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Educación liberadora: pedagogías críticas, colectivas y dialógicas (20/10/10) // Verónica Gago y Diego Sztulwark – Colectivo Situaciones
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Esquivar el algoritmo, amarlo en silencio, rajar del entretenimiento, gozarlo sin capturarlo, desertar. Entenderlo sin tantas palabras, afectarse sin postearlo,
Estar en guerra // Diego Valeriano
Los pibes, las pibas, los guachines por los que ya nadie pregunta, las nenitas que lo único que quieren es
Valeriano sin marca // Agustín J. Valle
Valeriano escribe sin marca. Sin las marcas de la identidad o perfil establecido para alguien que escribe -sin la marca
Cultura y neutralidad política // Horacio Gonzalez
De Foucault a Marx, el hilo rojo de la crítica // Julián Mónaco, Alejandro Pisera y Diego Sztulwark
Partimos del hecho de que el neoliberalismo se ha revelado como algo más profundo y capilar que una mera política (Consenso de Washington), una ideología dominante (un discurso de las élites nacionales y globales), o una receta económica (ajuste y privatización). En tanto estrategia de dominación política racionaliza determinadas relaciones de fuerza, crea procedimientos de mando y da nacimiento a un nuevo campo de obediencia en el que, paradojalmente, se pone en juego la noción de libertad y de cuidado de sí[11]. El neoliberalismo resulta de este modo inseparable de una política de la verdad que hace inteligible lo social por la vía de la competencia y de las regularidades del mercado (la construcción de más y más mercados) así como por la vía de la proliferación de una infraestructura financiera que se trama en los diversos estratos sociales y, por tanto, pasa a formar parte de las diversas estrategias (conductas y contraconductas) de diversos actores sociales[12].
La gubernamentalidad neoliberal –que es también la gubernamentalidad del estado mismo– refiere entonces a múltiples mecanismos, acuerdos y dispositivos (jurídicos, comunicacionales, monetarios, de representación política, etc.)[18] tendientes a orientar –producir saberes, valores y regulaciones– las prácticas sociales a un ideal de optimización por la vía de la producción de renta para los actores sociales.
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Israel como modelo // Diego Sztulwark
A Paolo Virno, maestro en el artede detectar la contemporaneidadde lo no contemporáneo. El 4 de enero de 2009
Chau, querido Paolo // Diego Sztulwark
Avisan sus amigxs de Italia del fallecimiento de Paolo Virno. Para quienes lo conocimos, un gran gran tipo. Para quienes
Escribir en el caos. A propósito de El temblor de las ideas* // León Lewkowicz
Diego Sztulwark tuvo una idea temible: que yo tenía algo para decir sobre un libro que me gustó mucho y que
Primera Escuela Zapatista: descargá sus cuadernos y materiales de estudio
Todos los libros del Gobierno Autónomo (I y II), Resistencia Autónoma y Participación de las mujeres en el gobierno autónomo ahora disponibles en .pdf
Los documentos que encuentras a continuación son parte del material entregado durante la Primera Escuelita Zapatistaen la que más de 1500 personas entraron a las comunidades zapatistas entre el 11 y 17 de agosto para aprender de la lucha organizada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En muchos sentidos, la Escuelita no era una escuela típica. Los maestros no tenían títulos, los libros de texto no citaban a prestigiosos académicos anteriores, y los salones de clase no tenían pizarrón. La clase estaba en sesión 24 horas al día y la sección de preguntas y respuestas estaba abierta todo el día. Y, sin lugar a dudas, los temas no eran ordinarios.
Algunas de las lecciones impartidas en la Escuelita se entregaban en lecturas de cuadernos de texto y presentaciones de autoridades zapatistas. Pero la mayoría de las lecciones más importantes se aprendían al compartir el hospedaje, las comidas, el trabajo la vida y las conversaciones con las familias y guardianes zapatistas anfitriones de los estudiantes en sus pequeñas y remotas comunidades durante los días que duró la Escuelita.
Lee el artículo de Alex Mensing completo y descarga los PDFs (abajo).
En la Escuelita Zapatista los estudiantes aprenden organización comunitaria y resistencia civil como forma de vida.
Cuadernos de texto de la primer Escuelita Zapatista
«La historia de la emancipación humana es una historia de negros»
Crisis del humanismo, crítica de la razón humanitaria Una conversación con Miguel Mellino
Pregunta // Diego Sztulwark
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Estar en guerra // Diego Valeriano
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Macri es la cultura // Diego Sztulwark
No hay ni habrá política cultural, porque Macri es la cultura hoy.
