza banderas como la de la redistribución de los ingresos, su imaginación política no supera el pedido de sinceridad, de verdad de proceso; y así piden más.


¿Podemos reducir la vida pública a una expectativa de justicia dentro de “el modelo”? Con tanto discurso benjaminiano en el ambiente, ¿no sería más saludable retomar el punto de vista del sufrimiento y del valor que producen las luchas al interior del bios antes que solazarse en la pura retórica erudita, sea afirmativa o crítica?


Por el contrario, las dinámicas de politización parecen renacer allí cuando –bajo el diagnóstico aterradoramente grave de los modelos de pensamiento y gestión en curso– situamos en el centro de la escena la capacidad de sujetos infames de poner condiciones y líneas de irreversibilidad, cuando ensayamos mapear los signos de su disidencia.


Lo propio del actual ciclo político es minorizar a quienes cuestionan este estado de cosas sin ofrecer “alternativas”. Vuelve a estar en la orden del día la lucha por el devenir minoritario. No hay contradicción en esto: devenir minoritario y resistir la minorización son una y misma cosa. No suscribir a la política de la víctima, tensionar las imágenes de felicidad sustentadas en el consumo, disentir, en suma, respecto del régimen que opera produciendo un sentido de lo mayoritario (con solo echar una mirada a la convulsión europea comprendemos que no es tan fácil de sostener el ideal capitalista de felicidad. ¿O es, acaso, que el desarrollismo (¡¿ex?!)tercermundista aspira a sustituir al tradicional centro capitalista como sostén de este ideal?)


La gestión de la felicidad se sitúa en el centro del problema político. Un problema que la política del presente no puede eludir.


20 marzo de 2012

Clinämen: Felicidad y Disidencia


Conversamos sobre la relación entre modelo de felicidad y política. 
Lo político como interrupción del consenso.
Malestares sociales y felicidades disidentes.

estallido redondo

historia ricotera de 2001

 por perros sin folleto

Los Redondos, fiesta y resistencia, chorrearon todas las épocas, los’70, los ‘80, los ‘90, y rompieron en 2001: su desborde se confunde con el de una era política en Argentina, y su historia muestra un 2001que obliga a repensar el presente. Redondos, una fiesta donde decir nada es verdad salvo nuestro grito, este grito que abarca el cosmos. Aguante y creación, mapa del mundo y orientación en el desastre: sin estrellas, desconfiados de cualquier ídolo, bailando los designios de nuestro dios pagano, Patricio, esta trascendencia del nosotros.


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El primer vagón

Por Turco Machete

En lugar de cortarme el pelo hoy por la mañana, decidí tomarme el tren que habitualmente me lleva al trabajo (no todos los días, sólo los cuando voy a trabajar), el ramal TIGRE-RETIRO. Un lujo viajar allí, sólo que ayer se incendió algún vagón por Olivos (“¡Que parezca un accidente… TBA dixit!”).
Aire acondicionado, gente leyendo best sellers, Ipods y caras de culo, solo para encontrar algún punto en común entre Héroes: Mitre y Sarmiento, alumnos bajo el virreinato de TBA.
Y casi como por obra divina (¿qué dirán los dioses griegos?) y por el mismo precio, se dibujó un vagón vip, cómodo, con poca gente a esa hora donde todos (y todaaaaaas) estamos destinados a viajar como ganado.
¡¡¡¿Qué pasó?!!!, pregunté a un zombie de al lado que venía escuchando música al palo. ”La gente no viaja más en el primer vagón, ¿no ves cómo está atrás?… hasta las manos, y acá de diez”. Bueno, la alegría de viajar bien tiene su riesgo, ese riesgo se llama, entre otros, “El primer vagón”.
Ante la imposibilidad de pensar que todo nuestro recorrido cotidiano está lleno de peligros y que estamos inmersos y transitando una precariedad total, nos aliviamos creyendo que el “segundo vagón” es el refugio contra el“error humano”, la “falla técnica” o, quizá, la “culpa de las estructuras”.
Pero, ¿cuánto tardará en convertirse el segundo en primero?

