Lecturas comentadas: Liliputienses de Luis Bruschtein
En el afán difamatorio de esos discursos se cuelan algunas hilachas de la envidia. Convocar a los jóvenes es difícil, pero más difícil todavía es convocarlos desde un espacio oficialista. Porque la naturaleza de la juventud es transgresora (afirmación falsa, muy trucha, una mejicaneada de «poesía contraargumental»). Tiene que haber alguna sintonía, un punto de contacto sensible, una encrucijada de confluencia con el imaginario utópico de nuevas proyecciones que caracteriza al universo de la juventud. La historia demuestra que no es fácil, que esa confluencia es más una excepción que la regla.