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De Liniers a Parque Centenario: un abismo // Diego Valeriano
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El mundo que se nos abre a partir del afecto // Valeriano
Esquivar el algoritmo, amarlo en silencio, rajar del entretenimiento, gozarlo sin capturarlo, desertar. Entenderlo sin tantas palabras, afectarse sin postearlo,
Estar en guerra // Diego Valeriano
Los pibes, las pibas, los guachines por los que ya nadie pregunta, las nenitas que lo único que quieren es
Valeriano sin marca // Agustín J. Valle
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“Dilma Rousseff dio señales de cambio”
“El colonialismo es una cadena de opresiones que nos hemos metido dentro” // Silvia Rivera Cusicanqui
Irradiados por la araña // Alfonso Crespo
(Sobre Lo Arácnido Y Otros Textos, de Fernand Deligny) *
Deligny, que como todo gran pensador destila un humor inclasificable en sus cavilaciones, se posiciona en Lo arácnido en un más allá del psicoanálisis que luego irá tratando de cercar en este mismo y en el resto de escritos que recoge el volumen: «Respecto a remontar el curso de la creación, yo me detengo en la araña, mientras que muchos no van más allá de su abuelo». Esta confianza con la araña y con su tramar de redes -uno que trasciende la propia naturaleza de trampa y, por lo tanto, de efecto de una voluntad práctica-, le sirve a Deligny para ensayar la caracterización de un estadio pre-lingüístico que no concierne al querer y que tiene como origen el asombro ante el ingenio del actuar innato que (des)estructura el comportamiento de los autistas. Se establece en este ideario una franca oposición con lo que el autor denomina la «galaxia de lo intencional», que traba la consciencia pero igualmente el inconsciente según Freud y sus epígonos, con el objetivo de prestar atención a otro conjunto de estrellas, la de lo connatural. Para este giro, para esta revolución, haría falta repensar lo humano, pero hacerlo echando por la ventana al hombre y regresando a la noción de especie, admitir una conmoción que supondría desvalorizar la importancia otorgada a lo volitivo, al hacer en libertad, a los proyectos (que tan nocivos y venenosos suelen ser, recuerda Deligny, aunque cuenten con mejor prensa que el actuar innato).
La araña -lo animal, lo innato- y la red como eso que siempre falta y que conecta con el afuera (el francés, soldado, resistente y con experiencia en el ámbito concentracionario, sabía que esas actividades secretas son las que habían permitido a lo humano salir adelante), constituyen un modo de vivir y pensar que alimenta la proximidad de los niños autistas, su actuar refractario y natural. Y no extraña que, junto a una obra escrita en una tierra de nadie entre la autobiografía, la biología y el ensayo filosófico, Deligny encontrara el mejor aliado de su visión del mundo en el cine. Nada como las máquinas alrededor de la experiencia fílmica para constatar que el lenguaje no lo puede todo, o que, dicho de otro modo, son posibles otras relaciones entre hombre y realidad además de las que proporcionan y crean las palabras. De aquella que dirigiera, Le moindre geste (1962-1971), o de aquellas que se estructuran a partir de su voz y reflexiones -las filmadas por el cómplice Victor Renaud, Ce gamin, là (1976) y À propos d’ un film à faire (1987)-, se extraen fecundas sugerencias sobre las posibilidades del cine cuando desoye las obligaciones narrativas (un cine antes del cine o Ur-Kino, como atinó a conceptualizar Comolli ante las implicaciones metalingüísticas y materialistas de las opacas reincidencias de Yves en Le moindre geste) y, especialmente, una traducción plástica, rítmica y poética del pensamiento que Deligny extrajo de su vida junto a los autistas: por ejemplo que la imagen, que es casi nada, puede dar un vislumbre de lo que yace bajo el hombre, el animal, la memoria de la especie; o que la cámara, si bien puede travestirse de «punto de vista» de una subjetividad, está esencialmente emparentada con el autista en tanto que «punto de ver» inmerso hasta el cuello en lo real, mirada sin intención, sin proyecto; o, finalmente, que el lugar del espectador es el de un re-ver, y que por tanto está abierto a hallar entre las persistencias ese mínimo hallazgo que en la repetición escapa al signo, a lo descifrable. En esto Deligny recuerda a otra exploradora del afuera, Raymonde Carasco y sus rituales filmaciones del correteo de pies de los indios Tarahumara.