“Déjenos vivir en paz nuestra propia Edad Media”

Coscia, Negri y el naufragio de la Cultura

por Lobo Suelto!


Sábado a mitad de marzo, una y tres de la madrugada. Canal 9. Puerto Cultura.
Alfombra amarilla, cortina naranja de fondo, escenario con mesa de vidrio con dos sillas con dos vasos de agua con una taza y algún libro –todos elementos decorativos. Dos hombres de traje oscuro en el corazón de la escena, uno notoriamente más viejo que el otro. A la izquierda de la pantalla, el filósofo autonomista italiano Toni Negri –tal vez, el pensador-militante más sugerente del último medio siglo; a la derecha, Jorge Edmundo Coscia, modesto cineasta [1] y actual Secretario de Cultura de la Nación. El montaje se completa con un público de estudiantes universitarios que, sentados en gradas artificiales y con auriculares berretas para la traducción simultánea, siguen inexpresivos un diálogo inaccesible.[2]
Desde el spot inicial que sirve como publicidad del evento la cosa se pone, digamos, enrarecida: se presenta a Negri como “pensador agudo, filósofo brillante e hijo del fundador del Partido Comunista Italiano”, es decir, una equilibrada mezcla de superficialidad, desinterés y delirio. En ese momento, a esa hora, luego de la espera, imploramos no fuera oráculo de lo por venir.
Te llamás Antonio, pero te puedo decir Toni”;
Claro, todos me llaman Toni”:
Nunca más le dirá “Toni” en toda la entrevista.
Comencemos con algo que es una particularidad de este programa, reabre el Secretario con escasa sutileza: cuente su vida desde el inicio vinculándola a su pensamiento: Italia, sus padres, la guerra, el fascismo, el Partido Comunista, la Autonomía Obrera. Respuesta concreta que eludió lugares comunes sobre la izquierda, el comunismo y el fascismo. Trató, más bien, de descristalizar imágenes: los procesos históricos son complejos y los prejuicios abundan.
O no tanto: Coscia afirma/pregunta las diferencias entre los nacionalismos europeos (de carácter imperialista) y los nacionalismos tercermundistas (liberadores, anticolonialistas). Negri responde: (a)- ni el nacionalismo italiano es algo obvio, algo directamente encuadrable en los “nacionalismos europeos” (habría que revisar cuál era el lugar subordinado de Italia en la configuración del capitalismo de principio de siglo XX que hace emerger el nacionalismo –luego devenido fascismo– no imperialista sino de resistencia al imperialismo); (b)- ni la lectura desde Italia de los movimientos de liberación nacional en América Latina fue una mirada reactiva (más bien lo contrario: el movimiento europeo de los ’60 y ’70 siguió con extremo interés las luchas latinoamericanas);  (c) ni sería del todo atinado reducir los movimientos de liberación nacional en lo que se llamó el tercer mundo a una matriz nacional o nacionalista.
Cuando el Jorge Edmundo comenzó a formular su tercera pregunta (sobre el uso del término comunismo en un surtidito de “filósofos europeos actuales”) se volvió evidente que la entrevista no iba a buen puerto: el entrevistador –con gesto de seisieteochista superado– no escuchaba lo que el entrevistado le decía, su palabra no lo afectaba, ni hacía ningún esfuerzo por conectar con ese otro discurso, por pensar desde él. La lectura maquinal de preguntas preparadas remplazaba a la conversación, al intercambio. El poco compromiso del cineasta con la situación era palpablemente patético.