En sus escritos o en su cine, Deligny no trataba de decirnos que en el autismo recaía la esperanza de una humanidad mejor. Sí que lejos del humanismo biempensante, del discurso médico y del jurídico hay mucho que aprender de estas otras maneras de ser humano, por precarias que nos parezcan, que hacen gala de otro tipo de identidades vividas en un modo infinito y sin intención. Quizás, como dejó escrito, sólo se trate de pensar lo que tenemos «en común» con esos niños que nos miran sin vernos. Es decir, de atisbar un comunismo que tenga que ver con lo humano, pero no con el hombre, garante de una libertad originada no en la ley, sino en lo real.
Irradiados por la araña
Deligny, que como todo gran pensador destila un humor inclasificable en sus cavilaciones, se posiciona en Lo arácnido en un más allá del psicoanálisis que luego irá tratando de cercar en este mismo y en el resto de escritos que recoge el volumen: «Respecto a remontar el curso de la creación, yo me detengo en la araña, mientras que muchos no van más allá de su abuelo». Esta confianza con la araña y con su tramar de redes -uno que trasciende la propia naturaleza de trampa y, por lo tanto, de efecto de una voluntad práctica-, le sirve a Deligny para ensayar la caracterización de un estadio pre-lingüístico que no concierne al querer y que tiene como origen el asombro ante el ingenio del actuar innato que (des)estructura el comportamiento de los autistas. Se establece en este ideario una franca oposición con lo que el autor denomina la «galaxia de lo intencional», que traba la consciencia pero igualmente el inconsciente según Freud y sus epígonos, con el objetivo de prestar atención a otro conjunto de estrellas, la de lo connatural. Para este giro, para esta revolución, haría falta repensar lo humano, pero hacerlo echando por la ventana al hombre y regresando a la noción de especie, admitir una conmoción que supondría desvalorizar la importancia otorgada a lo volitivo, al hacer en libertad, a los proyectos (que tan nocivos y venenosos suelen ser, recuerda Deligny, aunque cuenten con mejor prensa que el actuar innato).
La araña -lo animal, lo innato- y la red como eso que siempre falta y que conecta con el afuera (el francés, soldado, resistente y con experiencia en el ámbito concentracionario, sabía que esas actividades secretas son las que habían permitido a lo humano salir adelante), constituyen un modo de vivir y pensar que alimenta la proximidad de los niños autistas, su actuar refractario y natural. Y no extraña que, junto a una obra escrita en una tierra de nadie entre la autobiografía, la biología y el ensayo filosófico, Deligny encontrara el mejor aliado de su visión del mundo en el cine. Nada como las máquinas alrededor de la experiencia fílmica para constatar que el lenguaje no lo puede todo, o que, dicho de otro modo, son posibles otras relaciones entre hombre y realidad además de las que proporcionan y crean las palabras. De aquella que dirigiera, Le moindre geste (1962-1971), o de aquellas que se estructuran a partir de su voz y reflexiones -las filmadas por el cómplice Victor Renaud, Ce gamin, là (1976) y À propos d’ un film à faire (1987)-, se extraen fecundas sugerencias sobre las posibilidades del cine cuando desoye las obligaciones narrativas (un cine antes del cine o Ur-Kino, como atinó a conceptualizar Comolli ante las implicaciones metalingüísticas y materialistas de las opacas reincidencias de Yves en Le moindre geste) y, especialmente, una traducción plástica, rítmica y poética del pensamiento que Deligny extrajo de su vida junto a los autistas: por ejemplo que la imagen, que es casi nada, puede dar un vislumbre de lo que yace bajo el hombre, el animal, la memoria de la especie; o que la cámara, si bien puede travestirse de «punto de vista» de una subjetividad, está esencialmente emparentada con el autista en tanto que «punto de ver» inmerso hasta el cuello en lo real, mirada sin intención, sin proyecto; o, finalmente, que el lugar del espectador es el de un re-ver, y que por tanto está abierto a hallar entre las persistencias ese mínimo hallazgo que en la repetición escapa al signo, a lo descifrable. En esto Deligny recuerda a otra exploradora del afuera, Raymonde Carasco y sus rituales filmaciones del correteo de pies de los indios Tarahumara.