Insistirá Coscia con la imposibilidad de traducción de las situaciones europeas y latinoamericanas: si desde allá se acusa de populistas a los gobiernos latinoamericanos (juicio que, prelaclonianamente, evidencia una incomprensión profunda de los procesos latinoamericanos), desde acá no podemos entender la diferencia entre la izquierda y la derecha europea (dado que ambas ejecutan políticas similares).
Insistirá Negri –con sutileza– en esquivar pensar la política en términos de derecha e izquierda. La izquierda resultó ahogada con su propio vómito, replegada sobre sí misma sin entender las mutaciones del capital, del modo de producción, de la forma trabajo, de las subjetividades… de todo lo que hizo que las fuerzas productivas superasen las relaciones de producción (formula que, claramente, desorientó al auditorio). Y remarcará su interés y apoyo a los procesos latinoamericanos, no sin destacar que el populismo conduce irremediablemente al nacionalismo y al desarrollismo, es decir, a la ilusión de intentar correrse de las dinámicas de globalización a partir de un ingenuo auto-sostenimiento. Ni siquiera los Estados Unidos, agregar, pudieron abstraerse de la fuerza de la globalización. Por el contrario, fueron claramente derrotados por la globalización (luego de querer imponer su moneda, su economía, su fuerza militar, su modo de vida)
Luego, ante el tono descreído del entrevistador sobre la posibilidad de pensar un horizonte no-capitalista, Negri destacará las luchas en las que, sobre diferentes territorios (de España a Chile pasando por Egipto), resuena el “qué se vayan todos”. Esto conduce a Coscia a señalar tres momentos fundamentales de la Argentina de los últimos años: el estallido de 2001, el gobierno de Kirchner (una opción diferente a la propuesta en 2001) y el amotinamiento de la oligarquía del campo, lo que haría necesario (dirá Coscia) distinguir entre “multitud” y “gente” (?).
¡Claro!, asentirá un Negri enfático: el concepto de pueblo se liga insolublemente al de propiedad privada; el de multitud, en cambio, encontrará en lo común la superación del par público/privado. Pero más allá de las respuestas, lo más evidente es la distancia entre la pasión, la convicción, fuerza de quien intenta poner en común –en palabras–, sin demasiado cálculo, un pensamiento vivo y el automatismo del otro: nada pone el Secretario sobre la mesa, quizá solo su pereza o sus desconfianzas. Un anfitrión que no está a la altura de su invitado.
Una última puntualización será requerida sobre un artículo de Negri que elogia la ausencia de memoria (algo muy difícil de asimilar para un funcionario de un gobierno que hace de la memoria una activa política de estado). “Olvidar las derrotas para poder seguir luchando”, propondrá el filósofo italiano ante la cara incrédula del entrevistador. La ausencia de memoria posibilita volver a conformarse a sí mismo desde un lugar afirmativo, potente, no reactivo.
Sobre el final, las preguntas del público –sobre por qué vinculaba el nacionalismo al fascismo; sobre la diferencia entre las luchas de los ‘70 y las actuales, sobre el zapatismo y sobre la noción de poder constituyente) ya no salvaban una entrevista que había naufragado antes de zarpar.
En ese sábado que promediaba marzo, a las dos y dos de la madrugada, la TV se apagaba, no sin dejar resonando la única verdad profunda, bolivariana, vertida por el Secretario:Déjennos vivir en paz nuestra propia Edad Media”.

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[1] Entre sus producciones se cuentan: “El general y la fiebre” (1992), “Cipayos (la tercera invasión)” (1989), “17 de octubre, una tarde de sol” (1995), “Rosas, 200 años” (1993), “Danza contemporánea argentina I y II (1992/­93)”).

[2]Quizá es demasiado forzado”, sugiere J, pero insisto en que no parece improcedente sospechar que el  kircherismo tiene algo que ver con el pasaje entre dos escenarios —el primero y el último— del vinculó de este filósofo con la Argentina: aquel de su primera visita (año 2002, a los gritos, en italiano y sin traducción, en un gigante galpón de una fábrica recuperada donde se mezclaban obreros, piqueteros, campesinos, asambleístas y estudiantes, una militancia social tan difusa como potente –“La moltitudo è un concetto di clase”, gritaba hasta la afonía aquella tarde– y este que aquí narramos (mi plasma y yo, un simulacro de discusión, un auditorio mediocre, una pasión que la televisión y el conductor desmantelan).

Roger Money x 3

No lo soné
por Damián
Es redundante, bien sabido, pero me dislocó, verdaderamente, sobre todo en estos días que hay que armarse y matar.
Situación: ayer caminaba por Núñez a las tres y media de la mañana. Iba con un conocido. Nos cruzamos con tres pibes. Cartoneando. Aspirando poxi. Tenían las marcas de lo que debe dar miedo.
Uno a la distancia, me dice: loco, ¿cómo estuvo el recital?
Impresionante. El recital se había terminado hacía tres o cuatro horas, y él se daba cuenta de que yo no era de ahí, de que había ido, etc. en suma, el pibe quería que le contara. Sabía toda la situación. Me hizo acordar a pura suerte.
Le contesto: increíble.
Me vuelve a decir: ¿estuvo piola?
Sí, muy piola. En seguida me sale el pensamiento: el pibe intentando sobrevivir, y yo contándole lo que no tiene ni puede. Por suerte, no dije ninguna bajeza, aunque estuve cerca. Digo por suerte porque así yo hubiese hecho lo que él intentaba no hacer. La compasión es la otra cara del miedo. La misma mierda, con distinto nombre. La célebre tablita de valores.  
¿Tenés un cigarro?, me pregunta. Paro, se acerca, me da las gracias y se va.
De nuevo, me pareció impresionante: el pibe buscando simpatía, también el cigarro, pero se tomó la molestia de generar algo primero. De eliminar distancias. Era Sartre rechazando el Nobel. Con esa altura. Ni más ni menos. Una emocionalidad alucinante.   
Al toque pasan otros dos pibes que eran de la zona, aparentemente. El mismo que me habló los llama y los dos siguen caminando, pero con miedo. entonces, los empieza a bardear. No pasa de ahí.    
¿Y quién provoca qué?

11×2

Fantasmas en la estación

por Sebastián Stavisky 
Un cadáver en el cuarto vagón. Cincuenta muertos entre el primero y el segundo y un cadáver en el cuarto vagón desquicia toda previsibilidad. Porque aún después de cincuenta muertos es necesario al menos una pizca de previsión. Que no hubiera más muertos en la estación permitió que se retomara la circulación. Que los trenes echaran nuevamente a andar. Que las boleterías volvieran a expedir boletos. Hasta que un cadáver en el cuarto vagón detuvo otra vez el flujo. Estaba tan cerca y nadie lo vio. Casi en la punta de los hocicos de los sabuesos busca muertos y nadie olió su olor a putrefacción. La estación se supo de pronto invadida por un fantasma que se resistía a abandonarla. Un fantasma que viajaba en tren fantasma.