En sus escritos o en su cine, Deligny no trataba de decirnos que en el autismo recaía la esperanza de una humanidad mejor. Sí que lejos del humanismo biempensante, del discurso médico y del jurídico hay mucho que aprender de estas otras maneras de ser humano, por precarias que nos parezcan, que hacen gala de otro tipo de identidades vividas en un modo infinito y sin intención. Quizás, como dejó escrito, sólo se trate de pensar lo que tenemos «en común» con esos niños que nos miran sin vernos. Es decir, de atisbar un comunismo que tenga que ver con lo humano, pero no con el hombre, garante de una libertad originada no en la ley, sino en lo real.
Sobre Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir…, de Salvador Schavelzon
A lo largo de las últimas décadas, dos movimientos indígenas andinos, el ecuatoriano y el boliviano, plantearon la necesidad de transformar el Estado, denunciando su carácter uni nacional, colonial y oligárquico (Ospina, 2000). Los pueblos y nacionalidades indígenas mostraron el carácter deEstadoseregidossobre un pacto colonial, que a lo largo de todo el periodo republicano levantaron un complejo sistema de dominación y explotación. El Estado colonial fue la forma que adquirió el capitalismo periférico y dependiente en las sociedades andinas como orden y hecho fundante. La conformación de organizaciones indígenas (sindicatos, organizaciones campesinas, confederaciones y federaciones) ha estado alimentada por demandas de reconocimiento, justicia, tierra y territorio (Santillana y Herrera, 2009). Fue hacia la década de los 80 y 90, con la instauración del paquete de programas de ajuste estructural y el intento de las elites nacionales articuladas con el capital global de configurar un orden que maximice sus ganancias; que los movimientos indígenas de Ecuador y Bolivia levantan la bandera de la plurinacionalidad.
Revista Diferencia(s) de Teoría Social Contemporánea, «Lacan y lo social».
Para Pablo es ajedrez, pero se trata de una performance // Raúl Sánchez Cedillo
Diez tesis sobre la extrema derecha // Michael Löwy
«Tecnología, cuerpo y cultura» // Christian Ferrer
Mercados afectivos: contra la crítica ortiba y el peligro del vicio en el juego // Andrés Fuentes
Trapitos // Diego Valeriano
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#RevolucionDeLaAlegría
El problema de los argentinos // Mariano Pacheco
Tiraron a Mansalva // Gustavo “Marola” González
¿Cómo ríe la derecha? // Diego Sztulwark
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Chau, querido Paolo // Diego Sztulwark
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Pase Libre: el regreso // Spensy Pimentel
Desde abajo, por la izquierda y con la Tierra // Arturo Escobar
El pensamiento crítico latinoamericano está más vibrante y dinámico que nunca. Las contribuciones teórico-políticas para repensar la región reverberan a lo largo y ancho del continente, en los encuentros de los pueblos, en las mingas de pensamiento, en los debates de movimientos y colectivos, en las asambleas de comunidades en resistencia, en las movilizaciones de jóvenes, mujeres, campesinos y ambientalistas, y sin duda también en algunos de aquellos sectores que tradicionalmente se han considerado los espacios del pensamiento crítico por excelencia, tales como las universidades, la academia y las artes.
Bernie Sanders: caminar sobre los hombros del gigante dormido // Susana Draper y Vicente Rubio-Pueyo
Color y repugnancia // Diego Valeriano
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La cultura pública y el criterio empresarial // Horacio González
Derrota y esperanza: un folletín argentino por entregas // Horacio González
Carta a Michel Polac // Samuel Beckett
Salvarse: algunas hipótesis sobre la guita, el laburo y las utopías // Andrés Fuentes
CAMPO GRUPAL Nº 185 // Febrero 2016
-¿Cómo leer una producción grupal?
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Entrevista con el embajador palestino en Buenos Aires // Mariano Pacheco
Balance de época (II) // Horacio González
Invitación: Bajen las armas
Balance de época (III) // Horacio González
Teoría del grito // Diego Sztulwark

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Libros para leer deprisa Nº5 // Gora Titiriteros
¡Qué parezca un accidente! // Luciano Arruga Presente
Ni tan mamertos, ni tan caretas. // Diego Valeriano
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El socialismo norteamericano de Bernie Sanders // Ethan Earle











