Dos días es el tiempo que comúnmente media entre la muerte de un cuerpo y su entierro. Es el tiempo del velorio. También de los primeros signos de descomposición.  ¿Quién de nosotros podría asegurar que no palidecería a la vista de un cadáver lleno de gusanos?, nos pregunta Bataille. Los mismos fierros ferroviarios que aplastaron el cuerpo fueron los que se encargaron de ocultarlo. De mantenerlo oculto de las caras pálidas. Y de pudrirla. ¿Quién habrá ocultado el olor? ¿Y el dolor?  Resultado del ocultamiento: la inminencia frente a las narices de investigadores, pasajeros, cámaras y deudos ya no sólo de un tendal de gusanos, sino de un fantasma. Y si al mal olor lo quitan los perfumes, si a los cadáveres los retiran los bomberos, al fantasma no hay quien lo vaya.
La muerte es un viaje de ida. ¿Pero qué hay allí cuando el viaje se detiene a mitad de camino? Hay un umbral, como aquel que media entre la ciudad capital y el conurbano bonaerense, entre el lugar de trabajo y el de vivienda. Hay un no-lugar, como una estación de trenes en que sucede de todo menos la posibilidad de una identificación –de un cuerpo. Hay una estancia liminar, como destierro al cual son arrojados los cuerpos marginados. Hay un entre dos y, lo que sucede entre dos –según dice Derrida-, entre todos los “dos” que se quiera, como entre vida y muerte, siempre precisa, para mantenerse, de la intervención de un fantasma.
Las cortinas azules de la PFA se corren para efectuar el retiro del cadáver. Como antes los fierros ferroviarios, las cortinas se disponen a mantener el cuerpo oculto de las caras pálidas y de las cámaras morbosas –al menos hasta que aparezca el mejor postor de la Crónica mortuoria. ¿Pero a quién resguardan las cortinas: al muerto, a las caras, a las cámaras o al fantasma? Que la muerte no se vea. Que se vaya el cadáver. Y lo sacan con las patitas para adelante por la puerta trasera de la estación, aquella que linda con el santuario por los muertos de Cromagnon. Allí donde alguna vez la arteria fue taponada y –paradoja del destino-, en estos días de inclemencia, by pass mediante, se volverá a abrir. ¿Taponarán estos nuevos muertos su propia arteria? ¿Tendrán estos nuevos muertos su propio santuario? Para que haya santuario, es preciso que antes haya luto. Y aún hay muertos que no lo tienen.
Si no hay cadáveres, hay fantasmas. Si no hay luto, hay anomia. Mientras el duelo postergado tendrá lugar en otro lugar, la indignación popular se agita ante las cámaras para que se haga visible la aberración de aquellos para los que el muerto pasó desapercibido. ¿Cómo puede que no lo hayan visto? ¿Cómo puede que no lo hayan olido? Y, aprovechando la inminencia del fantasma, otro fantasma copa la estación. ¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo! Si un fantasma es un exceso, dos es una exuberancia. Alcen las barreras para que pase la farolera. Que se reanude el servicio. Que se desplieguen los efectivos. Que se vayan todos los fantasmas.

Occupy Wall Street y algunos nombres de cualquiera

 Ángel Luis Lara, especial desde USA para Lobo suelto
William
Ayer encontré a un señor de unos setenta años en un café cerca de casa. Se llamaba William y llevaba un pin en la solapa con el lema “We are the 99%!”. Le pregunté cómo iba el movimiento. “No lo sé, la verdad. Pasé por la plaza mucho en otoño, luego la cosa se puso solemne y ya no me divertía. Ahora el movimiento lo llevo por dentro, como si me hubiera poseído”. Mientras me compartía su última frase, William sonreía y se tocaba la tripa.
Occupy Wall Street nació de un impulso activista tradicional que se vio efímeramente desbordado por el roce con personas comunes sin bagaje político previo. Cuando se impuso de nuevo la hegemonía activista, la mayoría de esas personas se volvieron a casa. Entonces comenzó a encogerse la imaginación y a desatarse la memoria: lo imprevisible dejó paso a lo conocido, la repetición fue tomando la forma de un rito. Es el movimiento de un boomerang: alejarse para retornar siendo lo mismo.

Isabel y Leticia
Tal vez la mayoría de las personas comunes se fueron a casa, pero no todas. Algunas se quedaron atrapadas en los intersticios y las contradicciones del movimiento. Desde allí tratan con ahínco de que “We are the 99%!” deje de ser una mera semántica y se convierta en una pragmática. “Descolonicemos Occupy Wall Street”, dicen y hacen siempre que pueden.
Isabel y Leticia son de Puebla, en México. Aunque llevan más de diez años en Nueva York están indocumentadas. Viven en Sunset Park, un barrio de Brooklyn poblado mayoritariamente por personas migrantes. Allí hay una asamblea de Occupy todos los sábados, pero ellas no acuden. Cuando les pregunté por qué no participan, su respuesta fue sencilla: “fuimos el primer día, pero es que no entendimos y pues ya no regresamos. Todo es en inglés y son puro gringos”. Se calcula que en Nueva York existen cerca de ochocientos idiomas. Occupy Wall Street solamente habla uno.
Susana, Felipe y Gerardo
Hace unos días se celebró en Nueva York el Left Forum, un encuentro anual de personas y organizaciones estadounidenses de izquierda que este año llevaba por lema: “Ocupando el sistema”. Se trata de un lugar en el que gente de izquierda, fundamentalmente blanca y de clase media, paga treinta dólares al día por hablar de sí misma consigo misma. Susana, que participa en Occupy Wall Street desde sus inicios, lo llama “la taradez monológica”: un acto infinito de endogamia. Susana inventó el apelativo cuando nació OccUniversity: un proyecto de universidad alternativa que pretende conquistar el derecho a la educación para todo el mundo. Su programa inicial incluye cursos que abordan temáticas como el análisis histórico del concepto de huelga o el estudio macroeconómico de los procesos de funanciarización y de deuda. Se lo conté a Felipe, que me está ayudando a reformar mi casa. Él es de México y lleva quince años en Nueva York, indocumentado y saltando de un trabajo a otro para juntar dinero que mandar a casa: al otro lado de la frontera tiene mujer y tres hijos. Felipe me dijo que no entendía muy bien lo de esos cursos, pero que lo que él necesita es un curso de inglés. Su primo Gerardo, que vino a ayudarnos con la pintura, dijo que si pudiera él estudiaría computación.
Fernando
Fernando siempre dice que él no es de izquierdas ni de derechas. Nunca antes de Occupy Wall Street había participado en política. Hace unos días, un amigo le invitó al Left Forumpara hablar de su experiencia en el movimiento. Fernando sólo compartió preguntas: “¿Qué hacemos aquí hoy? ¿Por qué hemos pagado treinta dólares para hacer lo que hemos estado haciendo gratis en las plazas? ¿Debemos de alguna manera pensar que pertenecemos a este lugar? ¿Hemos regresado a casa? ¿Hemos vuelto a Itaca después de nuestro tiempo de travesía? ¿Habéis visto al perro sin nombre que reconoció a Ulises cuando éste regresó? Yo no lo he visto. ¿Dónde está Penélope? ¿Sigue todavía esperándonos o se casó ya con un verdadero comunista?”.
Luis, Vicente y Begoña
Pese a las contradicciones y los límites que visten la experiencia de Occupy Wall Street, su energía ha logrado colarse en la climatología local impregnando el aire. Hay algo que ha cambiado en la ciudad, que no estaba antes, tal vez un estado de ánimo. Algo innombrable que no se toca, pero que se respira. Mi ruta subterránea de esta semana por el metro de Nueva York me habla de ese cambio de clima: lunes, una joven afroamericana va leyendo El Manifiesto Comunista en el tren F; martes, un joven devora un libro de James Clifford en el tren R; miércoles, un señor de unos sesenta años lee La Ideología Alemana en el tren G; jueves, una señora con un pin del 99% lee el último libro de John Berger en el tren A. Mis ojos se quedan atrapados en una de las frases del texto: “Quien hace un signo repite un gesto habitual. Quien hace un dibujo se encuentra solo en la infinita inmensidad”.
Puede que el ojo mediático haya dejado de mirar lo que está pasando en Occupy Wall Street para transmitir la idea de que no está pasando nada. Sin embargo, el movimiento se ha convertido en una suerte de clima flotante repleto de actividades multiplicadas. Cada día, en diferentes sitios a la vez. Muchos grupos de pocas personas haciendo y conversando acerca de muchas cosas. Vicente, Begoña y Luis participan de uno de esos grupos. Son parte del enjambre que convergerá el próximo primero de mayo en una movilización general para volver a dar visibilidad al movimiento. “¿El primero de mayo?”, les pregunto con el gesto torcido. “Sí, ya lo sabemos, esa fecha tiene más que ver con un ejercicio de memoria y con un ritual de fidelidad que con la imaginación y la ruptura que necesitamos. Sin embargo, esta vez va a ser distinto”, me dicen. Quizá tengan razón. Aunque lo más importante es que nadie lo sabe. Tal vez el mayor logro climático de Occupy Wall Street haya sido la producción de un infinito de posibles. Eso es algo nuevo. Tiene más que ver con la infinita inmensidad de un dibujo, que con el gesto repetido de un signo.

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